Las cortinas cerradas comenzaron a convertirse en parte del paisaje cotidiano en Culiacán; restaurantes, dulcerías, pastelerías, tortillerías y comercios familiares que durante décadas formaron parte de la vida social y gastronómica de la ciudad hoy desaparecen en silencio, arrastrados por una combinación de violencia, caída en el consumo y crisis económica que golpea directamente al comercio tradicional.
- En el corazón del Centro de Culiacán, el cierre del emblemático restaurante El Gallito, ubicado sobre la calle Antonio Rosales entre Donato Guerra y Vicente Riva Palacio, se convirtió en uno de los reflejos más visibles del deterioro económico y social que comerciantes atribuyen al clima de inseguridad que enfrenta la capital sinaloense desde hace casi dos años.
Durante décadas, el establecimiento funcionó como punto de encuentro para familias, trabajadores, estudiantes y personas que recorrían diariamente el centro histórico. Su cercanía con la iglesia conocida como el Santuario, escuelas y oficinas públicas lo volvió parte de la rutina cotidiana de cientos de personas que acudían a desayunar, tomar café o convivir después de sus actividades.
Hoy, el local permanece vacío
Trabajadores y comerciantes de la zona aseguran que la dinámica del primer cuadro cambió drásticamente en los últimos meses. La disminución de visitantes, el temor de permanecer en la zona y la reducción de movilidad han provocado afectaciones directas a negocios considerados históricos dentro de la vida comercial de Culiacán.
- Mirel, empleada de un negocio de café a un lado, relató que todavía hay clientes que llegan preguntando por el restaurante, especialmente personas que durante años mantuvieron la costumbre de acudir diariamente.
- “Era gente que estaba acostumbrada a venir a tomarse el cafecito ahí. Más los amigos que iban a misa ahí atrás y luego se venían para acá”, comentó.
Aunque algunos clientes continúan visitando ocasionalmente el centro, explicó que la afluencia ya no es constante como antes. En ese sentido, consideró que además el cierre de negocios tradicionales afecta directamente el ambiente urbano y social de la ciudad.
“Le da vida cuando hay negocios abiertos y la gente acude”, expresó.
Negocios históricos desaparecen
El presidente de la Unión de Locatarios del Centro de Culiacán, Óscar Sánchez Beltrán, advirtió que el cierre de negocios emblemáticos se aceleró en los últimos meses en medio de la crisis de inseguridad y la caída en ventas que enfrenta el sector comercial.
- Según estimaciones del organismo, alrededor de 2 mil 950 negocios formales e informales han bajado cortinas en el municipio, cifra que podría alcanzar los 5 mil cierres durante el segundo semestre de 2026.
- Entre los establecimientos que han desaparecido destacan negocios con más de medio siglo de historia como la Tortillería Superior, Mueblería del Parque, Farmacias Luz, Tortas George y el restaurante El Gallito, Lamoda, además de dulcerías tradicionales como El Girasol y comercios tecnológicos.
“Cada una de estas empresas tenía más de 50 años. Las fundaron los abuelos, luego pasaron a los padres y después a los nietos. Es la tercera generación la que está cerrando estos negocios icónicos de Culiacán”, señaló Sánchez Beltrán.
El dirigente comercial sostuvo que muchos de estos establecimientos lograron sobrevivir a crisis económicas históricas, incluida la recesión de 1996 y la pandemia de COVID-19, pero no resistieron el impacto prolongado de la violencia y la disminución del consumo.
“Pasaron la pandemia, pero no lograron resistir la crisis de seguridad que lleva más de 20 meses en Culiacán”, afirmó.
El líder de los locatarios explicó que el panorama podría agravarse durante los próximos meses debido a que mayo, junio, julio y agosto representan tradicionalmente temporadas bajas para el comercio local, situación que ahora se combina con menor circulación de personas y una reducción del flujo económico en el centro de la ciudad.
Restaurantes y comercios dejan de operar
La afectación también alcanzó al sector restaurantero; entre septiembre de 2024 y mayo de 2026, alrededor de 200 restaurantes y comercios establecidos dejaron de operar en la ciudad, de acuerdo con estimaciones de empresarios del ramo.
- La presidenta de Canirac Culiacán, Karla García, reconoció que cada cierre impacta emocionalmente al sector debido a que muchas de las marcas forman parte de la identidad de la ciudad.
- “Cada vez que se cierra una cortina, la verdad es que te duele. Duele el corazón de todos y más cuando son marcas que ya tienen años en el mercado, que son reconocidas e íconos de la ciudad”, expresó.
- Dentro de la lista de negocios emblemáticos que han cerrado definitivamente o reducido operaciones desde el recrudecimiento de la violencia aparecen Aispuro Pollos, El Gallito, Norte 33, El Farallón, la Dulcería Girasol, Lamoda y la histórica pastelería La Única.
Incluso cadenas consolidadas como Panamá optaron por limitar horarios de operación ante la baja afluencia nocturna y la disminución de clientes.
Mientras algunas empresas decidieron cerrar sucursales, reducir horarios o despedir personal para intentar mantenerse activas, pequeños negocios familiares fueron los más vulnerables frente al aumento de gastos y la caída de ingresos.
Una ciudad que pierde sus espacios tradicionales
Para comerciantes y empresarios, el impacto va más allá de las cifras económicas; advierten que Culiacán comienza a perder espacios que durante décadas funcionaron como puntos de convivencia, tradiciones familiares y referentes históricos de la memoria colectiva de la ciudad.
- La crisis detonada tras la guerra interna del Cártel de Sinaloa no solo modificó la percepción de seguridad; también transformó la dinámica social de la capital. La reducción de movilidad, especialmente durante horarios nocturnos, provocó una caída sostenida en el consumo y debilitó negocios cuya permanencia dependía de la convivencia familiar y la actividad urbana.
“No vemos una reacción del gobierno municipal, estatal ni federal. Hemos presentado proyectos y solicitudes, pero sentimos que el sector empresarial está abandonado”, reclamó Sánchez Beltrán.
El dirigente empresarial aseguró además que existe preocupación creciente entre comerciantes del centro histórico ante la posibilidad de un abandono deliberado de la zona para favorecer futuros proyectos inmobiliarios relacionados con vivienda vertical.
De acuerdo con Sánchez Beltrán, mientras proyectos inmobiliarios avanzan rápidamente en trámites y acuerdos, las solicitudes para rescatar y revitalizar el centro histórico continúan sin respuesta.
Finalmente, advirtió que la incertidumbre generada por la violencia y la pérdida de competitividad económica ya provoca desinterés entre inversionistas locales y foráneos para abrir nuevos negocios en la capital sinaloense./Agencias-PUNTOporPUNTO























