Investigadores de la Universidad Nacional Rosario Castellanos (UNRC) y la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación capitalina (Sectei) sostienen que el crecimiento de luminarias de la Ciudad de México no necesariamente implica una disminución de la percepción de inseguridad.
En el estudio “Evaluación de la sostenibilidad de los sistemas de iluminación urbana: El caso de Ciudad de México”, publicado a inicios de mes, los especialistas analizaron las contraluces de las políticas de alumbrado público sobre la seguridad.
- “No existe una relación lineal entre más luz y mayor percepción de seguridad. Esta paradoja implica que las políticas de iluminación urbana pueden no lograr los resultados de seguridad previstos. Es necesario revisar los estándares de iluminación hacia enfoques más matizados y basados en la evidencia”, concluyeron los expertos.
- El académico de la UNRC y autor principal de la investigación, Joshua Muñoz, indicó que, si bien ha bajado la incidencia delictiva y aumentado el número de luminarias en la capital, no hay una correlación con la percepción de inseguridad.
El especialista explicó que el estudio contribuye al debate científico sobre la luz y el crimen, pues aclaró que la alcaldía Iztapalapa, a pesar de la gran luminaria que tiene, su índice delictivo es alto. Esto tampoco mejora la percepción de inseguridad de la población.
“Nosotros no encontramos alguna correlación entre el número de luminarias y la percepción de seguridad. Por ejemplo, la alcaldía más iluminada, Iztapalapa, sigue con los mayores niveles de inseguridad. Se requiere más que iluminación para sentirnos seguros en nuestras calles”.
- En esto coincide Luz Rangel, vecina de la colonia Santa Martha Acatitla Norte, en Iztapalapa, quien cada mañana se traslada de la periferia al centro de la ciudad para ir al trabajo y por las noches regresa a su casa.
“Yo no me siento necesariamente más segura al transitar por estas luminarias. Pueden (las luminarias) disuadir los delitos, pero no implica que baje el índice de robos o de violencia sexual contra mujeres, por ejemplo.
“Si una persona, por sus circunstancias de vida, se ve obligada a cometer un delito y decide hacerlo, lo va a hacer independientemente de si está iluminada la vía pública o no”, agregó la periodista.
- La idea de prevenir el crimen con la luz es añeja, pues en 1790 se instalaron una serie de faroles como el primer sistema de iluminación pública de la capital, tras una rebelión indígena en contra del virreinato, la cual se organizó y llevó a cabo en la oscuridad de la noche.
Hasta 2024 había un total de 890 mil 593 luminarias sobre la Ciudad de México. Durante este 2025 se instalaron otras 175 mil 500 más mediante el programa Ciudad Iluminada: Camina Libre, Camina Segura, anunciado por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina.
Como alcaldesa de Iztapalapa, la morenista instaló con el programa Caminos Seguros 173 mil luminarias en 230 kilómetros de la demarcación para disminuir los delitos contra las mujeres.
- En uno de estos Caminos Seguros vive Luz Rangel, quien refirió que le ha ayudado a apropiarse del espacio público con una mayor confianza; sin embargo, advirtió que la mayoría de las calles que recorre a diario no cuenta con dichas luminarias.
- Asimismo, la joven de 30 de años enfatizó que el acoso y el abuso sexual aún son frecuentes en la zona, ahora a plena luz de estos Caminos Seguros.
“Las mujeres estamos expuestas al acoso sexual en la vía pública a cualquier hora del día. Yo he sido acosada en el transporte público por la mañana como a altas horas de la noche. El alumbrado público puede disuadir algunos delitos, pero difícilmente hará algo frente a los delitos en contra de las mujeres”, aseveró.
Karen Hernández, vecina de la colonia Las Peñas, Iztapalapa, se ha sentido más segura con las luminarias que han instalado en los últimos años, pero coincidió con Luz Rangel en que son insuficientes frente al acoso sexual.
“He percibido menos delitos como robo y asalto, pero sigue habiendo acoso sexual de la misma manera que antes. En lo personal lo he sufrido incluso más en el día que en la noche.
- “Sólo se iluminaron calles principales y el centro. Otras calles de alrededor de la colonia y en la periferia han quedado olvidadas. Las luminarias se han desgastado o fundido. Ha sido un problema el mantenimiento”, refirió la joven de 26 años.
- Los científicos advirtieron fragilidades del sistema de iluminación de la ciudad, ante su costo cada año más caro y el aumento de apagones, como en 2023, cuando las olas de calor presionaron el consumo de luz, a través del aire acondicionado y enfriadores, provocando 12 apagones de las luminarias, cuatro veces más en 2022.
“¿Cómo puede sostenerse la hiperiluminación continua de la ciudad con recursos cada vez menores?
“El sistema de iluminación es cada vez menos resistente a fenómenos extremos, cada vez más comunes por la crisis climática. ¿Por qué sigue expandiéndose de forma incontrolable; a pesar de ello?”, cuestionaron los investigadores./Agencias-PUNTOporPUNTO























