La alianza del PT con MORENA ha sido clave para mantener su PESO ELECTORAL y LEGISLATIVO

La discusión del llamado Plan B de la reforma electoral volvió a exhibir el papel que el Partido del Trabajo ha aprendido a desempeñar dentro del oficialismo: el de un aliado incómodo, necesario, pero que podría dejar de serlo. La postura del partido refleja la lógica que ha guiado su supervivencia política durante la última década: utilizar su voto legislativo como moneda de cambio frente a Morena.

  • El PT, fundado en 1990, con pérdida de registro en por lo menos una ocasión y aliado tanto de la derecha como la izquierda, ha costado miles de millones de pesos, según los presupuestos en su historia.
  • Un año clave fue 1991. Los archivos del antiguo Instituto Federal Electoral (hoy INE) arrojan que el PT perdió su registro, pero lo recuperó al año siguiente.
  • En 1994 participó en los comicios presidenciales con un presupuesto de 2 millones 922 mil pesos. Sin embargo, con la reforma política de 1997, el financiamiento público para los partidos cambió y se dividió en actividades ordinarias permanentes, actividades específicas y gastos de campaña. A partir de ese año y hasta 2015, el partido dirigido por Alberto Anaya recibió 4 mil 103 millones de pesos.

A pesar de este financiamiento público, en sus más de 35 años de historia, la aportación en la vida política de este instituto ha sido testimonial, prácticamente nula, pues no ha logrado ganar por sí solo, por ejemplo, ni una sola ocasión una gubernatura o alguna elección importante.

Es precisamente la posibilidad de perder millonarias bolsas en financiamiento lo que habría estado detrás de su decisión de no apoyar las modificaciones en materia electoral. Un partido que ha navegado en la irrelevancia por décadas, pero que ha costado millones y millones de pesos al erario.

Ponen freno a la reforma electoral

Aunque Morena, el PT el Partido Verde mantienen la mayoría calificada en el Congreso, el reciente rechazo del PT a respaldar la iniciativa enviada el 4 de marzo por la presidenta Claudia Sheinbaum evidenció que el acuerdo interno del bloque oficialista no es automático.

  • Detrás de esa decisión hay un cálculo político claro. En una entrevista reciente con Reporte Índigo, el politólogo Javier Martín Reyes, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, advierte que la propuesta que buscaba eliminar o reducir la representación proporcional representaba un riesgo directo para los partidos aliados de Morena.
  • “Las iniciativas que buscan desaparecer o reducir la representación proporcional pondrían en riesgo la sobrevivencia del PT y del Verde. Sin los plurinominales, ambos perderían buena parte de sus bancadas. Por eso la negociación es tan tensa”, explica.
  • El segundo punto de fricción es el financiamiento. Un recorte general al dinero público para los partidos impactaría de forma desigual dentro del sistema político y afectaría, dadas las circunstancias, el flujo de recursos que ha tenido el PT desde hace más de una década.

Bajo estas condiciones, la reforma electoral no se definirá en un enfrentamiento entre oficialismo y oposición, como se esperaba que sucediera, sino dentro del propio bloque gobernante. Morena necesitaba al PT y al Verde para “pasar” la propuesta y, a cambio, esos partidos buscan garantizar que cualquier rediseño del sistema no comprometa su supervivencia política.

Durante la discusión de la reforma, la Asamblea aceptó una reserva que presentó la senadora Lizeth Sánchez García, del PT, para suprimir los cambios al artículo 35 sobre la revocación de mandato, por lo que esta figura se mantiene en los términos vigentes de la Constitución Política.

Sánchez García argumentó que su Grupo Parlamentario respalda el proyecto de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al igual que el fortalecimiento de la participación del pueblo; sin embargo, sostuvo que la revocación de mandato y las elecciones son mecanismos con propósitos distintos que, de mezclarse en un mismo proceso electoral, “se corre el riesgo de distorsionar su sentido democrático”.

¿Y las elecciones de 2027?

A poco más de un año del arranque del proceso electoral de 2027, las tensiones entre Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde comienzan a perfilar un escenario incierto para la coalición que ha dominado la política mexicana en los últimos años. Aunque públicamente mantienen la alianza Sigamos Haciendo Historia, las diferencias estratégicas y electorales se hacen visibles.

El PT ha endurecido su postura frente a Morena desde finales de 2024, cuando dirigentes petistas acusaron al partido gobernante de actuar con “soberbia” hacia sus aliados. Esa fricción tuvo un primer reflejo en las elecciones municipales de Veracruz en 2025, donde el PT decidió competir por separado.

El partido obtuvo 28 ayuntamientos por su cuenta. Sin embargo, desde Morena se argumentó que la división del voto dentro del bloque oficialista contribuyó a la derrota en al menos 35 municipios, lo que reavivó el debate sobre la conveniencia de mantener la coalición.

Aunque el pasado 28 de enero las presidentas de Morena y el PVEM, Luisa María Alcalde y Karen Castrejón, junto con Alberto Anaya reafirmaron la alianza, los hechos registrados semanas después la ponen en entredicho.

En 35 años ha recibido miles de millones de pesos

El PT ha costado miles de millones de pesos, según los presupuestos que ha recibido en su historia. Su primer año de existencia –1991– resultó un año clave. Fue un punto de partida para su refundación de estatutos y objetivos. El PT obtuvo el registro condicionado el 22 de enero. De esa forma, participó en la elección de diputados por ambos principios, así como en la de Senadores. Pero los votos no le alcanzaron. En la primera tuvo 0.56 por ciento y en la segunda consiguió el 0.64 por ciento.

  • Los archivos del antiguo Instituto Federal Electoral (IFE, hoy INE) asientan que esa fue la razón de su pérdida de registro. A su vez, el mismo partido admite en su página que vino entonces una restructura. Los fundadores Alberto Anaya Gutiérrez, Gonzalo Yáñez, María Guadalupe Rodríguez, Pedro Vázquez González y Ricardo Cantú Garza se ocuparon en reunir de nuevo los requisitos.
  • El 13 de enero de 1993 consiguió un registro parcial, lo que permitió que participara en las elecciones de 1994 cuando se eligió presidente de la República, diputados, senadores, así como integrantes de la entonces Asamblea de Representantes del Distrito Federal (hoy Congreso de la Ciudad de México).

Ese año, su presupuesto fue de 2 millones 922 mil pesos y con Cecilia Soto como candidata a la Presidencia se convirtió en la cuarta fuerza política a nivel nacional después del Partido Revolucionario Institucional, el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Tres años después, el PT había recibido 14 millones 255 mil 113 pesos.

Con la reforma política de 1997, el financiamiento público para los partidos cambió y se dividió en actividades ordinarias permanentes, actividades específicas y gastos de campaña. El PT admite en sus documentos que desde entonces eligió la alianza partidista con fuerzas de izquierda; sobre todo con el PRD, para mantenerse en las boletas electorales.

A partir de entonces y hasta 2015, cuando estuvo cerca de perder su registro por no alcanzar el 3 por ciento requerido a nivel nacional, había recibido 4 mil 103 millones de pesos. De esta caída se repuso al impugnar en el Tribunal Electoral que le dio la razón y lo repuso como partido.

Diez años después, su presupuesto es de cientos de millones de pesos. De 2016 a 2026 su financiamiento se multiplicó por tres. De 211 millones 600 mil pesos pasó a 670 millones 600 mil pesos.

¿Morena debe competir sin el respaldo del PT y el PVEM?

De partido al borde de la desaparición a socio necesario para mantener mayorías parlamentarias, el PT ha encontrado en la alianza oficialista un salvavidas político que también le ha permitido exigir espacios, candidaturas y reformas a la medida de sus intereses. En ese juego de presiones y concesiones, su respaldo limitado al Plan B confirma que, pese a los amagos, su permanencia sigue dependiendo de la misma coalición que hoy intenta desafiar.

  • Pero esa relación comienza a mostrar un desequilibrio cada vez más evidente. Mientras el PT parece necesitar de la alianza para preservar su registro y su presencia institucional, dentro de Morena crece la percepción de que el partido guinda podría prescindir de sus aliados en el mediano plazo. Si esa lógica se consolida rumbo a las elecciones de 2027, la apuesta del PT se convertiría en un riesgo mayor: competir en solitario implicaría enfrentar, nuevamente, el fantasma de la irrelevancia electoral e incluso llegar a la extinción.
  • La relación entre Morena y el PT se consolidó desde 2015, cuando el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador irrumpió con fuerza en su primera elección. En contraste, el PT apenas logró conservar su registro tras los comicios de ese año gracias a elecciones extraordinarias y al respaldo indirecto de otras fuerzas políticas.
  • Desde entonces, la alianza le permitió al PT obtener las bancadas legislativas más grandes de su historia y recuperar relevancia política. Sin embargo, también abrió una disputa por más espacios de poder, como ocurrió en Coahuila en 2023, cuando Ricardo Mejía compitió por la gubernatura bajo las siglas del PT tras no obtener la candidatura de Morena.

En una entrevista publicada por Reporte Índigo, el académico David Morales, de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, señaló que el objetivo central del PT es claro: sobrevivir políticamente.

“No tiene otro objetivo más allá que su supervivencia como partido político”, señala.
“No tiene otro objetivo más allá que su supervivencia como partido político”, señala.

Morales advierte que, aunque el PT puede tener influencia regional y usar sus votos legislativos como herramienta de negociación, a nivel nacional su permanencia depende de la coalición. En ese contexto, Morena podría valorar competir con mayor autonomía en 2027, un escenario que pondría a prueba la capacidad de supervivencia de sus aliados históricos.

Anaya se desdice

Luego de las elecciones locales de 2025 en Veracruz, en las que el PT decidió competir en solitario para los ayuntamientos, el líder histórico de ese partido, Alberto Anaya, celebró el resultado como una señal de crecimiento y dejó abierta la posibilidad de repetir la estrategia en futuros comicios.

  • El objetivo sería ambicioso: conquistar la primera gubernatura en la historia del partido, el único con registro nacional que nunca ha ganado una por sí mismo.
  • Sin embargo, el pasado 26 de marzo, tras la discusión del Plan B electoral, Anaya aseguró que su Grupo Parlamentario acompaña la reforma en lo general, pero precisó que “nos separamos del contenido del dictamen en lo que se refiere al artículo 35 de la Constitución”.

Expresó el respaldo de su bancada a la presidenta Claudia Sheinbaum y afirmó que la coalición que le permitió que llegara al poder “está más firme que nunca” para 2027 y 2030./Agencias-PUNTOporPUNTO

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