Gasto en importaciones de COMIDA a nivel mundial llegará a nivel RÉCORD, alerta la ONU

El gasto en importaciones de comida a nivel mundial aumentará aún más de lo esperado este año a un nivel récord, lo que incrementa la amenaza del hambre, especialmente en las naciones más pobres.

  • Es probable que las mayores tarifas de envío y los precios de los productos alimenticios, desde granos hasta vegetales, eleven el costo de importación de alimentos en un 14 por ciento, a 1.75 billones de dólares, dijo Naciones Unidas. También advirtió sobre mayores costos a medida que los insumos agrícolas se encarecen.

Los precios de la comida han subido al nivel más alto en una década, presionando aún más los presupuestos familiares afectados por la pandemia y el aumento de las facturas de energía. Una preocupación particular es que los costos de importación de alimentos en los países pobres están aumentando más rápido que los de las economías desarrolladas, algo que se está convirtiendo en un problema cada vez mayor en las regiones que dependen del envío de suministros.

Los precios de los cereales repuntaron el año pasado debido a que el mal tiempo dañó las cosechas, subieron los fletes y la escasez de mano de obra perjudicó las cadenas de suministro. Eso sucedió cuando el hambre mundial alcanzaba un máximo de varios años, mientras que la crisis energética también tuvo un efecto dominó al aumentar los precios de los fertilizantes, lo que dio a los agricultores otro dolor de cabeza.

“Los precios de los alimentos suben inevitablemente junto con mayores costos de producción, y lo harán sin retrasos significativos”, dijo este jueves la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

  • El informe señala que se espera que el gasto de importación de alimentos suba un 11 por ciento este año para los países desarrollados y casi un 20 por ciento para las regiones en desarrollo. Esta cifra global es más alta que la proyectada en junio y se produce cuando algunos países compraron más de lo previsto en el segundo y tercer trimestre.

Sin embargo, el aumento del gasto de importación no necesariamente equivale a más entradas de alimentos para los países vulnerables, debido a los mayores costos de los suministros y los fletes. Los productos alimenticios básicos están elevando los costos de importación en las economías en desarrollo, mientras que en los países desarrollados gran parte del incremento se debe a productos de alto valor, como el pescado y las bebidas.

Guerra de Ucrania puede poner en jaque la seguridad alimentaria

Ucrania es un importante exportador de productos alimentarios como los cereales, las semillas, las harinas y los aceites de girasol. Concretamente, el país supone la mitad de las exportaciones de aceite de girasol del mundo, y si sumamos a Rusia, ambos países alcanzan el 25 % de las exportaciones mundiales de trigo. La guerra puede provocar una disminución de parte o la totalidad del suministro, provocando escasez y subidas de precios.

  • Esta dependencia es especialmente crítica para determinadas regiones del mundo. Kiev exporta el 40 % del trigo y el maíz que produce a África y el Medio Oriente y es el principal proveedor de maíz de China. Concretamente, Egipto y Turquía importan el 70 % de su trigo de ambos países. Otro caso delicado es el del Líbano, que compra más de la mitad del trigo que consume a Ucrania.

Del mismo modo, Ucrania también es el granero de Europa y de España, pues el 30 % del maíz que necesita anualmente, el 17 % del trigo, el 60 % de aceite de girasol y el 15 % de leguminosas grano procede de compras de este país.

Además, es importante tener en cuenta que tanto el trigo como el maíz son insumos fundamentales para la producción de otros alimentos básicos, como el pan. Esto no solo afectará a la cesta de la compra, sino que también puede empeorar la situación del sector agrícola y ganadero. Los productores de piensos españoles ya han tenido que aumentar los precios en los últimos meses, por lo que la situación podría verse deteriorada en caso de que tengan problemas para abastecerse.

El impacto de la energía en los precios

Otro aspecto fundamental en el precio de los alimentos es el de los fertilizantes y los abonos, para los que se necesitan insumos como el gas y el petróleo. Rusia produce alrededor del 11 % del petróleo y el 6 % del gas a nivel mundial y es un importante exportador de fertilizantes.

  • La guerra afectará al suministro de estos productos, lo que se trasladará directamente al precio de los alimentos. De hecho, la recuperación económica del 2021 afectó a los precios del gas, provocando situaciones muy difíciles para las fábricas de fertilizantes. En consecuencia, el precio de los fertilizantes se multiplicó por tres en año y medio, todo ello antes del comienzo de la guerra.
  • Por ejemplo, en 2021, el Reino Unido tuvo que parar la producción de fertilizantes porque el coste energético hacía insostenible la actividad. La situación también generó escasez de dióxido de carbono, fundamental para la conservación de los alimentos.

Por este motivo, Europa y Estados Unidos están intentando que las sanciones impuestas a Rusia no afecten a la compra de gas y petróleo, ya que impactaría directamente a los precios y a todos los derivados.

Un momento difícil para el sector alimentario

Con el inicio de la guerra, los precios del trigo y del maíz se dispararon a niveles récord. Esto se suma a una situación que ya era complicada, ya que con la crisis del coronavirus los alimentos se han encarecido de forma considerable. En consecuencia, la seguridad alimentaria de muchos países y regiones puede verse seriamente dañada.

  • En el África subsahariana las estimaciones previas al conflicto señalaban que la subida de precio de los fertilizantes podría reducir la producción de cereales en treinta millones de toneladas, suficientes para alimentar a cien millones de personas.
  • Esta región ya tiene las tasas de aplicación de fertilizantes más bajas del mundo, con una media de 12 kg por hectárea, frente a una media mundial de 110 kg. El aumento de los precios del gas contribuyó a la subida de los fertilizantes el año pasado, reduciendo la oferta, ya que el aumento de los costes obligó a cerrar plantas.

Mientras que los precios de los fertilizantes en Estados Unidos han disminuido, los precios en Europa y Oriente Medio, los principales proveedores de África, siguen siendo elevados. Más de 20 millones de personas en el África subsahariana están ya al borde de la hambruna, según el Programa Mundial de Alimentos./Agencias-PUNTOporPUNTO

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