Cada día, mercancías por un valor superior a cuatro mil millones de dólares cruzan las fronteras de Estados Unidos con Canadá y México: piezas de vehículos estadounidenses con destino a plantas automotrices en el norte de México, cajas de aguacates mexicanos rumbo a supermercados de California, aluminio canadiense destinado a convertirse en latas de sopa Campbell.
- Gran parte de este intenso comercio transfronterizo está libre de aranceles, gracias al Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá, o T-MEC, que el presidente Donald Trump negoció con los vecinos del norte y del sur de Estados Unidos durante su primer mandato.
- Pero el futuro del T-MEC, que entró en vigor el 1 de julio de 2020, es incierto mientras los tres países inician lo que podría ser un intento tempestuoso de renovar el pacto este año. Estados Unidos exige cambios al tratado, y el principal negociador comercial estadounidense dijo a Político en diciembre que Trump estaría dispuesto a sacar a Estados Unidos del pacto si no consigue el acuerdo que quiere.
- Trump también sugirió el otoño pasado que Estados Unidos podría negociar acuerdos por separado con Canadá y México, poniendo fin al bloque norteamericano de tres países que gobiernos anteriores consideraban crucial para competir económicamente con China y la Unión Europea.
Las conversaciones comienzan este lunes entre funcionarios comerciales de Estados Unidos y México.
- Las economías norteamericanas podrían acordar renovar el T-MEC tal como está por otros 16 años, una posibilidad que parece poco probable. O podrían seguir trabajando en formas de mejorarlo; bajo un enrevesado proceso de renovación, tienen hasta 2036 para llegar a un acuerdo, o el pacto expira.
- Mientras tanto, cualquier país del T-MEC puede retirarse del pacto siempre que avise con seis meses de antelación a sus otros dos socios, una opción que Canadá y México, muy dependientes del comercio con Estados Unidos, temen que el impulsivo Trump termine eligiendo.
Lo que está en juego es un comercio anual de bienes por 1,6 billones de dólares entre Estados Unidos y sus dos socios del T-MEC. México y Canadá están muy por delante de China tanto en exportaciones hacia Estados Unidos como en importaciones desde Estados Unidos. Los agricultores estadounidenses están especialmente interesados en que se renueve el acuerdo: el año pasado enviaron casi 31 mil millones de dólares en productos agrícolas a México y 28 mil millones a Canadá.
Las importaciones estadounidenses procedentes de Canadá y México se libraron de lo peor de los aranceles de Trump de 2025; muchos productos que cumplían las normas del T-MEC siguieron entrando a Estados Unidos libres de aranceles.
- Aun así, varios productos no quedaron protegidos de los gravámenes estadounidenses, incluidos los camiones medianos y pesados, que enfrentan un arancel del 25%.
- Un arancel del 50% sobre el acero, el aluminio y el cobre sigue vigente, al igual que un arancel del 17% sobre los tomates mexicanos.
- El T-MEC sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte de 1994, negociado por el presidente George H.W. Bush y promulgado por Bill Clinton.
Trump y otros críticos habían cuestionado el TLCAN por considerarlo un destructor de empleos en Estados Unidos, porque alentaba a empresas estadounidenses a trasladar fábricas al sur de la frontera para aprovechar la mano de obra mexicana de bajos salarios y luego enviar los bienes de vuelta a Estados Unidos libres de aranceles.
El T-MEC, ratificado por el Congreso con un inusual respaldo tanto de republicanos como de demócratas, terminó siendo muy similar al TLCAN. Pero sí contenía disposiciones diseñadas para alentar a las fábricas de la región a pagar salarios más altos y garantizar que una mayor parte de lo que producían se originara en América del Norte.
- El nuevo pacto actualizó las reglas comerciales norteamericanas para la era digital. El T-MEC, por ejemplo, prohíbe que Estados Unidos, México y Canadá se impongan entre sí impuestos a la importación sobre música, software, videojuegos y otros productos vendidos electrónicamente.
- Un Trump orgulloso declaró que el T-MEC era “el acuerdo comercial más justo, equilibrado y beneficioso que hemos firmado jamás”.
- Pero el entusiasmo del presidente parece haberse reducido. En enero, mostró poco interés en las próximas conversaciones para renovar el acuerdo. El esfuerzo, afirmó, no ofrecía “ninguna ventaja real para nosotros. Para mí es irrelevante”.
El T-MEC hizo poco por aliviar una de las mayores quejas de Trump: el déficit estadounidense en el comercio de bienes con México, que el año pasado subió a un récord de 197 mil millones de dólares a medida que Estados Unidos redujo su dependencia de las importaciones chinas. Estados Unidos también registró el año pasado un déficit comercial de mercancías con Canadá de 46 mil 400 millones de dólares, una disminución respecto a 2024.
“Se requieren mejoras para que cumpla con la potencia manufacturera estadounidense de altos salarios y el comercio equilibrado que (Trump) prometió y que necesitamos”, dijo Lori Wallach, directora del programa Rethink Trade en el American Economic Liberties Project.
Estados Unidos planea presionar para introducir una serie de cambios, incluidas reglas más estrictas para garantizar que bienes procedentes de China no se cuelen en Estados Unidos bajo el T-MEC; para fomentar más producción en Estados Unidos; y para asegurar un mayor acceso al protegido mercado lácteo de Canadá para los agricultores estadounidenses.
- Las prioridades centrales de México son evitar una reescritura importante del acuerdo y hacer más flexibles las reglas de origen, permitiendo importaciones de piezas desde fuera de América del Norte cuando no estén disponibles en la región.
- Los negociadores mexicanos también quieren garantías de que cualquier cosa que se acuerde se mantendrá, como seguro frente a la imprevisibilidad de Trump y su entusiasmo por los aranceles.
México quiere minimizar los aranceles tanto como sea posible
- El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, dijo que México quiere fortalecer el sistema de resolución de disputas ya existente en el tratado. Eso no eliminaría la posibilidad de aranceles, pero proporcionaría canales claros y rápidos para buscar soluciones cuando surjan problemas, explicó.
- El gobierno de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum tendrá que gestionar simultáneamente los problemas de seguridad existentes, que continúan tras la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación a finales de febrero, y que podrían influir en asuntos económicos.
México prevé que Canadá se sume a las conversaciones más adelante, pero su máxima prioridad en los próximos meses es alcanzar acuerdos y mantener el libre comercio con Estados Unidos, su principal socio comercial.
- México impulsa la idea de que el tratado también es bueno para Estados Unidos. “La integración de nuestros países es una condición sine qua non para la competencia de Estados Unidos”, dijo recientemente Ebrard. “Hay que ir juntos, porque si no, no vamos a tener éxito”.
Revisión del T-MEC en medio de tensión global
La revisión forma parte del mecanismo de evaluación establecido en el propio tratado comercial, mediante el cual los tres países analizan el funcionamiento del acuerdo y determinan si se mantiene vigente en su forma actual o si requiere ajustes en algunos de sus capítulos.
- Las conversaciones comienzan en un escenario global complejo, influido por la crisis petrolera derivada de los ataques contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta por donde circula una parte significativa del petróleo mundial.
De acuerdo con el calendario previsto, la revisión trilateral se intensificará en julio. Si los tres gobiernos logran consenso sobre la continuidad del acuerdo, el tratado podría extender su vigencia hasta el año 2042.
En caso de que no exista un acuerdo pleno, el mecanismo contempla revisiones anuales hasta alcanzar un consenso o renegociar capítulos específicos del tratado comercial.
- Para México, el proceso es particularmente relevante debido a que la mayor parte de sus exportaciones depende del mercado norteamericano, por lo que cualquier cambio en reglas comerciales, inversión o cadenas de suministro podría tener repercusiones directas en la economía nacional.
La revisión del T-MEC ocurre además en un momento en que América del Norte busca fortalecer su integración económica frente a las tensiones comerciales globales y el reacomodo de las cadenas de suministro internacionales.
México propondrá la permanencia del TMEC
- El titular de la Secretaría de Economía, Marcelo Ebrard, detalló este lunes el plan que seguirá el país de cara a la revisión del Tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC).
- A ese encuentro el gobierno federal llegará con dos principales propuestas: la eliminación de los aranceles impuestos por el presidente estadounidense Donald Trump y mantener el tratado.
«Plan aprobado por la presidenta Sheinbaum rumbo a la revisión del TMEC: martes habrá reunión previa vía Zoom, miércoles tendrá lugar la primera ronda de conversaciones con Estados Unidos. México propondrá la permanencia del TMEC y la eliminación de aranceles. Cabeza fría y firmeza nos guiarán», publicó Ebrard en la plataforma X.
- En estas reuniones participan de manera virtual el subsecretario de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía, Luis Rosendo Gutiérrez y su contraparte.
- Mientras que Ebrard y el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, lo hacen de manera presencial.
El secretario también dijo previamente que los aranceles al acero será el punto número uno en la agenda que México presentará en la primera ronda formal de conversaciones con Estados Unidos.
“Es el único caso que existe en la historia en el que se pone un arancel de 50% a un producto donde el país que lo impone tiene superávit”, señaló Ebrard en la Asamblea General Ordinaria de la Canacero.
- La primera ronda de conversaciones del tratado se centra en tres ejes principales: el primero busca reducir la dependencia de importaciones provenientes de Asia.
- El segundo se centrará en las reglas de origen dentro de la región. El tercero estará enfocado en la seguridad de las cadenas de suministro en América del Norte.
Elecciones en EU retrasarán la revisión del T-MEC
Es improbable que el gobierno de Donald Trump concluya las negociaciones para extender el T-MEC antes de la fecha límite establecida de julio, lo cual no tiene consecuencias para el tratado comercial, indican expertos en Estados Unidos.
- A pesar de los tonos de urgencia de líderes empresariales, legisladores y organizaciones pro comercio libre en los tres países sobre la necesidad de que las negociaciones, que arrancan formalmente hoy, culminen en un acuerdo para extender y modificar el tratado antes de la fecha límite de julio, hay casi nula probabilidad de que se logre, señala una de las expertas sobre comercio más reconocidas en Washington.
La coyuntura política en Estados Unidos, particularmente marcada por posibles fracasos en el partido de Trump en las elecciones intermedias en noviembre, dificulta la posibilidad de un acuerdo entre los tres países.
- “No hay ninguna posibilidad de que una extensión de 16 años del T-MEC sea aprobada para julio por el tipo de cambios que se requieren para que Trump esté dispuesto a apoyar cualquier tipo de extensión”, explica Lori Wallach, directora de Rethink Trade y analista veterana de políticas comerciales en Washington.
Wallach, en entrevista con LA JORNADA, señaló que Trump desea en cualquier extensión la inclusión de aranceles comunes más altos para algunos bienes –modificación que requiere de aprobación legislativa–. “Eso no ocurrirá antes de las elecciones intermedias” en noviembre, comentó.
- Pero la analista, que se ha dedicado durante más de 30 años a temas de comercio para organizaciones laborales y de consumidores, subrayó: “nada cambia si no hay un acuerdo antes del 1º de julio para extender el T-MEC.
- El texto del tratado es muy claro en requerir a los países a juntarse cada julio para decidir si desean extender durante los próximos 10 años hasta 2036, cuando el acuerdo actual tendrá su final si los tres países no acuerdan extenderlo”.
Resaltó que la falta de entendimiento sobre el proceso de evaluación “está generando ansiedad innecesaria” y el proceso obligatorio de evaluación y su conteo de 10 años es hasta 2036 “no amenaza la existencia continua”. Añadió que un acuerdo para extender el tratado lo dejaría en vigor hasta 2042.
Todd Tucker, director de comercio y política industrial en el Roose-velt Institute, centro de análisis liberal, coincide en que las elecciones intermedias –donde está en juego todas los curules de la Cámara baja y un tercio del Senado– tienen un enorme efecto sobre la negociación actual, pero señala que hay una ventana pequeña para que se logre un acuerdo este año.
- “Como parece cada vez más probable que las elecciones intermedias lleven al Congreso a la izquierda, el gobierno de Trump estará bajo presión por parte del sector empresarial para que por lo menos resuelva una de las crisis que están sobre la mesa, y asegurar que se renueve el tratado sería un buen resultado (incluso si los maximalistas de las bases de Trump prefieren cambios mayores), comentó en entrevista con La Jornada.
“Con agrupaciones empresariales apoyando la renovación del acuerdo y, si el gobierno de Trump demandan cambios suficientemente pequeños que eviten la aprobación del Congreso, el gobierno podría lograrlo”, señaló Tucker.
- Dijo que si la Casa Blanca puede obtener algunos cambios en temas como productos lácteos y rubros agrarios (los granjeros estadunidenses están preocupados por los aranceles canadienses a la leche), modificaciones para limitar las importaciones de acero y de automóviles, así como cambios en las reglas de comercio digital, “podría declarar una victoria y cumplir con temas políticamente más importantes para los empresarios”.
- Eso es el escenario preferido por las agrupaciones empresariales, aunque el sector privado estadunidense tiene diversos intereses en torno al comercio. La semana pasada, el Brookings Institution convocó a un foro que incluyó a organizaciones empresariales de Estados Unidos, México y Canadá que elogiaron el T-MEC e instaron a que se logre una renovación de ese tratado.
Frente a un presidente que repetidamente ha llamado a que empresas estadunidenses trasladen su producción de México y Canadá “de regreso” a Estados Unidos, los expertos de Brookings pintan una imagen optimista de la economía de América del Norte:
“Una plataforma de producción regional dinámica, competitiva e innovadora que suma sinergias y nutre la especialización a través de vínculos conectando los mercados estadunidenses, mexicanos y canadienses”.
- Sin embargo, la experta y abogada en asuntos comerciales Wallach piensa que los vientos políticos soplarán en contra de la renovación del acuerdo este año. “Se requieren mejoras para que cumpla con entregar el poderío manufacturero de altos salarios y comercio equilibrado que él (Trump) prometió y que necesitamos”, afirmó.
- “A Trump le encanta culpar a los presidentes anteriores por el desastre causado por el TLCAN, pero sólo mejoras mayores lograrán alterar los resultados del T-MEC, que no son tan diferentes (a los resultados del tratado original), dado el desplome de 91 mil empleos industriales en 2025 –lo cual indica que los aranceles solos no van a componer nuestros problemas comerciales–.”
El tema más grande en este rubro para Trump es el creciente déficit comercial con China, y eso, advierte Wallach, podría incluso llevar a que Estados Unidos anule el T-MEC.
- “Sospecho que, sin cambios al acuerdo que logren reducir el creciente déficit comercial de Estados Unidos con México y que fortalezcan la defensa industrial común de los tres pases contra las importaciones desde China, Trump podría poner fin al pacto.”
Recuerda que hay una cláusula en el T-MEC, el artículo 34.6, que permite que cualquiera de los tres países se retire del tratado con seis meses de aviso. /PUNTOporPUNTO
























