La ambición de China de abastecerse de electricidad no cesa. Parques solares kilométricos, aerogeneradores gigantes y saltos de agua impresionantes buscan asegurar la energía para el gigante asiático ante cualquier circunstancia. Pero todas estas obras de ingeniería siguen estando acompañadas del uso de combustibles fósiles, a los que el país no renuncia. Una obsesión por el autosuficiencia que viene directamente del líder comunista Xi Jinping, que busca blindarse frente a esa volatilidad global actual.
Por todo ello, se está construyendo la central hidroeléctrica de bombeo a gran escala situada a mayor altitud del mundo en Daofu, Sichuan. En concreto, se sitúa en el río Yalong y forma parte del proyecto principal de la base integrada hidroeléctrica, eólica y solar de la cuenca de dicho río.
- Según informa la agencia china Xinhua, la construcción tendrá una capacidad instalada total de 2,1 millones de kilovatios, con una inversión aproximada de 15.100 millones de yuanes y una producción anual estimada de 2.994 millones de kilovatios-hora. La instalación cuenta con seis unidades generadoras reversibles de 350.000 kilovatios cada una, y está compuesta principalmente por un embalse superior, un embalse inferior, un sistema de conducción de agua, una central eléctrica subterránea y una subestación en superficie.
El almacenamiento por bombeo es hoy la tecnología de almacenamiento energético a gran escala más extendida, conocida como un «gran banco de energía». Se emplea principalmente para aplanar los picos y valles de la demanda eléctrica, regular la frecuencia y la fase del sistema, y servir como respaldo en situaciones de emergencia. Entre sus principales ventajas destacan su madurez tecnológica, alta eficiencia, gran capacidad y posibilidad de almacenamiento prolongado.
Durante los periodos de baja demanda, el excedente de electricidad –especialmente de origen eólico y solar– se utiliza para bombear agua desde el embalse inferior al superior, «cargando» así este banco energético. En las horas punta, el proceso se invierte: el agua desciende al embalse inferior y su energía potencial se transforma en electricidad para cubrir el incremento de consumo, lo que equivale a la «descarga» del sistema. En este sentido, la central hidroeléctrica de bombeo de Daofu, en el río Yalong, puede almacenar hasta 12,6 millones de kilovatios-hora diarios, suficiente para abastecer a unos dos millones de hogares en Sichuan.
Una vez completada, esta central aprovechará su capacidad de almacenamiento y regulación para optimizar la estructura del suministro eléctrico y fomentar el desarrollo coordinado de energías renovables. La región circundante dispone de abundantes recursos solares, con una capacidad fotovoltaica superior a los 20 millones de kilovatios.
- Con sus 2,1 millones de kilovatios de potencia instalada, la central de bombeo de Daofu podrá complementar esta generación, transformando alrededor de seis millones de kilovatios de energía solar intermitente en un suministro estable, continuo y de alta calidad. Este proyecto aspira además a convertirse en un referente para la integración de la energía hidroeléctrica de bombeo con la fotovoltaica en el país.
Desafío con el almacenamiento
La generación de energía renovable es cada vez más barata y accesible gracias al avance y la difusión de nuevas tecnologías. Sin embargo, el gran desafío sigue siendo el almacenamiento, es decir, evitar que se desperdicie la electricidad cuando se produce en exceso a la vez que se garantiza el suministro en momentos de alta demanda cuando no hay sol ni viento.
Contar con sistemas de almacenamiento eficaces es clave para que la transición energética sea realmente viable. En este ámbito, pocos países tienen tanto en juego como China, el mayor consumidor de energía del mundo y uno de los principales productores de electricidad a partir de fuentes renovables. Aunque las baterías están ganando protagonismo, el almacenamiento hidroeléctrico por bombeo continúa siendo la opción con mayor capacidad instalada a nivel global y la más adecuada para almacenar grandes cantidades de energía durante periodos prolongados.
En este contexto, China impulsa proyectos de gran escala que responden a desarrollos energéticos avanzados de carácter estratégico.
El almacenamiento energético
La expansión de renovables ha reducido costes de generación, pero ha reforzado un problema estructural: el almacenamiento.
La producción solar y eólica no coincide siempre con la demanda. En ese contexto, tecnologías como el almacenamiento por bombeo siguen siendo las más eficientes para grandes volúmenes y largos periodos, por su madurez, capacidad y estabilidad operativa.
Aunque las baterías electroquímicas avanzan rápidamente, su uso sigue siendo más adecuado para escalas menores o tiempos de descarga más cortos. En cambio, el bombeo hidráulico continúa dominando el almacenamiento masivo a nivel global.
En este escenario energético, la construcción que china ya ha puesto en marcha es una infraestructura de 2,1 GW y casi 3 TWh anuales. La central contará con una potencia instalada de 2,1 millones de kilovatios (2.100 MW) y una inversión aproximada de 15.100 millones de yuanes.
Su producción anual estimada alcanza los 2.994 millones de kWh (casi 3 TWh), una cifra suficiente para abastecer a unos dos millones de hogares en la región de Sichuan.
El diseño incluye seis unidades generadoras reversibles de 350.000 kilovatios cada una, además de un embalse superior, un embalse inferior, un sistema de conducción de agua, una central subterránea y una subestación en superficie.
El sistema es una central de almacenamiento por bombeo, considerada la tecnología más extendida a gran escala para almacenamiento energético que funciona como una gran ‘megabatería’ hidráulica.
Su funcionamiento es el siguiente:
- En horas de baja demanda, el excedente de energía (principalmente solar y eólica) se usa para bombear agua al embalse superior.
- En horas punta, el agua desciende y genera electricidad al pasar por las turbinas.
Este proceso convierte la instalación en una especie de “banco de energía”, capaz de almacenar electricidad en forma de energía potencial y liberarla cuando el sistema lo requiere.
La capacidad de almacenamiento diario alcanza los 12,6 millones de kWh lo que permite cubrir el consumo de aproximadamente dos millones de hogares durante un día.
La región donde se ubica el proyecto dispone de un gran potencial solar, con más de 20 millones de kilovatios de capacidad fotovoltaica instalada o prevista. Sin un sistema de almacenamiento, gran parte de esa energía sería intermitente y difícil de gestionar.
La central de bombeo permite precisamente lo contrario: transformar generación solar variable en suministro estable y continuo, actuando como estabilizador del sistema eléctrico.
Un proyecto estratégico en la política energética china
China mantiene una estrategia de autosuficiencia energética basada en la diversificación: grandes parques solares, eólicos y proyectos hidráulicos de escala masiva.
La central de Daofu se integra en ese enfoque como infraestructura de equilibrio del sistema, diseñada no solo para generar electricidad, sino para gestionar la variabilidad de las renovables en una red cada vez más compleja.
- Su construcción en condiciones extremas de altitud refuerza además el papel de la ingeniería como elemento clave en la transición energética global, donde el almacenamiento se consolida como el principal cuello de botella del sistema eléctrico del futuro.
La obra causa preocupación en India
El río fluye por la meseta tibetana. El proyecto ha suscitado críticas por su posible impacto en millones de indios y bangladesíes que viven río abajo, así como en el medio ambiente circundante y en los tibetanos locales.
Pekín afirma que el proyecto, con un costo estimado de 1,2 billones de yuanes (US$167.000 millones), priorizará la protección ecológica e impulsará la prosperidad local.
Una vez finalizado, el proyecto, también conocido como la Central Hidroeléctrica de Motuo, superará a la presa de las Tres Gargantas como la más grande del mundo y podría generar tres veces más energía.
- Expertos y funcionarios han expresado su preocupación por que la nueva presa permita a China controlar o desviar el río transfronterizo Yarlung Tsangpó, que fluye hacia el sur, hacia los estados indios de Arunachal Pradesh y Assam, así como hacia Bangladesh, donde desemboca en los ríos Siang, Brahmaputra y Yamuna.
- Un informe de 2020 publicado por el Lowy Institute, un centro de estudios australiano, señaló que «el control de estos ríos [en la meseta tibetana] otorga a China un control absoluto sobre la economía india».
- En una entrevista con la agencia de noticias PTI a principios de enero de 2025, el ministro jefe de Arunachal Pradesh, Pema Khandu, expresó su preocupación por la posibilidad de que los ríos Siang y Brahmaputra se sequen considerablemente una vez finalizada la presa.
«Representará una amenaza existencial para nuestras tribus y nuestros medios de vida. Es bastante grave porque China podría incluso utilizarla como una especie de ‘bomba de agua'», añadió.
«Supongamos que se construye la presa y se libera agua repentinamente, todo nuestro cinturón en torno al Siang quedaría destruido», declaró.
«En particular, la tribu Adi y grupos similares (…) verían sus propiedades, tierras y, sobre todo, vidas humanas, sufrir efectos devastadores», agregó.
- En 2025, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de India dijo haber expresado a China su preocupación por el impacto de la megapresa e instado a Pekín a garantizar que no se perjudiquen los intereses de los estados río abajo.
También destacó la necesidad de transparencia y consulta con los países afectados.
- India planea construir una presa hidroeléctrica en el río Siang, que actuaría como amortiguador ante las descargas repentinas de agua de la presa china y evitaría inundaciones en sus zonas.
- El Ministerio de Asuntos Exteriores de China ya había respondido a India en 2020, cuando dijo que Pekín tiene el «derecho legítimo» de construir una presa en el río y que ha considerado los impactos río abajo.
Bangladesh también expresó su preocupación a China por el proyecto, y en febrero, sus funcionarios enviaron una carta a Pekín solicitando más información sobre la obra.
El cañón más profundo y largo del planeta
Las autoridades chinas llevan mucho tiempo considerando el potencial hidroeléctrico de la presa, ubicada en la Región Autónoma del Tíbet.
Se encuentra en un enorme cañón, considerado el más profundo y largo del mundo, a lo largo de un tramo donde el Yarlung Tsangpó, el río más largo del Tíbet, da un brusco giro en U alrededor del monte Namcha Barwa.
En este giro, denominado «la Gran Curva», el río desciende cientos de metros.
- Reportes anteriores indicaban que las autoridades planeaban perforar varios túneles de 20 kilómetros de longitud a través del monte Namcha Barwa, mediante los cuales desviarían parte del río.
- Durante el fin de semana, un artículo de la agencia de noticias china Xinhua sobre la visita de Li Qiang indicó que los ingenieros realizarían trabajos de «enderezamiento» y «desviarían el agua a través de túneles» para construir cinco centrales eléctricas en cascada.
Xinhua también informó que la electricidad de la presa hidroeléctrica se transportaría principalmente fuera de la región, pero también cubriría las necesidades del Tíbet.
China ha estado considerando los escarpados valles y caudalosos ríos del oeste rural, donde se ubican los territorios tibetanos, para construir megapresas y centrales hidroeléctricas que puedan abastecer a las metrópolis del país, ávidas de electricidad.
El presidente Xi Jinping ha impulsado personalmente esta iniciativa mediante una política denominada «xidiandongsong», o «enviar electricidad del oeste al este».
El gobierno chino y los medios de comunicación estatales han presentado estas presas como una solución beneficiosa para todos, que reduce la contaminación y genera energía limpia, a la vez que beneficia a los tibetanos rurales.
Sin embargo, activistas afirman que las presas son el último ejemplo de la explotación de los tibetanos y sus tierras por parte de Pekín, y que las protestas anteriores fueron reprimidas.
- El año pasado, el gobierno chino detuvo a cientos de tibetanos que protestaban contra otra presa hidroeléctrica.
También existen preocupaciones ambientales por la inundación de los valles tibetanos, famosos por su biodiversidad, y los posibles peligros de construir presas en una región plagada de fallas sísmicas./Agencias-PUNTOporPUNTO





















