El acuerdo entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petrobras representará una oportunidad histórica para que la mexicana estudie a fondo el modelo de reestructura financiera y gobernanza corporativa que sacó a la brasileña de su peor crisis y la consolidó como la principal potencia petrolera de América Latina, una combinación de entrar en aguas profundas y mejorar su autonomía, señalaron expertos.
- Fluvio Ruiz Alarcón, exconsejero de Pemex, dijo que la llegada de un equipo técnico de Petrobras a México abre la puerta a una sinergia profunda y complementaria.
Indicó que la naturaleza pública de ambas compañías y la cercanía de los actuales gobiernos abren la puerta a una alianza de “largo aliento y con visión de Estado”, algo que históricamente ha faltado entre las empresas públicas petroleras de América Latina y que permitirá superar los recelos empresariales del pasado.
Arturo Carranza, analista del sector energético, señaló que la realidad que enfrentan ambas compañías es un reflejo invertido de lo que ocurría hace dos décadas.
Durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, Pemex vivía su época dorada, superando una producción de 3 millones de barriles diarios, mientras que en Petrobras se ubicaba por debajo del millón de barriles.
- Hoy la balanza se inclinó a favor de Brasil, ya que Petrobras produce alrededor de 3.2 millones de barriles diarios en sus operaciones consolidadas. Mientras que México enfrenta un declive de sus reservas.
- Para Fluvio Ruiz Alarcón esto fue consecuencia del “error de concentrar los esfuerzos en la denominada ‘exploración de jardín’”, es decir, áreas terrestres y de aguas someras de fácil acceso.
- Para salir de ese bache, Arturo Carranza apuntó que la vuelta al negocio de Petrobras se basó en dos pilares fundamentales, el primero fue la desincorporación de activos no estratégicos en refinación y comercialización.
El segundo fue un modelo de apertura en sus rondas de licitación en la zona del Presal, donde el capital privado global podía ingresar, pero bajo la condición obligatoria de llevar a Petrobras como socio operador.
Según el analista, esto le permitió a la estatal brasileña adquirir experiencia de frontera y transferir tecnología de gigantes como Exxon, BP y Chevron sin asumir en solitario todo el riesgo.
Para recuperar su producción, Pemex debe incursionar en las fronteras geológicas de aguas profundas y ultraprofundas en el mediano y largo plazos, de acuerdo con Fluvio.
“No hay mucha ciencia en eso: si no tienes de dónde sacar, por definición es muy difícil recuperar la producción”, apuntó el exconsejero, y destacó que la ventaja de Petrobras radica en su experiencia en aguas profundas, donde extrae 80 por ciento de su producción.
Por su parte, Arturo Carranza recordó que antes de 2018 Pemex ya tenía un plan diseñado para transitar hacia aguas profundas. Con la tecnología brasileña, los especialistas identifican dos áreas clave en el Golfo de México donde la ingeniería de Petrobras será determinante.
- Una es el área de Cinturón Plegado Perdido, donde Pemex desarrolla el proyecto Trión, junto a la firma Woodside, y Campeche Oriente, una zona frente a las costas de Campeche que presenta condiciones geológicas y retos técnicos muy similares a los del Presal de Brasil.
- Arturo Carranza detalló que la gran aportación de Petrobras en estas áreas radica en su infraestructura y dominio técnico, pues la perforación en estas fronteras geológicas requiere un análisis sísmico avanzado, así como plataformas semisumergibles y buques de producción, equipos altamente especializados y muy limitados en el mercado global que la firma brasileña opera con éxito.
Fluvio Ruiz precisó que los esquemas de cooperación no tienen que limitarse al territorio mexicano, sino que pueden ser bidireccionales, donde Pemex aporte su amplia capacidad y experiencia en aguas someras para proyectos conjuntos en Brasil, sumado a esquemas de transferencia tecnológica, investigación científica y formación de recursos humanos.
El exconsejero recordó que Brasil diseñó su modelo institucional tomando como base al Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), por lo que este acercamiento representa retomar un camino que México suspendió.
Romper tabúes de importación
Si las siete refinerías que hay en el país operaran bajo estándares internacionales y a un nivel de utilización óptimo de 85 por ciento, requerirán cerca de 1.7 millones de barriles diarios de crudo, un volumen que la producción interna actual no alcanza a cubrir, indicó Fluvio.
- Ante este escenario, sugirió “romper con el tabú” e importar petróleo para realizar mezclas adecuadas que alimenten a los complejos con el crudo para el cual fueron diseñados originalmente, mejorando así el rendimiento y la calidad de los productos refinados de mayor valor comercial, como gasolinas y diésel.
Sin embargo, entrar en aguas ultraprofundas implica costos, por lo que el precio del barril para satisfacer la demanda y hacer rentable la extracción en estas áreas debe ser entre 50 a 60 dólares.
Autonomía y gobernanza
Fluvio Riuz afirmó que el éxito en Brasil se debe a una planeación institucional seria, autonomía de gestión y a una estructura corporativa con mecanismos de gobernanza donde los consejeros independientes y los representantes de los trabajadores tienen un peso real. Esto, explicó, blinda a la empresa de las tensiones entre las urgencias económicas y el “efectismo político”.
- Además, la cooperación bilateral promete extenderse hacia la transición energética. Arturo Carranza apuntó que la presidenta Claudia Sheinbaum ha manifestado el interés de explorar la producción de biocombustibles a partir de la caña de azúcar, una línea de negocio en la que Brasil posee una larga experiencia histórica en el desarrollo de biocombustibles.
Fluvio Ruiz Alarcón dijo que a esto se suma el rescate petroquímico, sector donde Petrobras tiene experiencia tras haber sido el socio principal de Braskem./Agencias-PUNTOporPUNTO























