La inteligencia artificial ya entró en el recorrido del paciente médico antes de que llegue al consultorio. Las personas recurren a buscadores, sitios especializados y plataformas digitales para resolver dudas sobre síntomas, enfermedades, medicamentos o resultados de estudios, y ahora la IA ocupa un lugar cada vez más importante en ese proceso.
- La inteligencia artificial ya entró en el recorrido del paciente médico antes de que llegue al consultorio. Las personas recurren a buscadores, sitios especializados y plataformas digitales para resolver dudas sobre síntomas, enfermedades, medicamentos o resultados de estudios, y ahora la IA ocupa un lugar cada vez más importante en ese proceso.
- La edición 2025 incluyó a más de 2,000 pacientes y cuidadores usuarios de internet. Entre ellos, 23% recurrió a plataformas de IA para buscar información sobre salud. ChatGPT encabezó las preferencias, seguido por Gemini y Meta AI. Además, 40% de los participantes dijo que utiliza internet con frecuencia para resolver temas relacionados con su salud.
La IA se suma así a un recorrido que ya estaba digitalizado. “65% utiliza herramientas digitales antes de acudir al médico”, señala Adrián Alcántara, CEO de Doctoralia México.
Pero este cambio ocurre en un contexto en el que acceder a la atención médica también representa un desafío económico. El informe Global Medical Trend Rates 2025 de Aon proyectó para México un incremento de 14.5% en los costos médicos de los planes de salud durante 2025, por encima del promedio de 10.7% previsto para América Latina.
Para Caia Taback, directora de Enterprise Accounts de The Joint Chiropractic, una cadena de clínicas quiroprácticas que opera en Estados Unidos, este escenario puede influir en la decisión de buscar información de salud mediante herramientas de IA.
“El costo de la atención médica cambió la forma en que las personas piensan sobre su salud. Cuando el precio influye en la decisión de buscar atención médica, no es difícil imaginar que también influya en que consulten a una IA antes de acudir con un médico”, señala.
- Un estudio de KFF realizado en Estados Unidos en marzo de 2026 encontró que 32% de los adultos recurrió a herramientas de IA durante el último año para obtener información o consejos sobre salud. Entre quienes las usaron, 19% dijo que no podía pagar una consulta médica. Entre los usuarios menores de 30 años, esta proporción subió a 29%.
El problema de acceso no es exclusivo de Estados Unidos o México, en América Latina, un estudio de McKinsey sobre los consumidores de servicios de salud encontró que 62% de los encuestados había pospuesto atención médica, principalmente por problemas de accesibilidad y asequibilidad. Además, 26% recurría principalmente a canales digitales como fuente de información sobre prevención y salud, mientras que 20% quería contratar un seguro privado, pero no podía pagarlo.
La IA puede confundir al paciente
El problema de usar inteligencia artificial para resolver una duda de salud no termina cuando el chatbot entrega una respuesta incorrecta. El riesgo está también en que esa respuesta puede parecer suficientemente convincente como para que una persona la tome como cierta y actúe a partir de ella.
- La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que los modelos de inteligencia artificial pueden producir información que parece autorizada y razonable, pero que contiene errores, incluso graves. En salud, una respuesta equivocada puede influir en la decisión de una persona sobre cuándo buscar atención, qué síntomas considerar importantes o cómo interpretar información sobre una enfermedad.
- Para Alcántara, este es uno de los límites que debe mantenerse claro conforme la IA gana espacio en la atención médica. “La IA debe potenciar la práctica médica, no sustituir el criterio clínico del especialista”, señala.
Aunque la compañía ya utiliza inteligencia artificial en distintos procesos, Alcántara explica que no emplean IA para realizar triage de manera autónoma (es decir, evaluar los síntomas de una persona para determinar la urgencia de su situación y el tipo de atención que necesita) ni para emitir diagnósticos a partir de los síntomas de un paciente.
En esos casos, la evaluación clínica y las decisiones sobre diagnóstico y tratamiento permanecen bajo responsabilidad del profesional de la salud. Y si una herramienta de IA no se utiliza para tomar estas decisiones de manera autónoma dentro de una plataforma médica, menos debería un paciente asumir por su cuenta que una respuesta generada por un chatbot puede sustituir esa valoración.
- La propia OMS plantea que los riesgos no se limitan a las respuestas equivocadas. Los sistemas pueden reproducir sesgos presentes en los datos con los que fueron entrenados, comprometer la privacidad de información sensible (incluidos datos de salud) o utilizarse para generar y difundir desinformación médica que resulte difícil de distinguir de contenido confiable.
- Este exceso de información también puede aumentar la ansiedad del paciente. Desde Doctoralia identifican la cibercondría, un fenómeno asociado con las búsquedas repetitivas de síntomas y enfermedades en internet, que puede llevar a una persona a interpretar cada nuevo resultado como una señal de que padece una enfermedad.
Así, la IA puede terminar amplificando una preocupación cuando el usuario no tiene elementos para interpretar la información clínica. El reto, dice Alcántara, consiste en establecer bajo qué condiciones puede utilizarse esa información sin desplazar el criterio profesional.
“La conversación sobre inteligencia artificial en salud ya no gira en torno a si se utilizará o no, sino a cómo implementarla de manera responsable, ética y segura”, afirma.
¿Para qué sí puede usar IA un paciente?
La OMS reconoce que los modelos de inteligencia artificial pueden tener aplicaciones en salud para apoyar a las personas, entre ellas facilitar el acceso a información médica y ayudar a los pacientes a comprender mejor temas relacionados con su salud. Sin embargo, la organización advierte que estas herramientas también pueden generar información incorrecta o engañosa, por lo que su uso debe hacerse con cautela y sin sustituir la valoración de un profesional de la salud.
En ese sentido, un paciente puede recurrir a una herramienta de IA para entender en lenguaje sencillo un término médico, preparar preguntas para una consulta, organizar información sobre sus síntomas o buscar información general sobre una enfermedad o tratamiento. La respuesta de un chatbot, sin embargo, no debe tomarse como un diagnóstico ni como una indicación para iniciar, suspender o modificar un tratamiento.
La clave es que la IA puede ayudar al paciente a llegar mejor informado a una consulta, pero no reemplaza al médico que evalúa su caso./Agencias-PUNTOporPUNTO
























