Varios analistas señalan que el narcotráfico no tiene ideología, pero definitivamente esto cambió hace años. En los años 70, la guerrilla colombiana, específicamente las
FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) de inspiración marxistaleninista, empezaron a cobrar impuestos “revolucionarios” en zonas donde había cultivos de marihuana y, posteriormente, de coca. Con el crecimiento del narcotráfico, pasaron a proteger cultivos, laboratorios, controlar rutas y cobrar por kilo de producto.
Ya a finales de los años 80, eran actores estructurales del negocio: controlaban cultivos, manejaban laboratorios y participaban en la exportación. Con la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela (1999), ya en 1998 los había reconocido Chávez como fuerza beligerante, y empezó un pacto de aceptación y apoyo a las FARC y el ELN. E
El gobierno venezolano los defendía sosteniendo que no eran terroristas, permitiéndoles la actuación en Venezuela, y los reconocía como actores de un conflicto colombiano; de hecho, los apoyó diplomáticamente. Después de 2013, en los años de Nicolás Maduro, se conoció que estos grupos terroristas eran sus socios en el tráfico de drogas, minería ilegal (Arco Minero del Orinoco), migración ilegal entre otros delitos, siendo cómplices del exdictador hoy preso, siendo capo del Cartel de los Soles que hoy comanda Diosdado Cabello.
La finalidad de la guerrilla colombiana con el narcotráfico es financiarse para tomar el poder en Colombia; la del Cartel de los Soles, mantenerse en el poder en Venezuela, mantener a Cuba, extender relaciones con Irán, Rusia y China como eje principal en las Américas para golpear y hacer daño a EE. UU., como una especie de guerra del Opio que ocurrió en el siglo XIX entre Gran Bretaña y China. También, años después, Maduro impulsó la emigración de venezolanos como parte de su guerra híbrida contra EE. UU.
La droga que exportaba el Cártel de los Soles iba principalmente a México para ser distribuida internamente y en EE. UU., Europa para España, Países Bajos y Bélgica, África para Guinea y Cabo Verde. En México resultados del presidente Calderón, que logró, a pesar de las críticas, fuertes golpes a grandes cárteles como Sinaloa, Golfo, Zetas y Beltrán Leyva, así como la captura y abatimiento de numerosos criminales, recuperó el control en algunos estados, pero aumentaron los homicidios y la violencia armada, la fragmentación de grupos criminales lo que los hizo incontrolables, violaciones de derechos humanos, empezó la militarización que, aunque la critiquen, todos los gobiernos la han mantenido hasta hoy.
En aquellos años de la presidencia de Calderón entre otros grupos comenzaron como brazo armado de élite del Cartel del Golfo fundado por Arturo Guzmán Decena Z1 un ex teniente del ejercito mexicano quien deserto del grupo GAFES Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales que es magistralmente descrito en su violencia sanguinaria en el libro del periodista Ricardo Raphael “Hijo de la Guerra” donde describe la vida del Z9 y la brutalidad con que el cártel de los Zetas trataba a sus enemigos, también como se formó este grupo criminal que al principio Osiel Cárdenas Guillen lo tuvo como brazo armado lo que cambio la historia de los grupos armados de carteles para ser altamente profesionalizados así proteger sus operaciones y atacar a sus enemigos que sin duda es cualquier persona o institución que se crece en el camino y no convenga sus intereses.
En 2010 se separaron los Zetas del Cartel del Golfo comenzando una guerra entre ambas agrupaciones, en 2011 Nemesio Oseguera Cervantes conocido como “el Mencho” uso el nombre “Mata Zetas” como una estrategia propagandística de su cartel el CJNG atacándolos en Veracruz entre otras regiones y dejando decenas de cuerpos abandonados los cuales afirmaban que las víctimas eran Zetas.
Por su parte, Peña Nieto no sostuvo una guerra ni una pacificación real; capturó al Chapo Guzmán, implementó el sistema acusatorio penal, creó la Gendarmería Nacional; en fin, redujo la violencia, pero un solo caso emblemático, Ayotzinapa, manchó el sexenio y, al final del sexenio, aflojaron los resultados entre 2017 y 2018, y creció la violencia. La política contra el narcotráfico de López Obrador de “Abrazos, no balazos” fue un rotundo fracaso: no solo crecieron los homicidios y la violación de derechos humanos, sino que se normalizó el cobro de piso, las extorsiones, la militarización de instituciones y la expansión del crimen en vastos territorios.
Esto obligó a la actual presidenta, Claudia Sheinbaum, a acabar con esta política e ir hacia la prevención, la inteligencia y control territorial, persecución al lavado de dinero y un exceso de dependencia en las Fuerzas Armadas. Y, al parecer, sin estar de acuerdo, usó la inteligencia de EE. UU. para la captura de Nemesio Oseguera “El Mencho” el pasado 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco.
Definitivamente estamos en un panorama más complicado que hace años, porque el crimen organizado avanzó demasiado en la época de López Obrador; ningún gobierno ha logrado reducir de forma sostenida el poder del narcotráfico. Mientras exista consumo interno y en EE. UU., no va a parar el fenómeno. Mientras no tengamos una discusión seria que integre a toda la sociedad para buscar soluciones al problema y reforzar el sistema judicial, se necesitan personal bien preparado y mejor pagado; los policías y militares deben tener buenos sueldos y seguridad social.
La educación es fundamental; necesitamos más empleos mejor remunerados. El plan debe ser integral, tomando en cuenta experiencias antimafia de países que tienen experiencia: Colombia, Italia, EE. UU. Además, no se puede perseguir delincuentes de un grupo y a otro no, o evitar castigar miembros de partidos o de las fuerzas armadas. Definitivamente, la captura del alcalde de Tequila Jalisco Diego Rivera Navarro es un buen paso del gobierno, esa es la dirección correcta como capturar “el Mencho” aunque sabemos que se captura al capo y lo suplantan, se fracciona el Cártel, pero no desaparece esto es parte de la solución.
Por eso, la solución tiene que ser integral; el diálogo y el discurso tienen que ser sinceros, la desconexión del gobierno de EE.UU al gobierno de México en la Cumbre de Seguridad de Latinoamérica el pasado 7 de marzo Doral Florida, invitaron a Argentina, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay, Guyana, Chile y Trinidad y Tobago, dejando fuera a Colombia, Brasil, Perú, Uruguay, Nicaragua, Guatemala y México, sabemos que Venezuela está en una transición, la finalidad de esta cumbre llamada “Escudo de las Américas” fue diseñar políticas de coordinación de acciones en contra del crimen organizado y los carteles de la droga.
México es un gran país; sus ciudadanos, nuestros hijos, se merecen que tomemos estos problemas en serio, si el gobierno no ejecuta acciones concretas la sociedad civil debe tomar las riendas ya que están matando niñas, niños, jóvenes, nadie está a salvo están dañando profundamente el tejido social, el futuro puede ser mejor debemos luchar por cambiar estas condiciones.























