Sheinbaum ¡Muy Presionada Por Trump!

*El mandatario norteamericano sigue con la insistencia de entrar a México para abatir a los cárteles de la droga, pero la presidenta se niega a colaborar *Dicen que Claudia Sheinbaum se niega a autorizar esa acción porque “entorpecería” la relación que tiene su marido, Jesús María Tarriba Unger, con las células criminales *Pero, Trump reitera que Claudia Sheinbaum, más que ser cómplice, le teme demasiado a los cárteles de la droga *Captan en video al presidente de la SCJN, Hugo Aguilar Ortiz, en el momento en que dos de sus colaboradores cercanos le limpian los zapatos antes de que ingresara a un acto protocolario

Mis amables ciberlectores, muy agradecido estoy por ser fieles a este espacio periodístico. En esta entrega les comento que como ustedes ya se habrán percatado, el presidente de los Estados Unidos, Donald John Trump, no deja de amenazar al gobierno de la judía Claudia Irina Sheinbaum Pardo, con efectuar arteros ataques contra los narcotraficantes mexicanos.
Mister Trump ha presionado repetidamente para que se desplieguen tropas estadounidenses en México para “eliminar a los cárteles” que contrabandean fentanilo y otras drogas a través de la frontera.
Pero tiene un problema: la “chichis de limón” se niega rotundamente a colaborar y esta, ha mostrado su preocupación en distintas ocasiones, con sus arranques de ira –acuérdense que ya hasta regaña a diputados por pedirle que se tomen fotos con ella- y gestos de preocupación.
A lo mejor –dicen- porque su marido Jesús María Tarriba Unger, alias “Largo”, tiene fuertes nexos con esas organizaciones criminales, pues fue operador financiero de los Beltrán Leyva y del Cártel de Sinaloa, en su mejor época. Y por ahí dicen también las “malas lenguas” que es muy pero muy cercano al Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales de Israel conocida como “El Mossad”.
Donald Trump ha dicho constantemente que “es una buena mujer” y deja en claro que no la equiparaba con el dictador venezolano, Nicolás Maduro, capturado por las fuerzas estadounidenses y que ahora se encuentra en Nueva York enfrentando cargos por narcotráfico.
La indecisión de Sheinbaum, reafirmó el señor cabellos de pollo recién nacido y de piel anaranjada, se debe al miedo más que a la complicidad. “Le tiene mucho miedo a los cárteles”, dijo. “Ella no gobierna México. Los cárteles gobiernan México”. 

 

Los cárteles mexicanos son, sin duda, muy peligrosos, pero Donald John Trump parece pasar por alto lo que convierte a las redes del crimen organizado del país en una amenaza tan persistente.
Al igual que otros partidos políticos en México, Morena, el partido de Andrés Manuel Lopez Obrador y Claudia Sheinbaum, tiene varios miembros de alto perfil que enfrentan serias acusaciones de vínculos con el crimen organizado.
Combatir a los cárteles no sólo implica enfrentarse a los narcotraficantes. Para “La Lagartija” Sheinbaum, podría significar desmantelar los cimientos del poder local en México y confrontar a miembros de su propia coalición.
Con la supervivencia política de Sheinbaum en juego, es poco probable que libre la guerra total que exige Trump. Carece del férreo control sobre Morena que ejerció su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, quien fundó el partido y se hizo enormemente popular gracias a su estilo campestre y sus amplios programas de bienestar social.
Morena está ahora dividida en facciones aliadas con Sheinbaum y AMLO —quien está nominalmente retirado, pero aún ejerce una enorme influencia dentro del partido o mejor dicho su partido—, separadas menos por la ideología que por la lealtad personal. Actuar con mayor firmeza contra los políticos corruptos podría enfrentarla a funcionarios del partido que podrían socavarla y debilitar a Morena de cara a las elecciones intermedias del próximo año. 

 

Los políticos estadounidenses han fracasado sistemáticamente en comprender la naturaleza política del negocio del narcotráfico en México. Condicionados por programas como “Narcos: México”, muchos estadounidenses imaginan un puñado de cárteles liderados por capos pintorescos como Joaquín “El Chapo” Guzmán, que desafían al gobierno con sus sangrientas hazañas.
De hecho, existe evidencia que indica estrechos vínculos entre los cárteles de la droga y las autoridades mexicanas que se remontan a más de un siglo. Bajo el sistema de partido único que gobernó México durante 71 años, los gobiernos locales y estatales protegían rutinariamente a sus delincuentes favoritos y encarcelaban a narcotraficantes rivales a cambio de dinero, según el historiador Benjamin T. Smith. Para la década de 1970, las agencias de la policía federal se habían hecho cargo de muchas de estas redes de protección.
Dicha colusión no terminó con la transición a la democracia en México en el año 2000, ni cuando el estado comenzó a librar la llamada guerra contra las drogas en 2006; de hecho, las fronteras se difuminaron. Muchos de los grandes cárteles, como Los Zetas y La Familia Michoacana, se fragmentaron tras la muerte o captura de sus líderes.
Los jefes criminales actuales se parecen menos a capos de alto rango y más a señores feudales que dominan territorios donde no solo trafican drogas, sino que también extorsionan a comercios locales, roban petróleo y trafican migrantes. Algunas de sus relaciones más importantes han involucrado a alcaldes y gobernadores, algunos de los cuales pertenecen a Morena, que no es necesariamente un grupo corrupto excepcional, sino simplemente la fuerza política dominante de México. 

 

Miren ustedes, mis amables ciber seguidores, para vislumbrar cómo funcionan estas redes de protección, basta con mirar a Tabasco, el estado natal de AMLO. Allí, Hernán Bermúdez Requena, un político de cabello, canoso, ondulado y licenciado en derecho, se desempeñó como el principal funcionario de seguridad del estado hasta 2024, al mismo tiempo que, según documentos de inteligencia militar, ayudaba en secreto a dirigir un grupo criminal local llamado La Barredora.
Bermúdez, quien presuntamente huyó del país poco después de renunciar a su cargo, fue arrestado en Paraguay el otoño pasado y enfrenta cargos en México por asociación delictiva, extorsión y secuestro. 

 

Aún más alarmante es la identidad del patrocinador político de Bermúdez: Adán Augusto López Hernández, exgobernador de Tabasco. López, amigo cercano de AMLO y actualmente senador de Morena, nombró a Bermúdez para el cargo en 2019.
Bermúdez Requena ha dicho que no tenía ni idea de que uno de sus colaboradores más cercanos supuestamente estuviera en complicidad con delincuentes, una afirmación que ha generado un gran escepticismo, incluso dentro de Morena. 

 

En otras regiones, los cárteles se han vuelto lo suficientemente poderosos como para someter a las autoridades, amenazándolas de muerte si se resisten. Un alcalde que sí se enfrentó al crimen organizado, Carlos Manzo, fue asesinado en noviembre, lo que desató una protesta nacional.
Ya no es inusual que los criminales luchen abiertamente para instalar a sus propios funcionarios. Antes de las elecciones nacionales de 2024, alrededor de 30 candidatos locales fueron asesinados y cientos más abandonaron la contienda bajo la presión de los grupos criminales. 

 

¿Dónde deja esto a Sheinbaum? En apariencia, ha adoptado un enfoque más duro en la lucha contra el crimen que AMLO, primero como alcalde de la Ciudad de México y ahora como presidente. Ante las amenazas arancelarias de Trump, ha enviado miles de tropas a la frontera con Estados Unidos para interceptar drogas y migrantes, y ha transferido a 92 presuntos líderes de cárteles de prisiones mexicanas a Estados Unidos.
Su gobierno se jacta de decenas de miles de arrestos criminales y una tasa de homicidios en descenso. En noviembre de 2024, las autoridades incluso arrestaron a un alcalde de Morena en el Estado de México, acusado de colaborar con La Familia Michoacana. 

 

Si bien el gobierno de Sheinbaum ha insistido en un compromiso de “impunidad cero”, habla poco sobre las estructuras políticas que asisten a las organizaciones criminales. Esto podría reflejar no solo sus preocupaciones políticas personales, sino también su conciencia de la rapidez con la que podría estallar el caos en gran parte del país.
La destrucción de las redes de protección oficiales mediante la eliminación de políticos y policías corruptos ha provocado a menudo estallidos de sangre, a medida que los grupos criminales avanzan para atacar a sus competidores ahora vulnerables. Con cientos de miles de muertos o desaparecidos en dos décadas de guerra contra las drogas, los mexicanos no están dispuestos a un aumento de la violencia. 

 

En los últimos años, figuras dentro y fuera de Morena han propuesto un proceso de justicia transicional, que utilizaría tribunales y comisiones de la verdad para desmantelar y exigir responsabilidades a las redes de protección de México. Dicho proceso podría tener un enorme costo político para Morena.
Nuevas revelaciones de irregularidades podrían incluso socavar la legitimidad del partido, que se presenta como un movimiento de justicia social que ha roto con la corrupción del pasado. 

La señora o la presidenta con A, Claudia Sheinbaum podría no temer personalmente a los cárteles; después de todo, ha seguido recorriendo el país, asistiendo a mítines y eventos al aire libre.

Pero bien podría ser cautelosa –y hacer a un lado su mal carácter- al enfrentarse a un sistema de colusión con el crimen organizado, especialmente cuando su control sobre Morena, un partido dividido por facciones, es inestable.
Con Trump pisándole los talones, la mandataria judía nacida en Sofía, Bulgaria, podría verse cada vez más atrapada por una superpotencia que exige una cruzada inmediata, acción que ella evade para no entorpecer los “intereses” que aún mantiene Jesús María Tarriba Unger, con los grupos criminales. ¡Hasta ahí la dejamos!
APUNTES FIDEDIGNOS
Y en otro tema, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar Ortiz, fue captado en video justo en el momento en que dos de sus colaboradores muy cercanos le limpian afanosamente los zapatos antes de que entrara a participar en un acto protocolario, donde se reunió la crema y nata de la política mexicana.
Este video cuya duración es de escasos 28 segundos y que fue grabado el pasado 5 de febrero en la Ciudad de Querétaro, durante la celebración del 109 aniversario de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, muestra a detalle cuando una hermosa rubia –a la que seguramente se andará cogiendo- y otro sujeto de tez morena, con una servilleta, le limpian la tierra que traía en los zapatos, Aguilar Ortiz, también conocido como “El Indio Ladino”, quien incluso pone una cara de “satisfacción”, pasividad y soberbia ante este acontecimiento, que fue captado por un asistente al evento. Las imágenes dicen más que mil palabras.

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