TEXTO ÍNTEGRO: Ocho ESTADOS concentran la mitad de HOMICIDIOS

La violencia generalizada en México tiene entre sus principales responsables a cinco de las más de 150 organizaciones criminales que operan en el país, algunas de las cuales representan un desafío para el Estado por su presencia territorial, poderío y diversificación operativa.

Los homicidios en México cayeron un 44% entre septiembre de 2024 y febrero de 2026, los primeros 17 meses de la Presidenta, Claudia Sheinbaum, periodo en el que se han incautado más de 346 toneladas de droga, informó este pasado martes el Gabinete de Seguridad con cifras preliminares.

«La reducción de homicidios de septiembre de 2024 a febrero de 2026 es del 44%. Es una reducción continua mes con mes y febrero es el mes más bajo desde hace por lo menos 10 años», señaló la Mandataria durante su conferencia de prensa.

  • El Gobierno resaltó una disminución generalizada en delitos de alto impacto, entre enero de 2025 y enero de 2026, como el feminicidio (-11.8%); lesiones dolosas por arma de fuego (-10.8%); secuestro (-57.6%); total de robos con violencia (-21.9%); robo de vehículo con violencia (-31.1%); robo a transportistas (-24.8%); robo a transeúnte (-16.3%); robo a negocio (-21.1%) y la extorsión (-16.8%).

Los estados con más homicidios en México en 2026

Por su parte, Marcela Figueroa, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), precisó que el promedio diario de asesinatos descendió de 86.9 a 48.8 entre septiembre de 2024, último mes del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), y febrero de 2026, lo que implica 38 homicidios menos cada día.

Destacó además que el dato de febrero de 2026 es el más bajo en los últimos 10 años, al revisar los registros desde 2016. Figueroa detalló que ocho de los 32 estados en México concentran el 50% de los homicidios en lo que va de 2026. Estos son:

  • Guanajuato
  • Sinaloa
  • Chihuahua
  • Baja California
  • Morelos
  • Veracruz
  • Estado de México
  • Oaxaca.

Por su parte, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que durante la Administración Sheinbaum se han detenido a 46 mil 400 personas por delitos de alto impacto y se han incautado más de 346 toneladas de droga.

Indicó además que «el Ejército y la Marina han desmantelado 2 mil 318 laboratorios clandestinos y áreas de concentración para la producción de metanfetamina que se traducen millones de dosis que no llegarán a las calles.».

Sheinbaum asumió la presidencia el 1 de octubre después del récord de más de 196 mil asesinatos registrados en el sexenio de López Obrador, del mismo partido, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), según las estadísticas oficiales.

Hay menos muertos, pero más dudas

No se debe exclusivamente a la estrategia de seguridad implementada por la presidenta Claudia Sheinbaum, pero tampoco se trata solo de una manipulación de cifras.

  • La marcada reducción de los homicidios dolosos registrada en el último año y medio en México tiene más de dos explicaciones, pero también entraña múltiples espejismos que deben ser estudiados de manera independiente para analizar la situación real de la violencia en el país, concluye una investigación realizada por la Universidad Iberoamericana que será publicada el próximo 6 de abril.
  • Una primera hipótesis sobre el drástico y repentino descenso de los homicidios es que la violencia letal tiende a concentrarse donde los actores armados compiten, y disminuye en los territorios donde uno de ellos logra tener mayor control, refiere un adelanto de la investigación realizada por Carolina Jasso, consultora del Programa de Seguridad Ciudadana de la Ibero.

“Si esto está ocurriendo en México, la reducción podría reflejar la consolidación del control o predominio criminal en ciertos territorios, no la reducción de la violencia en sentido amplio, porque la violencia criminal podría estar sustituyendo los homicidios por otras formas igualmente coercitivas como la extorsión, el reclutamiento forzado o la desaparición de personas”, sostiene el informe titulado “Menos homicidios, más preguntas”.

  • El análisis de Jasso reconoce que desde 2019 ya se presentaba una tendencia descendente de homicidios, aunque no tan acelerada como se reporta desde que Sheinbaum llegó a la presidencia.
  • El documento observa que los mismos municipios que concentraban la violencia antes de 2019 la siguen concentrando ahora, solo que con menos eventos. “Eso sugiere que la reducción operó de manera relativamente uniforme en todo el territorio, lo que es más consistente con un factor sistémico que con transformaciones localizadas en municipios específicos”, apunta.
  • Entre septiembre de 2024 y febrero de 2026, el gobierno federal reportó una reducción de 44 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos, al pasar de 86.9 a 48.8 víctimas. Se trata de 38 asesinatos diarios menos, más de trece mil víctimas anuales.

“Para un país que ha sostenido durante casi dos décadas tasas que cuadruplican el promedio global, esta caída es, por sí misma, un resultado positivo. Pero su magnitud y velocidad no tienen precedente; las reducciones documentadas en la literatura han tomado décadas o al menos quince años”, recuerda la investigación.

Este descenso acelerado es lo que hace sospechar a los críticos del gobierno sobre la posibilidad de que se estén contabilizando menos homicidios y que se transfieran a las estadísticas de desaparecidos al rubro de “otros delitos que atentan contra la vida”.

La investigación recuerda que cuando un actor criminal asesina a alguien y desaparece el cuerpo, no hay evidencia forense que active una carpeta de investigación por homicidio. El caso ingresa a los registros como desaparición solo si alguien denuncia esa ausencia. Los registros son distintos, pero el fenómeno subyacente puede transitar de una categoría a otra en función de las decisiones de los delincuentes.

Este fenómeno explica por qué en 2024 se registró un récord de 12 mil 729 personas desaparecidas, mientras los homicidios bajaban. Igualmente, en Jalisco, las desapariciones de jóvenes de 15 a 19 años aumentaron mientras los homicidios descendieron.

Para la autora, la medida en que las desapariciones invisibilizan homicidios es una pregunta empírica abierta que requiere metodologías como la Estimación de Sistemas Múltiples, aplicadas en otros contextos (Guatemala, Perú, Kosovo, Colombia y Siria) con el objetivo de tener metodologías más sofisticadas para medir la violencia y no solo depender de los homicidios dolosos.

  • La evidencia internacional, desde Finlandia hasta Brasil, demuestra que los registros de muertes violentas tienen márgenes de error que pueden dar origen a interpretaciones completamente dispares sobre la violencia en determinados países.
  • En México, entre 2015 y 2025, mientras los homicidios dolosos aumentaban 24 por ciento, la categoría residual de “otros delitos que atentan contra la vida” aumentó 355.7 por ciento.

“Si el instrumento estuviera captando con precisión la reducción de la violencia letal, las categorías contiguas disminuirían proporcionalmente. Que no lo hagan no prueba que la reducción sea ficticia, pero sí indica que el indicador de homicidio doloso, por sí solo, no captura la totalidad del fenómeno”, plantea el documento.

Las acciones de los diferentes niveles de gobierno no pueden descartarse como un factor que esté teniendo un efecto positivo sobre la reducción de los homicidios, dice la autora. Sin embargo, la ausencia de evaluaciones independientes impide determinar la magnitud de esa contribución.

Cinco cárteles, los responsables de 210,000 muertes

La violencia generalizada en México tiene entre sus principales responsables a cinco de las más de 150 organizaciones criminales que operan en el país, algunas de las cuales representan un desafío para el Estado por su presencia territorial, poderío y diversificación operativa.

  • Se trata de Jalisco Nueva Generación (CJNG), de Sinaloa, del Golfo, de Juárez y Santa Rosa de Lima, las que en junto a la operación de otras organizaciones criminales, mantienen desde hace por lo menos casi dos décadas las tasas de homicidios en 25 casos por cada 100,000 habitantes. Una de las tasas más altas a nivel mundial.
  • Varias de estas organizaciones tiene décadas de operación y otras más de reciente creación son producto de la atomización de otros cárteles, de acuerdo con Víctor Manuel Sánchez, académico de la Universidad Autónoma de Coahuila, esto es consecuencia de la falta de una estrategia consistente para desarticularlas.

Más allá de la disputa territorial las actividades de estos grupos criminales se han diversificado. Su modelo de negocio ya no se limita al tráfico de drogas, sino que abarca robo de hidrocarburos, extorsión y trata, una expansión operativa que también se refleja en la violencia.

Cártel de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, los más letales

Dos son las organizaciones identificadas como los mayores generadores de violencia hoy en día: el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa (CDS). A estas dos organizaciones se le atribuyen más de 150,000 homicidios en el país desde 2006, de acuerdo con datos de Uppsala Conflict Data Program, una base de datos a cargo del Departamento Departamento de Investigación sobre Paz y Conflictos Universidad de Uppsala, en Suecia.

A estos grupos criminales, les siguen el cártel Santa Rosa de Lima, con operación en el Bajío, y el del Golfo, una de las más antiguas del país y cuya base está en Tamaulipas, a ambos se les atribuyen por lo menos 60,000 homicidios en el país.

Esas muertes son casi la mitad de las cerca de medio millón de muertes que se han reportado desde el inicio de la llamada «guerra contra el narcotráfico», iniciada por el expresidente Felipe Calderón.

  • Para Sánchez, el más letal de todos es el CJNG, cuyo líder Nemesio Oseguera Cervantes, «El Mencho, fue abatido el pasado 26 de febrero en un operativo federal. Los alcances de su expansión tienen un efecto casi inmediato en términos de violencia, a cada entidad a la que llega.
  • «De tal manera que cada que llega una entidad termina incrementándose la violencia debido a que había organizaciones que estaban ahí y que están siendo desplazadas”, destaca Sánchez.

Este poderío también ha sido documentado a nivel internacional. La DEA considera al grupo delictivo como “una de las amenazas más significativas para la salud pública, la seguridad pública y la seguridad nacional de los Estados Unidos”.

Consecuencia de la diversificación de sus actividades, el grupo tiene control sobre puertos estratégicos, lo que le da acceso a la cadena global del suministro de drigas, expone el reporte La larga guerra de México: Drogas, delincuencia y cárteles elaborado por el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR por sus siglas en inglés), un a organización dedicada al análisis de política pública.

Fragmentación de los cárteles y presencia regional

En las últimas dos décadas, las organizaciones criminales se han expandido no solo en número también en territorio, esto ha ocurrido a pesar de los cambios de gobierno y de las múltples estrategias de seguridad.

En el año 2000, la presencia criminal estaba principalmente focalizada en el norte, con agrupaciones como el cártel del Golfo, de Tijuana, de Juárez, de Colima y Sinaloa.

Hacia el sur operaban el cártel del Milenio, en Michoacán, y el de Oaxaca.

  • Con el paso de los años, producto de reacomodos y fragmentación, han surgido otras organizaciones hacia la zona del Bajío, como el Cártel Santa Rosa de Lima y la Unión de León; los estados de Michoacán y Guerrero, como La Familia Michoacana, Pueblos Unidos y Guerreros Unidos.
  • En Sinaloa y Sonora surgieron los cárteles del Noreste y el de Caborca, que era comandado por Rafael Caro Quintero, quien este año fue enviado a Estados Unidos junto con otros 28 líderes del narcotráfico en febrero del año pasado. Se prevé que su juicio inicie el 8 de marzo de 2027.

En la Ciudad de México, también surgió el cártel de Tláhuac, así como la Unión Tepico.

Y al sur del país, en Chiapas, opera el cártel de San Juan Chamula, el cual opera en la zona de los altos y que es señalado como uno de los principales generadores de violencia en la entidad.

  • Fernanda Cardoso, académica de la IBERO y especialista en temas de seguridad, señala que el cambio en la dinámica criminal del país tiene como uno de sus puntos de inflexión la Iniciativa Mérida, un acuerdo de cooperación entre México y Estados Unidos que tenía como finalidad hacer frente al crimen organizado, pero cuyos resultados han sido cuestionados.

“No es una realidad que se vive a partir del sexenio de Andrés es Manuel López Obrador, si no es una realidad que viene de atrás, desde la Iniciativa Mérida, estos grupos armados han ido haciendo metástasis”, refiere.

Violencia en distintas escalas

A las disputas por el control del territorio se suman también conflictos internos por el poder al interior de los grupos criminales, lo que también acentúa la violencia en el país, con impactos diferenciados: a nivel local y también en escala nacional.

En el espectro local, esta situación se refleja en lo que vive Sinaloa y la zona el norte del país desde septiembre de 2024 tras la detención de Ismael “El Mayo” Zambada.

  • La disputa entre las facciones de «La Chapiza» y «La Mayiza» por el control del Cártel de Sinaloa, que es una de las organizaciones criminales más antiguas y poderosas del país, ha recrudecido la violencia, pues ambos bandos buscan asegurar el control de su actividad principal, que es el tráfico de cocaína y metanfetaminas.
  • A escala nacional, una muestra del impacto de la violencia se vivió el pasado 26 de febrero, en Jalisco, con la detención y el abatimiento del líder del CJNG, Nemesio Oseguera Cervantes, cuando se registraron 252 bloqueos en 20 estados del país.

Además hubo más de 70 personas muertas, además de daños a comercios y el robo de 631 vehículos. Esto es muestra del alcance que ha alcanzado esta organización criminal, como parte de la diversificación de sus actividades que abarcan además del narcotráfico, extorsión, tráfico de personas, robo de petróleo y minerales, explotación sexual y tráfico de armas.

Aunque en menor medida, las otras organizaciones criminales que destacan como generadores de violencia son el Cártel del Golfo, el cual está compuesto por varias facciones, entre ellos “Los Metros” y “Los Escorpiones”. Entre sus actividades están el narcotráfico y al tráfico de personas. Aunque tiene su base en Tamaulipas su alcance se extiende a Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Veracruz.

También está el Cártel de Juárez, considerado uno de los cárteles más fuertes del país que tiene más de 40 años. Su operación se concentra principalmente en Juárez, un corredor clave para el transporte de drogas hacia Estados Unidos. Tiene como brazo armazo a La Línea, el cual opera en el norte del país y la frontera con Estados Unidos. Se dedica al tráfico de migrantes y drogas.

  • Otro que tiene su operación focalizada es el Cártel Santa Rosa de Lima , fundado en 2014 y cuya actividad central es el robo de hidrocarburos, “huachicol”. La disputa que mantiene con el Cártel Jalisco Nueva Generación ha provocado alltos niveles de violencia en la región del Bajío.
  • Cárteles Unidos es producto de la alianza entre distintos grupos delictivos de Michoacán. Es señalado de participar en hechos violentos que han tenido consecuencias letales para civiles, militares y otras fuerzas del orden.
  • En esta región del país, también opera la Nueva Familia Michoacana, organización con presencia en Michoacán y Guerrero, pero cuyos alcances se extienden a Morelos y Estado de México, donde además del tráfico de drogas, se dedican al secuestro y extorsión.

El Cártel del Noreste, anteriormente conocido como “Los Zetas”, es otro de los generadores de violencia criminal en la zona norte. Sus actividades incluyen el tráfico de drogas, el secuestro, la extorsión, el contrabando de personas y otras actividades ilícitas. Sus actividades y disputas contribuyen a la violencia de estados del norte como Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Zacatecas.

Homicidios bajo la lupa

Lisa Sánchez, directora de la organización no gubernamental México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), consideró que las cifras del SESNSP, si bien muestran una baja en los homicidios, deben tomarse con reserva porque se basan en los reportes de las fiscalías de las 32 entidades federativas los cuales, dijo, pueden tener errores que deriven en un subregistro. En una entrevista con CNN realizada en agosto, el especialista Ernesto López Portillo hizo el mismo señalamiento.

  • De acuerdo con Sánchez, una prueba de que las estadísticas del SESNSP no reflejan fielmente la realidad es que suelen contabilizar menos homicidios de los que anualmente reporta el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), cuya elaboración se basa principalmente en certificados de defunción y toma más tiempo. Por ejemplo, para 2024 el SESNSP registró 30.060 homicidios, mientras que el Inegi reportó 33.241.

Las propias cifras del SESNSP, además, muestran que la disminución no ha sido uniforme en todo México, sino que hay entidades federativas donde han aumentado considerablemente.

  • En Sinaloa, en el noroeste del país, durante el primer año de Gobierno de Sheinbaum se registraron 1.815 homicidios, un aumento del 102,79% en comparación con los 895 que hubo en el primer año de López Obrador. Diversos analistas atribuyen esta alza a un recrudecimiento de los enfrentamientos entre facciones del Cártel de Sinaloa tras la detención en Estados Unidos del narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada en julio de 2024.
  • Así como en Sinaloa, los homicidios aumentaron en diferente porcentajes en otras siete entidades: Aguascalientes (9,1%), Baja California Sur (43%), Campeche (60,52%), Morelos (14,70%), Nayarit (14,13%), Tabasco (18,19%) y Yucatán (16,12%). En las 24 restantes hubo disminuciones que llegaron hasta el 72,17% en el caso de Tamaulipas, según una revisión de CNN.

“Cuando uno va preguntando ‘¿El número refleja la realidad del país en términos de las violencias?’, lo que podemos empezar a apuntar es que hay preguntas sobre determinadas localidades que presentan ciertas formas de descomposición más continuas que otras”, dijo Marisol Ochoa Elizondo, profesora de la Universidad Iberoamericana (UIA) especializada en sociedad, violencia y criminalidad./Agencias-PUNTOporPUNTO

Documento íntegro a continuación:

https://drive.google.com/file/d/1-PURoTTRSldvoUyg7t7oBty1rJ-D-98K/view

Recibe nuestro boletín informativo, suscríbete usando el formulario