MÉXICO cuenta por primera vez con datos oficiales sobre DESPLAZAMIENTO FORZADO INTERNO

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) reconoció que México cuente por primera vez con datos oficiales sobre desplazamiento forzado interno, tras el trabajo realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Las cifras, señaló, permitirán fortalecer las acciones de prevención, protección y soluciones duraderas que impulsan los gobiernos federal y estatales en favor de esta población.

  • El Colectivo Nacional de Desplazamiento Interno Forzado también celebró la Encuesta Intercensal 2025 del Inegi, la cual arrojó que entre octubre de 2020 y octubre del año pasado, 510 mil hogares tenían al menos a una persona que se vio obligada a cambiar su lugar de residencia debido a la violencia o la inseguridad delictiva. En conjunto, significan 1.6 millones de personas.

Además, 152 mil hogares tenían al menos un integrante que se vio forzado a desplazarse por desastres naturales o de origen humano.

Las mayores proporciones de población que experimentó desplazamiento forzado se registraron en Guerrero, Morelos, Baja California Sur, Colima, Zacatecas y Querétaro.

Teodomira Rosales Sierra, integrante del citado colectivo y directora del Centro Regional de Defensa de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón, destacó que los resultados de la encuesta son una herramienta para seguir impulsando que el gobierno federal reconozca el problema y se apruebe una ley en la materia.

  • Destacó que falta sumar a los datos del Inegi a las víctimas documentadas en 2026, año en el que por lo menos se han registrado 10 eventos de desplazamiento en Guerrero y otros estados; sin embargo, expresó alegría porque finalmente se está visibilizando este flagelo.
  • Destacó que las personas que se ven obligadas a dejar sus comunidades tienen derechos, los cuales deben ser garantizados, como a acceder a un empleo, a educación, a una vivienda y a una vida digna, porque cuando huyen dejan todo lo que construyeron a lo largo de su vida.

“Prácticamente se van sin nada, sólo abrazando a sus hijos… su vida es muy difícil”, subrayó.

Rosales indicó que las víctimas enfrentan discriminación y en varios casos sufren depresión y otros padecimientos derivados del desplazamiento. “Incluso, muchos se han visto muy enfermos, a algunos les ha estado afectando la diabetes”./Agenicas-PUNTOporPUNTO

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