EL NIÑO eleva los RIESGOS para la generación HIDROELÉCTRICA y Actividad Económica en AMÉRICA

La energía abre un segundo frente para América Latina. Andrew John Stevenson, analista sénior de clima de Bloomberg Intelligence, calcula que el impacto podría alcanzar unos 150 millones de barriles equivalentes de petróleo.

El Niño dejó de ser solo un riesgo meteorológico para América Latina. Su intensificación amenaza con extender las presiones desde las cosechas y los embalses hacia la electricidad, los alimentos y la inflación regional.

  • La señal más reciente llega de Citi. El calentamiento del Pacífico ecuatorial alcanzó niveles extremos en septiembre y el banco considera que el fenómeno ya cruzó el umbral que caracteriza los episodios más intensos.
  • El riesgo tampoco termina en 2026. Las alteraciones de las lluvias pueden profundizarse hacia finales de año y comienzos de 2027, con sequías en unas zonas, inundaciones en otras y efectos distintos entre las economías latinoamericanas.

Johanna Chua, analista de Citi, advierte que “ahora estamos firmemente en territorio de ‘Súper El Niño’”. La temperatura superficial del Pacífico ecuatorial, una de las principales referencias para medir la intensidad de El Niño, registró anomalías cercanas a 3 °C hasta el 14 de septiembre.

El riesgo empieza a trasladarse a alimentos e inflación

El Oceanic Niño Index estimado por Citi alcanzó alrededor de 2,3°C a comienzos de septiembre, por encima del umbral de 2°C utilizado para un Súper El Niño y cerca de los máximos observados durante grandes episodios anteriores.

La probabilidad de un evento histórico también aumentó. La evaluación de NOAA del 10 de septiembre asignó un 75% de posibilidad de que octubre diciembre de 2026 supere en intensidad los episodios de El Niño registrados desde 1950.

  • Para Citi, la principal transmisión económica hacia los mercados emergentes pasa por los alimentos. El índice mundial de precios alimentarios de la FAO aumentó 2,5% interanual en agosto, frente al 0,8% revisado de julio.
  • El azúcar avanzó 11,3% interanual, mientras los precios internacionales de los cereales siguieron aumentando. Algunos granos ya muestran tensiones comparables con las observadas durante el shock alimentario asociado a la guerra entre Rusia y Ucrania.

“Creemos que el mayor impacto económico de El Niño sobre los mercados emergentes proviene de sus efectos sobre la producción de cultivos, que impactan la inflación de alimentos”, sostiene Chua.

La presión todavía no es homogénea. Citi observa que la inflación alimentaria agregada de los mercados emergentes permanece relativamente estable, aunque advierte que todavía no se siente plenamente el impacto de El Niño ni sus efectos rezagados.

América Latina comienza, sin embargo, a mostrar señales. Citi detectó un repunte generalizado de la inflación de alimentos en la región liderado por Chile, mientras México conserva una dinámica históricamente benigna y aparece menos expuesto al fenómeno.

Hidroelectricidad y calor elevan la presión energética

La energía abre un segundo frente para América Latina. Andrew John Stevenson, analista sénior de clima de Bloomberg Intelligence, calcula que el impacto podría alcanzar unos 150 millones de barriles equivalentes de petróleo.

Esa cantidad representa alrededor del 4,1% del consumo de energía primaria de Brasil, Argentina, Colombia y Chile si el comportamiento del fenómeno durante el resto de 2026 replica el episodio de 2023.

  • Brasil aparece como el país con mayor exposición energética. El impacto potencial alcanza unos 135 millones de barriles equivalentes de petróleo, el 5,6% de su demanda primaria, por menor hidroelectricidad y mayor consumo para refrigeración.
  • La generación hidroeléctrica brasileña acumuló hasta agosto 33,3 TWh menos que su norma climática. El escenario de Bloomberg Intelligence contempla otros 49,5 TWh de pérdida hasta finales de año.

Colombia podría perder 3,8 TWh en total. El riesgo combina menores lluvias con la elevada dependencia regional de la generación hidroeléctrica, aunque la situación actual de los embalses colombianos todavía introduce un matiz importante.

  • Citi no observa por ahora el deterioro registrado en India. Los niveles de los embalses colombianos hasta mediados de septiembre se situaban incluso ligeramente por encima del promedio estacional.
  • El riesgo climático, sin embargo, puede aumentar más adelante. Las proyecciones utilizadas por Citi apuntan a déficits de lluvia en el norte de Colombia y anticipan una intensificación hacia finales de 2026 y comienzos de 2027.

UBS coloca a Colombia como la economía latinoamericana más vulnerable dentro de su marco de exposición y resiliencia, por la combinación de riesgos para alimentos y electricidad, inflación elevada y una posición fiscal débil.

Brasil: más demanda eléctrica y presión sobre las redes

Brasil afronta otra dificultad: menos agua puede coincidir con más demanda. Bloomberg Intelligence calcula que el aumento de las necesidades de refrigeración podría agregar alrededor de 50 millones de barriles equivalentes de petróleo de carga energética en 2026.

  • UBS identifica ese efecto directamente en las distribuidoras eléctricas brasileñas. El mayor consumo residencial puede impulsar volúmenes, pero también exige más mantenimiento, refuerzo de redes, manejo de vegetación y capacidad de respuesta ante emergencias.
  • Para las generadoras, el resultado es menos lineal. Lluvias favorables en cuencas relevantes podrían recuperar embalses y reducir los precios eléctricos, mientras una temporada húmeda tardía prolongaría el estrés hidrológico.

“El Niño amplía la distribución de los resultados de los precios de la electricidad en lugar de proporcionar una única dirección invertible”, escribieron los analistas de UBS.

Latinoamérica enfrenta riesgos distintos

Perú concentra una de las mayores exposiciones directas. El Niño puede llevar lluvias intensas a la costa norte y central, sequía a los Andes del sur y mantener las perturbaciones sobre pesca, agricultura e infraestructura.

Bradesco BBI señala que la probabilidad combinada de un El Niño costero fuerte o extraordinario alcanzó 83%, frente al 71% de la evaluación de julio, según los datos de ENFEN utilizados por el banco.

Su escenario base contempla que el fenómeno reste entre 0,7 y 1 punto porcentual al crecimiento de Perú en 2027, que quedaría entre 3% y 3,3%.

  • Agricultura, pesca e inflación alimentaria absorberían buena parte del impacto inicial. Un episodio extraordinario reduciría el crecimiento a entre 2,2% y 2,8%. En el escenario extremo de Bradesco BBI, con interrupciones prolongadas y fuertes pérdidas agrícolas, la expansión quedaría entre 1% y 2%.
  • Perú dispone, no obstante, de amortiguadores diferentes a los de episodios históricos. Bradesco BBI destaca una cuenta corriente con superávit superior al 3% del PIB y reservas internacionales equivalentes aproximadamente al 28% del producto.

“El mercado está tratando cada vez más un El Niño extraordinario como un escenario de alta probabilidad en lugar de un riesgo de cola”, dijeron los analistas de Bradesco BBI.

La pesca ya constituye un foco. Citi señala que el deterioro de los índices costeros de El Niño puede prolongar las restricciones sobre la anchoveta peruana y afectar producción y empleo durante la segunda temporada pesquera.

El Canal de Panamá, la logística de Brasil y el cobre chileno

Panamá enfrenta un canal distinto. La Autoridad del Canal comenzó a restringir los tránsitos en septiembre, desde 36 hasta 34 cruces diarios y posteriormente a 32, ante la trayectoria descendente del nivel del lago Gatún.

Los niveles siguen por encima del mínimo observado durante la sequía de 2023-2024, cuando los tránsitos llegaron a 22 diarios. Citi considera, sin embargo, que la disponibilidad de agua vuelve a representar un riesgo fiscal y externo.

  • Brasil suma riesgos agrícolas y logísticos. Durante el episodio de 2023-2024, la capacidad de las barcazas fluviales llegó a caer 50%, obligando a trasladar cargamentos de granos y carne hacia carreteras y ferrocarriles.
  • Una repetición de esas condiciones podría presionar los negocios de proteínas de JBS. Al mismo tiempo, la persistencia de la sequía en Mato Grosso amenazaría soja, caña de azúcar y maíz durante el ciclo agrícola de 2027.
  • Chile enfrenta el extremo opuesto. Las lluvias ya afectaron operaciones cupríferas y llevaron a Antofagasta y Lundin Mining a reducir sus previsiones de producción tras inundaciones e interrupciones eléctricas.

El vínculo final vuelve a la inflación. Si los shocks agrícolas y energéticos llegan al consumidor, UBS considera que los mercados podrían incorporar tasas de política monetaria más altas, al dificultar el proceso desinflacionario de los bancos centrales.

La intensidad del fenómeno no determina por sí sola ese resultado. Importarán la ubicación de las lluvias, la duración de las sequías, los inventarios agrícolas, los embalses y la capacidad de cada economía para absorber daños sin generar efectos de segunda ronda.

¿Sobrevivirán las energías renovables al cambio climático?

Los combustibles fósiles han llevado a un insostenible sistema energético que está poniendo en peligro la vida en la planeta al haber desencadenado el cambio climático. Ahora, la solución, las energías renovables, también se ven afectadas por el calentamiento global y se necesitan nuevas estrategias para maximizar su uso y garantizar la generación de energía.

  • Pese a ello, la carrera hacia las energías renovables es imparable y, a pesar de los retos que plantea la crisis climática, hay signos de progreso: Los paneles solares empiezan a cubrir los desiertos, las turbinas eólicas salpican las costas y las presas hidroeléctricas aprovechan los caudalosos ríos para producir electricidad limpia.
  • Los datos de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) muestran que la capacidad renovable mundial crecieron en 585 gigavatios en 2024, lo que representa más del 90 por ciento de toda la nueva potencia añadida en todo el mundo, y la tasa de crecimiento anual más rápida en dos décadas.

Sin embargo, a pesar del empuje que están cobrando las energías renovables, impulsadas por el abaratamiento de la tecnología y la urgente necesidad de reducir las emisiones de carbono, los expertos alertan de la necesidad de tomar precauciones: Dado que las fuentes de energía renovables dependen de las condiciones meteorológicas, el cambio climático está dictando cada vez más, y poniendo en peligro, la producción de energía renovable.

Esta tendencia se acentuó en 2023, marcado por una volatilidad que perturbó la generación de energía renovable en todo el mundo. Las temperaturas se dispararon 1,45 °C por encima de los niveles preindustriales, y el paso de La Niña a El Niño alteró las precipitaciones, los patrones de viento y la radiación solar.

Hamid Bastani, experto en clima y energía de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), ofreció un crudo ejemplo de este impacto. “En Sudán y Namibia, la producción hidroeléctrica se redujo en más de un 50% debido a una pluviosidad inusualmente baja”.

En Sudán, las precipitaciones totalizaron sólo 100 milímetros (menos de cuatro pulgadas) en 2023, menos de la mitad de la media nacional a largo plazo.

“Se trata de un país en el que la energía hidroeléctrica representa alrededor del 60% de la electricidad. Estas reducciones podrían tener implicaciones significativas”, explicó Bastani, señalando que el sistema eléctrico abastece a una población grande y en rápido crecimiento de unos 48 millones de habitantes.

Estos cambios no se limitan a la energía hidroeléctrica. También la energía eólica ha mostrado signos de tensión ante el cambio climático.

  • China, que representa el 40% de la capacidad eólica terrestre mundial, sólo registró un modesto aumento de la producción de entre el 4% y el 8% en 2023, ya que las anomalías del viento interrumpieron la generación. En la India, la producción disminuyó debido a la debilidad de los vientos monzónicos, mientras que algunas regiones de África experimentaron pérdidas aún mayores, con una caída de la producción eólica de entre el 20 y el 30%.
  • En Sudamérica, la balanza se inclinó hacia el otro lado. Los cielos despejados y la elevada radiación solar impulsaron el rendimiento de los paneles solares, sobre todo en países como Brasil, Colombia y Bolivia.

De este modo, la región experimentó un aumento de entre el 4% y el 6% en la generación de energía solar, un aumento impulsado por el clima que se tradujo en aproximadamente tres teravatios-hora de electricidad adicional, suficiente para abastecer a más de dos millones de hogares durante un año a un ritmo de consumo medio.

En la energía hidroeléctrica, las presas dependen de caudales estacionales predecibles, a menudo alimentados por el deshielo o la escorrentía glaciar. “La energía hidroeléctrica aumentará a corto plazo con el deshielo de los glaciares. “Pero cuando desaparezcan los glaciares, desaparecerá el agua. Y eso es irreversible, al menos a escala humana”.

Este patrón ya se está desarrollando en regiones como los Andes y el Himalaya. Si el agua de deshielo desaparece, los países tendrán que cambiar su forma de generar energía o enfrentarse a déficits energéticos a largo plazo.

  • Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), por ejemplo, señalaba que el aumento del nivel del mar y las tormentas más fuertes suponen riesgos crecientes para las instalaciones de producción de energía, incluidas las granjas solares situadas cerca de las costas.
  • Del mismo modo, los incendios forestales, cada vez más intensos y frecuentes, también pueden derribar líneas eléctricas y dejar sin luz a regiones enteras, mientras que el calor extremo puede reducir la eficiencia de los paneles solares y poner a prueba la infraestructura de la red, justo cuando la demanda de refrigeración alcanza su punto máximo.

El experto subraya que una cosa es cierta: Nuestro planeta se dirige hacia un futuro en el que la electricidad, especialmente la procedente de fuentes renovables, será fundamental.

“Nuestro transporte va a ser eléctrico; nuestra cocina va a ser eléctrica; nuestra calefacción va a ser eléctrica. Si no tenemos un sistema eléctrico fiable, todo se vendrá abajo. Necesitaremos tener esta inteligencia climática cuando pensemos en cómo cambiar nuestros sistemas energéticos y la fiabilidad y resistencia de nuestro sistema energético en el futuro”.

  • De hecho, para adaptarse, ambos expertos hicieron hincapié en la necesidad de adoptar lo que denominan inteligencia climática: la integración de las previsiones, los datos y la ciencia del clima en todos los niveles de la planificación energética.

“En el pasado, los planificadores energéticos trabajaban con medias históricas”, explicó Bastani. “Pero el pasado ya no es una guía fiable. Necesitamos saber qué hará el viento la próxima temporada, cómo serán las precipitaciones el año que viene, no sólo cómo eran hace una década”.

  • En Chile, por ejemplo, la generación hidroeléctrica aumentó hasta un 80%, debido a unas precipitaciones inusualmente altas. Aunque este aumento se debió al clima, los expertos afirman que una previsión estacional avanzada podría ayudar a los operadores de presas a anticiparse mejor a este tipo de fenómenos en el futuro y gestionar los embalses para almacenar agua de forma más eficaz.

Del mismo modo, los trabajadores de los parques eólicos pueden utilizar las previsiones para programar el mantenimiento durante los periodos de poco viento, minimizando el tiempo de inactividad y evitando pérdidas. Los operadores de la red también pueden planificar los picos de energía durante olas de calor o sequías.

  • La inteligencia artificial (IA) está echando una mano: Los modelos de aprendizaje automático entrenados con datos climáticos y energéticos pueden predecir ahora las fluctuaciones de los recursos con mayor resolución y precisión. Estas herramientas podrían ayudar a optimizar cuándo desplegar el almacenamiento en baterías o cambiar la energía entre regiones, haciendo que el sistema sea más flexible y receptivo.

Por ejemplo, dos recientes proyectos energéticos de la OMM ilustran cómo puede aplicarse la inteligencia artificial a la planificación de las energías renovables en el mundo real. En Costa Rica, la agencia trabajó con las autoridades energéticas nacionales para desarrollar y aplicar un modelo basado en IA para la previsión a corto plazo de la velocidad del viento. La herramienta está ahora integrada en la plataforma interna de previsión energética del Instituto Costarricense de Electricidad, ayudando a optimizar las operaciones en parques eólicos seleccionados.

En Chile, otro proyecto se centró en la tecnología solar flotante, utilizando la IA para estimar las tasas de evaporación en los embalses. Los resultados, ahora incorporados a la plataforma oficial Solar Energy Explorer de Chile, mostraron que los paneles solares flotantes pueden reducir la evaporación del agua hasta un 85% en verano, con una media nacional del 77%./PUNTOporPUNTO

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