El Hidrógeno Verde (H 2 V) también conocido como hidrógeno renovable o e- Hydrogen, se produce mediante la electrólisis del agua que provocan la separación de moléculas del agua (H 2 O), en Hidrógeno y Oxigeno, usando energía eléctrica en un aparato llamado electrolizador provienente de energías renovables como la mareomotriz, hidroeléctrica, geotérmica, biomasa, solar y eólica, este proceso de generación no produce gases contaminantes, como tampoco su uso posterior, ya que de su uso solo se emite vapor de agua y no produce Dióxido de Carbono (CO 2 ).
- El Hidrógeno se encuentra combinado con otros elementos. Se encuentra en el agua junto con el oxígeno y se combina con el carbono para formar hidrocarburos como el gas, el carbón y el petróleo.
Lo que implica que hay que separarlo de las otras moléculas para poder usarlo como combustible, para el caso de las combustibles fósiles se hace por medio de la pirólisis y de la oxidación y con los procesos industriales asociados a los procesos de refinación de los hidrocarburos, lo cual genera las emisiones de gases contaminantes como el CO 2 para su obtención (a este se le conoce como hidrógeno gris).
Producción y consumo mundial
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía la producción y el uso global de hidrógeno alcanzaron los 97 millones de toneladas en 2023, con un crecimiento de 2,5% en comparación con el año anterior. China es responsable por el mayor consumo del producto (29%), seguido de América del Norte (16%) y del Oriente Medio (14%), mientras que el consumo de hidrógeno en América Latina y el Caribe fue de apenas 4 millones de toneladas, cerca del 4% del total mundial.
- Actualmente, la demanda global de hidrógeno se concentra principalmente en la refinación de petróleo 43 Millones de toneladas (Mt) y en usos industriales (54 Mt). En las refinerías, aproximadamente el 80% del hidrógeno es producido en las propias instalaciones, con un 45% proveniente de producción dedicada de hidrógeno y el resto generado como subproducto de otras operaciones, como el proceso de cracking en combustibles líquidos (gasolina y diésel).
El 20% restante fue hidrógeno comercial, generalmente adquirido de plantas cercanas o incluso dentro de la misma refinería, pero operadas por terceros. Este hidrógeno comercial es mayoritariamente generado a partir de combustibles fósiles sin captura de carbono. En 2023, menos del 1% del hidrógeno empleado en refinerías se originó a partir de tecnologías de bajas emisiones.
Centroamérica y México
Es notablemente claro que los gobiernos son esenciales para apoyar la inversión de la industria y crear un marco regulatorio que pueda ayudar al desarrollo de proyectos de hidrógeno, empero aún en Centroamérica y México carece de regulaciones específicas para el hidrógeno, ya que generalmente se considera un elemento químico y una sustancia peligrosa más que un combustible o portador de
energía.
Además, el marco regulatorio existente es insuficiente, genérico o desactualizado y no reconoce la cadena de valor de las energías renovables ni sus usos potenciales, más allá de hablar de una transición energética soportada principalmente en el uso de energías renovables pero de donde el H 2 V no se encuentra considerada su implementación.
Costa Rica
Es importante, señalar que en Centroamérica. Costa Rica destaca por contar con estándares nacionales que permiten la implementación y operación de aplicaciones de hidrógeno. Además, el Congreso está debatiendo un proyecto de ley de incentivo fiscal para el hidrógeno renovable. Costa Rica presenta condiciones muy favorables como son:
- Matriz eléctrica casi 100% limpia porque proviene de fuentes renovables, algo fundamental para producir hidrógeno verde. Esto sin duda se convierte en una ventaja competitiva con respecto a otros países.
- El país ya tiene experiencia en hidrógeno verde gracias a la empresa Ad Astra que cuenta con más de 10 años produciendo esta energía para emplearla en el transporte.
- Costa Rica está entre los 10 países con más agua de lluvia en el mundo. Una buena gestión del agua permitirá aprovechar el recurso para la generación de hidrógeno verde sin perjuicio de otros usos como el consumo humano y la agricultura.
El país se ha posicionado globalmente como líder en la lucha contra el calentamiento global y la protección del ambiente, así como por sus instituciones democráticas sólidas y una economía estable, lo cual despierta mucho interés en inversionistas nacionales e internacionales.
Panamá
Panamá se prepara para facilitar el uso de combustible de hidrógeno verde y amoníaco verde en el transporte marítimo, fomentar que los puertos cuenten con la infraestructura para de abastecimiento dicho energético y convertirse en unos de los pioneros en poner a disposición el despacho de hidrógeno verde y amoniaco verde para el sector marítimo antes del 2030.
Los barcos pueden ser alimentados en el Canal de Panamá con E-Fuels e hidrógeno verde alineados con las regulaciones de la Unión Europea para descarbonización del sector marítimo. Combustibles Sintéticos para aeronaves aterrizando y despegando del aeropuerto de Panamá. Para los Sectores residenciales y comerciales o públicos comenzará con una asociación para construir una “Casa de Hidrógeno” piloto para demostrar el uso de hidrógeno para cocinar, enfriar y suministrar electricidad.
México
En el caso de México, varios marcos regulatorios y políticas energéticas mencionan el hidrógeno, pero sólo en términos de producción y exploración. En 2021, una actualización de la Ley de Electricidad Industrial reconoció el hidrógeno como energía limpia apta para combustión o pilas de combustible.
- Existen 16 proyectos relacionados con el hidrógeno en diferentes etapas de desarrollo (8) o que han sido anunciados públicamente (8). Estos proyectos están centrados principalmente en el aprovechamiento del hidrógeno verde y que buscan el desarrollo de plantas de producción o de estrategias de adopción de hidrógeno en diferentes industrias y zonas del país, y requerirán inversiones mayores a 20 mil millones de dólares en conjunto.
Tres proyectos ya producen hidrógeno en México, aunque todavía bajo esquemas piloto orientados a validar tecnología y modelos operativos. Dos de esas iniciativas pertenecen a Infra, con plantas ubicadas en Querétaro y San Luis Potosí, donde cada desarrollo implicó inversiones cercanas a los 100 millones de pesos mexicanos, equivalentes a unos US$ 5 millones.
Y también proyecta el uso de hidrógeno mezclado con gas natural (hasta en un 30%) en la generación de electricidad, que permite una transición gradual económicamente viable hacia combustibles con menor huella de carbono.
También considera su proximidad con los mercados de América del Norte y Europa, sumada a la infraestructura portuaria en el Golfo y el Pacífico, tanto como un consumidor pero también como un exportador clave de derivados del hidrógeno, como el amoníaco verde para fertilizantes o el metanol sintético para la industria marítima.
Honduras, El Salvador y Guatemala
Por otro lado, Honduras, El Salvador y Guatemala se encuentran en fases iniciales de desarrollo de hidrógeno verde, enfocados en la cooperación internacional, investigación de hojas de ruta y aprovechamiento de sus matrices eléctricas altamente renovables, principalmente geotérmicas y solares.
- El Salvador cuenta con una ventaja competitiva gracias a su fuerte base en energía geotérmica. Entidades como LAGEO desarrollan prototipos para producir hidrógeno verde a pequeña escala y el país avanza en el diseño de su Hoja de Ruta Nacional con el respaldo del PNUMA.
- Guatemala destaca por su potencial para convertirse en un centro (hub) regional. Desde 2020, el hidrógeno verde está reconocido legalmente como fuente renovable, gozando de exenciones fiscales que abarcan hasta 10 años en operaciones para incentivar la inversión.
- Y en Honduras la Secretaría de Energía (SEN) impulsa el desarrollo de este vector energético. Actualmente se apoya en programas de cooperación internacional, como el proyecto GeoH2Verde impulsado por Alemania y en conjunto con El Salvador, para estructurar políticas públicas y marcos regulatorios.
Los tres países forman parte de declaraciones latinoamericanas para crear mercados y certificados de hidrógeno verde. Además, comparten un proyecto de cooperación triangular con Alemania, diseñado para acelerar la transición energética y compartir capacidades técnicas.
El Hidrógeno verde tiene grandes beneficios ya que genera cero emisiones al consumirse o quemarse, su único subproducto es vapor de agua sin generar dióxido de carbono, permite almacenar energía renovable a gran escala y se puede usar como materia prima industrial o como combustible.
Es una opción para la descarbonización a través de sustituir combustibles fósiles en sectores difíciles de electrificar (industria pesada, aviación y transporte de carga). Todo el ciclo de producción y consumo está libre de gases de efecto invernadero lo que lo hace eficientemente sostenible.
A medida que estos esquemas evolucionen, deberán integrarse con estándares y certificaciones globales y políticas públicas que determinen la reducción en las emisiones de CO 2 que incentiven el desarrollo de esta industria con aplicaciones dentro de los industria pesada, el transporte, la producción de combustibles sintéticos, la generación y almacenamiento de electricidad para su participación en el mercado internacional de emisiones.
Cómo el Hidrógeno verde podría transformar la energía
Una investigación desarrollada en Corea del Sur ha llamado la atención de la comunidad científica internacional. El trabajo se enfoca en uno de los principales desafíos que enfrenta la producción de hidrógeno renovable: mejorar la eficiencia de los sistemas encargados de separar el agua para generar este combustible limpio.
- Aunque a primera vista pueda parecer un avance técnico destinado únicamente a laboratorios especializados, sus posibles implicaciones alcanzan sectores industriales, económicos y ambientales de todo el mundo. Incluso podría representar una oportunidad importante para regiones como América Latina, donde el potencial para generar energías renovables continúa creciendo año tras año.
La relevancia de este tipo de innovaciones radica en que el hidrógeno renovable es considerado una de las herramientas más prometedoras para avanzar hacia economías más sostenibles sin renunciar al crecimiento industrial.
El desafío de producir energía limpia de forma más eficiente
La producción de hidrógeno mediante electrólisis consiste en utilizar electricidad para separar las moléculas de agua y obtener hidrógeno y oxígeno. Cuando esa electricidad proviene de fuentes renovables como la energía solar o eólica, el resultado es un combustible prácticamente libre de emisiones contaminantes.
- Sin embargo, uno de los obstáculos más importantes ha sido la eficiencia de los sistemas utilizados durante el proceso. A medida que se genera hidrógeno, aparecen pequeñas burbujas que pueden dificultar la circulación adecuada de líquidos y gases dentro del equipo. Aunque parecen insignificantes, estas acumulaciones terminan afectando el rendimiento y aumentando el consumo energético.
- Los investigadores surcoreanos trabajaron precisamente sobre este problema. En lugar de concentrarse únicamente en los materiales catalizadores, rediseñaron los canales internos del sistema para facilitar la expulsión de las burbujas y mejorar el flujo dentro del proceso. El resultado fue una operación más estable y eficiente durante largos periodos de funcionamiento.
Este tipo de mejoras resulta especialmente relevante porque cada avance que reduce pérdidas energéticas contribuye directamente a disminuir los costos de producción y acerca la tecnología a aplicaciones comerciales más amplias.
Hidrógeno verde y las oportunidades para Latinoamérica
El potencial de América Latina para convertirse en una región estratégica dentro de la transición energética es enorme. Países como México, Chile, Brasil, Colombia y Argentina cuentan con abundantes recursos solares y eólicos que podrían utilizarse para generar grandes cantidades de energía renovable.
- En este escenario, tecnologías más eficientes para producir Hidrógeno verde podrían convertirse en una herramienta clave para impulsar nuevas industrias sostenibles. La región posee extensas áreas con altos niveles de radiación solar, así como corredores de viento capaces de abastecer instalaciones de gran escala destinadas a la producción energética.
Además, muchos países latinoamericanos buscan diversificar sus economías mediante proyectos relacionados con innovación, sostenibilidad y exportación de energías limpias. La posibilidad de producir hidrógeno a menor costo podría abrir oportunidades para atraer inversión, generar empleos especializados y fortalecer cadenas de suministro vinculadas a la economía verde.
Más allá de la exportación, también existe un potencial importante para utilizar este recurso dentro de las propias economías regionales, especialmente en sectores industriales donde reducir emisiones resulta más complejo que simplemente electrificar procesos.
Una innovación que podría beneficiar a múltiples industrias
Uno de los aspectos más interesantes de esta investigación es que sus resultados no se limitaron a pruebas breves de laboratorio. El sistema logró mantener un funcionamiento estable durante más de mil horas, demostrando una resistencia que resulta fundamental para cualquier aplicación industrial.
- La estabilidad operativa es uno de los factores más valorados por empresas que buscan adoptar nuevas tecnologías. Una planta industrial necesita producir de manera constante durante largos periodos para justificar inversiones y garantizar rentabilidad. Por ello, cualquier innovación que mejore la durabilidad y reduzca costos puede acelerar significativamente su adopción.
- Sectores como la fabricación de fertilizantes, la producción de acero con bajas emisiones, la industria química y el almacenamiento energético podrían beneficiarse de avances de este tipo. También existe interés creciente en el desarrollo de combustibles alternativos para actividades donde la electrificación directa presenta limitaciones, como la aviación o el transporte marítimo.
La reducción en el uso de materiales costosos dentro de los catalizadores representa otro elemento atractivo, ya que facilita el escalamiento de la tecnología y mejora su viabilidad económica a largo plazo.
El futuro de la transición energética sostenible
La transición energética global no depende únicamente de construir más parques solares o instalar más turbinas eólicas. También requiere soluciones capaces de almacenar energía, transportarla y utilizarla en sectores donde otras alternativas todavía enfrentan dificultades.
Por eso, innovaciones como la desarrollada por los investigadores surcoreanos generan tanto interés. Mejorar la eficiencia de la producción de hidrógeno significa avanzar hacia sistemas energéticos más competitivos, sostenibles y accesibles para un mayor número de países.
- En América Latina, donde existe un enorme potencial renovable todavía por aprovechar, estos avances podrían convertirse en una oportunidad para acelerar proyectos de desarrollo sustentable y fortalecer la competitividad regional dentro de la economía verde global.
- Todavía quedan desafíos relacionados con infraestructura, inversión y escalamiento industrial. Sin embargo, cada mejora tecnológica acerca un poco más la posibilidad de que el hidrógeno renovable se convierta en una pieza central de la matriz energética del futuro.
Al final, el verdadero valor de estas innovaciones no se encuentra únicamente en los laboratorios donde nacen, sino en su capacidad para transformar industrias completas y contribuir a una economía más limpia.
Si las nuevas tecnologías continúan avanzando en eficiencia y costos, el Hidrógeno verde podría desempeñar un papel cada vez más importante en la construcción de un futuro energético sostenible para Latinoamérica y el resto del mundo, consolidando definitivamente al Hidrógeno verde como una de las grandes apuestas de la transición energética.
El potencial y los retos del hidrógeno verde
La producción de hidrógeno verde será costo-efectiva sólo en regiones de alto potencial solar o eólico, como Chile, el norte de África, Medio Oriente y algunas zonas de Asia, pero estos países deben avanzar decididamente en el despliegue de las energías renovables base. Además, este combustible deberá transportarse a las regiones del norte global, con agendas ambiciosas de descarbonización, y a otros países tradicionalmente productores de combustibles fósiles, que deberán reestructurar su economía.
Muchos de estos países, ubicados en la franja del trópico, cuentan además con una gran producción agrícola, lo que puede ayudarles a ser protagonistas de la transición energética global. Sus residuos agroindustriales suponen una fuente estratégica para producir hidrógeno de bajas emisiones y combustibles derivados, como amoníaco, metanol, biojet (usado en aviación) y biohidrógeno.
Este nuevo tipo de hidrógeno es abundante y asequible en muchas regiones, pero aún no figura en la mayoría de las hojas de ruta energéticas ni en las estrategias de importación del norte global. Su producción se basa en tecnologías maduras, ya consolidadas y fiables, y puede incluso alcanzar una emisión netamente negativa de carbono. Es una oportunidad para que países como Colombia, Brasil, India y Malasia, entre otros, impulsen sus economías de hidrógeno mediante soluciones locales, accesibles y alineadas con la transición energética mundial.
Como ejemplo, Colombia podría desarrollar una estrategia de producción energética pionera combinada, con el 37 % de su hidrógeno producido a partir de energías renovables, como la solar y la eólica, y el 63 % restante como biohidrógeno a partir de residuos de su agroindustria, proveyendo de esta forma el 1,2 % del mercado de hidrógeno mundial estimado para 2050.
Hacia una transición energética justa
Finalmente, al establecer convenios de oferta y demanda de biohidrógeno desde el sur al norte globales se abordarían dos pilares fundamentales de la COP: la justicia ambiental y la responsabilidad diferenciada. A través de esta última, los grandes emisores de gases de efecto invernadero adquieren la responsabilidad de acompañar la transición energética de los países menos productores pero más afectados por el calentamiento global.
Si bien la COP30 no otorgó un protagonismo directo al biohidrógeno, el marco de acción acordado sí creó un espacio para su desarrollo futuro. Para América Latina –una región rica en recursos de biomasa– este biocombustible podría convertirse en un vector energético clave, complementario al hidrógeno verde producido por la solar y la eólica, así como en una oportunidad para transformar residuos en energía limpia mientras se impulsa el desarrollo rural y la economía circular.
El biohidrógeno es un energético abundante y económico que puede aportar justicia ambiental y responsabilidad diferenciada en la transición energética global. Por ello, debería incluirse cuanto antes./Agencias-PUNTOporPUNTO




















