El ciclo del agua se está volviendo cada vez más imprevisible y se prevé que el fenómeno de El Niño agrave esta tendencia a largo plazo, alertó la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
- El año pasado fue uno de los más secos para los ríos en tres décadas, señaló la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en su informe anual sobre el Estado de los Recursos Hídricos Mundiales.
- Además, en 2025, uno de los años más cálidos desde que hay registros, los glaciares también se redujeron en todas las regiones, y los niveles de aguas subterráneas en muchas partes del mundo llevan varios años en descenso, explicó la OMM.
Las reservas de agua dulce siguen disminuyendo
En el informe, la organización indica que las reservas de agua dulce de la Tierra, es decir, la cantidad total de agua almacenada en aguas subterráneas, lagos y ríos, humedad del suelo, vegetación, así como en hielo y nieve, continúan en descenso, una tendencia que se prolonga desde hace una década.
- Algunos elementos del ciclo del agua cambian rápidamente, como las precipitaciones, el caudal de los ríos y la humedad del suelo, y responden al tiempo que hace en cuestión de días o semanas.
- La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, manifestó su preocupación por el declive de las «reservas lentas», como las aguas subterráneas y los glaciares, que tradicionalmente han funcionado como una «cuenta de ahorros» para el planeta.
Esas reservas han servido de «colchón que absorbe los años malos, de modo que una sola sequía o una sola estación seca no se traduzca directamente en una crisis hídrica», declaró a la prensa.
Ahora, advirtió, «estamos agotando esa cuenta de ahorros». «Estamos gastando nuestras reservas», enfatizó Saulo.
Más desastres relacionados con el agua
Los glaciares también se han reducido a un ritmo vertiginoso, y 2025 será el cuarto año consecutivo en el que pierden una importante cantidad de masa de hielo en todas las regiones.
- Entre 2023 y 2025, el informe estimó que los glaciares perdieron una masa glaciar mundial acumulada de 1.400 gigatoneladas de agua, alrededor de un tercio de las extracciones anuales de agua dulce del mundo.
«Las aguas subterráneas cuentan una historia similar: casi dos tercios de los pozos monitoreados en todo el mundo mostraron condiciones fuera de la norma histórica en 2025», afirmó Saulo.
En paralelo, destacó, se están produciendo «más desastres relacionados con el agua» y señaló al actual patrón de El Niño, que se espera que sea el más fuerte desde que comenzaron los registros, hace cuatro décadas.
El papel de El Niño
El Niño es la fase cálida de un ciclo climático natural que se produce cada dos a siete años y se caracteriza por temperaturas oceánicas superiores al promedio en todo el océano Pacífico, lo que provoca cambios a escala mundial en los patrones de vientos y precipitaciones y un clima imprevisible.
«El refuerzo de El Niño aumentará el riesgo de sequía en algunas zonas y de inundaciones en otras», advirtió Saulo.
Ríos con caudales «anormales»
Ya antes de que se notara El Niño, los ríos de todo el mundo mostraban caudales «anormales», indicó la OMM, siendo 2025 uno de los tres años más secos para los ríos en 35 años.
Por séptimo año consecutivo, el número de cuencas fluviales del mundo con condiciones «normales» fue claramente minoritario en 2025, alrededor de un 36 %.
- Para elaborar el informe, la OMM analizó observaciones y mediciones correspondientes a los cinco años transcurridos hasta finales de 2025.
- Por ello, el estudio no incluye los bajos niveles de agua registrados durante el caluroso verano de 2026 en ríos como el Rin y el Danubio.
La importancia de compartir datos
La OMM subrayó la importancia de contar con buenos datos para cartografiar la evolución del ciclo del agua.
«El tiempo no respeta fronteras, y esto es especialmente cierto en el caso del agua», afirmó Saulo, defendiendo la necesidad de que existan «datos compartidos, normas compartidas y alertas tempranas compartidas».
A modo de ejemplo, la secretaria general de la OMM recordó que «un desastre glaciar en un país puede provocar devastación en otro, como vimos con la reciente tragedia de China y Nepal».
Las pérdidas de hielo glaciar en 2025 fueron las mayores desde los años noventa
La situación de los glaciares agrava el panorama. En 2025, por cuarto año consecutivo, las 19 principales regiones glaciares del mundo perdieron masa de hielo, y las pérdidas más recientes son también las más intensas desde que existen registros sistemáticos. Solo en 2025, la pérdida de masa de hielo glaciar llegó a 400 gigatoneladas, una cantidad equivalente a un aumento de 1,1 milímetros en el nivel del mar global.
- El director de Hidrología de la OMM, Wayne Jenkinson, calificó el estudio como un llamado a la acción ante un retroceso sostenido de los recursos hídricos. “Necesitamos redoblar los esfuerzos para mejorar nuestra comprensión de los recursos hídricos a nivel global. Esto exige mayor recolección e intercambio de datos; de esa manera aumentamos la comprensión y la protección para la vida y el bienestar de las personas”, señaló Jenkinson en declaraciones al diario.
El deterioro de los ríos ya tiene consecuencias económicas y sanitarias directas
El impacto de este deterioro no se limita al plano ambiental. Este verano, niveles históricamente bajos en el Danubio generaron una crisis energética sin precedentes en Hungría y Rumania: todos los reactores nucleares de ambos países, salvo uno, debieron apagarse por la imposibilidad de obtener agua para su refrigeración.
El Mississippi, fuente de agua potable para 50 municipios de Estados Unidos, enfrenta contaminación química que creó zonas muertas hipóxicas en el Golfo de México, pérdida de humedales por el aumento del nivel del mar, intrusión de agua salada y sequías periódicas.
- Grandes ríos africanos como el Nilo, el Níger y el Zambeze también sufren contaminación grave y sequías inducidas por el clima, que reducen sus caudales y dañan los ecosistemas locales.
- En Inglaterra, ningún río supera los estándares de salud ecológica y química general. El deterioro responde a aguas residuales sin tratar, contaminación agrícola, químicos permanentes y sobreextracción.
- Entre 2021 y 2025, las cuencas más afectadas no tuvieron tiempo de recuperación entre eventos extremos
El informe de la OMM señala que, en ese período, se registraron flujos por debajo de lo normal de forma reiterada en porciones relevantes de las cuencas del Amazonas y del La Plata, en América del Norte, en el centro y este de África, en Asia Central y en el Medio Oriente.
En cada uno de esos cinco años, servicios meteorológicos e hidrológicos de todo el mundo documentaron inundaciones y sequías récord. Algunos territorios no tuvieron margen de recuperación entre un evento y el siguiente, según el informe.
Los países con más reservas de agua dulce en Latinoamérica
América Latina concentra una proporción enorme del agua dulce del planeta, tanto en grandes ríos como en humedales, glaciares y acuíferos, pero toda esta riqueza hídrica está bajo presión ante fenómenos como el cambio climático, la deforestación, la degradación de ecosistemas, la sobreexplotación, la contaminación y una débil gobernanza.
“La crisis climática ya está alterando los ciclos de lluvia, profundizando sequías y acelerando el retroceso de glaciares”, manifestó a Bloomberg Línea Agostina Rossi Serra, licenciada en Biología e integrante del equipo de campañas de la ONG ambientalista internacional Greenpeace.
A eso se suma una presión creciente por actividades extractivas, como la minería y la actividad agrícola, que demandan grandes volúmenes de agua y aumentan los riesgos de contaminación.
“El punto crítico es que gran parte de la región no tiene agua de sobra: tiene sistemas frágiles que dependen de un equilibrio fino”, apuntó Agostina Rossi Serra.
América Latina concentra una parte muy importante del agua dulce del planeta, principalmente en países como Brasil, Colombia, Perú y Venezuela.
- En Brasil, gran parte de su riqueza hídrica proviene de la cuenca amazónica: el río Amazonas por sí solo descarga cerca del 20% del agua dulce fluvial que llega a los océanos del planeta.
- Y en Colombia, la riqueza de agua está fuertemente influida por su ubicación andina y amazónica, además de la presencia de múltiples cuencas, lo que lo convierte en uno de los países con mayor oferta hídrica per cápita en el mundo.
- La riqueza está asociada a grandes cuencas hidrográficas como la Amazonía y el Orinoco, así como a sistemas subterráneos estratégicos como el Acuífero Guaraní, que comparten Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
El Acuífero Guaraní, uno de los mayores reservorios de agua subterránea del mundo, se extiende por más de un millón de kilómetros cuadrados.
Esta combinación de ríos, humedales, acuíferos y bosques hace que América Latina sea un pilar fundamental para la seguridad hídrica, la biodiversidad y la resiliencia climática del planeta.
Sin embargo, “esta abundancia no significa que el agua esté asegurada”, dijo a Bloomberg Línea Mariana Zareth Nava López, líder de la Iniciativa de Reservas de Agua para América Latina y el Caribe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés). “Muchos de estos ecosistemas hoy están bajo una fuerte presión, lo que hace aún más urgente su conservación y restauración”.
En conjunto, “el gran desafío en América Latina no es solo cuánta agua tenemos, sino cómo cuidamos los ecosistemas que la sostienen y cómo la gestionamos de manera justa y resiliente frente a un clima cada vez más extremo”.
Según WWF, la mayor parte del agua dulce superficial en la región se concentra en la cuenca amazónica, compartida por varios países, y las zonas andinas generan importantes aportes de escorrentía por precipitación y deshielo.
En contraste, regiones como el norte de México, la costa pacífica de Perú y Chile, el noreste de Brasil y varias islas del Caribe donde se presentan condiciones áridas y grandes desiertos, enfrentan estrés hídrico o una alta variabilidad climática.
Esto en visión de Mariana Zareth Nava López, “genera una fuerte desconexión entre dónde está el agua y dónde se concentra la población y la demanda, planteando enormes desafíos de gobernanza, infraestructura y conservación”.
Desafíos para el agua
WWF explicó que los principales riesgos que amenazan la sostenibilidad de las reservas de agua dulce en América Latina tienen que ver con una combinación muy “compleja” de factores.
- Los efectos generados por el calor extremo amenazan los medios de subsistencia, la salud y la productividad laboral de más de mil millones de personas en el mundo, según un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
A esto se suma la deforestación y la degradación de ecosistemas como bosques, humedales y páramos, que funcionan como verdaderas esponjas naturales: almacenan, filtran y regulan el agua.
Cuando estos ecosistemas se pierden, las cuencas se vuelven más vulnerables a sequías e inundaciones.
En el caso de la Amazonía, indica que la deforestación puede incluso alterar los patrones de lluvia a escala regional, afectando zonas muy alejadas. Otro riesgo importante es la sobreexplotación y la contaminación del agua.
En muchas regiones se extrae más agua, sobre todo subterránea, de la que la naturaleza puede recargar, y además gran parte del agua disponible se contamina por descargas sin tratar, agroquímicos o actividades extractivas, lo que reduce el acceso real al recurso.
- Desde WWF advierten que todos estos problemas se agravan cuando existe una gobernanza débil del agua: falta de coordinación entre sectores, poca planeación por cuencas y conflictos entre distintos usos.
“Cuando ese equilibrio se rompe, lo que está en juego no es solo el ambiente, sino la seguridad hídrica, la producción de alimentos y la vida de millones de personas”, señaló. “Por eso, proteger el agua en América Latina es una decisión estratégica sobre el desarrollo y el futuro de la región. Sin agua, no hay desarrollo posible”, apuntó Agostina Rossi Serra, de Greenpeace.
Se estima que el valor económico de los ecosistemas de agua dulce es de unos US$58 billones, lo que equivale a cerca del 60% del PIB mundial, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).
“A pesar de que más del 70% de la superficie terrestre está cubierta de agua, nuestra seguridad hídrica se ve amenazada por la sobreexplotación de ríos, lagos y acuíferos”, advirtió la organización en un reporte 2023.
Presiones energéticas
Según un reporte de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde), si bien la región tiene una matriz mayoritariamente renovable, presenta una presión operativa.
- América Latina y el Caribe alcanza un 65% de renovabilidad eléctrica, “aunque con fluctuaciones asociadas a la disponibilidad hídrica y climática”, según Olacde.
- La generación eléctrica renovable en la región está liderada por la hidroelectricidad, que representa el 43,9% y constituye el pilar del sistema energético.
“El recurso hídrico es indispensable para la seguridad eléctrica de nuestros países”, dijo a Bloomberg Línea Carolina Sánchez, vocera de la Red del Gran Caribe Libre de Fósiles. “Los fenómenos de El Niño y de La Niña están alterando los patrones de lluvia”.
En general, dice que los riesgos de la pérdida de recursos hídricos en la región implican pérdida de seguridad y soberanía eléctrica, encarecimiento de la electricidad por sustitución con generación térmica fósil y retroceso en metas de descarbonización./PUNTOporPUNTO
Documento íntegro a continuación:
https://library.wmo.int/viewer/69923/download?file=WMO-1402-2026_en.pdf&type=pdf&navigator=1
























