Marcela Vázquez Garza, analista política y columnista, advirtió que México transita hacia un cambio demográfico acelerado sin la infraestructura necesaria ni personal médico especializado para atender a la población de la tercera edad.
La especialista señaló que el país alcanzará una proporción de adultos mayores similar a la de Europa en un lapso de 30 años, frente al siglo que tomó a los países europeos completar dicho proceso.
- La analista expuso la brecha existente entre las necesidades de este grupo poblacional y la capacidad de respuesta del Estado mexicano. Vázquez Garza subrayó la falta de especialistas en medicina geriátrica y la carencia de residencias públicas suficientes para garantizar condiciones dignas de vida.
- Hoy en México hay 17.1 millones de personas adultas mayores, que es casi el 13% de la población total. Pero para el 2030, que es dentro de apenas 4 años, va a haber más adultos mayores que niños menores de 14 años en este país. Y para el 2050, uno de cada cuatro mexicanos va a tener más de 60 años», puntualizó Vázquez Garza.
Déficit en servicios especializados y asilos públicos
La columnista detalló que el sistema de salud mexicano presenta un déficit en la atención especializada, dado que apenas dos de cada 100 médicos cuentan con especialidad en geriatría.
- Asimismo, la infraestructura de cuidado es limitada, al existir solo 819 residencias para adultos mayores en todo el territorio nacional, de las cuales el 85% corresponden al sector privado con costos inaccesibles para la mayoría de las familias.
- La analista precisó que el 15% de los asilos restantes, correspondientes al ámbito público, opera bajo condiciones de saturación que impiden una atención adecuada. Vázquez Garza agregó que la falta de un sistema integral de cuidados obliga a que la atención recaiga mayoritariamente en el entorno familiar, sin respaldo institucional para las personas responsables de dicha labor.
- Del 15% que es público, pues tienen tan poco espacio que muchas veces no hay especialistas; se ha hablado de una realidad que implica prácticamente esperar a que fallezca un residente para que se libere un lugar para otro», explicó la especialista.
El sistema nacional de cuidados en el Senado
Respecto a la propuesta del Sistema Nacional de Cuidados, la columnista recordó que el proyecto permanece estancado en el Senado desde hace varios años.
- Aunque existen programas de apoyo gubernamental, Vázquez Garza enfatizó que estas transferencias no constituyen un sistema integral de atención. Respecto a la Ley Integral de Cuidados aprobada en la Ciudad de México, cuestionó el plazo de 30 años fijado para lograr una cobertura total.
- La experta advirtió que dicho periodo abarcará al menos cinco gobiernos distintos, lo cual incrementa el riesgo de que el tema pierda prioridad en la agenda pública. La analista contrastó esta situación con la relevancia electoral de este grupo demográfico, que registra tasas de participación en elecciones superiores al 75%.
- Tenemos estas transferencias directas que son visibles, que generan gratitud inmediata, pero tenemos en cambio la construcción de un sistema de cuidados incompleto, sin asilos o sin geriatras suficientes, porque no se traduce necesariamente en el mismo rédito político inmediato», sentenció la analista.
Abandono y falta de datos oficiales
- Vázquez Garza denunció la ausencia de un conteo nacional sistemático sobre las muertes causadas por abandono en México. La especialista citó investigaciones periodísticas realizadas en ciudades como Nuevo Laredo, donde se documentaron 12 fallecimientos por esta causa en los primeros cinco meses del año.
La analista concluyó que el fenómeno de la soledad en la vejez debe ser abordado como un problema público vigente y no como una situación reservada al ámbito privado.
- El país puede medir la soledad de sus adultos mayores en encuestas o participar electoralmente, pero no contamos con la misma rigurosidad cuántos mueren a causa del abandono. Sería importante no solo planteárnoslo como un problema al que nos vamos a enfrentar en un futuro muy próximo, sino también en el presente», enfatizó.
México envejece y el sistema de salud no está listo
El envejecimiento en México avanza con rapidez, pero el sistema de salud y las políticas públicas aún no están preparados para atender sus implicaciones, especialmente en mujeres.
Esta fue una de las conclusiones centrales del panel Envejecimiento en México y retos en la salud de las mujeres, realizado durante el Segundo Simposio de Envejecimiento y Longevidad, organizado por el Tec de Monterrey.
- Cristina Chuck, líder del núcleo de investigación en salud de la Escuela de Ingeniería y Ciencias (EIC) y contó con la participación de Sara Morales, investigadora del Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Autónoma de México (UNAM)
- Raúl Medina, Director de investigación del Instituto Nacional de Geriatría (Inger), Jonathan Magaña, líder del Grupo de Investigación Envejecimiento y Longevidad de la EIC y Sergio Alva, de la Asociación Mexicana de Asistencia en el Retiro (AMAR) participaron en el evento.
- Los especialistas en neurociencia, geriatría, bioingeniería y sistemas de retiro coincidieron en que el país enfrenta un desafío multidimensional que va más allá de lo clínico.
Uno de los diagnósticos más contundentes fue que el sistema de salud mexicano no está preparado para el envejecimiento poblacional, y menos aún para atender sus particularidades en mujeres.
“Cada vez somos más las mujeres de la tercera edad, entonces México no necesita preocuparse, sino ocuparse”, expresó Morales. La falta de infraestructura, la escasez de geriatras y la fragmentación institucional limitan la atención adecuada de una población que crece aceleradamente.
- A esto se suma un problema estructural: el enfoque reactivo. En lugar de priorizar la prevención, las intervenciones suelen llegar cuando las enfermedades ya están avanzadas.
- Sin embargo, los expertos subrayaron que muchas condiciones asociadas al envejecimiento —como enfermedades cardiovasculares, metabólicas o neurodegenerativas— pueden prevenirse hasta una década antes.
“Hay una ventana crítica de los 35 a los 45 años en la que si se actúa va a ser otra historia en la salud de las mujeres”, advirtió Alva.
- En el caso de las mujeres, el enfoque preventivo es aún más relevante. La transición a la menopausia fue señalada como una ventana de oportunidad para intervenir tempranamente y reducir riesgos futuros en salud ósea, cardiovascular y cognitiva.
“La menopausia va más allá de tener bochornos; implica que vamos a tener cambios y problemas en el sistema cardiovascular, óseo y cognitivo”, explicó Morales.
- El panel también puso sobre la mesa el peso invisible del cuidado. En México, más del 85% de las personas cuidadoras son mujeres, quienes asumen esta responsabilidad sin remuneración, capacitación ni apoyo institucional.
- Esta carga implica desgaste físico, impacto económico y limitaciones en su desarrollo profesional, lo que perpetúa desigualdades de género.
- Aunque no todas las personas mayores requieren cuidados intensivos, una proporción significativa de ellas experimenta dependencia funcional en algún momento de su vida. Frente a ello, se destacó la urgencia de avanzar hacia un Sistema Nacional de Cuidados que distribuya la responsabilidad entre el Estado y las familias.
“Existe un periodo en el que la mayor parte de nosotros requerirá cuidado”, dijo Medina.
- Desde la investigación, los retos también son amplios. Las mujeres viven más años que los hombres, pero con peor calidad de vida. Esto se traduce en mayor prevalencia de enfermedades crónicas, trastornos musculoesqueléticos, deterioro cognitivo y problemas de salud mental como la depresión.
“Las mujeres tienen un mayor tiempo de vida, pero una menor calidad de vida”, señaló Magaña.
- Los especialistas propusieron abordar estos desafíos desde un enfoque multidisciplinario que incluya no solo salud, sino también educación, movilidad urbana y protección social. «En cinco años esperaría que tuviéramos un avance en cuanto a la información que se brinda a la sociedad acerca de los problemas de salud de la mujer», dijo Morales.
En particular, señalaron que las ciudades latinoamericanas no están diseñadas para una población envejecida y que la falta de movilidad empeora la pérdida de autonomía.
- Vivir más, pero no mejor: el desafío económico y social del envejecimiento. En el ámbito económico, el panorama tampoco es alentador. El sistema de pensiones enfrenta presiones crecientes, mientras que la brecha entre esperanza de vida y años vividos con buena salud sigue ampliándose.
- Es necesario encontrar los mecanismos políticos y sociales para poder garantizar una vejez no solo más larga, sino también más saludable. “Creo que sigue siendo un reto cerrar la brecha de género, reducir la violencia y la cultura machista y patriarcal en la que seguimos sumergidos”, dijo medina,
- A cinco años, los panelistas coincidieron en la necesidad de cambiar el paradigma: pasar de atender el deterioro a optimizar la salud a lo largo de la vida. Esto implica fortalecer la educación en salud, impulsar la investigación con enfoque de género y construir redes de colaboración entre instituciones.
El reto será transformar un sistema reactivo en uno preventivo, equitativo y centrado en el curso de vida, con énfasis en la comunidad y el bienestar. “La ciencia ha sido muy clara, las soluciones existen, solo hay que aplicarlas”, dijo Alva.
Vejez en México, marcada por desigualdad entre norte y sur
La vejez en México se vive diferente en cada entidad, debido a la desigualdad en la distribución de empleo, seguridad social, atención médica, de infraestructura y servicios en el territorio nacional.
- Siendo la región norte donde gozan de mejor atención médica que en el centro y sur, indicó la coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez de la UNAM, Verónica Montes de Oca Zavala.
- Las vulnerabilidades que padecen los adultos mayores, añade, están estrechamente ligadas al entorno que tuvieron a lo largo de su vida, así como al acceso a medicinas, trabajo formal, movilidad, clase social y ubicación geográfica.
La investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM señaló que las territorios del norte presentan los niveles más altos de afiliación a los servicios de salud: Baja California Sur, Chihuahua y Nuevo León con 90 por ciento; mientras en el sur y sureste son bajos, siendo Michoacán el estado que registra el menor porcentaje: 68 puntos.
Detalló que las personas mayores de 60 años en nuestra nación representan 12.8 por ciento de la población total y tienen una mayor presencia en el centro y el sur.
- La Ciudad de México registra el principal porcentaje –16 puntos–, seguida de Morelos y Veracruz, con 14 por ciento; Michoacán, Nayarit, Oaxaca, San Luis Potosí y Sinaloa, 13 por ciento.
- Además, subrayó Montes de Oca Zavala, hay una feminización del envejecimiento. En casi todas las entidades federativas las mujeres representan mayor proporción, de 53 a 54 por ciento.
- Aunque ellas tienen mayor esperanza de vida, apunta que están en condiciones precarias y sin seguridad social, pues la mayoría tuvo trabajos no remunerados –doméstico y cuidados–, sus trayectorias laborales son informales y precarias.
“Esto tiene efectos en su vejez: menores ingresos, poco acceso a pensiones contributivas, dependencia económica, sobrecarga de cuidados, entre otros”, detalló la académica./PUNTOporPUNTO























