Planeación sin inteligencia

En nuestro país las herramientas de seguridad no siempre son utilizadas para los fines con que fueron adquiridas. Esto sale a propósito del operativo de domingo 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco, en el que fue detenido Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, lider del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en el que una reacción violenta de su grupo fueron incendiados más de 600 vehículos automores en 20 estados del país y con un saldo de 25 guardias nacionales fallecidos, un custodio así como un elemento de la fiscalía de Jalisco.

La obtención de información para procesarla en inteligencia es uno de los instrumentos de la seguridad que en ocasiones sido mal utilizada y su uso ha desvirtuado el sentido de la seguridad.

En lugar de aportar información para que reduzcan los índices delictivos, o bien, para las investigaciones de personas desaparecidas, su uso conocido es ajeno a los propósitos de dotar seguridad a los ciudadanos.

Cabe hacer varias precisiones. La más básica es, que la obtención de información no es sinónimo de inteligencia o seguridad; sino que es una herramienta que sirve para obtener datos para procesarla y tomar decisiones.

Con la información obtenida es posible realizar diversos análisis para adelantarse a hechos que pongan en riesgo la estabilidad económica del país o la seguridad de sus habitantes, no de la clase política.

La inteligencia mexicana presenta varias deficiencias que impiden su correcto desempeño. Uno de ellos es que la inteligencia y los bienes jurídicos que debería tutelar, como la seguridad, el combate a la corrupción o la economía nacional no ha demostrado servir para los objetivos de la Agenda Nacional de Riesgos que se desprenden de dichas actividades.

Por el contrario, ha servido por medio del software Pegasus para conocer la información que posee la prensa de investigación, para denostar al contrincante político o para obtener beneficios personales, pero pareciera que no fue utilizada para prevenir eventos como la detención de “El Mencho” y espiar a los delincuentes, policías o autoridades políticas para neutralizarlas y evitar la pérdida de vida de civiles inocentes o de nuestros soldados en este operativo.

Prueba de ello es la ausencia en la obtención de información suficiente y necesaria para conocer el estado de fuerza y la capacidad de fuego del o los círculos de seguridad que protegían a “El Mencho”. Por los medios de comunicación sabemos que ese grupo delictivo tenía capacidad de fuego necesaria para derribar un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana, como sucedió en 2015; que tenía armas Barret calibre 50, diverso armamento como granadas, lanzagranadas y drones, así como para conocer la o las nóminas de los servidores públicos, policías y autoridades políticas que han sido corrompidos por su poder económico y que pudieron, de alguna u otra manera, impedir el amplio desarrollo del operativo para su detención. El Mencho, como objetivo prioritario tenía la capacidad económica suficiente para coaccionar servidores públicos y tampoco pareciera que la capacidad de la Unidad de Inteligencia Financiera lo haya disminuido o impedido.

Además pareciera que el operativo para detener a este objetivo prioritario carecía del uso compartido de información producida por el Sistema Nacional de Inteligencia en el marco de la Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia en Materia de Seguridad Pública, para conocer aquellos cuerpos de seguridad pública, locales o municipales, como el reciente arresto de la mayoría de los elementos de la policía de Ecuandureo en Michoacán, que serían un obstáculo.

No se conoce que en la planeación se haya considerado el uso de inhibidores de telefonía celular, para reducir la capacidad de reacción violenta con posterioridad a la captura del objetivo.

De haber recibido de las agencias norteamericanas información en tiempo real para su detención, como se supone que fue, pareciera que la planeación del operativo omitió el análisis de los factores humanos que sirvieron para el arresto en el Palacio de Miraflores en Caracas, Venezuela, del expresidente Nicolás Maduro, sin el uso de nueva tecnología militar como lo hizo el ejército norteamericano y sin una sola pérdida de un soldado.

Las dos veces que las pasadas administraciones detuvieron a Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, no hay registro de reacciones violentas. Sólo al tratar de detener a Ovidio Guzmán sí lo hubo.

Para lograr la eficiencia de la inteligencia mexicana es necesario e indispensable desvincular el carácter político de las decisiones de la dirección de los órganos de inteligencia, el reforzamiento de controles internos y la supervisión externa, sin los cuáles, difícilmente la inteligencia mexicana podrá aportar sus beneficios a la seguridad.

Cabe la posibilidad que de haber integrado en su sentido más amplio de contenido toda la información del grupo de transgresores de la ley y sus posibilidades de reacciones violentas, se hubieran omitido los bloqueos con pérdidas de infraestructura de comunicaciones, de pérdidas económicas, de vidas civiles inocentes, de vidas de los elementos de la Guardia Nacional, y no hubiera existido la necesidad de sorprender a la opinión pública con escenas dignas de “La Rosa de Guadalupe”.

*Es Maestro en Seguridad Nacional por la Armada de México

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @racevesj

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