¿Viva México? ¿Realmente tiene algo que celebrar?

*A veces el silencio puede ser tan incómodo como el más ensordecedor de los sonidos. 

 

Imagine por un minuto la siguiente escena: Es 15 de Septiembre del 2014, dentro del Palacio comienza la ceremonia, al Presidente en turno, gobernador o alcalde le es entregada la bandera nacional.

Las campanas están listas para repicar, al caminar por la alfombra roja en su mente el Presidente ha dado instrucciones precisas que nada lo distraiga porque repite uno a uno los nombres que se aprendió de memoria, nombres de los próceres de la Independencia que ni sabe quienes son pero que le han elegido sus asesores, las cámaras de televisión graban sus gestos, sus pasos y también a los integrantes de su familia, entonces cuando se asoman al balcón para gritar el ¡Viva México! no hay NADIE, no hay un alma que secunde aquel grito que proclamó Hidalgo y con el que México se independizó de España para convertirse en un país libre y soberano.

A mí, esa escena me gusta y la creo justa en estos tiempos.

¿Quiere saber porqué?

Que tal cuando usted o alguien de su familia es asaltado y no hay NADIE (patrulla o policía) para auxiliarlo. O cuando acude a un Ministerio Público y NADIE le atiende. Por ejemplos no acabamos eh, lo cierto es que sea cual sea el problema que enfrente NADIE de las autoridades en cualquier orden y en cualquier circunstancia le resuelven.

La escena arriba descrita es solo una escena en mi imaginación porque los mexicanos no tienen memoria ni dignidad y eso lo saben las autoridades y se aprovechan de eso.

Neta, respóndame con honestidad, ¿realmente tiene algo que celebrar? Es un sí o un no.

¿En serio las autoridades merecen la solidaridad de un país para acompañarlos en una sola voz y responder: ¡Viva!?

¿Porqué responder ese ¡Viva!, cuando ellos ignoran todo el tiempo al ciudadano?

¿Porqué no abandonarlos de la misma manera que ellos lo hacen cuando hay una denuncia sobre un familiar desaparecido y piden 72 horas para comenzar a buscarlo sin importar la angustia y zozobra de una familia entera? 

Los mexicanos no tenemos nada que celebrar y aún no se han dado cuenta que unidos sí pueden MOVER A MÉXICO y que este 15 de Septiembre debería de ser una fecha con un verdadero significado: el de ¡Ya basta, No Más, Ni una más!

¿Imagina usted que nadie acuda a las plazas a gritar:¡Viva! y que en su lugar haya silencio? ¿Se imagina la escena en cada una de las plazas donde los gobernantes celebrarán en un acto de hipocresía nuestra independencia pero solos?

¿Por qué no darles silencio como el que existe en las casas donde reina la tragedia de un desaparecido o una desaparecida, de un secuestrado o una secuestrada?

¿Por qué no, que ese silencio en la plaza sea la manera de decir a los gobiernos en todos sus niveles que se está harto de la inseguridad en las calles, de la corrupción de aquellos funcionarios públicos que lastimaron con su ineptitud a 49 familias en Hermosillo y a 5 años de promesas incumplidas nadie les ha dado un poco de justicia ni paz?

¿Por qué no decir que el silencio es la manera de solidaridad con las madres de jóvenes que forman parte de las cifras vergonzosas de feminicidios en nuestro país y a quienes nadie atiende y escucha? ¿O necesita estar en una situación igual a ellas para entenderlo? ¿Tiene hijas, nietas, novia, hermanas, sobrinas, amigas, madre, eso no es suficiente?

Es más, ¿por qué no, que ese silencio en sus plazas sea por cada una de las veces que ha acudido a una institución hospitalaria y no hay el suficiente personal para atender su urgencia? ¿por qué no, que su silencio sea por haber enterrado a un ser querido debido a una negligencia médica y a nadie le importó?

¿O eso ya no duele?

¿Porqué no, que ese silencio sea por la última vez que se sintió miserable, a pesar de que todos los días se levanta para cumplir con su trabajo y lo que gana no le rinde y siente que no vive, sino sobrevive día a día? ¿Por qué no que el silencio sea por cada vez que va a refrendar la joya,-herencia de la abuela-, el televisor o el reloj?

¿O no se ha cansado de vivir así?

¿Por qué no que su silencio sea por cada vez que su esposa y madre o usted que me lee va al mercado con 100 pesos y con eso tiene que dar desayuno, comida y cena a toda una familia?

¿Por qué no que ese silencio sea por los altos cobros en los servicios? ¿O por los impuestos que usted si paga mientras otros roban, evaden y viven de lujo derrochando el dinero que no se han ganado y que gastan y exhiben en redes sociales sus viajes y excesos alrededor del mundo sin que nadie les haga o diga nada?

¿Por qué no que su silencio sea por cada diputado plurinominal que existe en este país? ¿O por cada líder sindical que no ha sido detenido y sigue gozando de su libertad bajo el manto de la impunidad?

¿O que piensa usted que está desempleado desde hace varios meses esperando una llamada esperanzadora para de nuevo sentirse respetado, RESPETADO, por quienes le rodean, sea honesto, tiene algo que celebrar?

En serio, todo lo anterior aún no lo convence? ¿hace cuántos años que trabaja en las calles porque nunca pudo volver a colocarse en un empleo formal con un salario digno? ¿Y que me dice usted que ve su a su hijo profesionista anclado en el volante de un taxi 15 horas? ¿O usted que tiene un familiar en la cárcel por un delito que no cometió?

¿Neta, tiene algo que celebrar?

¿Tiene usted ganas de salir a gritar ¡Viva! con un gobierno al que le ha importado un comino la situación en la que vive?

¿Tiene usted ganas de acompañarlos a gritar un ¡Viva! cuando su hijo es parte del 91.3 por ciento de jóvenes rechazados para ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y hoy en día está en casa sin hacer absolutamente nada porque además no tiene experiencia en nada y no hay empleo?

Si bien tengo que reconocer que los gobiernos tienen programas sociales importantes y que se esfuerzan por avanzar, la verdad es que el gobierno en el nivel que usted me discuta está rebasado. Sé que este país tiene grandes cosas que son dignas de enumerar pero también es cierto que, cada vez hay más mexicanos y mexicanas que se sienten olvidados por los gobiernos.

¿Pero sabe cuál es el problema de fondo? Que los ciudadanos ya no confían en nadie, no hay solidaridad, los mexicanos y mexicanas no tienen hambre de cambiar justo porque existen frases mediocres como el: Ni modo, No pasa nada, Ya veremos mañana. Porque en México como sea se come todos los días aunque sea huevo, frijoles y salsa y bueno, ahí están las novelas.

Y como los mexicanos no harán nada al respecto y nada en este país cambiará, les pido que imaginen la siguiente escena: puede ser la plaza de su ciudad, estado o municipio, es fiesta nacional y adentro del Palacio de Gobierno o municipal se ha dispuesto un gran banquete para los invitados de honor.

Afuera una gran cantidad de papeles en colores rojo, blanco y verde están listos para ser lanzados a los «otros invitados», (o sea, usted, su familia, ah y su perro) la plaza está decorada como siempre.

Es 15 de Septiembre, ahí esta usted con un bigote falso (que le costó el equivalente a dos boletos del metro) y botas (las de hace 10 años que aún le quedan) su mujer luce guapísima peinada con dos trenzas con grandes moños de listón rojo y las niñas llevan faldas amplias con bordados de mil colores (son de la escuela y además ni se las prestaron, pero bueno nadie se va a enterar).

Al fondo hay música de mariachi (“Soy puro mexicano, nacido en este suelo, en esta hermosa tierra que es mi linda nacioooooon”) para esto, usted y su familia ya comieron tacos dorados de pollo con salsa picante y una coca cola (si tuvo suerte, tiene su nombre) como es fiesta también se ha comido un plato grande de pozole con Doña Chuy.

Además ya gastó (parte del número de la tanda) en serpentinas, cornetas, tequila, discos piratas con música de sus ídolos mexicanos y chifladores para celebrar a medianoche la guerra de independencia de 1810 y olvidar sus broncas por cinco minutos que es lo que durarán los espectaculares fuegos artificiales multicolores que iluminarán su noche y además su cara (incluida la bandera en su mejilla con gis que le costó el equivalente a medio kilo de tortillas), y como México no cambiará, las plazas, todas las plazas de este país, estarán abarrotadas de burócratas asalariados y de no asalariados, que gritarán eufóricos ese: ¡Viva! junto a las voces de quienes precisamente lo han hecho sentir miserable y abandonado.

Entonces el Presidente en turno, gobernador o alcalde se asomará al balcón acompañado por su impecable y honorable familia, usted aplaudirá, (si tiene una corneta, soplará) lo admirará y él estará unos metros arriba mirándolo con gallardía, orgullo, con soberbia pareciera que con desdén pero no, (y aunque están en un balcón, quiero decirle que siempre miran al pueblo así, o sea hacia abajo) y entonces, ahí, el gobernante con la frente en alto, con un cinismo igual de impecable que su traje «Brioni» ondeará la bandera de nuestro México, Lindo y Querido y habrá millones de mexicanos y mexicanas que celebrarán con ellos la independencia con el grito más famoso del mundo: “Viva México…”

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