- Según un estudio publicado en la revista Science Advances, la gran mayoría de los plásticos que terminan en el océano provienen de un grupo muy selecto y localizado de ríos contaminados.
Sin embargo, basados en un nuevo modelo probabilístico, los investigadores han detectado que la dispersión de los residuos es mayor de lo que se estimaba.
- La investigación, liderada por expertos vinculados a The Ocean Cleanup, señala que las grandes arterias fluviales de zonas altamente pobladas del planeta son las culpables de la gran contaminación que sufren hoy nuestros mares.
¿Qué ríos de la Tierra emiten el 80 % de la basura al mar?
Son exactamente 1656 ríos los responsables de casi la totalidad del vertido plástico global en el océano. Un análisis completo de nuestro planeta demuestra que son los ríos pequeños que atraviesan áreas urbanas los que generan el 80 % de la basura que acaba en el mar.
Estos focos de contaminación se concentran especialmente en el sudeste asiático y África occidental, donde el uso del suelo y las lluvias intensas facilitan el arrastre de desechos.
- Filipinas encabeza esta lista negra de emisiones. Este país asiático, debido a su fisionomía de archipiélago y a la cercanía de sus ciudades a las costas, permite que el plástico llegue al mar con una facilidad abrumadora.
- De hecho, el río Pasig en Filipinas se sitúa ahora como el más contaminante del mundo. Esta nueva clasificación desplaza al Yangtze, en China, que hasta este informe de The Ocean Cleanup figuraba como el principal emisor de residuos plásticos a nivel mundial.
¿Por qué la basura de los ríos contamina al mar?
Los investigadores explican que el plástico generado cerca de un río o en una ciudad costera tiene muchísimas más posibilidades de terminar en el ecosistema marino.
- En cambio, los residuos que se producen tierra adentro, lejos de la red fluvial, suelen quedar atrapados en el entorno terrestre. Esta distinción es vital porque permite focalizar las tecnologías de limpieza en los ríos clave.
Además, la gestión de los residuos en estas zonas resulta esencial, ya que actuar sobre estos 1656 ríos permitiría cortar de raíz el flujo masivo de plásticos al océano.
¿Cómo limpia los ríos el Interceptor?
El Interceptor es una solución tecnológica diseñada por la organización The Ocean Cleanup para la extracción de plásticos en los ríos y arterias. Este objeto funciona como una barrera activa que captura la basura antes de su llegada al océano.
- Su estructura utiliza una pantalla flotante que guía los residuos hacia una cinta transportadora, la cual extrae los materiales del agua mediante el impulso de la propia corriente y energía solar.
Gracias a este mecanismo, el sistema separa los sólidos del flujo fluvial de manera autónoma. La ingeniería aplicada por The Ocean Cleanup permite que el dispositivo almacene los desechos en contenedores internos.
- Un transbordador automático distribuye la carga para optimizar el espacio de la barcaza hasta completar su capacidad. Además, el sistema cuenta con sensores y una conexión de datos para avisar a los operarios cuando es necesario el vaciado.
Las 5 “islas de basura” que existen en la Tierra
La mala gestión de desechos a nivel mundial impacta negativamente en todo el ecosistema. Según datos aportados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “el mundo genera 2000 millones de toneladas de desechos sólidos urbanos cada año, el 45% de los cuales no se gestiona adecuadamente”.
- Esto no solamente causa grandes vertederos de basura a cielo abierto como, por ejemplo, el presente en el desierto de Atacama en Chile, sino que algunos de ellos terminan en los océanos, donde se agrupan.
La formación de las llamadas “islas de basura” se debe no solo a los residuos presentes en los cuerpos de agua, sino también a las corrientes marinas que, debido a su desplazamiento, crean torbellinos subacuáticos que provocan la acumulación de los desechos en áreas específicas.
- Estos giros están presentes en los océanos Pacífico Norte, Pacífico Sur, Atlántico Norte, Atlántico sur e Índico, y son los responsables de la circulación de las aguas oceánicas, la regulación de temperaturas y de los agrupamientos de basura que viajan a través de ellos y se asientan en el centro donde las corrientes son estáticas.
- Expertos pertenecientes a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos explican que estas manchas “están muy lejos en medio del océano, donde la gente casi nunca va. Debido a que son tan remotos, puede resultar difícil estudiarlos”.
Pero sus efectos negativos en el medioambiente son percibidos, ya que las especies marinas consumen la basura presente en estos extensos parches, se intoxican y miles de animales mueren anualmente debido a esto.
También puede afectar negativamente a los humanos, ya que los microplásticos permanecen en los organismos de los animales marinos y pueden ser ingeridos al comer pescado o mariscos.
- Para lograr limpiarlos no es suficiente con el simple hecho de enviar barcos para recoger toda la basura, ya que la gran parte de estas islas está compuesta por microplásticos difíciles de erradicar, ya que no son observables a simple vista, y se pueden extender hasta el suelo marino.
Estos surgen a partir de la erosión de grandes envases por parte del aire, el agua marina y el sol. Además, las islas son demasiado extensas y suelen moverse con las corrientes, por ende a veces es complicado determinar la ubicación precisa de todos los desechos.
- La mejor opción para prevenir el crecimiento de estos parches sería la disminución, o preferiblemente la erradicación, del uso de materiales no biodegradables a gran escala. “Al actuar para prevenir los desechos marinos, podemos evitar que este problema siga creciendo”, comentaron desde NOAA.
- Actualmente, se conocen cinco islas de basura que coinciden con las áreas centrales de los giros oceánicos mencionados. Esto significa que las grandes manchas de basura se encuentran en todas las partes del mundo y no representan una amenaza solo a los ecosistemas regionales, sino que se trata de una problemática global.
Isla de basura del océano Pacífico Norte
Este enorme continente de basura está conformado principalmente por plásticos. Fue descubierto en el año 1997 por el oceanógrafo estadounidense Charles Moore. En ese momento la isla era tan grande que tardó siete días en cruzarla, y desde entonces continuó creciendo.
- Un estudio publicado en la revista Nature, originalmente en 2018 y actualizado en 2023, la denominada “Gran zona de basuras del Pacífico” (GPGP, por sus siglas en inglés) hoy en día comprende 1,6 millones de km cuadrados (que serían cinco veces el tamaño de la provincia de Buenos Aires) y está compuesta por unas 80.000 toneladas de plástico.
- De todo el plástico presente, un 94% son microplásticos resultantes de la erosión de envases por parte del agua marina y del aire que no se perciben a simple vista. Debido a esto, este gran parche no puede ser captado por satélites.
- Algunos organismos, como anémonas, hidroides y anfípodos, se agruparon en el área y se están desarrollando de forma desmedida. Se las denomina “comunidades neopelágicas” y representan un riesgo para el equilibrio del ecosistema, ya que previamente su presencia no era tan marcada.
Actualmente, la isla se encuentra en una zona donde las corrientes son estáticas, y continúa creciendo en el océano Pacífico Norte debido al continuo descarte de basura en mares y en ríos que desembocan en los océanos.
Isla de basura del océano Atlántico Norte
En términos de tamaño, es más pequeña que la del Pacífico Norte, pero de igual manera comprende una larga extensión de cientos de kilómetros. Su formación se dio a partir de las corrientes del Atlántico Norte, conocidas como AMOC, que regulan la temperatura de la costa este norteamericana y la de la península europea. Se encuentra cerca de la zona costera estadounidense.
- Fue estudiada a lo largo de 22 años (1986-2008) por científicos pertenecientes a la Asociación de Educación Marina en Woods Hole, Massachusetts y estudiantes. Los resultados de las muestras revelaron en el año 2010 que la mayor densidad de desechos de la isla son muy pequeños y livianos, lo que les facilita moverse a través de las corrientes y, por ende, es más posible que sean consumidos por animales marinos.
- En algunas regiones de esta extensa mancha se detectaron hasta 200.000 trozos de basura por kilómetro cuadrado, aunque la densidad puede ser mayor, ya que los movimientos de las olas y el viento pueden provocar que la basura más densa se deposite varios metros por debajo de la superficie.
Un área especialmente preocupante es la del Mar de los Sargazos, cerca de las costas norteamericanas, donde la ONG Greenpeace halló grandes concentraciones de microplásticos.
Isla de basura del océano Pacífico Sur
Esta acumulación se encuentra entre las costas de Australia y Chile, y abarca aproximadamente 2,6 millones de kilómetros cuadrados.
- Debido al gran desarrollo de la actividad pesquera en el área, la mayoría de los residuos encontrados en el centro del giro son provenientes de redes de pesca erosionadas en microplásticos.
- Su existencia fue predicha en el 2011, cuando surgieron una mayor cantidad de estudios con relación a la contaminación de los mares, y finalmente se analizó más en profundidad en 2017 para estimar su tamaño y composición.
Isla de basura del océano Atlántico Sur
- Es la más pequeña de las cinco, con un área de 0,7 millones de kilómetros cuadrados. La mayor parte de su composición proviene de residuos de las costas asiáticas que, debido a las corrientes del océano Índico, viajan hasta el sur del océano Atlántico.
- Debido a que su ubicación no se encuentra entre las principales rutas comerciales de los barcos, no existen muchos estudios con relación a su composición y efectos en la vida marina.
Isla de basura del océano Índico
Todavía hacen falta más estudios sobre la acumulación de desechos en esta zona. Si bien hay evidencia que los países con costas que desembocan en este océano producen una alta cantidad de desechos debido a que son densamente poblados, los análisis con respecto al destino de esos residuos en los cuerpos de agua son escasos y muy recientes.
- Se estima que esta isla tiene aproximadamente 10.000 partículas de basura por kilómetro cuadrado. Una investigación publicada en el año 2021 detalla que al estudiar la región sureste del océano, cerca de las costas del sur de África, los científicos hallaron grandes cantidades de macrobasura, es decir, residuos visibles a simple vista.
Sin embargo, no se acumulan en una zona bien definida ya que, debido a su disposición espacial, muchos de esos desechos son arrastrados por las corrientes del océano Atlántico Sur donde son acumulados en la isla formada dentro del giro.
La contaminación resulta letal para la fauna marina
- La contaminación por plásticos en los océanos es una amenaza para la supervivencia de diversas especies marinas. Hasta ahora, existían pocas certezas sobre la cantidad precisa de residuos plásticos capaz de provocar la muerte en aves, tortugas y mamíferos marinos, lo que dificultaba establecer parámetros claros para la conservación.
- Ante esto, un equipo de científicos realizó un estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), que proporciona cifras rigurosas sobre la dosis letal de plásticos para la fauna marina, tras analizar los datos de más de 10.000 autopsias de animales realizadas a lo largo de varias décadas.
Qué cantidad de plásticos es letal para las especies marinas
La investigación determinó que la ingesta de 23 piezas de plástico, o un total de 0,098 centímetros cúbicos de plástico por cada centímetro de longitud corporal, coloca a un ave marina en riesgo del 90% de mortalidad.
- Para los mamíferos marinos, el umbral se sitúa en 29 piezas o 39,89 centímetros cúbicos por centímetro de longitud corporal, mientras que en tortugas marinas corresponde a 405 piezas o 5,52 centímetros cúbicos por centímetro.
- Estos valores se calcularon según la carga plástica documentada durante las necropsias y consideran tanto la cantidad de objetos ingeridos como su tamaño en el contexto del cuerpo de cada animal.
Esta diferencia entre el número de piezas y el volumen considerado fatal responde a las características propias de cada grupo.
- El estudio explica que los mamíferos marinos suelen ingerir piezas más grandes, como restos de redes o fragmentos voluminosos, lo que eleva el volumen total con menos unidades.
- En cambio, las tortugas marinas tienden a tragar una mayor cantidad de fragmentos pequeños, por lo que se requiere un número mucho mayor de piezas para alcanzar un volumen que represente riesgo mortal.
Se detalla que el volumen de material ingerido resulta un indicador más preciso que el número de piezas para anticipar el desenlace fatal, especialmente porque la obstrucción física del tracto digestivo es la causa principal de muerte vinculada a plásticos.
- La mortalidad por plásticos afecta de manera diversa. El informe señala que el 47% de las tortugas marinas, el 35% de las aves marinas y el 12% de los mamíferos marinos examinados presentaron restos plásticos en su aparato digestivo.
- Los registros muestran que la probabilidad de muerte varía según el material: seis piezas de caucho marino en aves o 28 piezas de redes de pesca en mamíferos son suficientes para alcanzar el umbral de 90% de mortalidad.
Las necropsias permiten constatar que las muertes por plásticos suelen deberse a obstrucción, perforación o torsión intestinal producida por los desechos ingeridos.
- La mayoría de las veces, son bolsas, globos, fragmentos duros, sogas o redes. En el caso de las aves, el estudio evidencia una sensibilidad particular al caucho y los globos por su elasticidad, que puede facilitar el taponamiento de los conductos internos.
- El equipo, encabezado por Erin L. Murphy, recopiló datos y procedimientos de necropsia publicados entre 1900 y junio de 2023, utilizando bases académicas y redes globales de varamientos de fauna marina.
- El muestreo comprendió 10.412 animales, con representación de 57 especies de aves marinas, 31 especies de mamíferos marinos y las siete especies conocidas de tortugas marinas.
“La dosis letal varía según la especie, el tamaño del animal, el tipo de plástico que consume y otros factores, pero en general es mucho menor de lo que se podría pensar, lo cual es preocupante si se tiene en cuenta que cada minuto llega al océano una cantidad de plástico equivalente a la que llena un camión de basura”, aclaró Murphy en un comunicado oficial.
Para cada combinación de material y especie se calcularon los volúmenes y cantidades asociadas a una probabilidad del 50% y del 90% de fallecimiento. Este enfoque permitió elaborar una referencia útil para futuros marcos regulatorios y evaluación de riesgos ambientales, según los autores.
Cómo los resultados pueden usarse en planes de acción y monitoreo
La investigación propone que los resultados pueden integrarse como referencia para planes de monitoreo y políticas públicas orientadas a la reducción de macroplásticos marinos. Los propios autores del estudio enfatizan que, debido a la variedad de materiales y tamaños involucrados, los valores generados constituyen una base de evaluación para la elaboración de reglamentaciones a medida de las comunidades o hábitats en riesgo.
- Al vincular estas observaciones con la frecuencia de exposiciones y rutas migratorias, se permiten estimaciones locales del riesgo y la efectividad de diversas estrategias de intervención, como campañas de limpieza costera o restricciones al uso de ciertos productos plásticos.
El trabajo advierte la necesidad de unificar criterios para cuantificar plásticos en fauna marina y de fortalecer las bases de datos internacionales. Solo así podrán ajustarse los límites y umbrales de conservación, y atender la vulnerabilidad de especies que ya se encuentran bajo presión por otros factores ambientales./PUNTOporPUNTO
Documento Íntegro a Continuación:
https://www.science.org/doi/pdf/10.1126/sciadv.aaz5803?download=true
























