Más de 900 migrantes murieron o desaparecieron en el mar Rojo en 2025, el año más mortífero jamás registrado en la llamada Ruta del Este, que conecta el Cuerno de África con la península arábiga, indicó el miércoles la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
- Cada año decenas de miles de migrantes del Cuerno de África, a menudo procedentes de Etiopía y Somalia, toman esta ruta para intentar llegar a los países del golfo ricos en petróleo, huyendo de conflictos, desastres naturales y escasas perspectivas económicas en sus países. La mayoría de los migrantes intenta la travesía desde Yibuti.
«El año 2025 fue el más mortífero jamás registrado en la ruta migratoria del Este (…) con 922 personas fallecidas o desaparecidas, el doble que el año anterior», afirmó a la Afp Tanja Pacifico, jefa de misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). «La mayoría de las víctimas era originaria de Etiopía», añadió.
Etiopía es el segundo país más poblado del continente, con unos 130 millones de habitantes. Más de 40 por ciento de su población vive por debajo del umbral de pobreza, según el Banco Mundial.
2026: 768 personas han muerto o desaparecido mientras intentaban cruzar el mar
El comienzo de 2026 en el sur de Europa ha estado marcado por la sucesión de fenómenos meteorológicos extremos. Lluvias intensas, agresivas rachas de viento, fuertes nevadas y olas gigantes han golpeado toda la región mediterránea con excepcional severidad. Para los países de la zona, responder a un revés de esta magnitud ha representado un desafío complejo, pero por lo general han adoptado medidas anticipatorias que les han permitido limitar el impacto.
- Donde no se ha prestado en cambio la misma atención ha sido en el interior del Mediterráneo, donde la falta de rutas migratorias seguras combinada con unos temporales devastadores está resultando letal.
- Desde que empezó 2026, al menos 768 personas han muerto o desaparecido mientras intentaban cruzar el mar, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Se trata del inicio de año más mortífero que jamás ha registrado en el Mediterráneo.
Este repunte de muertes, además, coincide ahora con una creciente inestabilidad regional a raíz de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y de la expansión del conflicto hacia el Mediterráneo oriental. Aunque sus repercusiones son aún inciertas, el conflicto introduce un nuevo foco de tensión con impactos sobre las prioridades diplomáticas y de seguridad de la Unión Europea, lo que podría relegar todavía más la atención hacia las rutas migratorias.
- La última tragedia con decenas de fallecidos ocurrió el pasado viernes al sur de Creta, cuando un barco que había partido de Libia volcó durante un nuevo temporal. Fueron rescatadas 20 personas y se hallaron cuatro cuerpos, pero se cree que murieron 30 migrantes más. Egipto, el primer país africano de origen de migrantes irregulares a Europa en 2025, alertó de que en la embarcación había 21 egipcios: tres fueron localizados muertos y 18 han desaparecido.
“Cruzar el Mediterráneo central ya es una de las travesías más peligrosas del mundo. Enviar a personas al mar en embarcaciones sobrecargadas y no aptas para la navegación es de por síuna práctica criminal. [Pero] organizar salidas en medio de condiciones meteorológicas tan extremas las expone a un riesgo de muerte casi seguro”, afirma una portavoz de la OIM, queseñala que este arranque de año es el más funesto desde que empezaron los registros en 2014.
En enero y febrero, la OIM contabilizó casi 11.000 llegadas a Europa, lo que significa que una de cada quince personas migrantes que ha intentado cruzar el Mediterráneo ha muerto o desaparecido en alta mar, casi seis veces más que la media del último lustro, cuando la ruta ya se cobraba la vida de miles de personas cada año. En los dos primeros meses de 2026 ya se han registrado más del 30% de todas las muertes que documentó la OIM el año pasado.
- A pesar de este aumento, organizaciones de solidaridad con personas migrantes como Alarm Phone, Refugees in Libya y Mediterranea alertan que la cifra real de muertes es seguramentemucho mayor y, según los testimonios que han recopilado, solo en enero ya se podría haber superado el millar. La OIM también admite que la cifra es superior a la que puede documentar por los llamados naufragios fantasma, en los que embarcaciones desaparecen sin dejar rastro.
Más allá del agravante de unas condiciones meteorológicas extremas, la portavoz de la OIM subraya que este incremento “refleja una combinación de factores”. “Las redes de tráfico de personas siguen operando”, prosigue, y “muchas personas sienten que no tienen alternativas viables para desplazarse”.
“Cuando las vías legales y seguras son limitadas y persisten las necesidades de protección o las presiones económicas, hay algunas personas que continuarán recurriendo a traficantes, incluso cuando los riesgos sean extremos”, señala.
En enero hubo tres días en los que se registraron múltiples naufragios con más de 100 muertos o desaparecidos. La mayoría se produjeron frente a la costa de Túnez, y grupos de solidaridad con personas migrantes aseguran que al menos una decena de embarcaciones partieron entre el 14 y el 21 del mes, en pleno ciclón Harry, empujados por una escalada represiva del ejército tunecino que incluyó el desalojo violento de campamentos informales de migrantes en Sfax.
- La ruta más letal del Mediterráneo, y una de las más mortales de todo el mundo, sigue siendo precisamente la central, donde se han producido 559 de las muertes registradas desde el inicio de año. A principios de febrero una lancha con 55 personas de varias nacionalidades africanas a bordo, incluidos dos bebés, naufragó frente a la costa de Libia tras llenarse de agua al pocode haber partido. Solo sobrevivieron dos mujeres, una de ellas la madre de los dos infantes.
La portavoz de la OIM considera que evitar más muertes requiere esfuerzos en varios frentes, incluido acciones contra redes de tráfico y operaciones de búsqueda y rescate más efectivas con desembarco en lugares seguros. Pero “en última instancia”, desliza, “ofrecer vías seguras y legales es la solución a largo plazo para proteger a las personas en movimiento”.
Las muertes de migrantes detenidos por agentes estadounidenses alcanza su máximo
Huabing Xie, un migrante indocumentado de China, se convirtió el 29 de septiembre en la última persona en morir bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por las siglas en inglés) en el año fiscal de 2025. Con él fueron al menos 22 los extranjeros fallecidos tras ser detenidos por la agencia migratoria entre octubre de 2024 y el 30 de septiembre pasado, la cifra más alta en 20 años. Más de la mitad eran latinos y en el total están incluidos los dos migrantes muertos por los disparos de un francotirador en una oficina del ICE en Dallas el mes pasado.
El récord de muertes bajo custodia del ICE se registró en 2004, un año después de la creación de la agencia migratoria. Entonces hubo 32 decesos. El año siguiente fueron 20, cifra que no se volvió a superar hasta 2020, durante la pandemia de covid, cuando se registraron 21 fallecimientos, según datos del Gobierno. Los datos de 2025 refuerzan las denuncias sobre las condiciones inhumanas en las que se mantiene a los migrantes detenidos, agravadas en los últimos nueve meses tras la vuelta al poder de Donald Trump.
“Es alarmante que en los primeros nueve meses de la Administración Trump nos estemos acercando rápidamente al número total de muertes que ocurrieron bajo el Gobierno de Biden”, señaló en un comunicado Detention Watch Network, una coalición nacional que aboga por los derechos de los migrantes.
Tres de las 20 víctimas del año fiscal 2025 ocurrieron durante los últimos meses del mandato de Joe Biden. En los cuatro años que el demócrata ocupó la Casa Blanca se registró un total de 26 muertes entre los detenidos custodiados por el ICE. Los tres primeros años de su mandato no superaron las cuatro muertes anuales, pero en 2024 hubo una docena de fallecidos.
A pesar del incremento, los datos son inferiores a los que se registran desde que Trump regresó a la Casa Blanca y comenzó su cruzada contra la inmigración. Los centros de detención no dan abasto para albergar a todos los detenidos, que ya superan los 60.000. El republicano quiere añadir miles de camas para acomodar a los 3.000 arrestos que desea que se realicen por día con el objetivo último de conseguir la mayor deportación de la historia.
- Cómo se va a poder atender a los detenidos es una incógnita, ya que los centros superan con creces sus capacidades y la falta de personal es generalizada. Los defensores de derechos humanos denuncian que no hay médicos para atender a los enfermos en los centros del ICE, que a los detenidos no se les suministran las medicinas que precisan y que se les mantiene encerrados en lugares sin acceso a las necesidades básicas de higiene y alimentos.
- Un informe del senador demócrata Jon Ossoff, de Georgia, presentado en julio, resumía así la situación: “Entre los hechos denunciados o confirmados con credibilidad se incluyen muertes bajo custodia, abuso físico y sexual, maltrato a mujeres embarazadas, maltrato infantil, atención médica inadecuada, hacinamiento y condiciones de vida insalubres, falta de agua y alimentos, exposición a temperaturas extremas, negación de acceso a abogados y separaciones familiares”.
Tres de las muertes en el año fiscal 2025 fueron suicidios, que según los defensores de los derechos humanos, podrían estar propiciados por el tratamiento recibido tras su detención. El ICE insiste en que todos los detenidos en sus centros “reciben atención médica integral, alimentación adecuada y la oportunidad de comunicarse con sus familiares y abogados”.
“Todavía no lo entiendo”
Las familias de algunos de los fallecidos han denunciado que las víctimas no tenían ninguna condición que anticipara un trágico final. “Todavía no lo entiendo. ¿Cómo pasó esto?“, se preguntaba Lucía Uribe entre lágrimas en una comparecencia ante la prensa el 30 de septiembre. Su hijo, Ismael Ayala-Uribe, murió el 22 de septiembre en el hospital Víctor Valley, a donde fue trasladado desde el centro de detención Adelanto, en California.
Ayala-Uribe fue detenido el 17 de agosto mientras trabajaba en un lavadero de coches, en Huntington Beach, donde era empleado desde hacía 15 años. La familia sostiene que su salud era buena y que no ha recibido una explicación de cómo, en poco más de un mes, este mexicano de 39 años falleció en detención.
La madre del fallecido contó que hablaba con su hijo por teléfono dos o tres veces al día y que podía ver cómo empeoraba con el paso del tiempo. “Ya tenía mal aspecto. Tenía la cara adelgazada, estaba pálido. Me dijo: ‘Mamá, ya no aguanto más’. Le dije que pidiera ayuda a los guardias, pero dijo que no le harían caso”, relató.
- Según el informe del ICE, el 18 de septiembre, el médico de guardia en Adelanto le suministró medicamentos y regresó a su dormitorio. Fue enviado al hospital el 21 de septiembre para una evaluación más exhaustiva de un absceso en el glúteo y se programó una cirugía para tratarlo. La causa de la muerte está siendo investigada.
- El abogado de la familia declaró que se enteraron del traslado al hospital por una llamada de otros detenidos, ya que no recibieron ningún aviso por parte del ICE. Esperan el resultado de la autopsia para decidir si toman medidas legales.
Ayala-Uribe llegó a Estados Unidos con cinco años y fue beneficiario de DACA, el programa que concedía permiso de trabajo a quienes entraron de forma ilegal en el país siendo niños. El permiso debe renovarse periódicamente, pero Ayala-Uribe tuvo su solicitud denegada por haber sido acusado dos veces de conducir bajo los efectos del alcohol. Murió solo, alejado de su familia.
El caso de Ayala-Uribe no es aislado. También está bajo investigación la muerte de Santos Reyes Banegas, un hondureño de 42 años que murió en el Centro Correccional del condado de Nassau, en East Meadow, Nueva York, el 18 de septiembre, un día después de ser detenido. Reyes Banegas fue encontrado muerto en su celda menos de 18 horas después de ser arrestado. El ICE indicó que “la causa preliminar parece ser una insuficiencia hepática complicada por alcoholismo”.
- La familia, sin embargo, calificó de “absurda” la explicación. Reyes Banegas trabajaba como obrero de la construcción cuando fue detenido el 17 de septiembre. Según el ICE, pasó la inspección médica y “fue autorizado para detención dentro de las dos horas siguientes a su llegada”. Fue encontrado inconsciente en su celda horas después.
De acuerdo al informe de la agencia migratoria, Reyes Banegas entró ilegalmente a Estados Unidos en cuatro ocasiones y contaba con una orden de deportación. Tras su muerte, decenas de personas se manifestaron para pedir que se suspendan las detenciones de migrantes en la prisión de Nassau y que se elimine el contrato del condado con el ICE, por el que reserva 50 celdas para personas arrestadas antes de ser transferidas o deportadas.
El impacto del cierre del Gobierno
A las deficiencias probadas de los centros de detención se suma ahora el cierre parcial de la Administración federal, propiciado por la falta de acuerdo en el Congreso para prorrogar los presupuestos del Gobierno.
Aunque la Administración ha asegurado que la actividad del ICE no se verá afectada por la suspensión temporal de funcionarios, hay al menos un equipo que no va a trabajar: la Oficina de Supervisión de Detenciones, según ha publicado The Washington Post. Los funcionarios destinados a esta oficina son quienes inspeccionan los centros de detención para garantizar que cumplen los estándares federales para el trato seguro y humano de los migrantes.
- La Oficina de Supervisión de Detenciones es el único grupo de supervisión que ha continuado inspeccionando rutinariamente las instalaciones del ICE desde marzo, cuando el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) impidió el trabajo de otras dos unidades de vigilancia que anteriormente realizaban inspecciones e investigaban quejas.
La inadecuación de los centros de detención de migrantes no es nueva y un informe del DHS de 2020 a 2023 apuntaba a ello. “Descubrimos que el ICE no cumplía plenamente con todas las normas relacionadas con la seguridad ambiental y sanitaria, las unidades de gestión especial, la comunicación entre el personal y los detenidos, la atención dental y médica crónica, la dotación de personal médico y el sistema de quejas”, dice el informe.
- Según el ICE, la última víctima mortal, Huabing Xie, sufrió una especie de convulsión cuando estaba en el Centro de Detención Regional Imperial en Calexico. Intentaron en vano reanimarle, por lo que fue transferido al hospital, donde fue declarado muerto. No hay aún una explicación de su fallecimiento.
“Sabemos desde hace tiempo que la cruel agenda de deportación de Trump incluiría un agresivo plan de expansión de la detención multinivel a cualquier precio. Sin embargo, el alcance y la escala, y aún más importante, el costo humano, siguen siendo impactantes. Nadie debería sufrir en estas condiciones y ninguna familia debería tener que soportar esta trágica pérdida”, dijo Marcela Hernández, directora de desarrollo de Detention Watch Network.
Con Trump en el poder, han muerto 42 migrantes en manos del ICE
Royer Pérez Jiménez, el joven tzotzil de 19 años murió el pasado 16 de marzo en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) en Florida, en plena política de línea dura de la administración Trump contra la migración irregular.
El 18 de marzo, dos días después del fallecimiento, el ICE notificó que Royer fue hallado sin vida en las instalaciones de detención del condado de Glades. Las autoridades migratorias presumen que el joven se quitó la vida.
- El Dato: Migrantes varados desde hace meses en Tapachula, Chiapas, y que ya no ven una opción en llegar a EU, alistan una nueva caravana para pedir su regularización.
La ficha oficial del Servicio de Inmigración reconoce que Pérez Jiménez se encontraba detenido —“acusado de fraude menor”— por identificarse con un nombre distinto al momento de ser arrestado y por resistirse “sin violencia” a las autoridades migratorias.
El caso de Royer, quien residía en Estados Unidos desde 2022, a donde llegó cuando tenía 15 años, marca la segunda muerte de un migrante mexicano en custodia del ICE en menos de 15 días; apenas el pasado 2 de marzo, las autoridades reportaron la muerte de Alberto Gutiérrez Reyes, de 48 años, un trabajador de la construcción cuyos familiares afirman que murió por negligencia médica en California, tras ser arrestado.
- De acuerdo con la organización estadounidense Detention Watch Network, Royer es la persona más joven que ha muerto en un centro de detención de migrantes desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025 y el mexicano número 12 en lo que va de la actual administración.
- Con Trump en el poder, han muerto 42 migrantes en manos del ICE, significa que casi un tercio de ellos era de nacionalidad mexicana.
- Por cada uno de los casos registrados, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México, a través de sus consulados en Estados Unidos, ha emitido una nota diplomática para exigir que estas muertes se investiguen con profundidad y que el Gobierno estadounidense garantice la integridad de los connacionales bajo custodia del ICE; sin embargo, la respuesta siempre es la misma, que los casos se encuentran bajo investigación, sin que haya avances claros de las pesquisas.
“México solicitó los informes y la documentación necesarios para esclarecer los hechos y las autoridades estadounidenses confirmaron que se está llevando a cabo una investigación”, escribió el pasado jueves la SRE en un comunicado sobre el caso de Royer Pérez.
Royer Pérez Jiménez era originario de la comunidad indígena chiapaneca de San Juan Chamula, era el mayor de cinco hermanos y una de las principales fuentes de sustento de su familia.
“No voy a pedir nada, nada más que llegue su cuerpo, lo voy a enterrar bien, es lo único que necesito”, expresó el padre de Royer en entrevista.
Don Manuel recordó que su hijo decidió viajar a Estados Unidos cuando aun era menor de edad con el sueño de trabajar para construir una casa a su familia en Chamula.
“Él quería salir adelante, quería ayudar, quería construir algo para todos nosotros”, dijo.
Manuel Pérez relató que la última vez que habló con su hijo fue cuando ya se encontraba detenido: “Me dijo que ya iba a firmar para que lo deportaran a México porque su abogado había abandonado el caso y él ya estaba aburrido de estar encerrado”.
- De acuerdo con los reportes oficiales, cuando Royer fue hallado inconsciente en el centro de detención, a las 02:30 horas del 16 de marzo, a pesar de los esfuerzos del personal médico, fue declarado muerto a las 02:51 horas.
- Ante los altos costos de repatriación, la familia lanzó un llamado a la solidaridad para traer de regreso a su hijo, a través de un mensaje difundido en tzotzil, lengua materna de Royer, con traducción al español, para reflejar el dolor y la tristeza de su comunidad.
“Cada aportación, por pequeña que sea, representa un paso más para que la familia pueda despedir a mi hijo”, dijo el padre del joven migrante.
La muerte de Royer y de los otros 11 connacionales en situación de reclusión pone de nuevo en relieve los cuestionamientos de organizaciones defensoras de derechos de migrantes sobre las condiciones en los centros de detención y el trato que reciben por parte de la administración Trump, que los considera criminales de alta peligrosidad, aun cuando en la mayoría de los casos no hay antecedentes penales, más allá de faltas administrativas o delitos menores.
México reporta 13 muertes de connacionales bajo custodia del ICE
El gobierno de México informó que 13 personas mexicanas han fallecido en operativos migratorios o bajo custodia de autoridades estadounidenses, hechos que calificó como “inaceptables” y por los cuales ya se han presentado demandas y gestiones diplomáticas para exigir esclarecimiento y justicia.
- Durante la conferencia mañanera de la presienta Claudia Sheinbaum, el subsecretario para América del Norte, Roberto Velasco, detalló que los casos se han registrado en distintos estados de Estados Unidos, principalmente en California, y que las víctimas tenían entre 19 y 69 años de edad.
Velasco señaló que ya se han interpuesto dos demandas legales por parte de familiares, mientras que otros casos se encuentran en integración o análisis jurídico. “Buscamos que haya justicia para las familias de estas personas que muy tristemente perdieron la vida”, afirmó.
La presidenta Claudia Sheinbaum subrayó que su administración ha sido clara, en las llamadas con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su postura frente a estos hechos, al exigir el respeto a los derechos humanos de los mexicanos en el extranjero.
“Hemos manifestado que no estamos de acuerdo con estas formas de detención (…) y vamos a seguir insistiendo en que se investiguen los casos para conocer las causas de los fallecimientos”, afirmó.
La mandataria señaló que, en muchos casos, personas detenidas cuentan con permisos de trabajo y posteriormente son liberadas, lo que evidencia irregularidades en los procesos./Agencias-PUNTOporPUNTO





















