El Fondo Monetario Internacional (FMI) declaró ayer 19 de marzo, que vigila los efectos de la guerra en Irán sobre la inflación y la producción mundiales pero que, hasta el momento, ningún país se ha puesto en contacto con él para solicitar ayuda de emergencia relacionada con el conflicto.
“Si se prolonga, el aumento de los precios de la energía provocará un incremento de la inflación general”, afirmó Julie Kozack, portavoz principal del FMI, en una conferencia de prensa.
- Kozack señaló que, si los precios del petróleo se mantienen por encima de los 100 dólares durante un año o más, el impacto estimado sobre la inflación mundial podría ser un aumento de hasta dos puntos porcentuales, con una caída de la producción de un punto porcentual, según “una regla general”.
Confirmó que el FMI “no ha recibido ninguna solicitud formal de financiamiento de emergencia”.
EU e Israel lanzaron ataques contra Irán el 28 de febrero, lo que desencadenó una guerra que ha sumido a Medio Oriente en el caos y ha llevado a Teherán a bloquear la importante vía marítima del estrecho de Ormuz.
Alrededor de 20% del petróleo y el gas natural del mundo pasa por el estrecho, y la crisis ha provocado una escalada vertiginosa de los precios de la energía, con posibles repercusiones en la inflación a nivel mundial.
- Ayer, el crudo Brent, referencia internacional, cotizaba en torno a los 110 dólares el barril, 52% más que antes de la guerra.
- Kozack afirmó que los estados más vulnerables, económicamente, del mundo serían los primeros en sufrir las consecuencias.
“Tienen un margen de maniobra limitado, reservas limitadas, y todo ello en un contexto en el que las condiciones de financiamiento pueden estar volviéndose más difíciles para ellos”, afirmó.
- Kozack destacó que el FMI sigue de cerca la evolución de los precios de las materias primas y las condiciones financieras mundiales a raíz de la guerra.
Subrayó que los países notarían los efectos de diversas maneras, especialmente en lo que respecta a los precios de las materias primas, dependiendo de la estructura de su economía.
Los precios de los alimentos constituyen otro motivo de preocupación.
“El envío de fertilizantes se ha visto interrumpido (debido al conflicto) y esto, junto con las interrupciones en el transporte, aumenta el riesgo de que se produzcan incrementos en los precios de los alimentos, que podrían ser considerables, una vez más, dependiendo de la duración y la intensidad”, afirmó.
BCE mantiene tasas y vigila
Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE), mantuvo las tasas de interés sin cambios, pero señaló que sigue de cerca los riesgos para el crecimiento y la inflación derivados del aumento de los precios del petróleo y que está dispuesto a actuar si es necesario.
La tasa de interés de referencia del BCE se ha mantenido en 2.0% desde junio.
- Christine Lagarde, presidenta del BCE, lanzó una severa advertencia sobre que el mundo está sufriendo una “grave crisis” a causa de la guerra, y afirmó que esto ha “aumentado considerablemente la incertidumbre sobre las perspectivas”.
Asimismo, rebajó su previsión de crecimiento para el 2026 de 1.2% de diciembre a 0.9 por ciento.
Advierten impacto en inflación y economía global por la guerra
La guerra en Medio Oriente tendrá repercusiones en la economía global, principalmente en la inflación, por los aumentos en los precios del petróleo y del gas, lo que dependerá de la duración e intensidad del conflicto, generando incertidumbre, en un entorno económico que ya era complejo, señalaron analistas.
- Neel Kashkari, presidente de la Fed de Minneapolis, detalló durante una conferencia en Nueva York que “ahora, con los acontecimientos geopolíticos, será necesario obtener muchos más datos, ya que todavía es demasiado pronto para saber la magnitud del impacto que esto genera en la inflación y por cuánto tiempo”.
En Morgan Stanley advirtieron que interrupciones prolongadas del suministro de petróleo en el estrecho de Ormuz podrían elevar los precios del gas, avivar la inflación al consumidor y desacelerar el consumo de los hogares.
“Un potencial shock en el suministro de energía también podría frenar a la Fed, aumentando las probabilidades de movimientos de tasas menores o una pausa mientras los funcionarios sopesan las preocupaciones por la inflación contra las preocupaciones por el crecimiento”, indicaron.
- William Jackson, economista en jefe de mercados emergentes en Capital Economics, estimó que un conflicto prolongado que lleve al precio del crudo Brent a los 100 dólares el barril, podría agregar de 0.6 a 0.7 puntos a la inflación global. “Esto podría ralentizar el ritmo de flexibilización monetaria por parte de los principales bancos centrales”.
- Ryan Sweet, economista de Oxford Económics, señaló que el conflicto elevaría la inflación: para Estados Unidos y la Eurozona promediaría de 0.3 a 0.4 puntos porcentuales más en 2026. “Creemos que el aumento de los precios de la energía debido a una interrupción moderada en el estrecho de Ormuz solo reduciría 0.1 puntos porcentuales el crecimiento del PIB mundial este año”, indicó.
De acuerdo con analistas de ING, para Estados Unidos, los consumidores estadounidenses ya están bajo presión, y los precios de la gasolina son muy sensibles políticamente de cara a las próximas elecciones de mitad de mandato. “El aumento de los precios del petróleo también complicaría la futura política monetaria de la Reserva Federal”, apuntaron.
Humberto Calzada, economista en jefe de Rankia LATAM, señaló que el alza en los energéticos de mediano plazo podría generar presiones sobre la inflación, lo que tendría un impacto sobre la política monetaria de los bancos centrales.
Coincidieron en ello analistas de Banamex, que señalaron que la evolución reciente del mercado cambiario podría implicar ciertos riesgos para que Banxico siga adelante con el ciclo de recortes, ya que podría presionar los precios, implicando un menor margen de maniobra para la política monetaria.
Por qué el petróleo sigue siendo importante
Puede que el petróleo ya no domine la economía mundial como lo hacía en la década de 1970, pero sigue estando muy presente en la producción moderna.
- Influye directamente en los precios de la gasolina, el diésel, el combustible de aviación y el transporte marítimo, y determina el coste del transporte y la producción de todo, desde alimentos hasta productos manufacturados. Cuando los precios del petróleo suben rápidamente, los efectos se extienden más allá de los mercados energéticos.
Los economistas lo denominan “ choque negativo de la oferta ”: el resultado es que la producción se encarece. Las empresas pueden absorber los mayores costes o repercutirlos en los consumidores. En la práctica, suelen hacer ambas cosas.
El resultado es una incómoda combinación de mayor inflación y menor crecimiento económico.
El impacto de la inflación pesará sobre los bancos centrales
El efecto más inmediato se produce en las gasolinaras. El aumento de los precios del crudo eleva los costos del combustible y empuja al alza la inflación general. Para los hogares que ya se enfrentan a presiones por el costo de la vida, esto se nota rápidamente.
Por ejemplo, cuando el precio del petróleo sube 10 dólares por barril, la regla general es que el precio de la gasolina para los conductores estadounidenses podría aumentar unos 25 centavos por galón (0,21 euros por unos 3,8 litros de gasolina). En otros lugares, como Australia, se estima que el aumento sería de unos 10 centavos por litro más por cada aumento de 10 dólares estadounidenses (0,08 cts. de euro por litro).
- Los costes de transporte y logística también aumentan, y, con el tiempo, algunos de esos costes más elevados se filtran en el nivel general de precios.
- El aumento de la inflación depende de la duración de la perturbación de los mercados petroleros. Un breve repunte podría agregar solo unas décimas de punto porcentual a la inflación. Un aumento sostenido sería más problemático.
Los bancos centrales están muy atentos. La inflación en Estados Unidos y Europa ha bajado desde los máximos alcanzados tras la pandemia.
Presión sobre los presupuestos familiares
El aumento de los precios del petróleo también ejerce presión sobre los presupuestos familiares.
Cuando las familias gastan más en combustible, tienen menos para gastar en otras cosas. Dado que el consumo de los hogares suele representar alrededor del 60% de las economías en las economías avanzadas, incluso los cambios modestos en el gasto pueden ser importantes.
Las empresas se enfrentan a una presión similar. El aumento de los costes de la energía y el transporte reduce los márgenes de beneficio y puede retrasar la contratación o la inversión.
- Los efectos varían según el país. Europa es un importante importador neto de energía. Esto la exponen al aumento de los precios mundiales del petróleo. En cambio, en EE.UU. UU., exportador energético a nivel global, los precios más altos favorecen a su sector energético, pero siguen aumentando los costos para la mayoría de los hogares.
El aumento actual del precio del petróleo no es suficiente para provocar una recesión mundial. Sin embargo, supone un obstáculo mayor en un momento en que el crecimiento mundial se modera.
¿Cómo se compara esto con 2022?
La comparación obvia es la subida del precio del petróleo tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022.
Entonces, los precios del crudo subieron brevemente por encima de los 120 dólares estadounidenses por barril, lo que intensificó la ya elevada inflación. En respuesta, la Reserva Federal de los Estados Unidos aumentó rápidamente los tipos de interés para frenar la inflación.
- La situación actual es menos extrema. Los precios están muy por debajo de esos máximos, la demanda mundial es más débil y los tipos de interés en los Estados Unidos, Europa y Australia son varios puntos porcentuales más altos que a principios de 2022. La inflación ha tendido a bajar en la mayoría de las principales economías.
Aun así, es posible que los hogares sean ahora más sensibles. Tras años de subida de precios y tipos de interés más altos, la confianza de los consumidores es frágil. Incluso aumentos moderados de los precios de la gasolina pueden influir en el gasto.
La pregunta clave es si se trata de algo temporal o del comienzo de una subida sostenida.
¿Qué pasaría si los precios siguieran subiendo?
Si los precios del petróleo siguieran subiendo, especialmente hacia los 100 dólares por barril, los riesgos aumentarían.
- La inflación se vería impulsada al alza. Los bancos centrales podrían enfrentarse a una elección incómoda: tolerar una mayor inflación impulsada por la energía o mantener los tipos de interés más altos durante más tiempo.
Los mercados financieros se ajustarían rápidamente y la volatilidad podría aumentar.
El escenario más grave implicaría interrupciones en el suministro que limitarían la producción mundial, lo que aumentaría el riesgo de un crecimiento más lento combinado con una inflación persistente.
Por ahora, el aumento del 6% en los precios del petróleo representa un claro impulso inflacionista y un moderado último para el crecimiento. Complica las perspectivas, pero no se asemeja a las crisis energéticas del pasado.
Lo más importante es la persistencia. Si los precios se estabilizan, el impacto debería ser manejable. Si siguen subiendo, el petróleo podría volver a convertirse en un motor central de la inflación mundial y en un nuevo reto para los bancos centrales.
Inflación en México: ¿Cuáles fueron los productos que más subieron?
La inflación en México siguió acelerándose en la primera quincena de marzo de 2026, para ubicarse en 4.63% a tasa anual, con un incremento anual de 23% en el precio de frutas y verduras.
De acuerdo con el Inegi, los productos genéricos que más subieron de precio en la primera quincena de 2026 y que tuvieron una mayor incidencia al alza sobre la inflación fueron:
- Jitomate: +32.17% quincenal
- Transporte aéreo: +21.86%
- Calabacita: +16.78%
- Limón: +13.11%
- Tomate verde: +10.79%
- Papas y otros tubérculos: +7.77%
- Pollo: +3.18%
- Electricidad +2.17%
- Loncherías, fondas, torterías y taquerías: +0.62%
- Vivienda propia: +0.18%
Por otro lado, los productos genéricos que más bajaron de precio en la primera quincena de marzo fueron y que tuvieron una mayor incidencia a la baja sobre la inflación fueron:
- Nopales: -5.49% quincenal
- Paquetes de internet, telefonía y televisión de paga: -3.47%
- Otras frutas: -1.66%
- Camisas y playeras para hombres: -1.51%
- Huevo: -1.33%
- Servicio de internet: -1.29%
- Crema y productos para higiene dental: -0.64%
- Desodorantes personales: -0.59%
- Carne de cerdo: -0.57%
- Carne de res: -0.19%
Arriba del objetivo
Las presiones arancelarias, diversos factores que afectan las cosechas e incluso la inseguridad habrían contribuido al aumento de los precios de los alimentos frescos.
“La lectura del dato de marzo es preocupante, pues la inflación general se ubica por encima del rango objetivo del Banco de México, mientras la subyacente se mantiene elevada y resistente. Los choques de oferta en frutas y verduras, junto con incrementos en transporte aéreo y electricidad, complican el proceso de desinflación. Además, la persistencia en servicios y mercancías no alimenticias confirma que las presiones inflacionarias no se limitan a productos volátiles, sino que reflejan una dinámica más amplia y estructural”, aseguró Aranxa Sánchez, economista principal de Bankaool.
- El incremento de los precios al consumidor en la primera mitad de marzo fue la quinta lectura quincenal consecutiva al alza y superó por mucho el estimado del consenso del mercado, que esperaba una inflación de 4.35 por ciento anual, y del objetivo de estabilidad de precios del Banco de México, cuyo techo es de 4 por ciento.
- El componente subyacente, que representa alrededor de 76 por ciento del (Índice Nacional de Precios al Consumidor) y excluye los precios más volátiles, mostró un incremento quincenal de 0.22 por ciento, inferior al 0.28 por ciento que esperaban los analistas; mientras, su variación anual se ubicó en 4.46 por ciento, marginalmente por debajo del 4.48 por ciento del periodo quincenal previo.
- El alza de alimentos, bebidas y tabaco fue de 5.91 por ciento anual. Por su parte, los servicios avanzaron 4.49 por ciento anual; destaca el persistente encarecimiento de rubros como educación (5.96 por ciento) y otros servicios (5.22). El transporte aéreo aumentó 21.86 por ciento quincenal, pues el precio de la turbosina también se ha incrementado por la guerra en Irán.
“Las frutas, verduras y electricidad opacan una inflación subyacente contenida, aunque todavía elevada. La mayor parte de la presión inflacionaria proveniente de los componentes no subyacentes; de persistir, podría trasladarse a algunos precios subyacentes, particularmente al consumo de alimentos fuera del hogar”, explicó Víctor Gómez, economista en jefe de Finamex.
La inflación no subyacente, que agrupa productos volátiles como agropecuarios, energéticos y tarifas del gobierno, registró una aceleración de 1.96 por ciento quincenal, mientras su tasa anual subió a 5.18 por ciento en la primera quincena de marzo, contra 2.96 por ciento del periodo previo.
Las crecientes tensiones en Medio Oriente agregan una nueva capa de incertidumbre, con efectos potencialmente opuestos: presión al alza sobre los precios de la energía y las primas de riesgo, por un lado, y un efecto amortiguador sobre la actividad global y la demanda por el otro. La junta de gobierno del Banco de México probablemente clasificará estos factores como un doble riesgo para la inflación y los ponderará con cautela, como lo hizo con los aranceles, en lugar de tratarlos como un argumento decisivo en cualquier dirección, precisó Gómez./Agencias-PUNTOporPUNTO
Documento íntegro a continuación:
https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/inpc/inpc_1q2026_03.pdf





















