APOYOS para contener los GASOLINAZOS presionará los INGRESOS del PAÍS este año: Especialistas

Banamex calcula que el costo de contener el alza de combustibles podría alcanzar los 22,000 millones de pesos, BBVA México eleva la cifra, estimando que la menor recaudación por el IEPS podría llegar hasta los 38,000 millones de pesos.

Los apoyos que brinda el gobierno federal para contener los gasolinazos representan una de las principales presiones para los ingresos del país en este año y el siguiente, coincidieron especialistas de Banamex, HR Ratings y Bakool a unos días de que la Secretaría de Hacienda presente los Precriterios Generales de Política Económica de 2027.

  • Ante un panorama donde la guerra en Medio Oriente sigue elevando los precios internacionales del petróleo, Hacienda activó los estímulos fiscales para evitar un alza abrupta en la gasolina y que ello implique una mayor inflación. Sin embargo, esto representa que el gobierno obtenga menores ingresos por el IEPS, expuso Arely Medina, economista de Banamex.

“Si el gobierno otorga estímulos elevados a los combustibles, los ingresos adicionales por exportaciones petroleras podrían no ser suficientes para compensar el costo fiscal”.

  • Cada año y a más tardar el 1 de abril, Hacienda entrega al Congreso de la Unión un documento en el que se delinea cuánto y cómo se sustentará el crecimiento económico del país, así como el efecto que tendrá en las finanzas públicas, respecto en ingresos, gasto, déficit y deuda.
  • Sobre los ingresos, Édgar González, asociado senior de análisis económico y deuda soberana de HR Ratings, advirtió que los estímulos al IEPS de combustibles pueden afectar la recaudación tributaria y presionar el gasto público.

Recordó que en escenarios anteriores, como en 2022 cuando Rusia atacó Ucrania y los precios del petróleo se dispararon, el gobierno activó los apoyos fiscales a la gasolina, lo que limitó su margen de ingresos y presionó a las finanzas públicas del país.

Estos subsidios o estímulos fiscales funcionan como amortiguador frente a la volatilidad de los precios internacionales del petróleo, expuso el analista de HR Ratings.

Cuando el crudo se encarece, el gobierno reduce la cuota del IEPS para evitar que el alza se traslade por completo al consumidor final y así contener incrementos más pronunciados en el precio de las gasolinas. Por el contrario, cuando el precio del petróleo disminuye, se cobra la totalidad del impuesto, lo que permite fortalecer la recaudación tributaria.

En las últimas semanas, los ataques entre Estados Unidos e Israel contra Irán provocaron nerviosismo sobre el suministro del petróleo a nivel global, dado que en Irán se encuentra el Estrecho de Ormuz por donde circula alrededor del 20 por ciento del crudo que se suministra a nivel mundial. Ante los ataques del gobierno estadounidense, Irán bloqueó esta vía y generó preocupaciones sobre una menor oferta del petróleo y ello elevó los precios a niveles de 100 dólares.

Con este panorama, la Secretaría de Hacienda activó un estímulo fiscal de hasta 62 por ciento a los combustibles, con el fin de que los consumidores no resintieran el aumento de precios del petróleo y por ende de la gasolina en sus bolsillos.

Gasto rígido

A las presiones por ingresos petroleros se suma la recaudación tributaria, que si bien ha mostrado avances en los últimos años, los especialistas consideran que no será suficiente para resolver las presiones estructurales del gasto público.

Medina explicó que el presupuesto enfrenta una creciente rigidez debido al pago de deuda, pensiones, transferencias y participaciones a estados, lo que reduce el margen de maniobra del gobierno.

“Tenemos un gasto muy comprometido. El margen de maniobra es cada vez menor y las mejoras en recaudación ya solo aportan décimas del PIB”, advirtió.

Esto implica que cualquier ajuste fiscal deberá enfocarse en mejorar los ingresos o reorganizar el gasto, especialmente en un contexto de menor crecimiento económico, según la analista.

  • Otro de los elementos que marcarán los Precriterios será el crecimiento económico, que podría ubicarse por debajo de las estimaciones oficiales debido al contexto internacional.
  • HR Ratings prevé una expansión cercana a 1.5 por ciento, impulsada principalmente por el consumo y la inversión privada, aunque con riesgos asociados a la política comercial y la volatilidad global.
  • Para Aranxa Sánchez, economista principal de Bankaool, el mercado también estará atento al comportamiento del empleo, el consumo y los ingresos presupuestarios, así como a la evolución de los ingresos petroleros en medio de la volatilidad internacional.

Desde su perspectiva, los Precriterios deberán enviar una señal clara sobre el compromiso del gobierno con la consolidación fiscal, particularmente en lo relacionado con el déficit y la deuda pública.

Según la especialista, la credibilidad de la política económica dependerá de mantener una trayectoria responsable en las finanzas públicas.

Banamex y BBVA alertan sobre un impacto de hasta 38,000 mdp anuales

Mantener el precio de la gasolina bajo control es una de las prioridades más visibles del Gobierno Federal para proteger la economía familiar. Con una inflación anual que se reportó en 4.59 por ciento en marzo, el uso de estímulos fiscales funciona como un “amortiguador” que evita un aumento drástico en el costo de transporte y productos básicos. Sin embargo, diversos analistas financieros advierten que esta estabilidad tiene un precio oculto que afecta directamente las arcas de la nación.

Según datos de instituciones como Banamex y BBVA México, retomados por El Financiero, el costo de no cobrar el impuesto total a los combustibles (IEPS) representa una renuncia masiva a ingresos tributarios. Lo que el consumidor ahorra al cargar el tanque, el Estado deja de percibirlo de forma definitiva, lo que genera un impacto profundo en el presupuesto destinado al gasto público y los servicios que recibe la ciudadanía.

El mecanismo del subsidio: Un gasto de 5,000 millones semanales

Para entender por qué los especialistas muestran preocupación, es necesario mirar las cifras de operación. El gobierno federal ha asegurado que estos subsidios representan aproximadamente 5,000 millones de pesos cada semana. Como señala el analista Manuel Herrejón, esta estabilidad “no es gratuita”, pues el gobierno simplemente renuncia a estos ingresos para suavizar el golpe a los consumidores, sin posibilidad de recuperar ese dinero en el futuro.

Este esfuerzo fiscal busca evitar el llamado “efecto dominó”: si la gasolina sube de forma descontrolada, el costo de mover mercancías y alimentos también se dispara, elevando la inflación general. No obstante, al mantener un precio que no refleja la realidad del mercado internacional, se genera una desconexión entre lo que pagamos y lo que realmente cuesta producir o importar el combustible.

El impacto en las finanzas: Entre 22,000 y 38,000 millones de pesos al año

La magnitud de esta estrategia se refleja en las estimaciones anuales de las principales bancas del país. Mientras que Banamex calcula que el costo de contener el alza de combustibles podría alcanzar los 22,000 millones de pesos, BBVA México eleva la cifra, estimando que la menor recaudación por el IEPS podría llegar hasta los 38,000 millones de pesos.

Este dinero, que deja de entrar a la Tesorería, implica un traslado del costo económico desde el sector energético hacia el ámbito fiscal. En términos prácticos, los especialistas consideran que el encarecimiento del petróleo no se elimina, sino que se mueve de lugar, debilitando la capacidad del gobierno para invertir en otras áreas críticas como salud o infraestructura.

Los riesgos de la dependencia y la falta de eficiencia

Uno de los puntos más críticos señalados por los expertos es cómo estos estímulos afectan el comportamiento a largo plazo de empresas e individuos. Al no enfrentar el costo real de la energía, se pierden los incentivos para mejorar la eficiencia energética y la logística. Si el precio fuera real, existiría una presión natural por consumir menos combustible o buscar alternativas más limpias y económicas.

Además, depender de estímulos recurrentes se considera una solución temporal para un problema de fondo. Manuel Herrejón plantea que la estrategia debería evolucionar hacia el fortalecimiento de la producción nacional y la refinación.

Al mejorar la infraestructura propia, México podría reducir su dependencia externa y la necesidad de intervenir constantemente en los precios, permitiendo que las finanzas públicas respiren y que el precio de la gasolina sea sostenible por sí mismo, sin necesidad de “ayudas” que terminan pesando en el presupuesto nacional.

Subsidios a las gasolinas implican un costo en las finanzas públicas

El costo por contener el precio de las gasolinas y diésel mediante subsidios ayuda a suavizar el golpe a consumidores, pero implica un costo directo para las finanzas públicas al reducir la recaudación del gobierno mexicano, advirtieron especialistas.

  • Ante el encarecimiento internacional de los combustibles en medio del conflicto en Medio Oriente que inició hace seis semanas y ha bloqueado el comercio en el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del comercio de petróleo mundial, el gobierno mexicano ha comenzado a aplicar estímulos fiscales al impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS), lo que afecta sus ingresos tributarios.

El analista Manuel Herrejón sostuvo que el ajuste del IEPS amortigua el traslado del alza petrolera al precio final, pero no elimina el costo económico, sino que lo mueve al frente fiscal.

“A través de estímulos al IEPS, Hacienda ajusta la carga fiscal sobre los combustibles para suavizar los movimientos del precio final al consumidor. Cuando el petróleo sube, el gobierno reduce el impuesto; cuando baja, lo recompone”, explicó.

A su juicio, la estabilidad “no es gratuita”, porque lo que no se paga en la estación de servicio se deja de recaudar por otra vía, con implicaciones para el presupuesto y el gasto público.

“Cada vez que el gobierno reduce el IEPS para contener el precio de la gasolina, renuncia a ingresos fiscales. No los difiere, no los recupera después: simplemente deja de percibirlos”, señaló.

Además, alertó que cuando el precio final no refleja por completo el costo real del combustible, también se debilitan los incentivos para mejorar eficiencia energética y logística.

  • De acuerdo con estimaciones de Banamex, el costo anual de contener el alza de combustibles podría alcanzar 22 mil millones de pesos, mientras que BBVA estimó que la menor recaudación por IEPS a gasolinas podría alcanzar 38 mil millones de pesos.
  • En paralelo, Hacienda ha afirmado que este mecanismo se mantendrá para apoyar a consumidores y transportistas, aunque los subsidios aún no han alcanzado el 100% en gasolinas y diésel.

A la par, el gobierno también ha empujado acuerdos con gasolineros para contener los precios, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que esos subsidios representan unos 5 mil millones de pesos semanales.

La presión llega en un momento de repunte inflacionario, donde el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía reportó que la inflación anual subió a 4.59% en marzo, con un avance de 5.05% en el componente no subyacente.

  • Banxico señaló que entre enero y la primera quincena de marzo aumentó la inflación no subyacente y que pesaron, entre otros factores, mayores variaciones en electricidad y gasolina.

En ese contexto, Herrejón planteó que el debate de fondo pasa por reforzar refinación, producción e infraestructura para reducir la dependencia externa y la necesidad de estímulos recurrentes./Agencias-PUNTOporPUNTO

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