En su primer mensaje como presidenta de Perú a finales de julio, Keiko Fujimori puso entre sus prioridades dos «emergencias inmediatas»: la inseguridad y el fenómeno climático de El Niño.
- Y es que los científicos pronostican que el actual El Niño puede llegar a ser uno de los más intensos de las últimas décadas.
«El clima no espera los tiempos de la burocracia. Por eso, implementaremos un plan de contingencia nacional frente al fenómeno El Niño que romperá con la lógica de la reacción tardía para pasar a la era de la prevención oportuna», señaló Fujimori en su investidura.
- Los gobiernos de otros países de América Latina, como Colombia, México y Ecuador, ya han anunciado algunas medidas para responder a las posibles emergencias climáticas fruto de El Niño.
- Según el último reporte del Centro para la Predicción del Clima (CPC), un organismo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA), «existe un 81% de probabilidad de que se presente un El Niño muy fuerte durante el período de octubre a diciembre» de este año.
- Y hay indicios de que estaría «entre los eventos de El Niño más importantes en el registro histórico» que llevan los científicos desde la década de 1950. Por su potencial, algunos expertos lo han bautizado como un «Súper El Niño».
«Los impactos se van a seguir sintiendo en 2027. Incluso, los peores impactos van a ser el próximo año», explica a BBC Mundo el doctor Ángel Adames, profesor del departamento de Ciencias Atmosféricas y Oceánicas de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU).
- «Hablaremos de aquí en delante de los riesgos de calor y los cambios en los patrones de lluvia que ya se están notando», añade.
Una «tormenta perfecta» climática
Si bien los fenómenos de El Niño y La Niña se presentan cada pocos años con efectos como tormentas severas u olas de calor y sequía prolongadas, la combinación de factores climáticos este año fortaleció el fenómeno hasta un grado pocas veces visto.
Un episodio normal de la El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés) se presenta cuando la temperatura de superficie del mar en el Pacífico tropical central se ubica +1,5 °C por encima de la media histórica. Puede durar entre 9 y 12 meses.
- Pero para que sea considerado «fuerte» o «muy fuerte», varios factores climáticos deben entrar en la ecuación, explica Adames, entre ellos el comportamiento de los vientos alisios que soplan de este a oeste en el Pacífico.
- «Cuando los vientos se debilitan, el afloramiento del agua fría fuera de la costa de Perú y Ecuador se debilita. Y en ausencia de agua fría, se reemplaza con agua más cálida. Y este año hubo un debilitamiento muy fuerte y el calentamiento del agua fue bastante súbito», explica el profesor.
- Y, de hecho, este año se presentaron alternaciones en varios fenómenos meteorológicos -como la retroalimentación océano-atmósfera, la onda de Kelvin o cambios en la termoclina- que contribuyen a que se pronostique un El Niño más fuerte de lo habitual.
Anomalías como esas «tienen que ocurrir todas a la vez» para que El Niño sea muy fuerte y es lo que pasó en los últimos meses, señala el experto, que también apunta al calentamiento global como parte de lo que ha provocado su fortalecimiento.
Todo eso hace que sean más marcados lo que los científicos llaman «efectos canónicos» de El Niño, como las sequías, las olas de calor intensas y las lluvias torrenciales.
Norte y Centroamérica
Es probable que México experimente un invierno con tormentas invernales más intensas en el norte a finales de año, pero más calor y sequías en el sureste en los próximos meses, así como presencia de huracanes más fuertes en el Pacífico sur.
- Centroamérica también registrará más calor y sequías en el denominado «corredor seco» de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua. Pero también Costa Rica y Panamá experimentarán olas más intensas de este tipo que las que suelen tener en otros años.
En el Caribe también tiende a haber más sequías durante El Niño, lo que supone altas temperaturas para la población y falta de agua para la agricultura y ganadería.
- «Las olas de calor tienden a ser el fenómeno meteorológico más letal. Aunque no se habla mucho sobre eso, más gente muere de calor que de cualquier otro evento meteorológico», advierte Adames.
Condiciones mixtas en Sudarmérica
En Sudamérica se presentan las condiciones más mixtas.
- El «epicentro» de El Niño en Perú y Ecuador genera el efecto de «El Niño costero»: lluvias torrenciales que generan grandes inundaciones y deslaves en la zona del Pacífico, además de que la pesca -una industria regional clave- se ve sumamente reducida por los cambios en la temperatura de océano.
Partes de Perú también pueden registrar, junto a Bolivia, una fuerte sequía, lo que pondrá en jaque a la agricultura. La región de Colombia, Venezuela y el norte de Brasil también puede experimentar una sequía severa, que además de impactar en la industria agropecuaria, disminuirá notablemente el caudal de ríos y limitará la generación de energía hidroeléctrica.
- Por el contrario, en el sur de Brasil, Uruguay, Paraguay, el norte de Argentina y Chile se registrarán lluvias más intensas que suelen favorecer a la agricultura, pero si se presentan en exceso (como ocurrió en El Niño de 1997), podría haber devastación por las inundaciones.
Si bien el Centro para la Predicción del Clima de EE.UU. aclara que no siempre se presentan los efectos más extremos durante El Niño, cuando el fenómeno se presenta con más fuerza son más predecibles sus «efectos canónicos».
La temporada de huracanes
Otro cambio destacado se registra en la temporada de huracanes. En el Atlántico, El Niño tiende a debilitar la formación de ciclones, por lo que en cierta forma es un «alivio» para las regiones del Caribe, este de México y Estados Unidos.
- Todo lo contrario ocurre en las costas del Pacífico en Centroamérica y México. Este año podría ver más huracanes y más potentes. Así ocurrió en el evento de El Niño de 1997, con huracanes como Pauline, que arrasó una franja costera del sur mexicano.
Adames añade que hay factores adicionales que este año y el siguiente podrían agravar la situación de la agricultura, como la guerra en Medio Oriente que afecta el precio y disponibilidad de los fertilizantes.
- «Eso va a impactar las cosechas, sumado a las olas de calor y sequías. Si los gobiernos no prestan atención, habrá impactos mayores en la producción de comida y la generación de electricidad», advierte.
¿Qué medidas se están tomando?
Varios son los gobiernos de América Latina que ya han hecho anuncios de medidas para tratar de hacer frente a los efectos de El Niño que pronostican los científicos.
- La presidenta Fujimori en Perú dijo que de inmediato iniciaría «la descolmatación masiva de los ríos, la construcción de defensas ribereñas con criterios técnicos modernos y la protección de las cuencas».
«Destinaremos maquinaria pesada a los puntos críticos e implementaremos un sistema logístico de respuesta rápida para asegurar el abastecimiento de alimentos, agua y medicinas en las zonas de mayor vulnerabilidad», dijo al asumir la presidencia a fines de julio.
- En Colombia, el presidente Gustavo Petro -quien está a punto de dejar el cargo- decretó una emergencia y ordenó un paquete presupuestario de alrededor de US$1.200 millones para la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
- El objetivo es mejorar la infraestructura de diversos departamentos, principalmente los costeros, en prevención de las futuras emergencias.
- Pero el Consejo de Estado, el máximo órgano judicial del país, suspendió parte del decreto de Petro, incluida la financiación. Aún no está claro qué hará presidente electo Abelardo de la Espriella, quien asume el gobierno este 7 de agosto.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que se están pronosticando lluvias muy intensas por El Niño, por lo que a inicios de julio ordenó que haya alertas disponibles para enviar a los celulares de los residentes de localidades específicas que corran riesgos.
- Sheinbaum dijo que la oficina de Protección Civil instalará «puestos de comando en todos los estados, primero los que tienen costa, particularmente en el Pacífico, y después ya irá hacia el centro del país» para monitorear constantemente la situación.
- Las labores preventivas también incluyen la limpieza de cauces de ríos y presas, y la colocación de barreras, entre otros. En México se espera que el punto álgido del fenómeno llegue en diciembre, según las previsiones del gobierno.
- Los gobiernos de Bolivia y Ecuador también dijeron que están explorando planes y conformando equipos para atender las situaciones de emergencia que se puedan presentar en los próximos meses.
Adames considera que algunos gobiernos no están prestando la debida atención a una emergencia que ya está en marcha.
- «Necesitamos mejor educación sobre qué es El Niño y cuáles son sus impactos. Aunque la gente está cansada de escuchar cosas sobre el cambio climático, es más importante que nunca hablar de eso», asegura.
- Los habitantes de los países de la región también deberían estar informados sobre los riesgos por los desastres naturales que se pueden presentar en los lugares en los que viven, así como tener algunos planes preventivos.
«Hay que saber que vienen impactos difíciles. Tener algún tipo de racionamiento de comida. No quiero ser pesimista, porque realmente uno nunca sabe. Pero es bueno que los ciudadanos se preparen para las olas de calor y las sequías», sostiene Adames.
«El Niño alcanza una fuerza no vista en años»
- El fenómeno de El Niño continúa ganando fuerza sobre el océano Pacífico ecuatorial y todo indica que será uno de los principales factores que moldearán el comportamiento del clima mundial durante los próximos meses.
Así lo confirmó la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que prevé que el evento alcance una intensidad fuerte durante el trimestre agosto-octubre de 2026.
- De acuerdo con la última Actualización Climática Estacional Global del organismo, los distintos modelos climáticos internacionales coinciden en proyectar un marcado calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico central y oriental.
- Las anomalías de temperatura del mar podrían superar los 2,9 °C en las regiones de referencia utilizadas para monitorear el fenómeno, una señal clara de que El Niño continuará fortaleciéndose.
- Pero este no será el único factor en juego. Los especialistas también anticipan el desarrollo de una fase positiva del Dipolo del Océano Índico, junto con temperaturas oceánicas superiores a lo normal en el Atlántico tropical.
La combinación de estos patrones climáticos tiene el potencial de modificar la circulación atmosférica a escala planetaria y potenciar eventos extremos en numerosas regiones.
Un escenario propicio para temperaturas récord y cambios en las lluvias
Según la OMM, las probabilidades de registrar temperaturas superiores a los valores normales son muy elevadas sobre gran parte de las áreas continentales del planeta.
- Las señales más contundentes aparecen sobre África, el sur de Europa, la península Arábiga, el subcontinente indio, el este de Asia, América Central, el Caribe, el sur de África, buena parte de Sudamérica y Nueva Zelanda.
En paralelo, el océano Pacífico ecuatorial seguirá reflejando la marcada influencia del fortalecimiento de El Niño. Respecto de las precipitaciones, el patrón previsto responde al comportamiento clásico asociado a un episodio fuerte del fenómeno.
- Se esperan lluvias por encima de los promedios habituales en el Gran Cuerno de África, sectores de Asia Central, el sur de Europa, el oeste de Norteamérica —al sur de los 45° de latitud norte— y el sudeste de Sudamérica.
En contraste, aumentan las probabilidades de condiciones más secas de lo normal sobre el subcontinente indio, el sur y este de Australia, parte de América Central, el Caribe, el noroeste de Sudamérica y el norte de Europa.
- No obstante, la OMM recuerda que estos pronósticos representan probabilidades y no certezas absolutas. Además, los impactos pueden variar significativamente entre distintas regiones e incluso dentro de un mismo país.
La OMM llama a prepararse antes de que lleguen los impactos
El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que el fortalecimiento de El Niño ocurre en un contexto particularmente preocupante, marcado por océanos excepcionalmente cálidos y una tendencia sostenida al aumento de la temperatura global.
- Según expresó, este fenómeno climático actúa como un factor adicional que puede intensificar las olas de calor, favorecer incendios forestales de gran magnitud y aumentar la ocurrencia de otros eventos extremos, sobre un planeta que ya atraviesa niveles récord de calentamiento.
- Por su parte, la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, remarcó que la utilidad de los pronósticos no radica únicamente en anticipar el comportamiento del clima, sino en permitir que gobiernos, organismos humanitarios y comunidades vulnerables adopten medidas preventivas antes de que los impactos se materialicen.
La funcionaria destacó que este episodio de El Niño se desarrolla sobre un escenario inédito de temperaturas oceánicas muy elevadas, lo que convierte a la información climática en una herramienta clave para reducir riesgos y fortalecer la capacidad de respuesta.
Un fenómeno natural, pero con consecuencias de alcance global
- El Niño constituye la fase cálida del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), uno de los principales motores de la variabilidad climática interanual del planeta. Se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental.
- Estos episodios suelen presentarse cada dos a siete años, tienen una duración aproximada de entre nueve y doce meses y alcanzan su máxima intensidad entre noviembre y febrero. Sin embargo, sus efectos sobre la temperatura media global suelen sentirse con mayor fuerza durante el año posterior a su desarrollo.
La OMM recuerda además que no todos los eventos de El Niño producen exactamente los mismos efectos, ya que su impacto depende tanto de su intensidad como de la interacción con otros patrones climáticos.
Por ese motivo, el organismo continúa reforzando sus sistemas de monitoreo, los servicios de información climática y la coordinación internacional para que los países puedan anticipar los riesgos y minimizar sus consecuencias.
Qué efectos y pronóstico hay para México
El panorama climático en México se prepara para una transición significativa mientras algunas lluvias se presentan en el país.
- De acuerdo con el monitoreo del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) el sistema global conocido como «El Niño» u Oscilación del Sur (ENOS) presenta cambios importantes que impactarán las condiciones meteorológicas en los próximos meses.
Recientemente, se compartió que La Niña» seguía presente a inicio del 2026, pero con pronóstico de debilitamiento para los siguientes meses con posibilidad de desarrollo de «El Niño».
¿Qué es el fenómeno del ENOS o «El Niño?
Según el SMN de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el ENOS es una fluctuación interanual del sistema Océano-Atmósfera en el océano Pacífico Ecuatorial.
Este fenómeno se caracteriza por cambios significativos en la temperatura de la superficie del mar y en la circulación atmosférica a gran escala.
Comprende tres fases principales:
- El Niño (fase cálida): calentamiento del océano Pacífico oriental que suele durar de 9 a 18 meses. Provoca una mayor actividad ciclónica en esta región.
- La Niña (fase fría): enfriamiento que puede propiciar mayor actividad ciclónica en el océano Atlántico y puede durar hasta 3 años.
- Fase neutral: condiciones en las que el océano se comporta de manera normal. Temperatura media al año en México | SMN Conagua
Tras un periodo donde han predominado las anomalías negativas de temperatura (reflejo de La Niña), especialmente intensas entre agosto de 2025 y febrero de 2026, los datos más recientes de la CONAGUA indican un cambio.
- A partir de marzo de 2026, se ha observado un incremento en las temperaturas de la región tropical ecuatorial del Pacífico. Por ello, las autoridades han emitido un estatus de Advertencia de La Niña y vigilancia de El Niño.
«Se espera una transición de La Niña a ENSO-neutral en el próximo mes, manteniéndose dicha condición hasta el trimestre mayo-junio-julio de 2026, con una probabilidad del 55 %», indica Conagua.
¿Qué estados y regiones se verán afectados?
Aunque el fenómeno se origina en el Pacífico Ecuatorial, por lo que no afecta directamente a México, sus efectos alteran los patrones de viento y lluvia en todo el país. Según el reporte del SMN:
- La transición a una fase neutral y la vigilancia de «El Niño» sugieren un monitoreo constante ante el posible aumento de la temperatura superficial del mar, lo que podría altera la intensidad de las lluvias en estados del sur como Guerrero, Oaxaca y Chiapas.
- Por último cabe mencionar que el fenómeno ENOS es irregular que ocurre en periodos de 2 a 7 años, por lo que su seguimiento es importante para la prevención de desastres naturales, por ejemplo, y el seguimiento de las lluvias o los cambios de temperatura.
«Es bien conocido que la presencia de un evento «El Niño» puede afectar de manera considerable los patrones de precipitación y temperatura en México. Sin embargo, los patrones de precipitación pueden variar a lo largo del país de acuerdo a la intensidad del fenómeno», explica en SMN.
¿Regresará “El Niño” en 2026?
Los expertos del SMN recientemente emitieron un nuevo informe sobre este fenómeno. Al respecto, se señala que, luego de vivir un tiempo en el que las variaciones de temperatura estuvieron en calma, el calor en del océano podría volver a aumentar.
De acuerdo con el pronóstico de probabilidad compartido por el SMN:
- Marzo-mayo: seguiremos en condiciones neutrales con un 93% de certeza
- Junio-agosto: la probabilidad de que aparezca «El Niño» sube al 62%
- Octubre-diciembre: probabilidad del 83% de que esté presente
El fenómeno de «El Niño» no es solo un dato científico, pues como te explicamos, tiene efectos reales en nuestra vida diaria. El Servicio señala que entre los principales efectos que trae consigo están:
- Mas huracanes en el Pacífico
- Menos huracanes en el Atlántico
La última vez que este fenómeno ocurrió (entre 2023 y 2024), fue moderado y duro poco tiempo. Según señala el SMN, en los años recientes, “La Niña” ha tenido más presencia en su fase débil y moderada.
- “El último evento de El Niño que se ha observado, ocurrió entre 2023-2024, alcanzó la categoría de El Niño moderado y fue de corta duración. En los últimos años hemos estado la mayor parte de los meses en condiciones de La Niña entre débil y moderado”.
El reporte también destaca que el 2024 fue el año más cálido registrado, situándose en 2.14°C por encima del promedio histórico. De hecho, 8 de los 10 años más calurosos que ha vivido el país han ocurrido en la última década.
Los experto continúan con la vigilancia de este evento y las características en el océano este 2026.
El Niño impactará en la temporada de huracanes
- Durante la Reunión Nacional de Protección Civil, Fabián Vázquez Romaña, Coordinador General del SMN, informó que la evolución del El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), podría tener un impacto directo en la temporada de ciclones tropicales 2026.
Cabe destacar que actualmente el estado del ENOS es neutra, es decir que la temperatura está dentro del promedio en el Pacífico.
- «Cuándo es Niño, si el océano Pacífico está más cálido, tendríamos más energía para que se formen más huracanes en el océano Pacífico, pero eso genera que los vientos en el mar Caribe sean más intensos, y esos hace casi no se formen ciclones en el mar Cribe.
Pero, falta todo el Atlántico y el golfo de México «, explicó el experto./PUNTOporPUNTO
























