El pozo SIN FONDO del SEGURO POPULAR

Es uno de los programas que acumula más señalamientos en el manejo de recursos públicos.

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Más que un programa de atención médica, el Seguro Popular es un apoyo de financiamiento para los 53.5 millones de mexicanos más pobres sin acceso a seguridad social y, además, vulnerables a empobrecerse más por este tipo de gastos, consideraron especialistas del sector salud y exfuncionarios públicos.

Otra de sus fallas principales es la opacidad. Es uno de los programas que acumula más señalamientos en el manejo de recursos públicos.

  • El nuevo Gobierno federal, encabezado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, planea sustituirlo en los próximos dos años por un sistema universal de salud administrado sólo por la Federación, ya que hoy está en manos de 32 sistemas estatales que difieren en sus capacidades para proveer servicios eficaces, oportunos y de calidad, consideraron los estudiosos.
  • Los expertos ven como retos para esta meta de universalidad la mejora radical a la transparencia y la eficacia del uso de los recursos a nivel estatal para garantizar la calidad de lo requerido. Actualmente su cobertura alcanza la mitad de la población nacional.
  • “Mundialmente universalizar el sistema de salud es una decisión que desde finales de la década de 1970 se pretende alcanzar. La diferencia está en cómo”, dijo la doctora Nashielly Cortés Hernández, académica de Salud Pública en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). “En términos de derecho es lo ideal para garantizar el derecho a la salud. Pero en términos técnicos se presentan muchas dificultades porque el financiamiento es limitado. Pero es lo adecuado en una sociedad tan desigual como la que tenemos en México”, consideró.
  • El Seguro Popular es un programa de apoyo financiero, pero ofrece lo mínimo por el límite presupuestal. El modelo del seguro social (IMSS, ISSSTE, Pemex) ofrece hasta lo que no tiene.
  • Las otras opciones para que el derecho sea universal es contar con un componente horizontal [cubrir toda la población] y otro vertical [no sólo tener derecho sino también de recibir lo que requiera según su enfermedad sin tope al tercer nivel que es la especializada], explicó la médico. “La pretensión ahora es que se tienda hacia esa forma en donde el acceso es según la necesidad de atención y no según la capacidad”, planteó la académica de la UNAM.

Los principales señalamientos contra el Seguro Popular es su bajo nivel de calidad, la iniquidad de atención y las irregularidades en el ejercicio de los recursos públicos.

  • “El Seguro Popular tiene una deuda importante con la sociedad fundamentalmente en el tema de la calidad de los servicios, la cual es una responsabilidad no del Gobierno federal sino de los 32 sistemas estatales de salud con capacidades y desempeños diferentes”, dijo el investigador Carlos Moreno Jaimes, coautor del libro Seguro popular y federalismo en México (2014). “Cada estado ha montado una estructura organizacional y marco jurídico diferente y eso ha conducido a crear capacidades muy heterogéneas que lejos de ayudar a la desigualdad, la ha mantenido”.

La otra autora, la investigadora Laura Flamand, agregó que “el problema son las graves historias que hay de descuido de recursos humanos o materiales insuficientes para proveer estos servicios de salud, y tiene que ver mucho con esta tensión que hay entre los servicios descentralizados y la provisión universal del derecho”.

  • Como ejemplo de la iniquidad, expuso que “si una niña o niño nace en Puebla, solo por ese hecho tiene el doble de probabilidad de morir el primer año de vida que si nace en Nuevo León. Esas iniquidades están manifestada en casi cualquier indicador de salud: recursos humanos, materiales, provisión de servicios preventivos o curativos”.
  • Entre las irregularidades encontradas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) están la transferencia de recursos a fines no autorizados por el Seguro Popular, la compra de insumos a sobreprecios y los pagos sin documentación comprobatoria.
  • Pero de cada 100 irregularidades administrativas, solamente ocho son sancionadas efectivamente, reveló un estudio de Impunidad Cero, por lo que recomendó simplificar la estructura financiera para que todos los recursos se gestionen de forma centralizada en la Comisión Nacional de Protección Social para la Salud.

“¿Ni seguro ni popular?”

  • El doctor Julio Frenk, el ex Secretario de Salud y quien impulsó este programa desde 2004 en el sexenio de Vicente Fox Quesada, pide que en vez de “desmantelar” al Seguro Popular se hagan cinco reformas para llevarlo a su siguiente nivel: legal (ya no ver a la seguridad social como derecho laboral),  financiera (llegar al 7 por ciento del PIB y homologar un fondo único de aseguramiento), gerencial (separación de funciones), modelo de atención (calidad, integral y continuo) y participativa.
  • En 2002, 3.7 millones de hogares mexicanos sin seguridad social habían incurrido en gastos catastróficos (más del 30 por ciento de sus ingresos) o empobrecedores para atención médica, expuso Frenk durante una ponencia en la Feria del Libro de Guadalajara de diciembre pasado. Ahora celebra que la incidencia de ese gasto bajó de 5.2 por ciento en 2004 a 2.1 por ciento en 2014 y empobrecedores de 3.3 por ciento a 0.8 por ciento.
  • Y aunque el gasto de bolsillo sólo se redujo de 52.4 por ciento en 2004 a 41.4 por ciento en 2015, no todo es catastrófico ni deja más pobre a la familia que debe atender una enfermedad. “En el 2000 la causa número uno por la cual la gente empeñaba sus propiedades o posesiones era para pagar cuentas de salud, la causa número uno de quebranto de empresas era porque no tenían seguro y había que pagar cuentas de salud; una catástrofe”, comparó.
  • La cobertura pasó de 5.3 millones de afiliados en 2004 a 53.5 millones en 2018, teniendo un pico de 57.3 millones en 2014, de acuerdo con la Comisión Nacional de Protección Social para la Salud, pero se depuraron los doblemente derecho habientes.
  • El Seguro Popular no cubre enfermedades, sino intervenciones específicas que considera puede financiar. Cubre el 100 por ciento de las intervenciones de primer nivel (dolor de estómago, cabeza, fracturas), el 95 por ciento de las razones por la que los mexicanos vamos al hospital (partos, apendicitis) y más del 80 por ciento de temas de especialidad (todos los cánceres, VIH). Las que no cubre, como la insuficiencia renal crónica, es por ser tratamientos costosos a largo plazo.
  • “El concepto clave es la protección (…) Se pasó de pensar la salud como un derecho laboral a pensarlo como un derecho universal de todos los habitantes del país; no debía demostrar el tener un empleo. La vida de todos los mexicanos vale lo mismo sin importar que sean asalariados o no”, enfatizó el doctor Julio Frenk.
  • “Ya está cubierta la mayor parte de la gente, aunque queda la que vive en lugares muy remotos de difícil acceso. Nos queda un 14-15 por ciento de la población todavía sin la protección social en salud”, reconoció.
  • En los últimos cinco años (2013-2018) se han dado 480 millones de consultas, hay 381 unidades médicas para enfermedades catastróficas, se han atendido 98.3 mil casos de niños con cuidados intensivos neonatales, 49.8 mil casos de cáncer de mama, 18 mil casos de cáncer cervico-uterino, 12.8 mil casos de cáncer infantil y 93.8 mil casos de VIH/SIDA, documentó con cifras oficiales.

“Cuando hablamos de que vamos a desaparecer el Seguro Popular hay que pensar qué pasa con esta gente; son tratamientos de muchos años por ser enfermedades crónicas. Acabar con estos fondos sería una catástrofe para las familias y las instituciones”, declaró.

“Cuando yo oigo que el Seguro Popular no es popular; perdón, es el programa más popular que hay: el 80 por ciento de los afiliados al Seguro Popular están en el decil de más pobres y de seguridad social (IMSS e ISSSTE) es el 4 por ciento. En contrario, hay un 9 por ciento afiliado en el decil de los más ricos”, debatió Julio Frenk.

  • “Ahora, ¿es seguro? El catálogo de lo que cubre muestra que conforme fue aumentado la afiliación de 2004 a 2018, se podían cubrir más prestaciones. Hoy en día son casi 300 intervenciones (grupo de enfermedades) y un catálogo muy numeroso de 700 medicamentos. Para la gente pobre, la causa principal de la catástrofe financiera es pagar por medicinas. En resumen, ofrece lo que es necesario en primero y segundo nivel (no hospitales especializados)”, agregó.

“Si por seguro entendemos un mecanismo de protección financiera que hace que la gente no se arruine económicamente por pagar por su salud, por supuesto que es seguro”, afirmó./SIN EMBARGO-PUNTOporPUNTO

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