Con el alza en los precios de los energéticos como principal canal de transmisión, los efectos de la guerra en Medio Oriente podrían influir en la economía global de diferentes maneras, advirtió el Fondo Monetario Internacional.
- Para el organismo, entre los impactos más significativos están la inseguridad alimentaria, la interrupción de las cadenas de proveeduría, la inflación y los mercados financieros con repercusiones en las finanzas de los gobiernos; todo depende de la duración del conflicto, adelantó el Fondo Monetario Internacional (FMI).
- “Si bien la guerra podría influir en la economía global de diferentes maneras, todos los caminos conducen a precios más altos y un crecimiento más lento”, señaló en un documento de trabajo.
- En dicho reporte expone el cercano seguimiento a los hechos para tener una evaluación más completa en sus informes Perspectivas Económicas Mundiales (WEO) y la Estabilidad Financiera Global, que se publicará el 14 de abril y el Monitor Fiscal el 15 de abril, en el marco de sus Reuniones de Primavera junto con el Banco Mundial.
“La energía es el principal canal de transmisión”, identificó una vez que el cierre de facto del estrecho de Ormuz y los daños a la infraestructura regional han provocado la mayor perturbación en el mercado petrolero mundial de su historia, según la Agencia Internacional de Energía
“Las economías importadoras de energía en África, Oriente Medio y América Latina están sintiendo la presión de mayores costos de importación, que se suman a un margen fiscal ya limitado y a reservas externas reducidas”, señaló.
La guerra también está reconfigurando las cadenas de suministro de insumos críticos y no energéticos como los fertilizantes que impactan a la inseguridad alimentaria. “Con la interrupción de los envíos de fertilizantes —de los cuales aproximadamente un tercio pasa por el estrecho de Ormuz—, crece la preocupación por los precios de los alimentos”, dijo el organismo en un documento firmado por los directores de los cinco departamentos del FMI y los directores de los departamentos de Investigación, Mercados Monetarios y de Capitales, y Asuntos Fiscales.
Disrupción en el suministro
De acuerdo con el organismo, además del aumento de los precios de las materias primas, los países, las empresas y los consumidores ya se enfrentan a los efectos de estas complicaciones en la cadena de suministro de insumos críticos y no energéticos.
Así, el desvío de buques cisterna y portacontenedores eleva los costos de flete y seguros, y alarga los plazos de entrega. Y las interrupciones del tráfico aéreo en torno a los principales centros del Golfo afectan al turismo mundial y añaden una capa más de complejidad al comercio.
El FMI advirtió que si persisten los elevados precios de la energía y los alimentos, estos impulsarán la inflación a nivel mundial.
“Históricamente, los aumentos sostenidos en los precios del petróleo han tendido a elevar la inflación y frenar el crecimiento. Con el tiempo, el aumento de los costos de transporte y de los insumos se traslada a los precios de los bienes y servicios manufacturados”, indicó.
- Así, para muchos países que apenas habían logrado acercar su inflación al objetivo, y aún más para aquellos con una inflación más rígida, esto conlleva el riesgo de un nuevo período de presiones inflacionarias incómodas.
- Por otra parte, señaló que la guerra ha desestabilizado a los mercados financieros. Los precios de las acciones a nivel mundial han caído, los rendimientos de los bonos han aumentado en las principales economías avanzadas y en muchos mercados emergentes, y la volatilidad se ha incrementado.
“Estos complejos efectos indirectos nos aquejan en un momento en que muchas economías tienen un margen limitado para absorber crisis. Muchos países ya enfrentaban niveles de deuda récord, lo que generaba preocupación sobre la sostenibilidad fiscal”, puntualizó el organismo.
Consideró que para gestionar la crisis y mantener la resiliencia, es más importante que nunca que los países adopten políticas adecuadas y las medidas deben ajustarse a las necesidades específicas de cada país. Los países con reservas limitadas y escaso margen de maniobra fiscal deben ser especialmente cautelosos./Agencias-PUNTOporPUNTO























