TEXTO ÍNTEGRO: Pérdida de HÁBITAT por el CALENTAMIENTO y la SOBREEXPLOTACIÓN amenazan VIDA

La pérdida de hábitats, el cambio climático y la desaparición de las fuentes de alimento amenazan las rutas de las aves migratorias. En Maryland (EE. UU.), se ha probado una curiosa solución para ayudarles a prosperar: ¡crear islas artificiales!

Un estudio científico advirtió que el cambio climático se ha convertido rápidamente en una tercera gran amenaza para los animales silvestres, junto con la pérdida de hábitat y la sobreexplotación.

  • El trabajo fue liderado por William J. Ripple de la Universidad Estatal de Oregón, en Estados Unidos, y Erik Joaquín Torres-Romero de la Universidad Politécnica de Puebla, en México. Cabe recordar que el cambio climático se refiere a variaciones a largo plazo en la temperatura y los patrones climáticos del planeta.
  • Aunque algunos cambios pueden ser naturales, desde el siglo XIX el principal impulsor ha sido la actividad humana, especialmente la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas, que generan emisiones de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono (CO₂) y el metano (CH₄).
  • Estas emisiones forman una capa que atrapa el calor del sol y eleva la temperatura global. Según la Organización de las Naciones Unidas, “la temperatura media de la Tierra es ahora 1,1 °C más elevada que a finales del siglo XIX, y más elevada en términos absolutos que en los últimos 100.000 años”.

Las consecuencias ya son visibles: sequías, escasez de agua, incendios forestales, aumento del nivel del mar, inundaciones, deshielo polar, tormentas extremas y una marcada pérdida de biodiversidad.

La investigación, publicada en BioScience, los especialistas afirmaron:

  • “Estamos entrando en una crisis existencial para los animales salvajes del mundo. Si bien algunas especies podrían beneficiarse, el aumento de la temperatura global puede tener diversos impactos en los animales salvajes, incluyendo cambios en su fisiología, comportamiento, ciclo de vida, distribución e interacciones entre especies”.

Los investigadores analizaron datos de 70.814 especies animales de 35 clases diferentes, utilizando bases de datos científicas y concluyeron que al menos el 5,1% de estas especies están directamente amenazadas por el cambio climático.

  • El informe documenta múltiples eventos recientes de mortalidad masiva vinculados al calentamiento global. Entre ellos, se destaca la desaparición de más de 10.000 millones de cangrejos de nieve (Chionoecetes opilio) en el mar de Bering desde 2018, atribuida a la falta de alimento producto del aumento de temperatura del océano.

También se reportaron 7.000 muertes de ballenas jorobadas en el Pacífico Norte, asociadas a olas de calor marinas, y la pérdida de 4 millones de araos comunes en la costa oeste de América del Norte durante 2015-2016.

  • Además, el estudio subraya que un 29% de los arrecifes de la Gran Barrera de Coral en Australia colapsaron durante una ola de calor en 2016. En tierra firme, casi la mitad de las 300 especies de abejorros han sido diezmadas en Europa y América del Norte, lo que compromete la polinización, de acuerdo a los especialistas.

Invertebrados y biodiversidad

  • El impacto del cambio climático no se limita a especies individuales. El colapso de poblaciones clave afecta los servicios ecosistémicos como la regulación del carbono, ciclo de nutrientes, polinización y pesquerías.
  • Por ejemplo, la degradación de los corales afecta no solo a especies que dependen directamente de estos ecosistemas, sino también a comunidades humanas que obtienen su sustento alimentario de ellos, siempre de acuerdo a estos autores.

Un llamado urgente a la acción

  • Los autores enfatizan que los riesgos de extinción y los eventos de mortalidad masiva se acelerarán con cada fracción de grado de aumento de la temperatura global. “Podríamos estar acercándonos a puntos de inflexión en cuanto al impacto del cambio climático en los animales de la Tierra”, advirtieron en el estudio científico.
  • Entre las recomendaciones del equipo figuran la creación de una base de datos global para monitorear eventos de mortalidad vinculados al clima, la aceleración en la evaluación de especies poco estudiadas —especialmente invertebrados— y una mayor integración entre las políticas de biodiversidad y cambio climático a escala internacional.

“La mitigación rápida y eficaz del cambio climático es crucial ahora más que nunca para salvar la biodiversidad del mundo”, concluyen los autores en el trabajo.

  • En ese plano, la ONU ha resaltado que el principal impulsor “de la pérdida de biodiversidad sigue siendo el uso de la tierra por parte de los humanos – principalmente para la producción de alimentos.
  • La actividad humana ya ha alterado más del 70% de toda la superficie sin hielo. Alterar la tierra para el uso agrario, puede suponer para muchas especies animales y vegetales la pérdida de su hábitat y el enfrentamiento a la extinción”.
  • La diversidad biológica — o biodiversidad — “es la variedad de vida en la Tierra, en todas sus formas, desde genes y bacterias hasta ecosistemas completos como bosques o arrecifes de coral.

La biodiversidad que vemos hoy en día es el resultado de 4,5 miles de millones de años de evolución, influenciados cada vez más por el ser humano”, según el organismo.

El calor extremo pone en riesgo a miles de especies animales en todo el mundo

Las imágenes de osos polares varados en el hielo derretido se han convertido en símbolo del cambio climático. También los insectos polinizadores, esenciales para la agricultura, que están desapareciendo por la combinación de calor extremo y pérdida de hábitat.

Un desastre que podría desatar un efecto dominó y poner en riesgo la seguridad alimentaria humana. Sin embargo, la crisis es mucho más amplia y silenciosa. En los bosques, selvas y océanos de todo el mundo, otras miles de especies ya se enfrentan un destino igual de incierto.

El primer mamífero extinguido por el cambio climático

La especie Melomys rubicola, un pequeño roedor nocturno que habitaba en Bramble Cay, un cayo situado en las aguas del estrecho de Torres que separa Australia de la isla de Nueva Guinea, fue el primer mamífero en desaparecer de la faz de la Tierra a consecuencia del cambio climático.

  • El aumento del nivel del mar —resultado del calentamiento global— inundó su hábitat y eliminó la vegetación. Desde 2009 no se ha vuelto a observar ningún ejemplar. En 2016, se consideró oficialmente extinguido.
  • Un informe conjunto de la ONU y el Centro Nacional de Mitigación de Sequías (2023–2025) señala que los elefantes en Hwange (Zimbabue) murieron en masa por inanición y deshidratación durante sequías extremas.

El estudio destaca casos similares de hipopótamos atrapados en ríos secos en Botsuana, y muertes de delfines del Amazonas por altas temperaturas y bajos niveles de agua.

Una amenaza global más extendida de lo que parece

  • Las olas de calor, cada vez más intensas y prolongadas, están causando estragos en ecosistemas enteros, alterando los patrones de comportamiento animal y llevando a muchas especies al borde del colapso.
  • De acuerdo con el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), el planeta ha experimentado un incremento promedio de la temperatura de entre 1,2 °C y 1,6 °C desde la era preindustrial.

Aunque esta cifra pueda parecer pequeña, sus consecuencias son terribles para la fauna.

De hecho, un informe reciente de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) advierte que más del 40% de las especies analizadas muestran signos de estrés térmico o cambios en su hábitat natural debido a las temperaturas extremas.

Ecosistemas al límite: del océano a los desiertos

Los océanos, que absorben gran parte del calor acumulado en la atmósfera, están alcanzando temperaturas récord. Este fenómeno ha provocado episodios masivos de blanqueamiento, y posterior muerte, de corales, como ocurrió en la Gran Barrera de Coral en Australia.

  • Se trata de ecosistemas submarinos que dependen de un rango térmico estable, y sostienen hasta un 25% de la biodiversidad marina. Las sequías extremas están provocando muertes masivas de elefantes africanos.

Las sequías extremas están provocando muertes masivas de elefantes africanos. En tierra firme, las consecuencias son igual de alarmantes. En África, el calor extremo está afectando la migración de elefantes y antílopes, que ya recorren largas distancias en busca de agua.

Pero, paralelamente, las sequías prolongadas están reduciendo los puntos de hidratación, lo que está provocando muertes masivas.

  • En América Latina, especies como el jaguar, el mono aullador de manto, el oso hormiguero o el perezoso, enfrentan cambios drásticos en la disponibilidad de alimento por la disminución de bosques húmedos y sabanas.

Aves y anfibios: entre la desorientación y la extinción

Las aves migratorias son otro grupo particularmente vulnerable. Muchas de ellas sincronizan sus desplazamientos con las estaciones, basándose en señales climáticas.

  • Sin embargo, el adelanto de la primavera y las olas de calor intermitentes están desajustando sus rutas y, cuando llegan a sus destinos tradicionales, el alimento escasea o las condiciones son hostiles.
  • La pérdida de hábitats, el cambio climático y la desaparición de las fuentes de alimento amenazan las rutas de las aves migratorias. En Maryland (EE. UU.), se ha probado una curiosa solución para ayudarles a prosperar: ¡crear islas artificiales!
  • Y las temperaturas elevadas no solo están secando las masas de agua donde se reproducen, sino que también están favoreciendo la propagación de patógenos letales, como el hongo quítrido, que ha diezmado poblaciones enteras.

¿Qué se puede hacer?

Los expertos insisten en que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es la medida más urgente.

  • Sin embargo, también se requieren estrategias de adaptación, como la creación de corredores biológicos para permitir que las especies se desplacen hacia zonas más frescas, y la restauración de ecosistemas para mejorar su resiliencia.
  • Los gobiernos, organizaciones ambientales y comunidades locales deben trabajar de manera conjunta para mitigar los impactos. Porque, cada décima de grado que se logre evitar, marcará la diferencia entre la supervivencia o la extinción de miles de especies.

Cómo el cambio climático está alterando las migraciones animales marinos

Investigadores de la Universidad de Miami publicaron un estudio que demostraba que el calentamiento de los océanos estaba impulsando la población de tiburones tigre del Atlántico hacia el norte. La noticia se recibió con comprensible alarma por los habitantes de la densamente poblada costa este de EEUU.

Pero en el caso de los tiburones tigre, esta preocupación puede estar justificada. Este depredador ha estado implicado en decenas de ataques no provocados a seres humanos. Así lo revela el Archivo Internacional de Ataques de Tiburón.

  • El miedo que nos inspiran los tiburones ayuda a explicar nuestra fascinación por estas antiguas criaturas desde una edad temprana. Como todos los niños aprenden en la escuela, los tiburones tienen que mantenerse en movimiento para seguir vivos.
  • Aunque esto pueda parecer un mito, es cierto para algunas especies de tiburones, como los tiburones blancos, los tiburones martillo y los tiburones ballena, que carecen de los músculos necesarios para arrastrar el agua a través de sus branquias.
  • Pero desde una perspectiva más amplia, los tiburones necesitan efectivamente mantenerse en movimiento si quieren sobrevivir, ya que el rápido calentamiento de los océanos ha desencadenado una migración masiva sin precedentes de la vida marina.

Se calcula que más del 80% de las especies marinas del planeta están migrando lejos de las aguas que se calientan y desplazándose hacia los polos en busca de temperaturas más frescas. Los tiburones también se están desplazando fuera de sus aguas tradicionales, siguiendo a sus presas y la gama de temperaturas del agua en la que prosperan.

El calentamiento de los océanos y el desplazamiento de especies marinas

Los científicos de Miami descubrieron que la población atlántica de tiburones tigre, que suele invernar en torno a las Bahamas, se aventura ahora muchos cientos de kilómetros más al norte durante los meses más cálidos, llegando a aguas de la costa de Nueva York y Nueva Inglaterra que antes eran demasiado frías para esta especie de sangre fría.

  • Los investigadores advierten de que la creciente presencia de este depredador ápice en estas aguas, unida a su paladar indiscriminado, “tiene implicaciones para la gestión de la pesca, los conflictos entre el hombre y la fauna salvaje y el funcionamiento de los ecosistemas”.
  • Algunos de estos temores ya se están haciendo realidad, pues cada vez se ven más tintoreras, tiburones martillo y tiburones blancos frente a las costas del estado de Nueva York, y el número de mordeduras de tiburón alrededor de Long Island ha aumentado considerablemente, aunque no se cree que estén causadas por tiburones tigre.

Una historia similar de migración se está desarrollando frente a la costa de California, donde los científicos informan de que los tiburones blancos juveniles se han desplazado 600 kilómetros hacia el norte y su área de distribución se ha reducido considerablemente, lo que indica la rapidez con que se está calentando el océano en esta región del Pacífico Norte.

Muchos de estos tiburones han fijado su residencia en la bahía de Monterrey, donde están matando a nutrias marinas en peligro de extinción y obstaculizando su recuperación. Estos mamíferos, a su vez, mantienen sanos los bosques de algas y contribuyen a un próspero ecosistema submarino, ilustrando cómo los depredadores ápice pueden afectar a los ecosistemas de formas complejas.

  • Y aunque la gente está comprensiblemente preocupada por la creciente presencia de tiburones en nuevas aguas, que es un fenómeno global, la mayor amenaza es para los propios animales.
  • El número de tiburones ha caído en picado en todo el mundo en las últimas décadas debido a la sobrepesca, pero ahora el calentamiento de los océanos está dificultando aún más la protección de los tiburones y otras formas de vida marina.

En el caso del tiburón tigre, ahora se están aventurando más allá de las zonas de gestión designadas donde está prohibida la pesca comercial con palangre.

  • ¿Cómo pueden los reguladores establecer zonas marinas protegidas en el mejor lugar para proteger la biodiversidad en medio de una migración submarina masiva que los científicos apenas han empezado a comprender?

Consecuencias de las migraciones forzadas por el cambio climático

  • Alteración de las cadenas tróficas.
  • Conflictos entre especies y ecosistemas.
  • Dificultad para proteger áreas marinas.
  • Mayor riesgo de extinción local.
  • Pérdida de biodiversidad global.

El riesgo de una extinción masiva en los océanos

  • Con este telón de fondo, la alarmante noticia de que la temperatura media mundial de la superficie del océano en 2023 ha aumentado repentinamente, superando todo lo observado en cuatro décadas de observaciones por satélite y suscitando un acalorado debate entre los científicos sobre la causa.

Pero el calentamiento global no es el único factor de estrés al que se enfrentan nuestros océanos.

  • La acidificación, la sobrepesca, las especies invasoras, la contaminación por plásticos, el agotamiento del oxígeno y la contaminación acústica submarina están causando estragos en los mares de nuestro planeta y en las innumerables criaturas que los llaman hogar.

Los científicos advierten de una inminente extinción masiva en el océano. Pero, a menos que haya un vídeo viral de un dramático ataque de tiburón, noticias de orcas que hunden otro yate o un sumergible de aguas profundas desaparecido, se presta poca atención a lo que ocurre bajo las olas, olvidando que dependemos de los océanos para el propio aire que respiramos. /PUNTOporPUNTO

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