Sheinbaum arrinconada, desesperada

Por FRANCISCO RODRÍGUEZ

A Claudia Sheinbaum ya se le ve desesperada. Pierde los estribos. Trata mal a sus seguidores y simpatizantes. Ya ha pedido / ordenado que guarden silencio a los dolientes para que la dejen hablar. Ya no cuida las más mínimas formas.

  • Se entiende su desesperación. Por más esfuerzos y empeños que ella pudiera tener, a su alrededor nada funciona. Sus colaboradores no operan políticamente. El modelito de que sea sólo ella quien dé la cara por todo y por todos –sobre todo por los corruptos de su partido Morena– ya no funciona. Se le revierte, la mayoría de las veces.

Tiene razón en sus enfados, aunque ni ella misma sabe por qué.

La causa, por supuesto, sí la observamos los demás: El régimen de Cuarta… llega a su fase terminal, cuando ni siquiera ha podido consolidarse. Sus instituciones y sus operadores han demostrado ser ineficaces. Han demostrado tener el peor desempeño de todos los tiempos. Se han suicidado políticamente ante su población y ante el mundo. Han caído en la vergüenza propia y ajena.

La crisis general se presenta cuando el Estado se ha arrinconado a sí mismo por incompetencia, cuando sus niveles de parálisis y de ridículo le impiden tener salidas, cuando se ha agotado su capacidad de respuesta ante lo urgente e importante. Cuando ya no sirve más que para nada. Cuando por su enorme corrupción es un peligro para los habitantes.

Y esto pasa porque ya no hay un solo indicador de la convivencia de la sociedad que esté en manos del gobierno en turno para resolver. Cuando no tiene un solo instrumento de compensación, menos de ajuste. Cuando se ha dedicado a destruir todo lo que funcionaba o podía funcionar mejor. Cuando ya no queda nada.

Por eso Sheinbaum está desesperada. Y actúa bajo la desesperación.

Hostilidad creciente

Si para cualquier gobierno en el mundo la solución para abordar esta fase terminal fuera robar menos y ponerse a trabajar, para este país no opera, pues nadie quiere poner mano sobre mano. Si la solución fuera aplicar la ley para castigar a los desalmados e indolentes, para aquí no es, porque no habría quién cerrara las puertas de la bartolina.

Lo único que queda es la paranoia, el cerebro desquiciado de los soberbios y de los resentidos sociales‎. Esa argamasa que se bate cotidianamente frente a todos y que identifica a quienes la sufren con la baja estima, la frialdad para engañar, la incapacidad para la crítica, la hostilidad con el entorno, el autoritarismo, los episodios depresivos, el egocentrismo y la desconfianza.

Empoderada, Claudia Sheinbaum cree haber sido elegida por AMLO para desarrollar una misión muy importante, o hasta para salvar al mundo de algún peligro indefinido, inexistente. Responde con hostilidad, con desapego, con el complejo de que son todos los demás los que la deturpan y la reprueban, incluidos sus correligionarios que, como Layda Sansores, quien la mete en más problemas de las que desde Palacio Nacional ella puede soportar.

Y así, la señora Sheinbaum, con todo lo que trae encima y que se le acumula día tras día, parece no estar alerta sobre la tragedia mexicana que se avecina. Los sucesos de Venezuela son una clara advertencia de lo que otros cinco años más del régimen de Cuarta… Transformación pueden hacerle a México. Cualquier dinero, de dentro y de afuera, sería insuficiente para detener la debacle.

Y es que no sólo el gobierno estadounidense, sino en todo el mundo, lo que se observa es que en México este régimen frustrado y frustráneo ha producido: ‎Justicia selectiva. Gobierno selectivo. Corrupción selectiva. Eso es lo que resultó.

Aún cree doña Claudia que podrá implementar una reforma electoral a su modo –el de AMLO, en realidad– luego de haber derruido las instituciones con una mayoría espuria en el Congreso de la Unión, con la desaparición del Poder Judicial, con la eliminación de los organismos constitucionales autónomos.

Y mientras todo eso pasa, los conspicuos analistas de todos los bancos y sectores financieros calculan que este primer trimestre el decrecimiento económico del producto interno bruto llegará al menos cuatro y medio por ciento, lo que hará una depresión anual del menos doce.

Lo que sumado al menos veinte que arrastramos desde que la 4T tomó posesión del cargo, arrojará una suma muy parecida al menos treinta por ciento de decrecimiento neto. Una tragedia para el empleo, para la alimentación, para la moneda, para la subsistencia. Una tragedia cantada, igual que todos sus despropósitos.

Cede soberanía

Y mientras aquí el régimen continúa con sus guerritas distractoras, tapando sus errores con las conocidas posiciones antiimperialistas que no tiene cara para hacer, las presiones del gobierno de Donald Trump se acentúan.

El gobiernito de Sheinbaum ha cedido soberanía, en realidad.

Lo describe el analista Ghaleb Krane, quien señala que el fortalecimiento de la cooperación con Estados Unidos en temas relacionados con la seguridad (como lo demuestra la participación adicional de agencias como el FBI en inteligencia, localización de objetivos y gestión de transferencias, así como en nuevas extradiciones aceleradas) ha disminuido la presión externa a corto plazo, pero también ha reducido la autonomía operativa del Estado mexicano.

Esta dinámica, apunta el investigador, es una externalización de tareas estratégicas que, en lugar de profundizar el control interno, lo externaliza a incentivos y cronogramas exógenos. Este efecto empeora aún más cuando se combina la cesión operativa con casos de desinformación oficial confirmada que socava la credibilidad presidencial y anula las ganancias de efectividad operativa.

Esta combinación —pérdida de soberanía operativa más colapso de la narrativa— se clasifica como uno de los peores y más tenaces factores del riesgo que corre México, a causa de la desesperación, la irritabilidad y, digamos claro, la inconsciencia de Sheinbaum sobre el papel que le corresponde desempeñar.

¡Calme sus nervios, señora!

Indicios

En el aún remoto e improbable caso de que Claudia Sheinbaum se entrevistara con Donald Trump en la Casa Blanca –a la que no ha sido invitada–, ¿qué llevaría de regalo? Gustavo Petro, todavía Presidente de Colombia, llevó envuelto y con colorido moño al narco Pipe Tuluá. ¿Cuál de los narcopolítico de Morena sería el indicado para agradar al mandatario estadounidense? ¿El recién caído en desgracia Adán López? * * * Por hoy es todo. Como siempre, le envío mi reconocimiento por haber leído estas líneas. También mis mejores deseos de que tenga ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

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