La demanda mundial del cobre ha entrado a una clara conducta al alza, ante un mayor consumo de este metal en el desarrollo de productos relacionados con la inteligencia artificial y la transición energética hacia la descarbonización, lo que ha encendido las alertas de la industria.
- De acuerdo con S&P Global, el seguir aumentando la demanda de cobre por actividades como el incremento en la demanda eléctrica por la electrificación de múltiples actividades, como el sector automotriz, implica un riesgo sistémico para las industrias globales, el avance tecnológico y el crecimiento económico.
- Los requerimientos del cobre aumentarán un 50% respecto a los niveles actuales, para llegar a un total de 42 millones de toneladas métricas para 2040, generando un déficit considerable, pues se espera que la producción máxima se sitúe 10 millones de toneladas por debajo de la demanda, de acuerdo con el estudio titulado El cobre en la era de la IA: Los desafíos de la electrificación.
“Se prevé que la oferta actual disminuya en los próximos años, ya que el sector minero enfrenta desafíos en toda la cadena de valor del cobre”, expone el documento, en el que también se proyecta que la producción mundial de cobre alcanzará su punto máximo en 2030, con 33 millones de toneladas métricas.
“A menos que se realicen ajustes significativos, la creciente desconexión resultará en un déficit de oferta de 10 millones de toneladas métricas para 2040, un 25 % por debajo de la demanda proyectada”, considera S&P.
- Incluso considerando que exista una importante cantidad de cobre reciclado, la cual pase de las 4 millones de toneladas actuales a 10 millones en 2040, no será suficiente para cubrir el déficit que se genere.
- Daniel Yergin, vicepresidente de S&P Global y copresidente del estudio, explica que el cobre es el gran impulsor de la electrificación, pero su ritmo acelerado representa un desafío cada vez mayor para la industria minera.
«La demanda económica, la expansión de la red, la generación de energías renovables, la computación con inteligencia artificial, las industrias digitales, los vehículos eléctricos y la defensa están creciendo a la vez, y la oferta no está en condiciones de seguir el ritmo. Lo que está en juego es si el cobre sigue impulsando el progreso o se convierte en un obstáculo para el crecimiento y la innovación”, puntualiza.
¿Mineral crítico?
Son considerados como metales críticos a aquellos que se vuelven indispensables para el desarrollo de ciertas industrias estratégicas, y su disponibilidad es escasa, tiene posibilidad de serlo o su suministro es complejo por temas geopolíticos, ya sea porque su proveeduría se concentra en un país o determinada región.
- Un ejemplo de ello es el litio, cuya producción y tecnología para su explotación está concentrada por China, por lo que si su demanda mundial sigue aumentando, el país asiático tiene mayor control sobre el suministro.
Bajo esa premisa, el cobre puede convertirse en un mineral crítico, incluso algunos países lo han clasificado así en los últimos años, asegua Carlos Pascual, vicepresidente senior de Geopolítica y Asuntos Internacionales de S&P Global Energy. “Varios países han considerado al cobre un ‘metal crítico’ durante el último lustro, incluyendo, en 2025, Estados Unidos. El cobre es la arteria que conecta la maquinaria física, la inteligencia digital, la movilidad, la infraestructura, la comunicación y los sistemas de seguridad; la disponibilidad futura del cobre se ha convertido en un asunto de importancia estratégica”, añade.
Concentración del cobre
Las actividades económicas que concentran el consumo del cobre a nivel mundial, también van en crecimiento masivo. La demanda económica básica, es decir, su uso para la producción de electrodomésticos, vehículos con motor de combustión interna, ferrocarriles, transporte marítimo, la generación de energía, entre otros fines, es donde se concentran las necesidades del mineral en alrededor de 23 millones de métricas, y representará el 53% de la demanda mundial para el 2040.
- Otros uso intensivo de cobre se concentra en las actividades relacionadas con la transición energética, como el desarrollo de vehículos eléctricos, almacenamiento en baterías, energías renovables, infraestructura de transmisión y distribución de energía, y electrificación masiva de países en desarrollo. Todas estás actividades podrían incrementar su demanda mundial de 7 millones a 15.7 millones de toneladas en 2040.
El cobre tampoco se escapa de ser utilizado en actividades de inteligencia artificial, centros de datos y demanda de defensa; e incluso ya se empiezan a considerar el desarrollo incremental de robots humanoides, aunque están todavía en sus primeras etapas.
¿Qué hay por hacer?
Para poder intentar hacer frente al déficit que se puede generar en los próximos años, unas de las alternativas propuestas por S&P es el desarrollo de nuevas minas y la expansión de las ya existentes para poder cubrir esas 10 millones de toneladas métricas adicionales que se van a requerir para satisfacer la demanda.
- No obstante, lograrlo dependerá de consolidar inversiones millonarias y significativas; las cuales dependen de librar retos tanto en superficie como bajo tierra, es decir, simplificaciones en las leyes y reglamentos mineros ante condiciones de extracción cada vez más complejas, costos de mano de obra e insumos, así como oposiciones ambientales y presiones de inversores y gobiernos.
Los datos son claros. Para que una mina de cobre pase de su etapa de descubrimiento a su producción puede tardar, en promedio, 17 años, por lo que la carrera del cobre es una que se juega contra reloj, lo que vuelve en calidad de urgen el tomar cartas en el asunto./Agencias-PUNTOporPUNTO























