TEXTO ÍNTEGRO: El 52% de las LATINAS son MARGINADAS por servir en el ‘Trabajo Doméstico’

Siete de cada 10 mujeres económicamente activas en México son madres, pero enfrentan condiciones laborales más adversas que las mujeres sin hijos.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) han hecho un llamado a los países de la región para aprobar normativas que amplíen los tiempos para el cuidado, una labor que en su mayoría desempeñan las mujeres.

Asimismo, en todo el mundo, el trabajo de cuidados y apoyo no suele estar remunerado o lo está insuficientemente y se realiza principalmente en el sector informal.

Estas normativas garantizan los derechos de las personas que necesitan cuidados y de quienes los brindan, contribuyen a dinamizar las economías y permiten avanzar hacia la igualdad y la sociedad del cuidado, subrayaron ambas instituciones.

  • No solo en América latina y el Caribe, sino en todo el mundo, los actuales sistemas de cuidado y apoyo son insostenibles y se basan en las desigualdades y las refuerzan, según un informe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU publicado en marzo de 2025.

El informe también hace un llamamiento a la transformación de esos sistemas, señalando que la situación actual a menudo se traduce en la negación de los derechos de las personas, y reclama un enfoque más integral que aborde los derechos de quienes prestan y quienes necesitan asistencia y apoyo, así como los derechos de todas las personas al autocuidado.

Solo el 50% de las mujeres participan en el mercado laboral

Según datos de la ONU, las mujeres en todo el mundo dedican 2,5 horas más al día que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Esta situación hace que las mujeres tengan menos horas de trabajo pagado, lo que se traduce en menores ingresos y ahorros, limitando así sus perspectivas de subsistencia.

  • En América Latina y el Caribe, solo cinco países – Colombia, Cuba, Chile, Paraguay y Venezuela- cuentan con 18 semanas o más de licencia de maternidad. 10 países tienen entre 14 y 17 semanas, de acuerdo con el estándar de la OIT, y 18 países otorgan menos de 14 semanas de licencia remunerada.

A pesar de los avances recientes, la cobertura de este derecho todavía es limitada, debido principalmente a la baja participación laboral de las mujeres y las elevadas tasas de informalidad laboral, recalcan las organizaciones.

  • En la región, solo el 50% de las mujeres participan en el mercado laboral, en contraste con el 75% de los hombres. Además, el 52% de las mujeres ocupadas no cotizan o no están afiliadas a ningún sistema de seguridad social, algo que en la mayoría de los países constituye un requisito para acceder a este derecho.
  • Por otro lado, solo once países tienen licencias de paternidad remuneradas de menos de 10 días, y solo seis países – Uruguay, Paraguay, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela- otorgan una licencia de entre 10 y 15 días. En el Caribe, solo Suriname cuenta con una licencia de paternidad remunerada, de una duración de 8 días.

“Aún existen desafíos significativos en cuanto a la duración de esta licencia, el origen del financiamiento, la cobertura y la protección laboral ante las responsabilidades de cuidado. Esto impide superar el nudo estructural de la desigualdad referido a la división sexual del trabajo para alcanzar la igualdad de género”, indica el Boletín.

Cuba: el primer país en aprobar la licencia parental

La licencia parental consiste en un período de licencia más amplio, con protección del empleo, que se pone a disposición de uno o ambos progenitores para permitirles cuidar de su hija o hijo después de que expire la licencia por maternidad o paternidad.

  • En la región, solo Chile, Colombia, Cuba y el Uruguay reconocen el derecho a licencia parental remunerada. Cuba fue el primer país en aprobar este tipo de licencia, aunque de forma no remunerada, que actualmente abarca los primeros 15 meses de vida del hijo o la hija.
  • Chile, Costa Rica y México ofrecen permisos remunerados financiados por la seguridad social para personas empleadas de forma dependiente, y solo en el primero esos permisos están disponibles para personas en el mercado laboral de forma independiente. En Ecuador, el costo de la licencia recae sobre la parte empleadora.

Solo cinco países -Chile, Costa Rica, Cuba, Ecuador y México- cuentan con una licencia para cuidados de larga duración, y únicamente en el caso de Costa Rica esta puede ser utilizada para otro familiar que no sean los hijos.

Licencia por cuidado urgente: cobertura limitada y problemas financieros

El futuro del mundo laboral nos ha alcanzado y la demanda de trabajo de cuidados se intensifica a causa del envejecimiento poblacional, los cambios epidemiológicos y los efectos del cambio climático.

  • “No bastan cambios graduales; se necesitan políticas audaces que redefinan el rumbo”, afirmó José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL. La licencia por motivos urgentes, relacionados con asuntos familiares y de corta duración, es más frecuente que la de cuidados de la larga duración en la región.

En todos los países, a excepción de las Bahamas, la licencia por motivos urgentes es remunerada. Solo en Chile se financia a través de la seguridad social; en los demás países, el financiamiento recae sobre el sector empleador.

Reducción de la brecha de género

El Boletín destaca que “sin considerar los efectos inducidos ni el empleo indirecto, la inversión en cuidados en la región podría crear aproximadamente 32 millones de empleos para 2035, de los cuales 11 millones se generarían en los servicios universales de cuidado infantil temprano y 21 millones de empleos serían en el ámbito de los cuidados a largo plazo”.

  • Además, “el cambio proyectado en la tasa de ocupación de las mujeres tendría un efecto significativo en la reducción de las brechas de género en el empleo”.

Este también incluye diversas recomendaciones como alinear la normativa de los países sobre licencias de maternidad con los estándares internacionales, y garantizar este derecho efectivo a todas las mujeres trabajadoras del sector formal e informal de manera progresiva, universal y solidaria.

  • Asimismo, se debe reconocer y ampliar el derecho a la licencia de paternidad remunerada, no transferible y financiada por la seguridad social.

Se recomienda garantizar un financiamiento adecuado para las prestaciones relacionadas con los diversos tipos de licencias, así como con las licencias para cuidados de larga duración o por motivos urgentes, a fin de asegurar el acceso efectivo a estos derechos.

  • Ana Virginia Moreira, directora regional de la OIT para la región, enfatizó que “el trabajo de cuidados sostiene la vida y las economías.
  • Es hora de reconocer su valor y garantizar condiciones dignas para quienes cuidan, avanzando hacia un sistema de cuidados accesible, equitativo y sostenible”.

Exclusión de mujeres del mercado laboral al alza en México

Mientras el Sistema Nacional de Cuidados en México aún está en proceso de materializarse, en un año 698,979 mujeres se sumaron a la Población No Activa Económicamente (PNAE), la mayoría por dedicarse a labores de cuidado, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

  • Entre octubre y diciembre de 2025, se registraron 29.7 millones de mujeres en la PNAE, un incremento de 1% respecto al mismo periodo del año previo, pero en términos absolutos fueron poco más de medio millón de mujeres.
  • En dos décadas 7.1 millones de mujeres se sumaron a la PNEA; es decir, se incrementó un 31% con respecto al cuarto trimestre del 2005, año en el que se comenzó a medir el mercado laboral a través de la ENOE.

“Necesitamos que la creación de empleo se mueva con condiciones dignas y se ofrezcan servicios de cuidados (…) pues 95% de las mujeres están más bien atrapadas y no pueden salir a buscar un trabajo, por eso dicen ‘no estamos disponibles”, advierte Rogelio Gómez Hermosillo, presidente ejecutivo de la organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza (ACFP).

  • La PNEA se refiere a las personas que no participaron en la actividad económica ni como ocupadas ni como desocupadas por dedicarse al hogar, tener impedimentos personales o llevar a cabo otras actividades, estar jubilada o pensionada.
  • A su vez, se les clasifica en disponibles; es decir, aceptarían un trabajo si se los ofrecieran y las no disponibles, que aunque quisieran aceptar una oferta o buscarlo, están en un contexto que les impide hacerlo.

La mayoría de las mujeres en la PNEA declaró no estar disponible para trabajar, unas 26.3 millones de personas. Mientras que los hombres en esa situación son 10.4 millones.

“Cuando le preguntas a la gente por qué no busca trabajo hay razones muy evidentes como por estar en recuperación de una enfermedad o accidente, porque por su edad o aspecto no los aceptan en un trabajo, pero hay una en particular que responde que no tiene quién le cuide a los hijos pequeños, adultos mayores o personas enfermas”.

  • La mitad de las mujeres responden que sus hijos es la principal razón por la cual no tiene un trabajo o no busca un trabajo, explica Sofía Ramírez, directora de México, ¿Cómo Vamos? (MCV).

Ausencia del SNC sigue excluyendo a mujeres del mercado laboral

Acción Ciudadana Frente a la Pobreza (ACFP) estima que 23.8 millones de personas están fuera del mundo laboral no porque no desee o no necesitan un empleo sino porque o no hay trabajo o porque los cuidados no remunerados se los impide.

  • Las labores de cuidados no remunerados son la principal causa de exclusión del mundo laboral, y afecta a 14.7 millones de personas, de las cuales 95% son mujeres, destaca ACFP. En 20 años, la población excluida por ocuparse en cuidados no pagados pasó de 13.2 a 14.7 millones de personas.
  • “El trabajo de cuidados sigue sin ser reconocido como trabajo, ni redistribuido, ni valorado y pese a los compromisos de campaña no hay inversión ni crecimiento de servicios públicos de cuidado”, de acuerdo con el estudio Panorama Laboral de ACFP publicado en febrero pasado.

Las cifras muestran cómo más mujeres quedan fuera del mercado laboral e incluso declinan en su búsqueda y evidencia la falta de acciones para dejar e feminizar los cuidados y contar con un sistema institucional que libere tiempo a las mujeres que deseen trabajar.

  • “Tenemos cero atención al tema de las mujeres (…) una desatención de los roles que tienen ellas al interior de los hogares y ese aumento no es porque más mujeres se pueden ir a descansar a su casa. Es porque, a veces, no existen condiciones para salir a trabajar”, agrega Ramírez.

Entre esa falta de condiciones la especialista menciona que el sueldo podría no alcanzar para pagar una estancia infantil o no está en posibilidad de desplazarse dos horas a un trabajo y dejar a los hijos solos la mayor parte del día.

“Esto habla de condiciones de debilidad del mercado laboral porque habrá más mujeres que digan ‘por ese salario no me conviene dejar mis ocupaciones al interior del hogar”, expone.

Sistema Nacional de Cuidados: ¿Qué se tiene y qué falta?

Un Sistema Nacional de Cuidados incluye leyes, regulaciones, recursos públicos para el acceso universal a los cuidados y la protección de los derechos de las personas cuidadoras.

En lo legislativo, México aún tiene pendiente construir la red de leyes que den base al sistema de cuidados.

  • Las iniciativas avanzadas de Ley Nacional Cuidados incluyen una reforma constitucional que reconoce el derecho al cuidado aprobada por la Cámara de Diputados en noviembre de 2020 y una iniciativa para una ley general del sistema de cuidados presentada en el Senado en 2021.
  • En enero de 2022, se presentó otra propuesta, junto con otras iniciativas para modificar leyes como la Ley General de Desarrollo Social. Sin embargo, todas las iniciativas están pendientes de discusión y aprobación en el Senado.
  • “(Su aprobación sería) una base crucial tanto para dar soporte legal a la acción del Estado, como para explicitar los derechos centrales y la lógica sobre la que se asentaría un sistema de cuidados. Se reconocería formalmente el valor y la importancia del trabajo de cuidados”, de acuerdo con un reporte de México Evalúa.

Jalisco, CDMX y Nuevo León encabezan los esfuerzos

En el ámbito local, hay municipios y estados que han dado pasos en sistemas de cuidados para sus habitantes: Jalisco, Ciudad de México y en Nuevo León tienen casos registrados.

  • Jalisco fue el primer estado que reconoció el derecho al cuidado en su Constitución desde el año 2022. El 17 de febrero de 2024, se aprobó la Ley del Sistema Integral de Cuidados que da la base jurídica para la construcción ya en curso de un Sistema Estatal de Cuidados, con la participación del Congreso Estatal y gobiernos municipales.
  • En Ciudad de México su constitución reconoce el derecho al cuidado y ordena a las autoridades establecer un sistema de cuidados que preste servicios públicos universales. Sin embargo, aún está pendiente la legislación concreta para cumplir el mandato constitucional.

Mientras que en San Pedro Garza García desde 2022 el gobierno municipal puso en marcha el programa Banco de Tiempo que ofrece servicios a las cuidadoras.

  • En Monterrey, en 2023 se constituyó el Comité Directivo de Sistema Municipal de Cuidados, en colaboración estratégica con ONU Mujeres. En marzo 2023 se llevó a cabo el lanzamiento piloto de Monterrey me cuida con el objetivo de “garantizar el acceso y el disfrute del derecho a los cuidados sobre la base de un modelo de corresponsabilidad”.
  • Una política pública sin recursos asignados está condenada a ser letra muerta. El presupuesto federal de 2026 incluyó por vez primera un anexo transversal para cuidados para visibilizar el conjunto de dinero público destinado a programas relacionados con los cuidados.

“Sin embargo, los recursos se identifican en programas preexistentes y no implican financiamiento adicional, ni una estrategia articulada de política pública”, advierte el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) en su reporte Sistema Nacional de Cuidados: Avances y limitaciones presupuestarias.

Millones de madres sostienen la economía de México

Cocinar, limpiar, cuidar hijos, atender adultos mayores y mantener funcionando los hogares mexicanos representa un valor económico cercano a los 8 billones de pesos anuales, equivalente a 26 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

  • De acuerdo con el organismo autónomo aunque este trabajo no recibe salario, se estima que las labores realizadas principalmente por madres mexicanas equivalen a alrededor de 44 pesos por hora.
  • La cifra surge al considerar que el valor anual del trabajo no remunerado de las mujeres alcanzó 82 mil 339 pesos por persona durante 2024, mientras que las madres destinan entre 35 y 38 horas semanales a tareas domésticas y de cuidados.
  • Las cifras evidencian además una marcada desigualdad de género. Tres de cada cuatro personas que realizan trabajo de cuidados en México son mujeres y, en su mayoría, madres.

Actualmente, México cuenta con más de 33.7 millones de mujeres entre 15 y 49 años, de las cuales 62.9 por ciento son madres, según datos del Inegi.

Informalidad y la “penalización por maternidad”

La precariedad también alcanza a quienes sí participan en el mercado laboral formal o informal.

  • Siete de cada 10 mujeres económicamente activas en México son madres, pero enfrentan condiciones laborales más adversas que las mujeres sin hijos.
  • Un 58 por ciento de las madres trabajan en la informalidad, frente a 50 por ciento de las mujeres sin hijos, situación que implica menores ingresos, falta de seguridad social y mayor incertidumbre laboral.
  • Además, muchas enfrentan dobles jornadas: empleo remunerado durante el día y trabajo doméstico al regresar a casa.

La llamada “penalización por maternidad” también impacta directamente en los ingresos.

¿Cuánto costaría contratar estos servicios?

Especialistas advierten que mientras más hijos tiene una mujer, mayores son las afectaciones económicas.

  • Las madres con cinco hijos o más perciben ingresos hasta 29 por ciento menores que las mujeres sin hijos. El costo real de estas actividades también permite dimensionar la carga económica invisible que asumen millones de mujeres.

Contratar por separado servicios de limpieza, cocina y cuidado infantil podría representar gastos cercanos a 20 mil pesos mensuales por hogar.

Cuidar también es precariedad

Para Adrián Escamilla Trejo, colaborador del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad de la UNAM, las mujeres son quienes principalmente sostienen la economía durante el cuidado de terceros a través de trabajos informales, sin estar dentro del sistema financiero.

  • Lo anterior lo dio a conocer durante su participación en el Seminario Permanente de Justicia Fiscal Desde la Informalidad y la Desigualdad, del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
  • En los últimos 20 años, las mujeres han dedicado cuatro horas y 49 minutos al día de su tiempo al trabajo doméstico no remunerado, mientras que los hombres sólo dos horas y siete minutos, esto, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
  • “No es algo trivial porque al acumularlo a lo largo de un año representa aproximadamente 900 horas adicionales de labor invisible que aportan sin contratación económica, en lo que suele llamarse la doble o triple jornada”, mencionó el investigador.

Por su parte, Gabriela Ríos Granados investigadora del IIJ, añadió que el valor económico del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado es equivalente del 22 al 24% del Producto Interno Bruto (PIB), según estimaciones del INEGI, lo que significa que es un aporte más grande que del sector manufacturero en México.

Situación actual

  • Escamilla Trejo, doctor en Economía por la UNAM, resaltó que la actividad de cuidados se haga principalmente por mujeres resulta en el funcionamiento del modelo de acumulación que sostiene a la sociedad, y no a la invisibilización.

En la conferencia “La dimensión estructural del trabajo de cuidados remunerado y no remunerado en México”, agregó que los cuidados son pagados cuando se aplican hacia terceras personas; sin embargo, no escapan de la informalidad.

  • El 90% de quienes lo realizan no cuentan con prestaciones de ley y son propensos a un despido, lo que resulta en preferir hacer cobros en efectivo, no emitir recibos fiscales, estar sin una cuenta bancaria y permanecer fuera del sistema financiero.

Orden laboral

El Estado, las empresas y las organizaciones civiles son quienes deberían de proveer del cuidado hacia sus ciudadanos, incluyendo los de capacidades especiales; los hogares tienen la mayor carga de trabajo, la cual es hecha por mujeres de forma gratuita o mal pagada.

  • Sin los incentivos adecuados se mantiene la informalidad como una reacción ante la exclusión, además de que las diferencias condicionales de los patrones son un impedimento para que exijan sus derechos.

El también coordinador de la Encuesta Nacional de Culturas, Políticas y Democracia en México 2026 resaltó que en el país hay más confianza social en los pagos en efectivo, porque son una respuesta que cubre las necesidades de quienes son reconocidos y para poner orden es necesario reconstruir las condiciones laborales.

Falta de un sistema de cuidados limita acceso de mujeres a empleos formales 

A pesar de los avances en a falta de un sistema de cuidados suficiente y accesible sigue impidiendo que muchas mujeres mexicanas consigan empleos formales, según el informe Economic Surveys: Mexico 2026, que publicó en febrero pasado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

  • El informe más reciente, muestra que las tareas de cuidado, tanto de niñas y niños como de personas mayores, recaen principalmente en las mujeres y afectan su desarrollo profesional.

De acuerdo con la OCDE, las mujeres dedican en promedio cerca de 40 horas por semana a trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, el doble que los hombres.

  • Esta situación las lleva a aceptar trabajos informales o a salir del mercado laboral formal, pues la falta de servicios de cuidado infantil asequibles y la insuficiencia de opciones para el cuidado de personas mayores limitan sus alternativas.

Solo el 5% de los niños menores de tres años accede a educación o cuidado temprano, un nivel muy por debajo del promedio en los países miembros del organismo.

  • El informe señala que la estructura de los horarios escolares tampoco ayuda: las escuelas primarias públicas en México suelen operar solo unas pocas horas al día y la falta de servicios de cuidado después del horario escolar obliga a las madres a depender de familiares o a dejar sus empleos.
  • Según la OCDE, países con jornada escolar extendida reportan mayor participación de mujeres en el trabajo formal. Datos del programa de Escuelas de Tiempo Completo en México muestran que alargar la jornada escolar aumentó en más de cinco puntos porcentuales el empleo de madres.

La OCDE recomienda crear una red federal de servicios de cuidado infantil y educación inicial financiada con recursos públicos.

Esta red debería dar prioridad a familias de bajos ingresos y cubrir tanto a quienes trabajan en la economía formal como a quienes lo hacen en la informalidad.

  • El organismo calcula que lograr cobertura universal para niñas y niños menores de seis años costaría alrededor del 1.2% del Producto Interno Bruto (PIB), el doble del gasto actual.

La falta de servicios de cuidado para personas mayores también representa un obstáculo.

  • El informe estima que ofrecer atención a dos millones de personas mayores dependientes requeriría un gasto anual de 0.5% del PIB y podría generar hasta 800 mil empleos formales.

Además, la OCDE subraya que la profesionalización de quienes cuidan, mediante educación dual y certificación de competencias, es necesaria para asegurar la calidad del sistema.

  • El Plan Nacional de Desarrollo 2025–2030 incluye la creación de un Sistema Nacional de Cuidados que amplíe la cobertura y mejore la calidad de los servicios, con atención especial a las familias en situación de informalidad.
  • El informe también destaca que aumentar la presencia de mujeres en carreras científicas, tecnológicas y técnicas (STEM) contribuye a reducir la informalidad laboral femenina.

De acuerdo con la OCDE, la reducción de la informalidad femenina en México depende de inversiones en políticas públicas de cuidados, tanto para la infancia como para las personas mayores, y de un esfuerzo coordinado para profesionalizar y ampliar estos servicios./PUNTOporPUNTO

Documento Íntegro a Continuación:

https://www.ilo.org/sites/default/files/2025-03/Boletin_OIT-CEPAL_economia%20del%20cuidado%20LAC_0.pdf

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