El fenómeno de El Niño 2026-2027 podría agravar la crisis hídrica que enfrenta México y generar impactos que irían desde una menor disponibilidad de agua en presas, ríos y acuíferos hasta pérdidas agrícolas, restricciones para la industria, mayores costos de producción y presiones sobre el suministro para las ciudades.
- Durante el seminario “El Niño 2026: La liga con la emergencia climática global, qué esperar y cómo prepararnos”, Fabiola Sosa, jefa del Área de Crecimiento Económico y Medio Ambiente de la UAM, advirtió que el país no puede enfrentar el fenómeno únicamente recurriendo a una mayor extracción de aguas subterráneas.
- Explicó que El Niño puede alterar distintos componentes del ciclo del agua, entre ellos la precipitación, evaporación, evapotranspiración, escurrimientos superficiales y recarga de los acuíferos.
“No sólo implican un menor nivel en el agua superficial, sino también en las aguas subterráneas”, señaló al recordar los efectos de El Niño de 2023-2024.
Por ello, consideró que continuar utilizando los acuíferos como principal mecanismo de emergencia para compensar la reducción en las presas no es una estrategia sostenible.
Sosa explicó que los efectos de El Niño serán heterogéneos y podrían generar simultáneamente sequías, inundaciones y otros eventos hidrometeorológicos extremos, dependiendo de la región y de la época del año.
El problema, dijo, se presenta sobre un territorio donde más de la mitad del país es naturalmente semidesértico y donde, además, decisiones de planeación urbana y desarrollo económico han concentrado ciudades y actividades intensivas en agua en regiones que ya enfrentan estrés hídrico.
Sectores más expuestos
En la agricultura, Sosa señaló que una menor disponibilidad de agua puede traducirse en reducciones de rendimiento, mayores costos de bombeo, pérdidas de cosechas y aumento en los precios de los alimentos.
- La industria también enfrentaría impactos diferenciados de acuerdo con su consumo de agua y la disponibilidad de las cuencas donde se encuentre instalada. Actividades como la producción de alimentos, bebidas y papel estarían entre las más expuestas.
- En el sector energético, los efectos no sólo estarían relacionados con la generación de electricidad, sino con una posible mayor demanda eléctrica en las ciudades ante las presiones derivadas del suministro de agua y las altas temperaturas.
Como referencia, señaló que Banco de México estimó que El Niño de 2023-2024 tuvo un impacto de entre 164,000 y 188,000 millones de pesos sobre el Producto Interno Bruto (PIB).
También mencionó estimaciones de pérdidas de entre 107,000 y 130,000 millones de pesos para la industria manufacturera, mientras que alrededor de 80% de la producción agrícola se encontraba en municipios que presentaban alguna evidencia de sequía.
Tania Pérez, especialista de la Subdirección de Medio Ambiente de FIRA (Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura), explicó que el sector financiero ya considera los fenómenos climáticos extremos como un factor de riesgo para productores, empresas e instituciones financieras.
- Indicó que la sequía de 2024 provocó una contracción de 3.3% del PIB agropecuario, mientras que los efectos de El Niño pueden trasladarse desde el terreno climático hasta el financiero.
- Entre las estrategias desarrolladas por FIRA mencionó plataformas de información climática y geoespacial, programas para impulsar bioinsumos, agricultura regenerativa, eficiencia hídrica, labranza cero y mínima, seguros y garantías, así como herramientas para identificar riesgos climáticos por región y cultivo.
Mientras que, en el panel “¿Estamos listos? ¿Cómo nos preparamos? Retos para todos los sectores y niveles de gobierno”, Enrique Guevara Ortiz, director general del Centro Nacional de Prevención de Desastres, advirtió que no puede afirmarse que todo el país esté igualmente preparado, debido a las diferencias territoriales, sociales, institucionales y económicas existentes entre regiones.
“La preparación no comienza con el impacto, sino con la toma de decisiones a partir del día de hoy”, afirmó.
Guillermo Pérez, director de Gestión Integral de Riesgos de Desastres y Cambio Climático de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, coincidió en que el reto no consiste únicamente en pronosticar los fenómenos, sino en llevar la información hasta donde ocurre la vida cotidiana.
Pérez planteó que la información sobre riesgos debe alcanzar una escala de barrio, manzana o incluso predio, de manera que las autoridades locales puedan identificar con precisión dónde existe riesgo de inundación, desbordamientos, deslizamientos o intrusión salina.
Estiman que en 2027 se rompería récord en temperatura global
El fenómeno de El Niño 2026-2027 podría alcanzar una intensidad excepcional e incluso romper récords, al tiempo que sus efectos se combinarán con un planeta que ya experimenta temperaturas elevadas por el cambio climático, advirtió Andreas Fischlin, excopresidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y profesor de ETH Zurich.
- Durante el panel “El fenómeno de El Niño y su relación con el cambio climático: qué se espera este año”, del seminario “El Niño 2026: La liga con la emergencia climática global, qué esperar y cómo prepararnos”, Fischlin explicó que ambos fenómenos no deben confundirse: mientras El Niño forma parte de una oscilación natural del sistema climático, el calentamiento global constituye una transformación de largo plazo.
“Este El Niño está agregando combustible a un planeta que ya está en llamas”, resumió Fischlin al citar una descripción reciente del fenómeno.
De acuerdo con el experto, la combinación de ambos procesos podría provocar nuevos récords de temperatura global, particularmente si El Niño se mantiene hasta 2027.
Para Centroamérica y México, uno de los principales riesgos es la presencia de condiciones más cálidas y secas.
Además, añadió que otras regiones enfrentarán escenarios distintos, desde déficit de precipitaciones hasta lluvias intensas capaces de provocar inundaciones.
“Este El Niño está agregando combustible a un planeta que ya está en llamas”, resumió Fischlin al citar una descripción reciente del fenómeno.
Ante la pregunta sobre qué debería hacer México frente al escenario previsto, Fischlin evitó formular recomendaciones específicas debido a que, dijo, no conoce suficientemente las condiciones institucionales y territoriales del país.
No obstante, planteó una prioridad: desarrollar servicios climáticos y escenarios regionalizados que permitan anticipar cómo afectará El Niño y el cambio climático a cada zona del país.
El Niño alterará el delicado equilibrio de los ecosistemas áridos
La acelerada llegada del fenómeno climático El Niño intensificará la sequía y la escasez de agua en México, lo que pone en riesgo el equilibrio ecológico, la seguridad alimentaria y la estabilidad económica del país, según afirmaron este martes especialistas y autoridades ambientales reunidas en la Ciudad de México.
- El Niño es un fenómeno climático caracterizado por el calentamiento anómalo del Océano Pacífico ecuatorial, una alteración en la temperatura marina que trastoca las corrientes atmosféricas a nivel global y provoca eventos extremos como sequías prolongadas e inundaciones severas.
- El avance acelerado de este ‘meganiño’ compromete severamente los avances del Programa Nacional de Restauración Ambiental impulsado por la Secretaría de Medioambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en México, alterando el delicado equilibrio de los ecosistemas áridos y semiáridos que determinan la supervivencia de múltiples especies.
Ante este escenario, Margarita Caso, directora general de Gestión y Conservación de Mares y Costas de Semarnat, señaló que “hay que adaptarse a las condiciones extremas que traerá este meganiño”, haciendo un llamado urgente al uso de tecnología y monitoreo para proteger hábitats críticos como los bosques de macroalgas en Baja California y los arrecifes de coral.
¿Cuál será el impacto de El Niño en México?
Los expertos afirmaron que la alteración drástica del ciclo del agua detonará un impacto geográfico desigual en el país, registrando en el norte sequías prolongadas con temperaturas superiores a los 45 grados centígrados, mientras que la zona del Pacífico experimentará una activa temporada de ciclones e intensos fenómenos hidrometeorológicos.
La ausencia de un compromiso financiero coordinado preocupa a las especialistas, quienes echan en falta la participación de la Secretaría de Hacienda y de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) al subrayar que “es fundamental que se sumen a las acciones” para canalizar recursos hacia la infraestructura de adaptación.
¿Qué consecuencias tendrá el fenómeno de El Niño récord en el Mundo?
El actual fenómeno de El Niño se perfila como el más intenso documentado hasta ahora, con potencial de provocar eventos meteorológicos extremos en distintas regiones del planeta y de convertir a 2027 en el año más caluroso de los registros.
Según los expertos, sumado al calentamiento global causado por la actividad humana, este episodio ofrece una muestra de los niveles de calor que podrían alcanzarse de forma habitual a fines de la década de 2030.
¿Qué es El Niño?
El Niño es una variación natural del clima que calienta las temperaturas de la superficie en el centro y el este del océano Pacífico ecuatorial.
Ocurre cuando los vientos del este que normalmente mantienen las aguas cálidas en el oeste del Pacífico se debilitan temporalmente, lo que permite que estas alcancen la superficie y se desplacen hacia el este.
Cuando las temperaturas de la superficie se mantienen por encima de lo normal durante varios meses, esto provoca más tormentas sobre la región, «lo que tiene repercusiones en toda la atmósfera terrestre», explica Emily Becker, climatóloga en la Universidad de Miami.
Como consecuencia, se generan condiciones más cálidas y secas en ciertos lugares, y más frescas y húmedas en otros.
Con episodios más fuertes de El Niño, «podemos esperar ver más de estas consecuencias», señala a la AFP Michelle L’Heureux, una responsable del centro de previsión climática de la Agencia estadounidense de observación oceánica y atmosférica (NOAA). No obstante, añade, estas repercusiones no están garantizadas.
¿Qué esperar este año?
Las temperaturas de la superficie marina en la región Niño 3.4, una zona de referencia en el Pacífico, se sitúan actualmente unos 2.6° C por encima del promedio de los últimos 30 años, según el panel de control Climate Brink, que se basa en datos de la NOAA.
- Este panel también recopila las previsiones, según las cuales el fenómeno podría alcanzar en noviembre un pico de 3.9 °C, muy por encima de la anomalía de 3 °C registrada en 2015, año récord.
- Eso debería convertir a 2027 en el año más cálido jamás registrado, ya que el impacto de El Niño se siente principalmente el año posterior a su aparición.
- Según los cálculos de los climatólogos Zeke Hausfather y Andrew Dessler, El Niño provocaría un aumento medio de las temperaturas de 0.3 °C en 2027 a escala mundial.
«Es como un adelanto del futuro», explica a la AFP Dessler, profesor en la Universidad Texas A&M. Un aumento de tal magnitud a largo plazo no se esperaría de otro modo hasta 2037.
Precisa, no obstante, que este calentamiento se concentrará esencialmente en el Pacífico ecuatorial.
- Mike McPhaden, investigador en el Laboratorio Ambiental Marino del Pacífico de la NOAA, ofrece estimaciones similares: «No es inconcebible que 2027 pueda situarse 1,7 °C por encima de los niveles preindustriales», asegura a la AFP.
- No existe una única manera de medir el fenómeno El Niño.
- En febrero, la NOAA adoptó un nuevo método: el Índice Relativo Oceánico de El Niño (RONI en inglés), que compara la anomalía de temperatura de la zona 3.4 con el resto del cinturón tropical.
Según esta clasificación, la NOAA estima que hay un 69% de probabilidades de que el fenómeno El Niño sea este año el más intenso desde el inicio de los registros en 1950.
¿Y el cambio climático?
Los científicos coinciden en que el cambio climático amplifica los efectos de El Niño.
La atmósfera terrestre, calentada por los gases de efecto invernadero, contiene más humedad, lo que puede hacer que las lluvias asociadas al fenómeno sean más extremas. A la inversa, allí donde ya provoca sequía, puede resecar aún más los suelos.
No existe, sin embargo, consenso sobre si el cambio climático refuerza a El Niño en sí mismo, aunque empiezan a surgir indicios en ese sentido.
Según McPhaden, el calentamiento de los mares tropicales vuelve más sensibles los vientos que alimentan El Niño, lo que, por convección, puede acelerar el desarrollo del fenómeno.
Se apoya en diversos indicadores, desde registros paleoclimáticos obtenidos a partir de esqueletos de coral, hasta mediciones instrumentales del siglo XIX y simulaciones climáticas, para fundamentar sus conclusiones: la intensidad de los episodios de El Niño habría aumentado aproximadamente un 10% durante el último siglo./Agencias-PUNTOporPUNTO
























