Gobiernos y organismos contra el CDS, por COVID19

Por José Sobrevilla

Si los gobiernos del mundo, instituciones como la Organización Mundial de la Salud, OMS, la Administración de Medicamentos y Alimentos, FDA, Organización Panamericana de la Salud, OPS, así como la industria farmacéutica y otros, les importara la salud de las personas, permitirían la difusión y aplicación de terapias que no pongan en riesgo la salud, y que, en situaciones donde no hay manera de salvar vidas, aplicaran la declaración de Helsinki: “mientras no exista cura efectiva, los médicos pueden hacer uso del procedimiento o terapia a su alcance para salvar el mayor número de vidas posibles y evitar el sufrimiento”. La única salvedad es que sugiere, antes de usarse, debe “pedir consejo de un experto”, sin embargo el principal detractor del CDS es la Organización Mundial de la Salud. Viene a colación porque últimamente varios medios digitales y algunos testimoniales en Facebook han difundido cómo el Dióxido de Cloro, CDS, ha sanado pacientes Covid19.

Verónica del Castillo, conductora, aparece en FB junto al Dr. Manuel Aparicio Alonso, director del Centro Médico Jurica, de Querétaro, a quien clausuraron su zona COVID por aplicar la Declaración de Helsinki, y tratar a 54 pacientes con CDS obteniendo resultados efectivos y rápidos. “Me mostró pruebas PCR y tomografías de tórax de los pacientes antes y después del tratamiento y aseguraba que eran evidencias irrefutables”, afirmaba la hermana de la actriz, Kate, del mismo apellido.

Según Aparicio, ningún doctor de los que tuvieron contacto con los enfermos de COVID se contagió, gracias a que también tomaron dióxido de cloro en protocolo preventivo. A nivel mundial ‘cada vez mayor número de personas se pregunta ¿será genocidio prohibir esta fórmula que salva vidas de forma fácil, segura y económica?’ dijo el galeno; sin embargo, las voces detractoras aseguran -sin ofrecer pruebas- que usarlo es peligroso para la salud porque puede causar dolores abdominales, náuseas, vómitos, diarreas y alteraciones sanguíneas.

Otra de las razones por la que muchos se niegan a aceptarla es porque, se ha difundido exhaustivamente que es “Lejía” y no creen que una solución barata y fácil de preparar recupere la salud. Incluso plataformas como YouTube, Facebook y Twitter, en contubernio con las instituciones arriba mencionadas, han venido borrando videos testimoniales de las personas curadas.

Es fácil de comprender las diferencias entre los compuestos químicos Hipoclorito de Sodio, Clorito de sodio y Cloruro de sodio. El hipoclorito de sodio, cuya masa molecular es 74.44 g/mol y su punto de fusión es a 18° centígrados se encuentra en estado sólido en forma de sal y al diluirse en agua su coloración es verde amarillenta; comúnmente es conocida como “lejía” y consumirlo daña al organismo; mientras que el clorito de sodio, compuesto químico cuya masa molecular es 90,44 g/mol y su punto de fusión es 170° centígrados, se encuentra en estado sólido en forma de escamas que, cuando se diluyen en agua, se tornan incoloras. Se utiliza principalmente para la fabricación de papel.

El cloruro de sodio es un compuesto cuya masa molecular es 58,44 g/mol y su punto de fusión es 801° centígrados. Se encuentra solido en forma de sal y al diluirse es incoloro y no es otra cosa que la sal común de cocina. Aunque la diferencia sea un átomo, no debemos confundir la Solución Mineral Milagrosa, MMS, Clorito de Sodio, o CDS con la “lejía”.

El dióxido de cloro, compuesto neutro de cloro altamente soluble en agua, contiene dos átomos de oxígeno y uno de cloro. Es un gas que sale de la reacción por mezcla en partes iguales de clorito de sodio diluido al 28% y ácido clorhídrico diluido al 4%, ambos incoloros. A los pocos segundos de mezclarlos, 30 segundos, empieza a producir dióxido de cloro que es un gas muy expansivo y agarra un color amarillo ámbar, (6 gotas bastan para sanitizar una habitación) sin embargo puede ser peligroso respirarlo.

El remedio y los engaños

La contrainformación y engaños abundan en redes sociales. En cabeza, mayo 21 (2020), el portal argentino Página21, señalaba “Qué es Virus Shut Out, la ‘tarjeta bloqueadora de coronavirus’ que usa Jeanine Áñez”. Y agregaba: ‘después de haber instado a los bolivianos a rezar contra el Covid19, la autoproclamada presidenta de Bolivia apareció en un acto público con una tarjeta bloqueadora de coronavirus en el cuello, y que es un dispositivo considerado fraudulento por Estados Unidos y China’. El colguije promete tener propiedades para evitar el contagio del virus, aunque “su eficacia la han cuestionado expertos de todo el mundo”[1].

De color azul, el Virus Shut Out se cuelga como collar y presuntamente libera dióxido de cloro para proteger nariz y boca, focos claves para el contagio de la enfermedad; sin embargo, los “expertos” aseguran que “No es posible que un collar inactive un virus respiratorio”. Se anuncia como un purificador de aire con protección de 360 grados y que por 15 USD elimina el virus hasta a un metro a la redonda.

Lucrar con la enfermedad y el miedo a la pandemia se ha dado en todos los terrenos; en la televisión mexicana se promocionan productos de algo llamado ‘Hospitalar’ (desinfectante, cubrebocas, y otros) anunciados por una reportera de Imagen, la televisora, entre otros conductores; algunos más pretenden hacer una moda del cubrebocas promoviendo que los usa la realeza y las principales figuras del espectáculo.

Lo curioso en la lucha denodada contra el Dióxido de Cloro, es que nunca se han aportado pruebas científicas de daño a la salud, esto pese a que muchas personas en el mundo lo han usado cotidianamente. Resulta irracional pensar que, en apariencia, disminuiría el lucro desmedido de las farmacéuticas, porque sus cifras de ganancias sí que han sido altamente abrumadoras, equivalentes al PIB de algunos países, incluso.

Para llegar al CDS y hacer registro de derechos de propiedad –tres– donados al mundo, al alemán Andreas Kalcker le llevó 13 años de investigación en Suiza, y ha tenido que aguantar los ataques de organismos internacionales y gobiernos de muchos países, incluyendo México, donde las plataformas de redes sociales han sido constantes censuradoras de todo lo que suene a Dióxido de Cloro, testimonios de alivio y otros datos.

Este reportero, al experimentar (protocolo preventivo) en la forma de MMS en su organismo y, descubrir que sí funciona (eliminó totalmente una alergia estacional), subió un video-testimonio a YouTube titulado “¿Qué sucede en tu organismo cuando tomas MMS o CDS?”[2] A las tres semanas acumulaba más de 52 mil vistas, miles de “me gusta” y más de 700 comentarios donde se narraba cómo varias personas habían sido aliviadas. Tuvo únicamente dos detractores sin importancia en comentarios. La sorpresa fue que un día YouTube manda un correo donde avisa que mi cuenta estaba sancionada por infringir sus reglas: “YouTube no permite el contenido en el que se afirme que determinados tratamientos o sustancias perjudiciales pueden ser beneficiosos para la salud”, decía.

Sin ningún rigor científico, como prueba, la Cofepris mexicana que dirige el Dr. José Alonso Novelo Baeza, (y el propio subsecretario de Salud Hugo López-Gatell Ramírez) han llegado a advertir acerca del uso del CDS. Mediante boletín, COFEPRIS aseguraba no autorizar ningún registro sanitario de medicamentos con la formulación de la sustancia denominada Dióxido de Cloro, Clorito de Sodio o sus derivados, por lo que su uso representaba un riesgo a la salud, al desconocer: calidad de insumos, condiciones de fabricación, almacenamiento y distribución[3].

Pero también –en redes– se han mencionado otras alternativas al coronavirus; por ejemplo, el de la doctora africana Stella Emmanuel, pastor cristiano y médico de atención primaria en Houston, Texas, ha señalado haber atendido a 350 pacientes con hidroxicloquina, antimalárico o antipalúdico, comercialmente vendido como Plaquenil, Axemal, Dolquine, Ilinol y Quensyl. Hasta ahora, “Ninguno se me ha muerto”, ha dicho.

Facebook y Twitter han eliminado sus videos (que se han hecho virales) argumentando entre otras cosas ‘violación a sus políticas sobre información errónea’, pero antes ya habían sido, alguno de ellos, retuiteado por Donald Trump y uno de sus hijos. Incluso, el presidente estadounidense ha declarado que lleva semanas tomando hidroxicloquina por considerarla un buen preventivo del Covid19. “Yo no soy doctor, pero tengo sentido común”, ha dicho.

¿Por qué dicen que funciona el CDS?

Aseguran los estudiosos que los dos átomos de oxígeno que contiene hacen al compuesto altamente oxidante y, por la partícula de cloro (CLO2), es un eficaz desinfectante que cuando entran al organismo permiten su fácil transportación por la sangre. La acción terapéutica del Dióxido de Cloro la da su selectividad por pH; lo que significa que, al disociarse la molécula, libera oxígeno al entrar en contacto con otro ácido.

Mientras más ácido sea el patógeno más fuerte será la reacción que, al hacerse la disociación se convierte en cloruro sódico (sal común) y libera oxígeno, que a su vez oxida (combustiona) los patógenos (gérmenes nocivos) de pH ácido presentes, convirtiéndolos en óxidos (“cenizas”) alcalinos; al disociarse el dióxido de cloro libera, además del oxígeno los eritrocitos (glóbulos rojos) a través del principio conocido como ‘efecto Bohr’ (Relación entre el aumento en la concentración de dióxido de carbono o pH en la sangre y el descenso de afinidad de la hemoglobina por el oxígeno), y que es selectivo por acidez.

Es así que, a través de la desnaturalización de las proteínas de la cápside (estructura proteica formada por una serie de monómeros llamados capsómero) y posterior oxidación del material genético del virus, dejándolo inactivado, el CDS elimina los virus en muy corto tiempo. Por otro lado, el oxígeno atómico que ingresa en el organismo ayuda a oxigenar las células y por ende los órganos y todo el sistema.

En poder de este reportero se encuentra copia de las actas notariadas del “trabajo de investigación experimental realizado por la Asociación Ecuatoriana de Médicos expertos en medicina integrativa”, realizado a 104 personas voluntarias (entre 18 y 80 años de edad), en mayo 2020, algunas contagiadas de Covid19 y otras que estuvieron en contacto con el virus, concluyendo que el uso de CDS en las dosis y seguimiento médico adecuado es 100% eficaz y sin efectos colaterales.

En julio de este año, la cámara de diputados y senadores de Bolivia aprobaron el proyecto de ley No. 219/2019-2020 que autoriza la elaboración, comercialización, suministro, y uso de la solución de Dióxido de Cloro como prevención y tratamiento ante la pandemia del coronavirus; copia de estos documentos oficiales se encuentran también en poder de este reportero.

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Fuentes:

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