Desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, en enero del 2025 al 15 de agosto pasado, México ha recibido a 20 mil migrantes de otros países que fueron rechazados en los puertos de entrada de Estados Unidos, devueltos para esperar la resolución de un juez migratorio, expulsados o deportados, aún cuando no existe un acuerdo formal para que sea tercer país, de acuerdo con Third Country Deportation Watch, la plataforma que Human Rights First y Refugees International lanzaron para dar seguimiento a las deportaciones de migrantes a una nación diferente.
- El miedo a ser deportado desde la Unión Americana se ha convertido en una realidad constante para miles de migrantes mexicanos y de todo el mundo. Sin embargo, hay otro temor que cobra cada vez más fuerza y es el ser enviado a un tercer país, en algunos casos muy lejano, con un idioma distinto y bajo condiciones que pueden ser difíciles para quienes llegan allí.
Apenas el martes pasado, la Corte Suprema de Estados Unidos avaló esta práctica al autorizar a Trump a reanudar la deportación de migrantes a países distintos de los suyos sin la oportunidad de demostrar los perjuicios a los que podrían enfrentarse.
Con México, de acuerdo con Third Country Deportation Watch, el republicano ha creado una red opaca de pactos secretos para que reciba a los migrantes extranjeros.
“A diferencia de las estadísticas detalladas que publica sobre los ciudadanos mexicanos deportados, el gobierno mexicano no publica datos sobre los no mexicanos devueltos desde Estados Unidos, ni hace pública ninguna política que defina sus derechos. No existe un acuerdo formal, pero si muchos pactos poco claros y transparentes”, dice el proyecto en su informe, actualizado al 10 de septiembre pasado.
De acuerdo con el documento, en lo que va de la segunda administración de Trump, México ha recibido a un total de 20 mil migrantes de otros países, principalmente cubanos, venezolanos, guatemaltecos, hondureños, salvadoreños, nicaragüenses y haitianos, entre otras nacionalidades.
- Las cifras, obtenidas por Third Country Deportation Watch del Instituto Nacional de Inmigración (INM) y de solicitudes al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, vía Plataforma Nacional de Transparencia, destacan que sólo entre febrero y mayo pasado, México recibió a un promedio de 700 migrantes extranjeros deportados desde Estados Unidos al mes, convirtiendose en el país con más recepciones.
- Los no mexicanos enviados a México, de acuerdo con el informe, han incluido a numerosas personas a las que Estados Unidos otorgó protección humanitaria debido al peligro que probablemente enfrentarían en sus países de origen. También se han enviado a no mexicanos con problemas de salud graves, incluyendo enfermedades crónicas y trastornos mentales graves, así como personas mayores.
Al ser enviados a México, muchos no mexicanos han sido separados de sus hijos, cónyuges u otros familiares que permanecen en Estados Unidos.
– Informe de Third Country Deportation Watch
A su llegada a nuestro país, los migrantes no mexicanos están expuestos a detenciones reiteradas, explotación y abusos por parte de las autoridades mexicanas y grupos criminales, incluyendo robo, secuestro y violación.
“Muchas zonas de México experimentan altos niveles de delincuencia violenta, como homicidios, de los cuales se estima que dos tercios se atribuyen al crimen organizado”, subraya el informe.
- Third Country Deportation Watch documenta casos en los que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) esposan a los detenidos y los entregan a agentes enmascarados que les ordenan escalar el muro fronterizo hacia México. Los detenidos, además, son amenazados con un procesamiento federal y su traslado a “una celda en El Salvador o África”, y en algunos casos los golpearon físicamente para obligarlos a cruzar la frontera hacia México.
El informe explica que estos convenios existen porque los terceros países también reciben beneficios a cambio de aceptar a personas deportadas desde Estados Unidos, como reducciones arancelarias, facilidades para otorgar visas u otros intercambios.
“Estos traslados pueden realizarse con poco o ningún aviso previo y con oportunidades limitadas para que las personas expresen sus temores de persecución o tortura. En algunos casos, quienes son enviados a terceros países han enfrentado graves maltratos, como detenciones arbitrarias o incluso el riesgo de ser devueltos a los mismos lugares de los que huyeron”, destaca./Agencias-PUNTOporPUNTO























