BAJA INVERSIÓN pública y la INFORMALIDAD pueden reducir los objetivos planteados en el PLAN MÉXICO

Factores como una recaudación fiscal ineficaz, baja inversión pública y la informalidad, reducen la capacidad del Estado para cumplir con los objetivos planteados en el Plan México, advirtió Mariana Mazzucato, autora del estudio «State Transformation for Plan Mexico».

  • Para cumplir con las metas planteadas por el Plan México se requiere de un marco fiscal que permita la inversión, mayor participación de la banca de desarrollo y una coordinación entre distintos ámbitos de Gobierno que trabajen por objetivos conjuntos.
  • Según el planteamiento, factores como la baja recaudación fiscal y la informalidad limitan la capacidad del Estado para financiar infraestructura y servicios públicos necesarios para el Plan México.

«La baja recaudación fiscal de México limita la capacidad del Estado para financiar la infraestructura, las capacidades y los servicios públicos necesarios para el Plan México. Si bien la mejora en la recaudación ha incrementado los ingresos, la gestión administrativa por sí sola no basta. Una base impositiva más amplia y progresiva fortalecería la capacidad fiscal y, al mismo tiempo, alinearía el sistema tributario con los objetivos distributivos de prosperidad compartida», advirtió la autora del estudio.

Con respecto a la informalidad, subrayó que es un problema estructural de ingresos que limita las contribuciones en el País.

«Dado que la informalidad aún representa más de la mitad del empleo, la base impositiva y de contribuciones de México sigue siendo limitada. Las contribuciones a la seguridad social, que rondan 2.4 por ciento del Producto Interno Bruto, están muy por debajo de la norma de la OCDE», manifestó.

  • Externó que se requiere cambiar la estructura productiva que genera la informalidad: expandir el trabajo decente, apoyar la modernización de las pequeñas empresas, mejorar el acceso al financiamiento, utilizar las compras públicas para incorporar a las empresas a las cadenas de suministro formales y fortalecer los beneficios sociales asociados con la formalidad.

Señaló que el Plan México ha marcado el rumbo adecuado, pero su ejecución requiere un mayor espacio fiscal y una arquitectura estatal más sólida.

«Dado que el crecimiento no solo tiene una tasa sino también una dirección, la tarea no consiste únicamente en movilizar más inversión, sino en orientarla hacia los objetivos que México se ha fijado: capacidad productiva nacional, seguridad hídrica, soberanía sanitaria, energías limpias, soberanía alimentaria y desarrollo territorial», argumentó.

  • Consideró que las prioridades del Plan no pueden materializarse mediante planes sectoriales o proyectos aislados, sino que se requiere un diseño de políticas coherentes que articulen a Secretarías y banca de desarrollo.

En este sentido, señaló que la inversión pública es importante para estimular al capital privado y no solo debe emplearse para programas sociales.

«La estrategia de consolidación de México ha protegido los programas sociales, lo cual constituye un logro importante. Sin embargo, cuando la inversión pública se convierte en la variable de ajuste, el Estado debilita una de las principales palancas necesarias para llevar a cabo el Plan México. Un marco fiscal alineado con la prosperidad compartida debe proteger simultáneamente los avances sociales y la inversión productiva», sostuvo.

Dijo que es necesario orientar el financiamiento ya que el crédito a la actividad productiva es limitado.

  • El Plan México, destacó, exige que la banca pública dé créditos en etapas más tempranas, a plazos más largos y con una orientación más clara que la banca privada.

En este sentido, dijo que las finanzas públicas, la contratación pública y la regulación definen en qué invierten las empresas, dónde lo hacen y quiénes se benefician.

«En la mayoría de las áreas relevantes para el Plan México, la inversión privada depende de que la inversión pública sea prioritaria: infraestructura, sistemas de agua, energía limpia, logística, capacidad de salud y desarrollo de proveedores. Las empresas invierten cuando el Estado proporciona activos complementarios, crea demanda, reduce la incertidumbre y señala la dirección del crecimiento. Si se recorta la inversión pública, el retorno esperado de la inversión privada disminuye, lo que debilita la movilización en lugar de fortalecerla», recalcó./Agencias-PUNTOporPUNTO

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