Al cierre del año pasado, la economía mexicana profundizó su integración con Estados Unidos y Canadá, aliados del T-MEC, a niveles históricos. De acuerdo con las cifras más recientes de la balanza comercial de Banxico, en 2025, 86.4 de cada 100 dólares que ingresaron al país por concepto de exportaciones provinieron de los vecinos del norte.
- Durante el ejercicio anual del año pasado, las exportaciones totales de México alcanzaron la cifra récord de 664 mil 837 millones de dólares (mdd). De este gran total, el bloque de Norteamérica absorbió 574 mil 144 mdd, lo que representó el 86.4 por ciento de la actividad exportadora nacional, niveles no vistos en dos décadas.
- El análisis de los datos anuales reveló que la dependencia de Estados Unidos se mantuvo como el pilar central de esta dinámica, pues solo hacia el mercado estadounidense, México envió mercancías por un valor de 551 mil 975 millones de dólares el año pasado, lo que representó el 83 por ciento de las ventas totales al exterior.
En 2020, la participación de Estados Unidos en las exportaciones mexicanas era del 81.2 por ciento; cinco años después, la cifra ha escalado casi dos puntos porcentuales adicionales, esto debido al nearshoring.
- Los envíos a Canadá mostraron una ligera mejoría en el último año, comparado con la magnitud de la economía estadounidense. Las exportaciones hacia Canadá sumaron 22 mil 168 millones de dólares el año pasado, alcanzando una participación del 3.3 por ciento dentro del pastel exportador total. Si bien parece una cifra menor, representa su nivel más alto desde que se tienen registros.
Al observar la evolución histórica desde 1993, la dependencia de Norteamérica era del 85.7 por ciento; en 2012 la dependencia regional bajó hasta el 80.5 por ciento, y el año pasado indicador volvió a repuntar hasta el 86.4 por ciento, a meses de la revisión del T-MEC y las tensiones entre los tres países.
El agro de EU se organiza para blindar su comercio bajo el T-MEC
En medio de la discusión sobre el futuro del T-MEC, el campo estadounidense decidió hablar con números. Cerca de 40 organizaciones agrícolas y agroindustriales lanzaron este año la Agricultural Coalition for USMCA para defender la continuidad del acuerdo con México y Canadá antes de su revisión obligatoria en julio.
- El comercio agroalimentario con sus socios de América del Norte sostiene una parte significativa de la economía de Estados Unidos. Según el estudio que acompaña el lanzamiento de la coalición.
- En 2024 las exportaciones agrícolas y pesqueras hacia México y Canadá alcanzaron 60,904 millones de dólares. De ese total, 59,697 millones correspondieron a productos agrícolas y 1,206 millones a productos del mar.
Esa cifra representa el valor directo de lo vendido, pero el comercio va más allá y calcula el efecto que esas ventas generan dentro de la economía estadounidense. Al incorporar encadenamientos productivos y consumo interno derivado de los ingresos, el impacto total asciende a 148,556 millones de dólares en actividad económica.
Entonces, por cada dólar exportado bajo el T-MEC, la economía estadounidense generó 2.45 dólares adicionales en actividad interna.
- El empleo es otro indicador clave, porque las exportaciones agroalimentarias hacia México y Canadá respaldaron 493,054 puestos equivalentes de tiempo completo en 2024. Esos empleos generaron 35,622 millones de dólares en ingresos laborales.
- Si se distribuye el impacto, cada 1,000 millones de dólares exportados sostuvieron 8,083 empleos. El comercio agrícola regional también aportó 64,105 millones de dólares al PIB estadounidense y 13,184 millones en ingresos fiscales.
El detalle del impacto
El impacto se divide en tres categorías para evitar dobles conteos. El efecto directo se refiere a la producción específica destinada a la exportación, como cultivo de maíz, producción de lácteos o procesamiento de carne. Ese componente generó 69,501 millones de dólares en producción y 181,573 empleos.
- El efecto indirecto abarca actividades que suministran insumos o servicios a esa producción, como transporte, energía, comercio mayorista o bienes raíces. Esa capa aportó 47,007 millones de dólares en producción y 167,901 empleos.
- El efecto inducido corresponde al gasto que realizan los trabajadores cuyos ingresos dependen de esa actividad exportadora. Ese consumo interno añadió 32,048 millones de dólares y sostuvo 143,580 empleos adicionales.
Desde la entrada en vigor del T-MEC en julio de 2020, el comercio agrícola regional muestra un dinamismo superior al del resto del mundo. Entre 2020 y 2024, el valor de las exportaciones agrícolas estadounidenses hacia México y Canadá creció 20,000 millones de dólares, de acuerdo con cifras del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
- Ese aumento representa una expansión de 47% en el periodo. En contraste, las exportaciones agrícolas hacia otros destinos crecieron 18%.Para la coalición, esa diferencia confirma la relevancia estratégica del mercado norteamericano.
- Los datos desagregados por producto permiten dimensionar la integración, ya que en 2024 el maíz encabezó las exportaciones estadounidenses con 5,961 millones de dólares hacia ambos socios.
- Siguen lácteos con 3,644 millones, productos de panadería, cereales y pasta con 3,472 millones, carne de cerdo con 3,447 millones y fruta fresca con 2,812 millones. También carne de res con 2,251 millones, carne pollo con 2,000 millones y soya 2,411 millones.
México concentra volúmenes importantes en maíz, trigo, carne de cerdo y soya, mientras Canadá figura con fuerza en productos procesados, bebidas no alcohólicas, etanol y alimentos para mascotas
La relación trilateral representa aproximadamente un tercio del valor total de las exportaciones agrícolas estadounidenses.
Más allá de las cifras, la coalición insiste en el papel estabilizador del acuerdo. En un escenario de costos elevados y mercados volátiles, la previsibilidad en reglas sanitarias, acceso a mercado y mecanismos de solución de controversias resulta determinante.
Un T-MEC para resolver tensiones
La resolución favorable a Estados Unidos en la disputa sobre maíz genéticamente modificado con México se presenta como ejemplo de que el tratado ofrece vías institucionales para atender conflictos.
Aunque el balance en general es positivo, la integración agrícola no está exenta de fricciones. El año pasado, Estados Unidos impuso un arancel antidumping de 17% al tomate mexicano.
- Productores estadounidenses de frambuesas, fresas, otras berries y aguacate mantienen quejas contra las importaciones mexicanas, a las que acusan de competencia desleal en temporadas clave.
- Del lado mexicano también hay inconformidad. La Secretaría de Economía mantiene investigaciones antidumping sobre manzanas y algunos productos de carne de cerdo provenientes de Estados Unidos.
- A ello se suma la tensión entre Washington y Ottawa por la política canadiense de protección a su sector lácteo, así como el desacuerdo entre Canadá y México en torno a la prohibición de canola transgénica.
La revisión de 2026 abre un espacio para ajustes y la coalición reconoce que existen áreas perfectibles, pero sostiene que la base del acuerdo preserva competitividad, inversión y estabilidad.
«Nuestros agricultores toman decisiones con un año o más de anticipación. Necesitan la certeza de saber que el T-MEC llegó para quedarse», señala con firmeza Bryan Goodman, portavoz del nuevo grupo.
El T-MEC sostiene a Arizona
El futuro del T-MEC es una preocupación concreta para las empresas de Arizona, con efectos medibles y costos anticipados.
- Un estudio del Seidman Research Institute de la Universidad Estatal de Arizona revela que 85.7% de las empresas encuestadas considera que el estado sufriría impactos negativos si el acuerdo no llega a buen puerto en 2026, una señal de alerta en la revisión conjunta del tratado .
México ocupa un lugar central, pues es el principal socio comercial de Arizona, muy por encima de Canadá, y el ancla de una relación productiva que sostiene cadenas de suministro, empleo y competitividad regional.
- En 2024, 27.8% de las exportaciones de Arizona tuvieron como destino México, frente a 8.6% que se dirigieron a Canadá, según datos oficiales de comercio de Estados Unidos. En términos absolutos, el estado exportó 32,400 millones de dólares en bienes y servicios, con un crecimiento de 7.5% frente a 2019, el último año completo bajo el TLCAN.
El estudio advierte que una ruptura del esquema trilateral tendría efectos inmediatos en la relación Arizona-Sonora. Las empresas prevén retrasos fronterizos, encarecimiento de insumos, menor fluidez logística y pérdida de competitividad, justo en sectores que dependen de procesos productivos integrados.
La preocupación no se limita al comercio. Incluye el riesgo de que centros de distribución desaparezcan, se frene la actividad en puertos de entrada y se debilite el papel de Arizona como nodo logístico del suroeste estadounidense.
En ese contexto de incertidumbre, Bloomberg reportó recientemente sobre una presunta intención de Donald Trump de la salida de Estados Unidos del T-MEC, lo que volvió a sacudir a los mercados y a los actores productivos de la región.
- Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió que no existe ninguna notificación formal y subrayó que el tratado sigue vigente, “no lo creemos y nunca se ha manifestado en la llamada porque es muy importante para ellos y para nosotros el tratado comercial”, aseguró.
Para Arizona, los sectores más expuestos ante un escenario de ruptura serían la manufactura avanzada, la industria aeroespacial, la automotriz, la agricultura y la logística.
En particular, el sector aeroespacial depende de componentes altamente especializados que cruzan la frontera con México y Canadá como parte de un solo sistema productivo integrado.
El sector automotriz, con reglas de origen más estrictas bajo el T-MEC, necesita estabilidad para coordinar miles de partes por vehículo. La agricultura, por su parte, basa su modelo en ciclos productivos compartidos que permiten abastecimiento durante todo el año.
- El costo económico también preocupa, ya que las empresas anticipan que, sin el tratado, los aranceles sustituirían al comercio libre, con efectos que primero presionarían los márgenes empresariales y después llegarían al consumidor.
- El estudio advierte que relocalizar proveedores dentro de Estados Unidos no es inmediato. Puede tomar entre tres y cinco años, con inversiones elevadas y precios finales más altos, lo que reduciría la competitividad frente a productores fuera de América del Norte.
- Aunque Canadá aparece como un socio relevante, el documento subraya que México es el eje de la integración regional. Arizona importa de México 27.5% de sus compras totales.
Para muchas empresas, el T-MEC no es solo un acuerdo comercial, sino la base que permite planear inversiones, sostener empleo y competir como región frente a Asia y Europa.
- Más de dos docenas de cámaras de comercio de Arizona se sumaron a una coalición nacional de más de 500 organizaciones empresariales y agrícolas que enviaron una carta a la administración de Donald Trump para pedir la preservación del T-MEC.
El documento, dirigido el 1 de diciembre al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, advierte que el acuerdo sigue siendo “crucial para el futuro económico” del país, pese a los problemas de cumplimiento que requieren ajustes.
- “El T-MEC no solo consolida el poder económico de América del Norte, también demuestra cómo el comercio libre de aranceles impulsa el crecimiento”, señaló Danny Seiden, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Arizona, al subrayar que el estado depende de un marco predecible y basado en reglas.
A escala nacional, la coalición empresarial recordó que más de 13 millones de empleos en Estados Unidos dependen del comercio con Canadá y México. En Arizona, esos flujos sostienen desde la electrónica y la minería hasta los productos frescos.
Fortalecer la relación comercial con México es uno de los ejes del trabajo de la Comisión Arizona-México.
- El año pasado, ese objetivo se reflejó en la misión comercial y diplomática encabezada por la gobernadora Katie Hobbs en la Ciudad de México, orientada a dar continuidad a la cooperación bilateral y a consolidar los vínculos con el principal socio comercial de Arizona.
- Eva Masadiego, directora ejecutiva de la Comisión, señala que la meta es posicionar estratégicamente al estado, robustecer el diálogo binacional y asegurar que Arizona conserve un papel de liderazgo en el comercio transfronterizo y el crecimiento económico.
En Arizona no se pide una renegociación profunda, sino continuidad y certidumbre. La posible no renovación del T-MEC aparece como un riesgo sistémico que afectaría primero a México y a las regiones fronterizas, pero terminaría por golpear a toda la economía norteamericana. /PUNTOporPUNTO
























