TEXTO ÍNTEGRO: “Urgen CERRAR” PLANTA de AMONIACO; “la Obra SEGUIRÁ”, responde SHEINBAUM

Al 8 de septiembre de 2026, la planta no ha sido cancelada y el Gobierno federal mantiene consultas y mesas de revisión. Comunidades opositoras cuestionan que consultas previas hayan sido libres, informadas y culturalmente adecuadas.

Integrantes de Greenpeace escalaron la mañana del pasado 7 de septiembre el asta bandera del Zócalo de la Ciudad de México y desplegaron una manta con el mensaje “Presidenta: Proteja Topolobampo”.

¿La razón? Activistas aseguraron que la manta es en protesta por el proyecto de instalación de una planta de amoniaco en la bahía de Topolobampo, Sinaloa.

Ante esto, el Secretario de Agricultura resaltó que para Sinaloa es indudable la importancia del suministro del amoniaco para los agricultores y la certidumbre que da el hecho de tener a la mano un insumo tan esencial para hacer producir la tierra, además de los beneficios que conlleva el tener la planta en el Estado- Gobierno de la 4T.

  • Por esta razón, desde las primeras horas de la mañana, los activistas comenzaron a subir por el asta, de aproximadamente 100 metros de altura, para visibilizar su rechazo al proyecto y exigir a las autoridades que detengan su instalación.
  • De acuerdo con Greenpeace, la planta podría generar serios impactos ambientales y problemas de contaminación en la zona, por lo que los manifestantes decidieron trasladar su protesta hasta uno de los puntos más emblemáticos de la capital.

Los activistas continuaron con la protesta de manera pacífica mientras avanzaban por el asta y desplegaban la manta dirigida a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.

Greenpeace pide cancelar la planta de amoniaco de Topolobampo

  • Mediante un comunicado, Greenpeace México señaló que la instalación tendría capacidad para producir diariamente 2 mil 200 toneladas métricas de amoniaco. La organización considera que un proyecto de esa magnitud representaría riesgos para el ecosistema, la salud de las comunidades y las especies que habitan la zona.

La manifestación contó con la presencia de líderes e integrantes del Colectivo ¡Aquí No!, agrupación que se ha opuesto al desarrollo industrial en la región y que ha advertido sobre sus posibles consecuencias para la laguna de Ohuira, ubicada en el municipio de Ahome, Sinaloa.

  • Los colectivos solicitaron al Gobierno de México dar marcha atrás a la construcción de la planta. Su demanda se concentró particularmente en la protección de la bahía y en la necesidad de prevenir afectaciones derivadas de las actividades industriales vinculadas con la producción y el manejo de amoniaco.

Además de los cuestionamientos ambientales, la protesta buscó llamar la atención de la titular del Ejecutivo federal durante su conferencia matutina. Las mantas fueron colocadas a unos metros de Palacio Nacional, desde donde la presidenta respondió a una pregunta relacionada con la movilización.

Sheinbaum responde a la protesta: “La planta sigue, no se ha cancelado”

Durante la conferencia matutina de este lunes, Claudia Sheinbaum confirmó que el proyecto mantiene un avance significativo y aclaró que, hasta el momento, no ha sido cancelado. No obstante, aseguró que el Gobierno federal todavía realiza consultas y asambleas con habitantes de la zona antes de tomar una decisión.

“Se está trabajando en la zona, haciendo consultas a la población, trabajando, dialogando. La planta ya tiene un avance muy importante”, declaró la mandataria.

  • Sheinbaum explicó que la construcción comenzó durante la administración del expresidente López Obrador, por lo que no se trata de un proyecto iniciado durante su gobierno. También recordó que en aquel momento se efectuó una consulta pública entre comunidades de la región, cuyo resultado fue favorable a la planta.
  • Sin embargo, ante las protestas posteriores, el Gobierno de México envió a la zona un equipo integrado por personal de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Secretaría de Gobernación (Segob), la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y otras dependencias.

De acuerdo con la presidenta, los funcionarios celebran asambleas para conocer las razones de la oposición, escuchar las solicitudes de los habitantes y revisar las obligaciones asumidas por la compañía responsable del proyecto.

Gobierno revisa compromisos incumplidos y posibles impactos ambientales

Sheinbaum reconoció que una parte importante del descontento está relacionada con compromisos adquiridos por la empresa que, según los reclamos de las comunidades, no han sido cumplidos. El Gobierno federal trabaja para que la compañía atienda esas obligaciones antes de que se adopte una determinación.

  • Otro asunto analizado es la contaminación que ya existe en la región. La presidenta sostuvo que las autoridades buscan garantizar que la laguna de Ohuira no resulte contaminada por las operaciones de la planta y que el estudio de impacto ambiental haya sido elaborado correctamente.

“Hasta que se termine esto, pues no se toma una decisión”, dijo al referirse al proceso de diálogo comunitario. Añadió que las asambleas avanzan de forma favorable, con participación de la población, bajo el principio de que ninguna determinación será impuesta.

  • La mandataria señaló que también se revisarán las medidas destinadas a reducir o compensar los eventuales efectos ambientales. El objetivo, agregó, es comprobar tanto el cumplimiento de los compromisos sociales como la validez de los estudios realizados para autorizar el proyecto.
  • Al ser cuestionada directamente sobre si la decisión ya estaba tomada, Sheinbaum respondió: “La planta sigue, no se ha cancelado. Pero hay consulta a todas las comunidades por todos los planteamientos que tienen y se está trabajando con todas, una a una”.

Finalmente, detalló que este trabajo lleva aproximadamente tres meses y continuará mientras se recopilan las opiniones de las comunidades. De esta manera, el futuro de la megaplanta de amoniaco de Topolobampo permanece sin una resolución definitiva, aunque las obras no han sido suspendidas ni canceladas por el Gobierno federal.

Opositores a megaplanta en Topolobampo protestan frente a la Semarnat

Una representación de pobladores de Topolobampo, Sinaloa, que está en contra de la megaplanta de amoniaco de Grupo Proman, Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), acompañado de activistas, se manifestó afuera de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

  • Pidieron a la presidenta Claudia Sheinbaum acudir a esta localidad para conocer de primera mano los riesgos al ecosistema y salud de los habitantes.

En la fachada del edifico de la dependencia federal, en avenida Ejército Nacional, colocaron pancartas con las consignas: “¡Aquí no!, y ”Desde la CDMX hasta Topolobampo no pasará la planta de amoniaco de GPO”.

Armando Pinzón, pescador y prestador de servicios turísticos, expuso:

  • «Es necesario “que vaya la presidenta Claudia Sheinbaum y nos convenza a Topolobampo y la gente en riesgo de que esa planta es buena, pero que la quiten si nosotros la convencemos de los riesgos que hay“.

Recordó que afuera de las instalaciones de GPO, desde hace 100 días mantienen un plantón, y “no lo vamos a quitar… nuestra lucha tiene 13 años”, desde el inicio del proyecto.

Indicó que con la protesta en Semarnat concluyen su jornada de lucha en la Ciudad de México, la cual incluyó una manifestación pacífica en el zócalo capitalino, donde dos escaladores de Greenpeace subieron el asta bandera para colocar un banner con el mensaje “Presidenta: Proteja Topolobampo”.

  • La megaplanta de amoniaco, alertaron, tendría capacidad para producir 2 mil 200 toneladas métricas de amoniaco al día, lo que representa un riesgo para el ecosistema, la salud y la vida de habitantes.

Puntos para entender el impacto ambiental de construir una planta de amoniaco

1. No es un terreno industrial aislado

La bahía de Ohuira forma parte del sistema lagunar Santa María-Topolobampo-Ohuira, reconocido como humedal de importancia internacional bajo la Convención Ramsar. Los manglares, esteros y zonas someras sostienen la reproducción, crianza y alimentación de especies marinas y aves. Una obra industrial debe evaluarse por sus efectos sobre todo ese sistema, no sólo por el predio que ocupa.

2. El agua de enfriamiento es uno de los asuntos centrales

El proyecto requiere grandes volúmenes de agua para su operación. Integrantes del colectivo ¡Aquí No! sostienen que la planta extraería hasta 2,000 metros cúbicos por hora y que el retorno podría elevar la temperatura y salinidad del agua.

  • El efecto potencial es relevante porque cambios pequeños pero constantes en temperatura, salinidad o calidad del agua pueden afectar manglares, crustáceos, peces y larvas.

Las mesas técnicas previstas revisan alternativas: usar descargas de la CFE en vez de extraer agua del sistema lagunar y descargar fuera de Ohuira. La viabilidad ambiental de esos cambios aún requiere revisión independiente.

3. El riesgo no se limita a la contaminación cotidiana

El amoniaco anhidro es una sustancia tóxica. Una fuga en tuberías, tanques o durante el transporte puede poner en riesgo a trabajadores, pescadores y poblaciones cercanas. Greenpeace y el colectivo opositor citan cálculos incluidos en la Manifestación de Impacto Ambiental de la empresa: una liberación de cinco minutos tendría un radio potencialmente mortal de 15 kilómetros. Esa cifra debe ser contrastada por autoridades y peritos independientes, pero ilustra por qué el análisis de riesgo es tan importante como el estudio ecológico.

4. La biodiversidad enfrenta presiones acumuladas

El debate no parte de un ecosistema intacto. Comunidades y autoridades han señalado contaminación previa en la región. Por ello, el punto no es sólo si la planta cumple límites de emisión por separado, sino si sus descargas, ruido, tráfico marítimo, infraestructura y riesgo operativo se suman a daños existentes. La actualización de la línea base ambiental busca medir el estado actual de la bahía antes de definir medidas de conservación, restauración y vigilancia.

5. La pesca y los manglares forman una misma economía local

Los manglares y lagunas funcionan como zonas de crianza para peces, camarón y otras especies de interés comercial. Si la calidad del agua o los patrones de reproducción se alteran, el impacto llega a cooperativas pesqueras, campos pesqueros y familias que dependen de la captura artesanal. Por eso, la discusión ambiental también incluye seguridad alimentaria, empleo local y continuidad de formas de vida vinculadas a la bahía.

6. Para el pueblo Mayo-Yoreme, el impacto también es cultural

La bahía es considerada territorio sagrado por comunidades Mayo-Yoreme. La oposición al proyecto no se reduce a una disputa técnica por permisos: involucra la relación histórica, cultural y económica de los pueblos originarios con el agua, la pesca y los humedales./PUNTOporPUNTO

Documento Íntegro a Continuación:

https://www.greenpeace.org/static/planet4-mexico-stateless/2026/09/4e294a83-comunicado-respuesta-topolobampo-a-gob-federal.pdf

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