MÉXICO continúa sin lograr Meta en INVERSIÓN PÚBLICA mínima recomendada por la OMS en SALUD

La aportación total que los hogares de México realizaron a la salud de sus integrantes –como gasto directo y en trabajo no remunerado– ascendió a 1.12 billones de pesos en 2024, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

A siete años de la llegada de Morena al gobierno federal, el sistema de salud mexicano atraviesa uno de los periodos más complejos y desgastantes para los pacientes, de acuerdo con especialistas y organizaciones que acompañan a personas usuarias del sistema público.

Alejandro Barbosa, presidente de Nariz Roja, señaló que estos siete años han sido los más complicados en la década que llevan apoyando a pacientes con cáncer.

“Han sido siete años de reinventar el rumbo de la organización… porque hace siete años nosotros no nos metíamos en temas de medicamentos, porque no había necesidad”, explicó.

Éctor Jaime, secretario de la Comisión de Salud en la Cámara de Diputados y legislador del PAN, afirmó que la actual gestión se encuentra en una de las “etapas más complejas en décadas” para el sistema sanitario.

El desabasto de medicamentos

Nariz Roja tuvo mayor presencia en la conversación pública debido a sus señalamientos sobre el desabasto de medicamentos oncológicos y básicos en el sistema de salud público.

“No nos interesa pelearnos con nadie, no somos los golpistas que decía Gatell, no somos contrarios al presidente ni a su partido político, pero sí somos la voz de la gente que pide a gritos que se les atienda con respeto y con la dignidad que implica un servicio de salud como el de Dinamarca”, apuntó Barbosa.

  • Desde su experiencia, señaló que el sistema público de salud los ha obligado, como asociación, a brindar apoyos en áreas para las que no estaban especializados, como la compra de medicamentos.
  • “Tuvimos que aprender de proveedores, tuvimos que aprender de compras, tuvimos que aprender que hay un mercado negro, tuvimos que aprender que hay proveedores que son de ocasión”, detalló.
  • Barbosa subrayó que durante la operación del Seguro Popular no enfrentaron escenarios de desabasto, situación que contrasta con el incremento en los recursos que hoy destinan a la compra de fármacos.

“En 2019, recuerdo haber invertido medio millón de pesos en medicamentos; brincamos a 21 millones de pesos en dos años… En el primer año de la actual administración han faltado antibióticos, han faltado oncológicos, han faltado insumos; los hospitales están terribles”, señaló.

Los números en salud de México

Judith Méndez, investigadora del CIEP, advirtió que México sigue sin alcanzar siquiera la mitad de la inversión pública mínima recomendada en salud como proporción del Producto Interno Bruto (PIB).

“México no alcanza ni el 3% del PIB de inversión pública en salud y se requiere al menos un 6%… hay países de América Latina que invierten el doble de lo que invierte México”, señaló.

  • Méndez agregó que 2023 se convirtió en uno de los años con mayor subejercicio del gasto en salud, al no ejercerse el 6.6% del presupuesto aprobado. En tanto, 2024 registró el mayor gasto de bolsillo en salud para las familias.
  • En comparación con 2018, este gasto aumentó 8%, al pasar de 1,136 pesos a 1,605 pesos por hogar. En cuanto a la afiliación a los servicios públicos de salud, la investigadora destacó un incremento significativo en el número de personas sin derechohabiencia.
  • “En 2018, estábamos por alcanzar la afiliación universal… alrededor del 85% de la población estaba afiliada al entonces Seguro Popular. Para 2024, hay alrededor del 40% de la población que reconoce que no tiene alguna afiliación al sistema público”, indicó.

En cifras absolutas, en 2018 había 22.4 millones de personas sin afiliación a servicios de salud pública; para 2024, la cifra ascendió a 47.73 millones.

El desempeño de IMSS-Bienestar

Contexto: En 2003 se creó el Seguro Popular, destinado a atender a personas sin seguridad social. Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia en 2018, este esquema desapareció y fue sustituido por el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).

  • Sin embargo, el Insabi tuvo una vida de apenas dos años y en 2020 fue eliminado para dar paso al Organismo Público Descentralizado IMSS-Bienestar, que actualmente opera en 25 entidades del país.
  • Barbosa precisó que Jalisco, entidad donde opera Nariz Roja, no se encuentra adherida al IMSS-Bienestar; sin embargo, reciben pacientes provenientes de estados que sí forman parte del esquema.
  • “Aquí en Jalisco, te comento, viene gente de Nayarit, Michoacán o Colima. El 30% de la población que se atiende en hospitales públicos de Jalisco proviene de estas tres entidades”, explicó.

Por su parte, Éctor Jaime señaló que el sistema IMSS-Bienestar carece de una planeación adecuada, derivada de la rapidez con la que se implementó tras la desaparición del Insabi.

“El tránsito acelerado hacia el IMSS-Bienestar ha sido poco planeado y sin un anclaje financiero sólido, generando incertidumbre institucional y afectando la continuidad de la atención”, puntualizó.

Exhiben amplias brechas en el sistema de salud de México 

El sistema de salud de México presenta rezagos estructurales significativos frente a los estándares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El informe Health at a Glance 2025, que compara el desempeño de países miembros y asociados en indicadores de salud, acceso, calidad y recursos, muestra que México se ubica por debajo del promedio en la mayoría de dimensiones evaluadas.

Este análisis detalla las cifras clave, las implicaciones para la gestión sanitaria y los riesgos que enfrenta el país en términos de sostenibilidad, desempeño clínico y capacidad operativa.

¿Cómo se posiciona México frente al promedio de la OCDE en salud?

  • El documento evidencia que México solo supera el promedio de la OCDE en 4 de 10 indicadores de salud y factores de riesgo, con ausencia de datos comparables en dos de ellos.
  • La esperanza de vida, situada en 75.5 años, se encuentra 5.6 años por debajo del promedio OCDE, lo que refleja un estancamiento prolongado en los resultados de salud poblacional.
  • Las cifras de mortalidad prevenible (243 muertes por cada 100 000 habitantes) y mortalidad tratable (175 por cada 100 000) superan ampliamente los promedios internacionales (145 y 77, respectivamente).

Este comportamiento indica debilidades en políticas de prevención, en control de enfermedades crónicas y en la capacidad resolutiva del sistema.

  • México presenta mejores resultados en factores de riesgo individuales, como menor prevalencia de tabaquismo (8.5% vs. 14.8 en la OCDE), menor consumo de alcohol (6.2 litros vs. 8.5) y menor proporción de adultos con actividad física insuficiente (28% vs. 30%). No obstante, la exposición a contaminación por PM2.5 es mayor que el promedio, situándose en 14.4 microgramos por metro cúbico.

En acceso y calidad, el país solo supera el promedio en 1 de 10 indicadores, con ausencia de información en tres variables. La cobertura efectiva alcanza 78% de la población, lejos de la aspiración de universalidad. La satisfacción con la disponibilidad de servicios de calidad es del 56%, por debajo del 64% registrado en la OCDE.

En desempeño clínico, los resultados son especialmente críticos. La cobertura de vacunación DTP es de 78%, inferior al promedio de la OCDE, mientras el tamizaje de cáncer de mama alcanza apenas 20%, comparado con 55% a nivel internacional.

Los desenlaces de atención aguda muestran brechas severas: la mortalidad a 30 días por infarto agudo de miocardio es de 22.6%, frente al 6.5% promedio, y la mortalidad tras un accidente cerebrovascular llega a 17%, más del doble del estándar internacional de 7.7%.

¿Cuáles son las principales debilidades del sistema de salud de México?

El informe confirma que México solo supera el promedio de la OCDE en 1 de 10 indicadores de recursos, con carencias de información en tres áreas. La brecha de financiamiento es uno de los elementos más determinantes:

  • El gasto per cápita en salud es de USD 1 588, muy por debajo de los USD 5 967 del promedio OCDE. Esto equivale a una inversión del 5.9% del PIB, frente a 9.3% en los países comparados.
  • Aunque el país destina una proporción similar al promedio a actividades de prevención (3.6% del gasto total), el bajo nivel de inversión general limita el impacto de estas estrategias en la salud pública.
  • El déficit en recursos humanos es evidente. México registra 2.7 médicos por cada 1 000 habitantes, frente a 3.9 en la OCDE, y 3.0 enfermeras, contra 9.2 en el promedio internacional.

Esta brecha de talento crea tensiones operativas en hospitales, aumenta la rotación laboral, incrementa tiempos de espera y limita la expansión de servicios esenciales. La infraestructura hospitalaria presenta un rezago estructural: existen 1.0 cama por cada 1 000 habitantes, mientras el estándar internacional se ubica en 4.2.

En cuanto a tecnología diagnóstica, México cuenta con solo 10 equipos de tomografía, resonancia magnética y PET por millón de habitantes, en contraste con un promedio OCDE de 51. Esta escasez reduce la capacidad diagnóstica, retrasa procesos terapéuticos y afecta la oportunidad de atención en patologías críticas.

Panorama del desempeño clínico y epidemiológico

El análisis de la OCDE muestra que el desempeño epidemiológico de México se caracteriza por una combinación de limitaciones en prevención, bajo control de enfermedades y resultados adversos en patologías agudas. La elevada mortalidad prevenible y tratable evidencia una presión sostenida sobre la red hospitalaria y la atención primaria.

  • Factores ambientales como la exposición elevada a PM2.5 se suman a la carga de enfermedad y explican parte del incremento de enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Aunque los factores de riesgo individuales son comparativamente menores, estos no compensan las deficiencias estructurales del sistema.

En indicadores de salud poblacional, la esperanza de vida exhibe un rezago persistente y una desaceleración en su crecimiento comparada con otros países emergentes dentro de la OCDE. Esta tendencia afectará la planificación en cronicidad, envejecimiento y capacidad instalada.

Brechas en acceso, cobertura y satisfacción ciudadana

La limitada cobertura del 78% de la población para servicios esenciales implica desigualdades significativas entre regiones y grupos socioeconómicos. A pesar de los esfuerzos de expansión de servicios y reformas recientes enfocadas en la atención primaria, la cobertura efectiva sigue fragmentada y sujeta a variabilidad por entidad federativa.

  • Los niveles de satisfacción, situados en 56%, evidencian una percepción de insuficiencia en capacidad instalada, calidad de atención y oportunidad de servicios. Esta brecha de percepción impacta la confianza en el sistema y condiciona el uso oportuno de servicios preventivos.

La baja cobertura en vacunación y la brecha notable en tamizaje de cáncer de mama muestran debilidades en la planeación de programas preventivos y en la integración de servicios a largo plazo.

Recursos humanos y capacidad hospitalaria en tensión

La escasez de médicos y, especialmente, de personal de enfermería genera cuellos de botella en servicios de urgencias, hospitalización y cuidados intensivos. El bajo número de camas hospitalarias limita la capacidad de respuesta ante incrementos de demanda estacionales y durante emergencias sanitarias, aumentando la saturación y afectando los desenlaces clínicos.

  • La limitada disponibilidad de equipos diagnósticos complejos restringe la detección temprana de enfermedades crónicas y neoplásicas, factores clave para mejorar la sobrevida y disminuir costos hospitalarios.

El conjunto de indicadores presentados por la OCDE constituye una señal de alerta para gestores públicos, aseguradoras, hospitales y autoridades sanitarias. Las brechas detectadas obligan a redirigir estrategias hacia cinco prioridades:

  1. Fortalecimiento de la atención primaria para mejorar la detección temprana y reducir mortalidad prevenible.
  2. Aumento del gasto en salud, especialmente en recursos humanos y tecnología diagnóstica.
  3. Expansión de la cobertura efectiva, con énfasis en servicios homogéneos y de calidad.
  4. Rediseño de la red hospitalaria, aumentando camas y capacidad resolutiva.
  5. Mejora de los desenlaces clínicos, mediante protocolos basados en evidencia y reorganización de rutas de atención.

Un sistema de salud que requiere reformas profundas y sostenidas

El informe Health at a Glance 2025 confirma que el sistema de salud de México enfrenta rezagos en salud poblacional, mortalidad tratable, capacidad diagnóstica, infraestructura y recursos humanos.

  • Estos desafíos tienen implicaciones directas para hospitales, aseguradoras, prestadores y gobiernos, que deben anticipar presiones crecientes sobre la demanda, los costos y la sostenibilidad financiera.

Cerrar estas brechas requerirá inversiones sostenidas, reformas estructurales y una reorganización estratégica del modelo de atención para garantizar resultados equiparables a los de los países de la OCDE y mejorar la salud de la población mexicana.

Los hogares gastan más en salud

La aportación total que los hogares de México realizaron a la salud de sus integrantes –como gasto directo y en trabajo no remunerado– ascendió a 1.12 billones de pesos en 2024, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

  • El gasto de bolsillo que hicieron los hogares en medicamentos y otros bienes representó 45.4 por ciento del total. Siguieron los bienes y servicios de apoyo, con 18.3 por ciento; las consultas médicas, con 15.3 por ciento, y los servicios hospitalarios, con 14.9 por ciento.

El restante 6.1 por ciento se gastó en laboratorios, ambulancias y residencias de salud, entre otros.

  • Al dar a conocer la Cuenta Satélite del Sector Salud de México (CSSSM) 2024, el Inegi resaltó que los hogares son un soporte fundamental para el sector salud, debido a su doble función: son consumidores finales de bienes y servicios para el cuidado de la salud y proveedores de servicios para autoconsumo dentro y fuera del hogar.

La erogación de los hogares fue de 800 mil 733 millones de pesos, mientras 318 mil 261 millones correspondieron al valor de las actividades de cuidado de la salud que proporcionaron los propios hogares mediante trabajo no remunerado.

Con base tanto en el valor económico como en el número de horas del trabajo no remunerado en salud (TNRS), la atención se centró en los cuidados a los integrantes del propio hogar, al brindarles atención especializada y temporal.

Al desagregar por sexo a los cuidadores, se observa que las mujeres cubrieron 69.9 por ciento del tiempo total y los hombres contribuyeron con el restante 30.1 por ciento (4.3 horas de los hombres por cada 10 horas de TNRS de las mujeres).

  • La CSSSM reveló también que el producto interno bruto (PIB) del sector salud en el país fue de 1.75 billones de pesos, equivalente a 5.2 por ciento del PIB total; dicho porcentaje se integró por 2.2 por ciento del PIB aportado por el sector público, 2 por ciento por el privado y 0.9 por ciento por trabajo no remunerado de los hogares.

El PIB del sector salud aumentó 1.6 por ciento en 2024 respecto a 2023, por arriba de la economíanacional, que creció 1.4 por ciento. Además, el sector sanitario generó cerca de 2.2 millones de puestos de trabajo remunerados. /PUNTOporPUNTO

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