Los cambios bruscos podrían desencadenar una cascada de interacciones entre subsistemas que empuje al planeta hacia un calentamiento extremo, con el consecuente aumento del nivel del mar.
- Los científicos advierten de que varios sistemas fundamentales de la Tierra están más cerca de desestabilizarse de lo que se pensaba.
- Esto coloca al planeta en un peligro creciente de seguir una senda hasta convertirse en un «planeta invernadero», impulsado por bucles de retroalimentación que pueden amplificar las consecuencias del calentamiento global.
- Las conclusiones de la colaboración internacional dirigida por William Ripple, de la Universidad Estatal de Oregón, se han publicado hoy en la revista ‘One Earth’.
‘Podríamos estar entrando en un periodo de cambio climático sin precedentes’
El informe ‘El riesgo de una trayectoria hacia una Tierra invernadero‘ reúne los resultados científicos sobre los bucles de retroalimentación climática y 16 elementos de inflexión, subsistemas de la Tierra que pueden volverse inestables si se superan determinados umbrales críticos de temperatura.
- Esos cambios bruscos podrían desencadenar una cascada de interacciones entre subsistemas que empujaría al planeta hacia una trayectoria de calentamiento extremo y subida del nivel del mar. El estudio advierte de que estas condiciones serían difíciles de revertir en escalas de tiempo humanas, incluso con fuertes reducciones de emisiones.
«Tras un millón de años oscilando entre eras glaciales separadas por periodos más cálidos, el clima de la Tierra se estabilizó hace más de 11.000 años, lo que permitió el desarrollo de la agricultura y de sociedades complejas», explica Ripple, catedrático de ecología en la Facultad de Silvicultura de la OSU.
«Ahora nos estamos alejando de esa estabilidad y podríamos estar entrando en un periodo de cambio climático sin precedentes».
‘El cambio climático avanza más rápido de lo que muchos científicos preveían’
Entre los elementos de inflexión figuran las capas de hielo de la Antártida y de Groenlandia, los glaciares de montaña, el hielo marino, los bosques boreales y el permafrost, la selva amazónica y la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC), un sistema de corrientes oceánicas que influye de forma decisiva en el clima mundial.
- Los investigadores señalan que, casi diez años después del Acuerdo de París, que pretendía limitar el aumento medio de la temperatura a largo plazo a 1,5ºC por encima de los niveles preindustriales, el incremento de la temperatura global superó los 1,5 grados Celsius durante 12 meses consecutivos. Ese periodo estuvo marcado además por incendios forestales extremos, mortales y costosos, inundaciones y otros desastres naturales relacionados con el clima.
- «El rebasamiento de los límites de temperatura suele evaluarse mediante medias de 20 años, pero las simulaciones de modelos climáticos sugieren que la reciente superación durante 12 meses indica que el aumento medio de la temperatura a largo plazo está en, o muy cerca de, 1,5º», señala el coautor del estudio Christopher Wolf, científico de la consultora Terrestrial Ecosystems Research Associates (TERA), con sede en Corvallis.
«Es probable que las temperaturas globales sean tan altas como, o incluso más que, en cualquier momento de los últimos 125.000 años y que el cambio climático esté avanzando más rápido de lo que muchos científicos habían previsto».
Los científicos añaden que también es probable que los niveles de dióxido de carbono sean los más altos de al menos los últimos 2 millones de años. Con más de 420 partes por millón, la concentración de CO2 en la atmósfera es aproximadamente un 50% superior a la existente antes de la Revolución Industrial.
‘Debemos actuar con rapidez ante el acelerado derretimiento polar’
Según los científicos, el punto de inflexión podría haberse empezado a alcanzar ya en las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida Occidental, y el permafrost boreal, los glaciares de montaña y la selva amazónica parecen estar al borde del punto de inflexión.
- En el sistema climático fuertemente interconectado de la Tierra, la desestabilización en una región puede repercutir a través de océanos y continentes, ya que el deshielo acelera el calentamiento al reducir el albedo y alterar la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico, lo que provoca cambios en las franjas de lluvias tropicales.
Por ejemplo, a medida que se derrite la capa de hielo de Groenlandia, podría debilitar aún más la AMOC, lo que a su vez podría llevar a que partes de la Amazonia pasen de selva tropical a sabana.
- «La AMOC ya muestra signos de debilitamiento y eso podría aumentar el riesgo de degradación de la Amazonia, con importantes efectos negativos sobre el almacenamiento de carbono y la biodiversidad», señala Ripple.
- «El carbono liberado por una degradación de la Amazonia amplificaría aún más el calentamiento global y se sumaría a otros bucles de retroalimentación. Debemos actuar con rapidez ante unas oportunidades que se reducen a gran velocidad si queremos evitar escenarios climáticos peligrosos e incontrolables».
Latinoamérica la más vulnerable al cambio climático
Latinoamérica se posiciona como la segunda zona más vulnerable del mundo ante los eventos climáticos extremos con ocho países en la zona de máximo riesgo (Belice, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras y Venezuela), según el índice elaborado por la Escuela del Clima de la Universidad de Columbia, con el apoyo de la Fundación Rockefeller.
- El estudio analiza a 188 países de todo el mundo y cruza dos dimensiones fundamentales: el grado de exposición a múltiples amenazas naturales y sociales, y la capacidad de acceder a recursos financieros para anticiparse, responder y recuperarse ante estos riesgos.
- El resultado: 65 naciones identificadas en situación de “máximo riesgo”, donde más de 2.000 millones de personas viven con una alta exposición al peligro y un acceso limitado al financiamiento climático. El trabajo advierte sobre la alarmante vulnerabilidad de América Latina y el Caribe frente a huracanes, sequías, inundaciones y terremotos.
- El Índice de Vulnerabilidad al Financiamiento Climático (CliF, por sus siglas en inglés) sitúa a la región como la segunda más expuesta del planeta —solo superada por África— y coloca a ocho países latinoamericanos dentro de la “Zona Roja” de riesgo máximo: Belice, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras y Venezuela.
El estudio analiza cuatro escenarios futuros -optimistas y pesimistas para 2050 y 2080-, evaluando su exposición a amenazas como ciclones, sequías, inundaciones, terremotos o conflictos, y cruzándola con su capacidad de acceso a financiamiento para prevenir, responder o recuperarse de desastres.
- De los 65 países incluidos en la “Zona Roja”, 47 se mantienen en esa categoría en todos los escenarios. Más de 2.000 millones de personas viven actualmente en estos territorios de alto riesgo.
“El cambio climático ya no es una amenaza lejana, sino una crisis actual que exacerba la deuda, reduce el acceso a capital y atrapa a muchas naciones en un ciclo interminable de respuesta y recuperación, sin posibilidad real de adaptación”, señaló Jeff Schlegelmilch, director del Centro Nacional de Preparación para Desastres de Columbia.
- “Este índice busca llenar un vacío: los criterios tradicionales, como el PIB per cápita, ya no bastan para entender los riesgos actuales”. América Latina y el Caribe albergan a más de 105 millones de personas en países considerados en riesgo extremo.
- El informe destaca que siete de las ocho naciones latinoamericanas de la “Zona Roja” figuran en los cuatro escenarios, lo que demuestra una vulnerabilidad estructural que combina factores geográficos, económicos y sociales.
Según el Banco Interamericano de Desarrollo, la región necesitará entre 470 mil millones y 1,3 billones de dólares para cumplir con los objetivos climáticos del Acuerdo de París. Sin embargo, los altos costes del endeudamiento y las trabas para acceder a financiamiento internacional dificultan avanzar en adaptación y resiliencia.
“El índice CliF ofrece una herramienta concreta para tomar decisiones de inversión más inteligentes y justas”, declaró Lyana Latorre, vicepresidenta para América Latina y el Caribe de la Fundación Rockefeller. “Los donantes y actores financieros necesitan instrumentos basados en datos para priorizar dónde y cómo actuar”.
- El impacto global del cambio climático podría ser devastador: el Foro Económico Mundial advierte de la posibilidad de más de 14,5 millones de muertes y pérdidas económicas por valor de 12,5 billones de dólares en 2050.
- A su vez, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que el déficit anual de financiación para la adaptación supera ya los 387.000 millones de dólares. El índice permite explorar el riesgo climático en función de distintos niveles de emisiones, crecimiento poblacional y cooperación internacional.
- América Latina y el Caribe, África subsahariana destaca como la región más afectada, con 43 países en la Zona Roja y una población cercana a los 1.200 millones. Algunos países africanos con mayor vulnerabilidad son Sudán del Sur, Eritrea, Malawi y Zambia.
Clima extremo afecta a un 74 % de países en América Latina
Las variaciones en el clima y los eventos extremos como sequías, inundaciones y tormentas afectan al menos a 20 países de América Latina y ponen en riesgo los avances que ha logrado la región en la reducción del hambre y la malnutrición, dijo en un informe de cinco agencias de Naciones Unidas.
- Estos acontecimientos extremos, que afectan al 74 % de los países analizados, «reducen la productividad agrícola, alteran las cadenas de suministro de alimentos, aumentan los precios y afectan los entornos alimentarios, poniendo en riesgo los logros alcanzados en la reducción del hambre y la malnutrición en la región», dijo el reporte.
- América Latina y el Caribe es la segunda región del mundo más expuesta a eventos climáticos extremos después de Asia, según el informe de la agencia de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Programa Mundial de Alimentos (WFP) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
- El reporte, llamado “Panorama Regional de Seguridad Alimentaria y la Nutrición 2024“, también señala que en todos los países afectados por la variabilidad del clima y los eventos extremos, la “prevalencia de la subalimentación aumentó 1,5 puntos porcentuales entre 2019 y 2024“.
“La situación es peor en aquellos países que experimentan recesiones económicas. Las poblaciones más vulnerables se ven afectadas de manera desproporcionada, porque tienen menos recursos para adaptarse“, dijo.
- La FAO define que una persona padece inseguridad alimentaria cuando no tiene un “acceso regular a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para un crecimiento y desarrollo normales y para llevar una vida activa y saludable“.
- En el caso de las cifras de hambre e inseguridad alimentaria, el informe señaló que en los dos casos la región logró un retroceso.
- Según el informe, el hambre afectó a 41 millones de personas en la región durante 2023. Esto representa una disminución de 2,9 millones de personas respecto a 2022 y de 4,3 millones de personas respecto a 2021.
La región también demostró mejoras en la inseguridad alimentaria moderada o grave por segundo año consecutivo y cayó bajo el promedio mundial por primera vez en 10 años.
El informe señala que unas 187,6 millones de personas en la región experimentaron inseguridad alimentaria, 19,7 millones menos que en 2022 y 37,3 millones menos que en 2021.
“Esta reducción se explica por la recuperación económica de varios países de América del Sur debido a programas de protección social, esfuerzos económicos postpandemia y políticas específicas destinadas a mejorar el acceso a los alimentos“, apuntó. /PUNTOporPUNTO
Documento Íntegro a Continuación:
https://www.cell.com/one-earth/fulltext/S2590-3322%2825%2900391-4#























