El próximo 18 de febrero se cumplirán tres años de que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador firmó en Sonora el decreto por el que llegaría la “nacionalización” del litio, una acción anunciada desde meses atrás, bajo la promesa de ser el punto de partida para la industria de autos eléctricos en el país.
- Las intenciones expuestas con fuerza desde el Gobierno Federal fueron que el litio se reservaría para aprovechamiento del Estado, en miras de que la riqueza que esta industria pudiese generar se quedara en México, principalmente por la producción de baterías para la fabricación automotriz.
- Pero el tiempo ha pasado y nada se ha materializado. La problemática radica en que la industria automotriz sigue avanzando y, con ello, los planes de negocio se definen a largo plazo, sobre todo en proveeduría. Hasta ahora, México no está en el mapa.
Desde la perspectiva de Eric Ramírez, director para América Latina de Urban Science, aunque el discurso del Gobierno Federal estaba orientado a que las armadoras, en algún momento, adquirieran baterías “Hechas en México”, los fabricantes de vehículos no observaron una verdadera fuente de proveeduría en este plan, pues aún no se ha extraído una sola gota de litio a partir de los yacimientos del país.
“Se ve una puesta a muy largo plazo. Sí, reconocemos que ahí están los yacimientos, pero faltan todavía muchos años para desarrollar eso en algo que se pueda consumir”, comenta Ramírez en entrevista con Expansión.
Y es que la coyuntura que atraviesa el litio en México no es menor. Los ojos del mundo voltearon al país en 2019, principalmente a Sonora, cuando la Mining Technology consideró que en el municipio de Bacadehuachi se encontraba el mayor yacimiento de litio en el mundo.
Pero fue poco el tiempo que duró la efervescencia ante tal yacimiento, pues el litio localizado ahí y, en general, en México, está en arcillas, lo que marca un panorama completamente diferente en cuanto a extracción, producción y procesamiento en el mundo, ya que la mayoría del litio en el planeta se ubica en salares o salmueras.
En los últimos años, mientras el litio en México ha quedado reservado para el Estado, otros países, como China, han ido afianzando su permanencia en la producción de baterías, con un papel tan preponderante que el gigante asiático llega a ensamblar entre seis y siete de cada 10 de estos componentes en el mundo, de acuerdo con datos de EV Volumes.
México quería entrar a un terreno al que no es posible llegar de la noche a la mañana. Siguiendo el caso de China, este país comenzó a hacerse un lugar en la industria desde hace más de dos décadas, con el procesamiento paulatino de sus propios yacimientos y después, con la adquisición de otros en diferentes partes del mundo, como Australia.
- Su posicionamiento en la producción de baterías ha sido un esfuerzo coordinado en donde el Gobierno de China ha estado trabajando de la mano con privados, y aún así, pese a los esfuerzos coordinados y a que es el fabricante número uno en el mundo, no ha logrado disminuir sus precios del todo, lo que vuelve aún más complicada la idea de que México pueda ganarse un lugar en esta industria.
“Si algo como China, ya nos lleva 25 años de delantera, todavía tiene problemas y aún no logra encontrar un producto realmente competitivo y a bajo costo ¿Qué se puede esperar de México? Lo único que tendría México sería pues la materia prima, pero también requiere de todo un brazo tecnológico”, sostiene Ramírez.
El ecosistema del litio y la electrificación en México se observaba principalmente al norte del país, con Sonora encabezando los planes, apoyado también de Nuevo León, en donde se supone que se construiría la siguiente GigaFactory de Tesla enfocada en autos eléctricos y que, de acuerdo con las perspectivas a nivel federal, llegaría a motivar toda la cadena de valor.
Aunque este proyecto no se ha cancelado de manera oficial por la compañía de Elon Musk, ya que éste está a la deriva desde el anuncio de su posible construcción en marzo de 2022, la industria ha dejado fuera del mapa esta fábrica y con ello, parece que los planes de electrificación en el país también están quedando atrás.
- Pero la idea de contar con baterías “Made in México” comienza a desdibujarse por factores externos, pues las intenciones de electrificar el parque vehicular alrededor del mundo también está enfrentando dificultades.
- La semana pasada la Comisión Europea propuso eliminar la prohibición efectiva a los nuevos vehículos con motor de combustión interna en el bloque a partir de 2035, con el objetivo de permitir la venta de algunos autos no eléctricos, tras la intensa presión del sector, que aún no ha logrado migrar del todo a las nuevas tecnologías.
- Para Gerardo Gómez, country manager de J.D. Power México, si los factores internacionales vuelven a encausarse a la producción de eléctricos, el país podría tener un lugar en la industria si esto viene acompañado de un mayor impulso federal, pero por la realidad que prevalece actualmente esto luce difícil de llevarse a cabo.
“Hay un enfriamiento (en eléctricos), pero no dudemos que si cambian las legislaciones o los apoyos, se vuelva a reactivar y nos ponga otra vez en la mira para poder ser una alternativa, pero eso dependerá de cómo las armadoras vayan tomando esas decisiones estratégicas de cómo avanzar sus portafolios de producto”, comenta Gómez.
Otros países en América Latina, como Chile, han logrado poco a poco hacerse de un lugar en esta industria, lo que ha sido posible a través del esfuerzo entre iniciativa pública y privada, nacionales e internacionales, teniendo como eje principal la apertura, algo que no ha sucedido en México.
La producción de baterías de litio en México cierra este año aún siendo inexistente y con pocas probabilidades de alzarse con fuerza el próximo 2026 y mientras tanto, el sector automotriz sigue su curso con lo que ya existe: los autos a gasolina.
Sheinbaum dice que ya hay tecnología, pero el costo frena su extracción
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que “ya hay tecnología” para extraer litio, aunque señaló que se está valorando el costo del proceso, al tratarse de un mineral presente en material arcilloso.
- En su conferencia mañanera de este miércoles 21 de enero en Palacio Nacional, la mandataria destacó la invitación del G7 a México por el tema de minerales críticos y cadenas de suministro, en el marco de la discusión internacional sobre esos insumos.
- Sheinbaum explicó que México cuenta con litio, pero que su presencia en arcilla vuelve más complejo y costoso su aprovechamiento. “El otro día me preguntaron que si ya teníamos la tecnología para sacar el litio y ya se tiene. El tema, pues es que se está valorando el costo de sacar litio de material arcilloso”, dijo.
La Presidenta añadió que el litio en arcilla implica un proceso más difícil que cuando el mineral se encuentra mezclado con arena, al describirlo como un material “como barro” revuelto con litio.
- En sus declaraciones, Sheinbaum señaló que, así como el petróleo sigue siendo “uno de los temas principales”, los materiales críticos se han vuelto relevantes por ser parte del suministro básico para la fabricación de múltiples productos, en particular del sector electrónico.
Indicó que el litio es considerado un material crítico por su papel en tecnologías asociadas a energías renovables y a la movilidad, entre ellas baterías, turbinas eólicas, paneles fotovoltaicos y vehículos eléctricos.
En el mismo contexto, mencionó que en un escenario en el que la globalización “se ha puesto en duda” por los aranceles del presidente Donald Trump y una visión más proteccionista, los materiales críticos y las tierras raras ganan peso en las cadenas de suministro.
Con ese panorama, la mandataria centró el tema en la evaluación de costos de extracción del litio en México, al tiempo que lo vinculó con el interés internacional por minerales considerados estratégicos.
El litio en México, de la ilusión a la incertidumbre
Con un entusiasmo desbordado, el gobernador de Sonora Alfonso Durazo Montaño habló de los minerales asociados a la construcción de autos eléctricos. Al grafito, al cobre y en especial al litio los colocó como las llaves que cambiarían el destino económico del estado de Sonora y de todo México. Los yacimientos de litio, dijo, “habrán de ser un pilar para el desarrollo nacional y para el bienestar de las comunidades y territorios”.
El 18 de febrero de 2023, Durazo Montaño lanzó esas afirmaciones frente al entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, secretarios de Estado y pobladores de Bacadéhuachi, una pequeña localidad de poco más de mil habitantes ubicada a unas tres horas de la frontera con Arizona.
Durante su discurso de poco más de 12 minutos, el funcionario dijo que en la “alta sierra de Sonora, en el corazón profundo” del norte de México, se encontraba un yacimiento de litio tan grande que, incluso, podía mirarse. Aseguró tener información de que “la lengua de litio” —como la llamó— abarcaba siete kilómetros de largo, dos y medio de ancho y 400 metros de profundidad. “Me voy a atrever a mencionar que esa lengua baja de Bacadéhuachi a Sahuaripa, porque se ve”, dijo. Esa “veta”, insistió, era visible.
El discurso del gobernador sonorense se escuchó el mismo día en que el gobierno federal publicó el decreto para crear la Zona de Reserva Minera de Litio Li-MX, en poco más de 234,855 hectáreas distribuidas en siete municipios de Sonora.
Diez meses antes, en abril de 2022, el Estado mexicano había reformado la Ley Minera y declarado en el Artículo 5 Bis la utilidad pública al litio, por lo que cualquier actividad relacionada con la exploración, explotación, beneficio y aprovechamiento del mineral “se reserva en favor del pueblo de México”. Además estipuló que “las cadenas de valor económico del litio se administrarán y controlarán por el Estado”.
Durazo Montaño no fue el único que aseguró que el territorio mexicano era rico en litio.
Desde 2009, el empresario minero Martín Sutti difundió que el país tenía un “enorme yacimiento”, pero no lo ubicó en Sonora. Afirmaba que se hallaba en la zona limítrofe entre Zacatecas y San Luis Potosí, justo en la región donde él tenía a su nombre varias concesiones mineras.
Algunos años después, y sobre todo a partir de 2019, empresas, revistas especializadas en minería y funcionarios mexicanos empezaron a repetir la versión que colocaba al país en un lugar destacado en el mapa del litio, un mineral considerado estratégico para la transición energética. Y el litio lo es, porque de él dependen las baterías que impulsan los vehículos eléctricos, esenciales para alejarnos de los combustibles fósiles que hoy todavía mueven gran parte del transporte mundial.
También está en el centro de los sistemas de almacenamiento de electricidad que hacen posible aprovechar a gran escala la energía producida por fuentes renovables como el sol o el viento. Esos dos, el transporte y la generación de energía eléctrica, son los sectores que más emisiones de gases de efecto invernadero producen en el planeta.
Por ser estratégico, el gobierno de López Obrador decidió declarar que su exploración, explotación y aprovechamiento se “reserva en favor del pueblo de México”. Incluso, la acción se comparó con la nacionalización del petróleo que Lázaro Cárdenas realizó en 1938 y que llevó a la expropiación de los bienes de compañías petroleras extranjeras. A diferencia de ese entonces, con el litio no se realizó ninguna expropiación.
Graciela Márquez fue una de las pocas voces que, desde el gobierno, llamó a la cautela sobre los supuestos grandes yacimientos de litio en México. En octubre de 2020, la entonces secretaria de Economía mencionó algo clave: en México el litio se encuentra en arcillas. Además, la funcionaria advirtió que los depósitos identificados tenían “un contenido muy bajo” del mineral.
Lo que Márquez dijo no era menor.
En Bolivia, Argentina y Chile, el litio se encuentra en la salmuera de los salares en lo alto de los Andes. En Australia, está en rocas conocidas como pegmatitas. Para esos dos tipos de yacimientos, ya hay procesos rentables que permiten extraer litio. Países como Estados Unidos y Serbia también poseen el mineral, pero como México, lo tienen sobre todo en arcillas. Y hasta septiembre de 2025, en ningún lugar del mundo se producía en forma comercial litio proveniente de ese tipo de depósitos.
- El doctor Luca Ferrari, investigador del Centro de Geociencias de la UNAM, explica en entrevista con Quinto Elemento Lab que las arcillas son minerales con una composición compleja, muy variable, “sacar el litio de ahí es mucho más complicado”. El gran desafío, dice, es contar con un procedimiento tecnológico eficaz que permita separar el litio de las arcillas y, sobre todo, que sea económicamente viable.
En el caso de México hay otro obstáculo. A diferencia de lo que se afirmaba durante el gobierno de López Obrador, hoy no se tiene certeza sobre cuánto litio existe en el territorio mexicano. Tampoco se sabe cómo o con qué recursos el Estado producirá ese mineral. En medio de esa incertidumbre, el país lidia con demandas internacionales presentadas por empresas que reclaman la cancelación de sus concesiones mineras.
Además, aún están vigentes al menos 35 títulos mineros en lugares donde se sabe que hay litio en arcillas, territorios que pertenecen a por lo menos 20 ejidos. Una de las empresas canadienses que tienen esas concesiones ahora asegura que, si no puede producir litio por los cambios a la ley, ahora buscará extraer el potasio que también se encuentra allí.
Esas son algunas de las complejidades y los conflictos que enfrenta México en su incierto camino para aprovechar el litio, y que documenta esta investigación periodística de Quinto Elemento Lab, realizada como parte del proyecto Litio en conflicto liderado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) y en alianza con diez medios de la región, para entender algunos de los conflictos que rodean a la industria del litio en América Latina.
Entrar al mapa del litio
Cuando en 2009, el empresario minero Martín Sutti propagó a los cuatro vientos que había un enorme yacimiento de litio en México, el país no figuraba en las listas de naciones con reservas de este mineral. Fue hasta septiembre de 2012 que la empresa Bacanora Minerals Ltd —entonces de capital canadiense; después cambió su domicilio al Reino Unido y su nombre a Bacanora Lithium Plc— publicó en su página de internet un reporte técnico en donde se hablaba, de nuevo, del litio en México. Dos años antes, la compañía había adquirido concesiones mineras ubicadas en Sonora, a través de una subsidiaria mexicana llamada Minera Sonora Borax, como lo informó en la página 4 de su reporte.
Los autores del reporte concluyeron que en Sonora existía “un recurso significativo de litio”, pero también advertían que la estimación de recursos no implicaba “la existencia de un yacimiento de litio rentable… Será necesario realizar más pruebas para confirmar su viabilidad económica”.
Fue hasta 2016 cuando en su reporte anual, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) aseguró que el país contaba con recursos potenciales por 180,000 toneladas de litio. En ese mismo documento, se estimaba que Argentina, Chile y Bolivia tenían cada uno entre 6.5 y 9 millones de toneladas. En minería “recurso” se refiere a la posible cantidad de mineral que existe, pero sin que haya certeza de que tecnológicamente sea viable explotar.
En enero de 2018, Bacanora Minerals Ltd publicó un nuevo reporte técnico sobre la factibilidad del proyecto de litio en Sonora. Al año siguiente, en el reporte de la USGS, México dio un salto espectacular en la estimación del litio en su territorio. A partir de 2019, se afirma que el país tiene recursos de litio equivalentes a 1.7 millones de toneladas. Eso lo pondría en el noveno puesto en el ranking global. Sin embargo, advertía que “las fuentes de arcilla de litio se encontraban en diversas etapas de desarrollo o exploración”.
El doctor Luca Ferrari explica que esa cifra se calculó considerando la cantidad de roca del yacimiento, con una concentración de 1,500 partes por millón (ppm). El investigador es enfático en que no había evidencias suficientes para afirmar que en México se tenía un enorme yacimiento de litio.
- En especial, porque los depósitos identificados en Sonora y en otras partes del país tienen concentraciones de litio demasiado heterogéneas. En Bacadéhuachi, por ejemplo, se calcularon concentraciones promedio de 3,400 ppm de litio; pero la variación media de una capa de arcilla a otra va desde menos de 100 a más de 10,000 ppm. Para que sea más claro, es como si el litio fuera sal mezclada, en diferentes concentraciones, en toneladas de arcilla.
No existe una veta continua como lo afirmaba Durazo Montaño.
Aun así, en agosto de 2019, revistas del sector minero, como Mining Technology aseguraban que en Sonora estaba el “yacimiento de litio más grande del mundo”.
Esas afirmaciones desataron aún más la especulación alrededor de las concesiones mineras ubicadas en lugares donde se sabía que había posibilidades de tener depósitos de litio. Entre 2019 y 2022, empresas mineras de capital extranjero dedicadas a la exploración y conocidas como “juniors” —sobre todo de Canadá— comenzaron a adquirir títulos mineros en México y a publicitar aún más sus proyectos para buscar inversionistas y compradores. En ese periodo, el precio del litio se elevó hasta llegar a su máximo a finales de 2022.
Ahora, sin un depósito viable
El 1 de octubre de 2021, en una conferencia matutina, el entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador anunció que la explotación y producción del litio sólo la haría el Estado.
Seis meses después, un día antes de realizar las reformas a la ley para declarar el mineral como de “utilidad pública”, el mandatario se refirió a las dificultades tecnológicas alrededor de la producción del litio en arcillas.
“Estuve leyendo comentarios de que para qué vamos a tener el litio si nos va a faltar la tecnología. Pero ahí vamos a ir desarrollando la tecnología o se adquiere, pero el litio es nuestro”, dijo.
- El Estado mexicano también creó Litio para México (LitioMX), un organismo público descentralizado para hacerse cargo de la exploración, explotación, beneficio y aprovechamiento del mineral.
Y aunque en el discurso se habló de una nacionalización del litio, en los hechos se creó un doble régimen jurídico para este mineral: “Por un lado, las concesiones ya otorgadas, que la Secretaría de Economía regula y vigila, y por el otro, la exploración y explotación posterior a la reforma que llevará a cabo la empresa estatal”, según escribió Fernanda Ballesteros, integrante del grupo de coordinación de transición energética del Instituto de Gobernanza de los Recursos Naturales (NRGI), en un documento publicado en julio de 2022.
Con ese doble régimen, apunta Ballesteros, no quedan claros los objetivos y responsabilidades del Estado: “Para que la explotación y procesamiento del litio pueda ser una oportunidad que se traduzca en beneficios para los mexicanos se requiere de políticas claras, consistentes y creíbles”.
- El colectivo GeoComunes, la Red Mexicana de Afectadas/os por la Minería (REMA) y la organización MiningWatch Canadá también advirtieron, en un informe publicado en 2023, que “la modificación quirúrgica que se realizó a la Ley Minera, no garantiza la posesión exclusiva del Estado mexicano sobre la explotación y las cadenas de procesamiento del litio”.
Al mismo tiempo que el gobierno realizaba las reformas legales y creaba LitioMX, a través del entonces Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt), convocó a científicos para trabajar en diferentes áreas relacionadas con el litio. Unos realizaron estudios para identificar depósitos, diferentes al ya conocido en Bacadéhuachi, y se sumaron al proyecto de exploración que, desde 2021, realizaba el Servicio Geológico Mexicano (SGM) en diversas regiones del país. Otros investigadores se enfocaron en desarrollar procesos y tecnología para extraer litio.
Algunos de los resultados de esos estudios se recopilaron en el libro Impulso soberano de la cadena de valor de litio. Tecnologías de almacenamiento de energía y semiconductores, el cual se puede descargar en la página de lo que antes era el Conahcyt y hoy es la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti).
- En el libro se explica que el SGM analizó más de 3,000 muestras colectadas en 82 localidades distribuidas en 18 estados del país, pero no se dan más detalles sobre sus hallazgos.
- En respuesta a una solicitud de información, el SGM informó en junio de 2025 a esta alianza periodística que en las 82 localidades se realizaron exploraciones prospectivas entre los años 2021 y 2022, pero “no se identificó ningún depósito con las condiciones favorables para continuar con futuras campañas de exploración”.
Los científicos que realizaron evaluaciones de los depósitos ubicados en Sonora encontraron que “el mejor lugar, en cuanto a concentración de litio, era el de Bacadéhuachi”. Los demás sitios explorados tienen “concentraciones menores”, en palabras de Luca Ferrari, uno de los investigadores convocados por el Conahcyt.
El geólogo menciona que, para vislumbrar la producción de litio proveniente de arcillas, además de contar con la tecnología necesaria, se requiere ubicar depósitos con concentraciones mayores a los 1,500 ppm, es decir, que el litio constituya al menos el 0.15% total de arcillas. Y aunque en Sonora hay lugares que cumplirían con esta característica, también se debe evaluar si es viable económicamente, ya que a veces hay concentraciones altas, pero en volúmenes de roca muy pequeños.
“Por lo que sabemos hasta el momento, México no es el país más rico en litio. Por otro lado, los yacimientos que pudieran existir implican grandes costos”, dice el investigador de origen italiano que lleva tres décadas en México. En concreto: “Si el Estado quisiera explotar, debería invertir bastante dinero”.
¿Cuál es la concentración mínima que se requiere para que sea rentable explotar litio? Ferrari responde que depende de muchos factores: el volumen del yacimiento, el proceso que se utiliza para obtenerlo, los costos y, sobre todo, el precio del litio en el mercado.
En su informe más reciente sobre las perspectivas mundiales de los minerales críticos, la Agencia Internacional de Energía (AIE), resalta que durante 2024 la demanda de litio —sobre todo por el sector de los vehículos eléctricos— experimentó un fuerte crecimiento, pero fue aún más grande la oferta del mineral en el mercado. Eso llevó a que los precios se estabilizaran y se colocaran lejos de los máximos alcanzados en 2022.
En ese año, por ejemplo, la tonelada de carbonato de litio grado batería alcanzó el pico histórico de 80,000 dólares la tonelada. A principios de 2025, su precio era de 9,000 dólares la tonelada. Para dimensionarlo aún más, en 2022 una batería de litio de tamaño medio de 57 kWh costaba alrededor de 67 dólares, pero para 2024 el costo bajó a 15 dólares. El informe de la AIE resalta que los bajos precios del litio provocaron el cierre de operaciones en Australia y la cancelación de proyectos en varias regiones.
Ante este panorama, Ferrari y otros expertos insisten en que por el momento no parecen existir condiciones para que México pueda producir litio proveniente de arcillas.
Organizaciones de la sociedad civil vienen haciendo la misma advertencia desde febrero de 2023. En el informe “Explotación del litio en México: ¿interés público o extractivismo transnacional?”, Geocomunes, REMA y MiningWatch Canadá señalaban que la viabilidad económica de la explotación del litio en México dependería de “la posible existencia de yacimientos con altos niveles de concentración y también de la evolución de la demanda y precios del litio a nivel mundial, mismos que definirán si los yacimientos en arcilla lograran ser competitivos e insertarse en el mercado frente a los yacimientos menos costosos de salmuera y roca”.
Pemex entra al mundo del litio
Ante la lejana posibilidad de explotar litio de arcillas, científicos que participaron en los estudios convocados por Conahcyt plantearon al gobierno otras opciones a corto plazo. Una es explorar la posibilidad de extraer litio de las lagunas de salmueras geotérmicas que se encuentran en campos de la Compañía Federal de Electricidad en Cerro Prieto, en Mexicali, Baja California.
Otra es intentar obtener litio de las salmueras que acompañan al petróleo que se extrae en diferentes partes del país. “Esas salmueras tienen cierta concentración de litio. En ese caso es un fluido, agua salobre, y no tienes que remover toneladas y toneladas de roca para obtenerlo. Es algo similar al agua de los salares andinos, pero también se necesita una concentración para que sea económico”, explica Ferrari.
El camino de las salmueras petroleras es el que ahora explora el Estado mexicano. Así lo confirmó la presidenta Sheinbaum el 19 de agosto de 2025, durante la conferencia en la que informó que el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) trabaja en el desarrollo de un proceso para conseguir litio.
- El doctor Gabriel Plascencia explica que la nueva apuesta del gobierno mexicano tiene varios retos: “En el papel suena bien, pero tienes que hacer una separación de lo orgánico y lo acuoso. Y, créeme, eso es un dolor de muelas que no quieres tener. Es extremadamente difícil”.
Ferrari explica que el litio presente en salmueras petroleras se puede obtener, en teoría, a través de técnicas de extracción directa. Pero, advierte, esa tecnología aún está en fase de experimentación y además tiene altos costos de inversión inicial, por lo que es poco competitiva. Por ello, tampoco considera que los planes de Petróleos Mexicanos (Pemex) sean muy viables, pues para desarrollar cualquier tipo de proyecto de explotación de litio se necesita invertir en estudios y tecnología. Y si algo tiene Pemex son deudas.
Hasta ahora sólo en unas cuantas áreas de Tabasco se han detectado salmueras petroleras con concentraciones que podrían ser de interés, de acuerdo con Ferrari. Aun así, el director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, ya informó que, como parte de su estrategia de diversificación energética, la empresa paraestatal contempla crear una nueva filial: Pemex Litio. No explicó qué relación se establecería entre Pemex y la estatal dedicada al litio, LitioMX.
Tampoco se ha observado que exista interés en fortalecer a la iniciativa estatal creada para hacerse cargo del litio. El organismo descentralizado sobrevive con un presupuesto sólo destinado a cubrir gastos administrativos.
Por ejemplo, en 2024, gastó poco más de 16 millones de pesos (871 mil dólares) para cubrir sueldos de cinco trabajadores permanentes y nueve eventuales que realizan, sobre todo, trabajos administrativos. Y aunque en su Informe de Gestión Gubernamental 2018-2024 se recomendó “fortalecer presupuestalmente” al organismo para que logre cumplir con su objetivo, esa petición no ha sido escuchada por el gobierno federal.
- Para 2025, se le designó una partida de poco más de 12 millones de pesos (653 mil dólares). Y para el 2026, el proyecto presupuestario plantea destinarle 13 millones 975 mil pesos (708 mil dólares).
Además del poco presupuesto, LitioMX tampoco tiene mucha atención de su propio Consejo de Administración, ya que hasta el 6 de octubre de 2025, éste no había aprobado el Programa Estratégico para 2025, de acuerdo con una respuesta a una solicitud de información.
Tres años después de su creación, la institución central en la apuesta nacionalista de López Obrador sigue siendo apenas una pequeña oficina sin mayor capacidad de innovación.
Es justo el tipo de escenario que menciona la investigadora estadounidense Thea Riofrancos en su recién publicado libro Extraction: the Frontiers of Green Capitalism sobre el boom mundial del litio. “Cuando se trata de nacionalización de recursos, las declaraciones oficiales son sólo el comienzo de un lento e incierto proceso de construcción de capacidades del Estado y control del poder corporativo”, escribió la profesora de ciencias políticas de Providence College, mencionando los casos de nacionalización de minerales en países como Bolivia, Chile y México.
En el caso de México, el proceso sigue navegando en la incertidumbre.
Desde finales de junio de 2025, Quinto Elemento Lab solicitó a la oficina de prensa de la Secretaría de Energía una entrevista con el director de LitioMX, Pablo Taddei. La respuesta de la entidad fue que las entrevistas con el funcionario estaban en pausa. A mediados de septiembre, cuando esta alianza periodística volvió a solicitar la entrevista, los encargados de prensa de la Secretaría de Energía ya no respondieron a los mensajes./Agencias-PUNTOporPUNTO






















