Responder a los desastres no es suficiente. México necesita una política eficiente de adaptación al cambio climático que anticipe el riesgo ante los desastres naturales, repare las pérdidas y preste atención a mediano y largo plazo a la salud, la educación y la infraestructura.
En México los desastres son una cuenta acumulada que se paga año con año con presupuesto público, patrimonio familiar, infraestructura dañada, pérdida de biodiversidad, servicios interrumpidos, salud física y mental, rezago educativo y pérdida de vidas.
- De acuerdo con datos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED, 2025) en 2024 los principales desastres ocurridos en el país generaron daños y pérdidas por 14,434.9 millones de pesos, equivalentes a 0.046 % del PIB de 2024, distribuidos en 283 acontecimientos cuantificados.
- Aunque esta cifra fue menor a la registrada en años extremos como 2010, 2017 o 2023, confirma que los fenómenos hidrometeorológicos siguen concentrando la mayor parte del costo económico y humano de los desastres. En 2024 representaron 83.6 % de las pérdidas económicas y 65 % de las defunciones asociadas a desastres (CENAPRED, 2025).
Si bien, el huracán Otis fue el más devastador de 2023, en el cual los daños fueron calculados ascendieron a 88,910 millones de pesos (CENAPRED, 2025). esta cifra es sólo una parte de la cuenta. Los desastres suelen subestimarse porque no siempre incorporan impactos en cascada, como deterioro ambiental, pérdida de ingresos, interrupciones de servicios de salud, educativos, transporte, endeudamiento, pérdida de asegurabilidad; en general, afectaciones de largo plazo al desarrollo.
- A escala global, la Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres estima que los costos directos anuales de los desastres pasaron de un promedio de entre 70 y 80 mil millones de dólares entre 1970 y 2000, a entre 180 y 200 mil millones de dólares entre 2001 y 2020. Si se incorporan impactos en cascada y sobre los ecosistemas, el costo total de los desastres supera actualmente los 2.3 billones de dólares anuales (UNDRR, 2025).
Esta subestimación, por ejemplo, también ocurre con los impactos oceánicos. Al respecto, los daños en valores de no uso, es decir, el valor intrínseco que obtenemos del disfrute de los ecosistemas oceánicos, ascienden a 224 mil millones de dólares; mientras que los valores de uso no mercantilizado, como la disminución de la nutrición derivada de pesquerías afectadas, suman 182 mil millones de dólares en pérdidas anuales (Bastien-Olvera, 2026)
Bajo un escenario de altas emisiones de gases de efecto invernadero, se esperan importantes efectos negativos en la producción agrícola, salud humana, biodiversidad, ciudades, energía, así como aumentos considerables en la frecuencia y magnitud de eventos extremos y los daños asociados (Estrada-Porrúa, 2023).
- La Ley General de Protección Civil mantiene una ruta clara: la protección civil debe privilegiar la gestión integral de riesgos, la prevención, la continuidad de operaciones, la transferencia de riesgos, la reconstrucción y la coordinación entre los tres órdenes de gobierno. También establece que el Ejecutivo Federal debe contemplar recursos para instrumentos financieros de gestión de riesgos, tanto para acciones preventivas como para auxilio y atención de daños (LGPC, 2023).
- El costo social de los desastres es todavía más profundo que el costo económico. En 2024, el CENAPRED (2025) registró 190 mil 239 viviendas dañadas, 1470 escuelas dañadas, 15 hospitales afectados y 796,398 personas afectadas por desastres. En este sentido, cuando una escuela se inunda o se daña, también se interrumpe el aprendizaje, se pierden días de clase y con ello, se amplían desigualdades y se obliga a niñas, niños y jóvenes a estudiar en condiciones precarias o a abandonar temporalmente la escuela.
Del mismo modo, esto ocurre cuando un hospital o la red de agua se dañan, el desastre se transforma en crisis sanitaria, aumentando los riesgos de enfermedades, se interrumpe la atención médica, se deteriora la salud mental y se sobrecargan los cuidados, especialmente en mujeres, personas mayores y familias con menos recursos.
La seguridad, igualmente, se deteriora después de un desastre, privando a la población afectada de acceso al agua, alimentos, vivienda, movilidad, información, ingresos, redes comunitarias y de protección frente a abusos. En territorios donde ya existen desigualdades, precariedad o violencia, los desastres pueden ocasionar también saqueos, extorsiones, desplazamientos, control territorial y violencia de género, como se observó durante el huracán Otis y otros eventos similares.
Es así que, la cuenta pendiente de los desastres climáticos en México se debe traducir en políticas sólidas, presupuesto, capacidades locales, protección financiera, reconstrucción resiliente, sistemas de alerta temprana, acción anticipatoria y justicia climática.
- El enfoque de “reconstrucción sostenible” o Build Back Better (UNDRR, 2017) busca dar solución a algunos aspectos de infraestructura, proponiendo reconstruir después de un desastre de manera más segura, justa y resiliente que antes, reduciendo los riesgos existentes y evitando crear nuevos, pero se requieren de políticas multidimensionales, que cubran aspectos sociales, ambientales, políticos y económicos.
Es así que la pregunta de fondo ya no es si México puede evitar todos los daños. Sabemos que no, ni México, ni muchos otros países lo pueden. La pregunta es si como nación, gobierno y ciudadanía, estamos dispuestos a prevenir los riesgos evitables, financiar e implementar la adaptación, así como proteger a quienes menos han contribuido a la crisis climática.
El desastre no termina cuando baja el agua, se apaga el fuego, se retiran los escombros, sino cuando las personas recuperan sus medios de vida, casa, salud, escuela, seguridad y su derecho a vivir sin miedo al próximo impacto.
Advierte AMIS déficit de protección ante desastres en México
La temporada de huracanes representa un riesgo para el sector asegurador; sin embargo, la protección ante fenómenos naturales tiene baja penetración en México, advirtió la AMIS.
Pedro Pacheco, presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), destacó que contar con un seguro facilita el restablecimiento de la vida cotidiana tras un desastre.
- Pacheco reconoció que la cultura de la prevención y la contratación de seguros no están extendidas de manera uniforme en el país.
«Por desgracia, la penetración y la conciencia del seguro no están uniformes. Entonces, hay zonas en las que, donde pega un huracán, tenemos forma de resolver los temas de manera rápida, porque tienen contratadas pólizas con la cobertura adecuada; y luego tenemos zonas en las que sí tenemos que estar conscientes de que no hay una conciencia clara del riesgo», comentó Pacheco.
El presidente de la AMIS señaló que la educación financiera debe incluir el análisis de los riesgos, especialmente para quienes viven en zonas costeras, expuestas a fenómenos hidrometeorológicos, así como en el centro del país, donde existe vulnerabilidad ante sismos de distinta intensidad.
También recordó las lluvias intensas que provocaron inundaciones en la Ciudad de México, como ejemplo de los efectos de estos fenómenos más allá de las zonas costeras.
«No solamente en las zonas; lo hemos visto en las inundaciones aquí, que fue el viernes, ¿no?, que llovió durísimo. Vean ustedes también el impacto que tiene, ¿no? Entonces, sí es claro que esta temporada México tiene una fuerte exposición a fenómenos hidrometeorológicos y es uno de los pilares en la estrategia de AMIS: estar atentos y trabajando con las autoridades en lo que le llamamos resiliencia ante desastres naturales», agregó el presidente de la AMIS.
- Oscar Rosado Jiménez presidente de la Condusef indicó que se busca que los asistentes reflexionen en torno al manejo de su dinero en el evento, que comenzará el próximo 15 de octubre.
Jiménez indicó que las generaciones de hoy, deben tener mayor conciencia ya que hay más información y aún más herramientas, comparado con generaciones anteriores.
«Hacer y jugar con el término de: ¿qué película financiera te cuentas? Lo que tratamos es conectar de una manera lúdica divertida y con la vida cotidiana de la gente, el tema del manejo del dinero y aterrizar el mayor número posible al mayor número posible de mexicanas sobre todo mexicanas, al tema de manejo del dinero, es un tema que a la generación a la que yo pertenezco, nos dejaron fuera, en cero…tan cerca del retiro y tan lejos del dinero… hay que hablar del tema, sobre todos los que están a tiempo a los mileniales, todavía pueden jugar aquí a favor, están en el momento justo de cambiar esa mirada distante, lejana”, puntualizó el presidente de la Condusef.
México enfrenta pérdidas millonarias por catástrofes naturales
En 2025, las pérdidas por catástrofes naturales superaron los mil millones de dólares en México y 260 mil millones de dólares en el mundo, en tanto que observadores pronostican que estas cifras pueden ser mayores.
El panorama sobre la situación es expuesto en el informe “Climate and Catastrophe Insight 2026”, uno de los análisis más relevantes sobre el impacto económico de los desastres naturales a escala global, hecho por la firma internacional AON. En el documento se expone que las pérdidas aseguradas globales superaron los 20 mil millones de dólares, ligeramente por encima del promedio histórico, pero persiste una brecha global de protección del 46 por ciento, lo que significa que casi la mitad de las pérdidas económicas no cuentan con respaldo asegurador.
- Al respecto, Paula Ferreira, CEO de AON Seguros para Latam, y Miguel García, CEO de AON Reinsurance Solutions para México y América Central, explican en entrevista para Reporte Índigo la situación y las tendencias sobre los costos que generan las catástrofes.
- Por otro lado, Ferreira abunda sobre las pérdidas económicas a causa de las catástrofes naturales por casi 130 mil millones dólares en pérdidas aseguradas.
“En 2025 en el mundo hubo casi 50 por ciento, en la proporción, entre pérdidas aseguradas y económicas. Llama la atención que en Latinoamérica ese porcentaje, de cuánto está asegurado en las pérdidas de catástrofes naturales, es muchísimo menor, es de alrededor de 30 por ciento”, explica la entrevistada.
El cambio climático eleva las pérdidas económicas
También explica que la industria ha desarrollado mucha tecnología y medios en la modernización de construcciones para terremotos, huracanes y otros acontecimientos que hace 15 años atrás, eran los factores más importantes de pérdidas en en las economías, de acuerdo con las mediciones hechas en las aseguradoras y en las empresas.
México, vulnerable al cambio climático
Las condiciones geográficas del territorio nacional hacen que el país sea muy propenso a tener grandes costos por las catástrofes climáticas, explica García a Reporte Índigo.
“México es un país altamente vulnerable a los efectos del cambio climático por su ubicación geográfica y por sus características sociales y económicas. El Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático en su reciente reporte publicado señala que alrededor del 68 por ciento de la población y el 71 por ciento del Producto Interno Bruto están altamente expuestos a los efectos negativos directos del cambio climático. Esto es porque el 80 por ciento de la población vive en zonas urbanas”, explica el CEO de AON Reinsurance Solutions para México y América Central.
Al mismo tiempo señala que los Investigadores, inclusive informaron que el territorio nacional enfrenta un calentamiento más acelerado que el resto de las naciones del mundo y muestra de ello son los calores que se vivieron hace dos años.
“Una muestra de los efectos del cambio climático se vivió hace poco, recordaremos que en 2024 se rompió nuestro propio récord de temperatura desde que se tiene registro. Eso significa que México ha pasado de estar expuesto al cambio climático, ya es una realidad y los efectos relevantes sobre la salud, agua, alimentos, productividad y costos económicos dejan una clara evidencia de tres mensajes prioritarios para cualquier comité ejecutivo de riesgos”, resalta García.
- Ambos expertos señalan que enfrentar las situaciones por acontecimientos catastróficos derivados de fenómenos naturales es imposible; sin embargo, existen herramientas de prevención que pueden ayudar a enfrentar estos riesgos latentes tanto en Mexico como en el mundo.
“Temas como el cambio climático, la industrialización y la urbanización hacen que se esperen efectos más grandes en costos por desastres naturales debido a los cambios de clima. Estamos desarrollando herramientas que se refieren a cómo ayudamos a las empresas pequeñas y grandes, no solo en sus activos físicos, sino también en sus decisiones estratégicas; por ejemplo, dónde van a hacer sus construcciones, en cuestión de ser más predecibles. Es algo muy importante”, señala Ferreira.
Por otro lado, García también señala que hay herramientas de analítica de datos y modelaciones catastróficas que permiten hacer estimaciones de las posibles pérdidas.
“Estas herramientas nos proponen la prevención que es muy importante para evitar graves costos, en todos los sentidos, sobre todo por lo que puede venir, como este año se proyecta el fenómeno de El Niño será muy intenso tanto en México como en el mundo y hay que estar preparados, en caso de que se presenten catástrofes muy fuertes”, concluye./PUNTOporPUNTO






















