El PAÍS enfrentará la PEOR SEQUÍA y falta de AGUA pese a HURACANES

Pese a que durante la primera quincena de octubre de 2026 se registraron lluvias por arriba del promedio en gran parte del país, la superficie afectada por sequía moderada a severa aumentó respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con el Monitor de Sequía de México.

El fenómeno de El Niño 2026-2027 plantea un escenario de sequía intensa en México, con posibles afectaciones al suministro de agua, la producción agropecuaria y el sector energético, de acuerdo con el perfil de riesgo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El documento identifica ocho estados entre los territorios más susceptibles a sequías severas, principalmente en el norte, noroeste y centro-norte del país.

  • La advertencia vincula las condiciones más cálidas y secas que México tiende a experimentar durante estos episodios con un mayor riesgo de estrés hídrico y menor almacenamiento en embalses. Esto puede comprometer tanto el abastecimiento de comunidades urbanas y rurales como las actividades que dependen de la disponibilidad de agua.

Sin embargo, el reporte presenta un escenario de riesgo, no una clasificación definitiva de los estados que tendrán la peor sequía ni un calendario de cortes de agua. Tampoco establece cuánto disminuirán las lluvias en cada entidad. Su principal señalamiento es la susceptibilidad de determinados territorios y los impactos que deben considerarse en la preparación ante el fenómeno.

¿Qué estados de México tienen mayor riesgo de sequía por El Niño?

El perfil del BID señala que amplias zonas del norte, noroeste y centro-norte de México pueden registrar condiciones más cálidas y secas de lo normal durante los episodios de El Niño. Dentro de esas regiones, identifica a las siguientes entidades entre las más susceptibles a sequías severas:

  • Sonora
  • Chihuahua
  • Baja California
  • Baja California Sur
  • Coahuila
  • Durango
  • Zacatecas
  • San Luis Potosí

La lista no establece un orden de gravedad entre los estados. Por ello, el documento no permite afirmar que una de estas entidades enfrentará necesariamente una situación más crítica que las demás, ni que todos sus municipios tendrán afectaciones de la misma magnitud.

El riesgo descrito combina tres elementos: sequías intensas, presión sobre los recursos hídricos y menor almacenamiento de agua. La coincidencia de estas condiciones puede dificultar el suministro y aumentar la vulnerabilidad de las actividades productivas.

Aunque las ocho entidades concentran el señalamiento sobre sequías severas, el reporte también identifica amenazas de alcance más amplio, como las olas de calor, cuyo impacto esperado tiene una dimensión nacional.

Falta de agua: ¿qué advierte el BID sobre el suministro?

Una de las principales preocupaciones es la disminución de los escurrimientos y del almacenamiento en embalses, con posibles consecuencias para el suministro urbano y rural. El perfil asigna una prioridad muy alta a este impacto en el norte, noroeste y centro-norte.

  • Esto significa que la atención no debe centrarse únicamente en la lluvia que pueda faltar, sino también en la cantidad de agua disponible para abastecer a la población y sostener las actividades económicas.
  • El documento no identifica ciudades donde se suspenderá el servicio, porcentajes de reducción del suministro ni fechas de posibles restricciones. En consecuencia, el riesgo de falta de agua no equivale a un anuncio de cortes confirmados para los ocho estados mencionados.

Además, el BID incluye el deterioro de la calidad del agua entre los riesgos sanitarios asociados a las temperaturas extremas. Así, el escenario contempla presiones tanto sobre la disponibilidad del recurso como sobre sus condiciones de uso.

Agricultura, ganadería y energía, entre los sectores expuestos

El reporte advierte que la sequía intensa afectaría principalmente a los sectores agropecuario y energético del país. En agricultura y ganadería, señala posibles pérdidas de cultivos de temporal y daños relacionados con un déficit hídrico prolongado.

  • Para el norte y centro-norte, el estrés hídrico y agropecuario aparece como un riesgo de prioridad muy alta. La advertencia pone el foco en actividades cuya continuidad depende de contar con agua suficiente durante los ciclos productivos.
  • En cuanto al sector energético, el documento lo menciona entre los principales ámbitos expuestos, aunque no ofrece estimaciones de pérdidas, instalaciones específicas en riesgo ni proyecciones de interrupciones del servicio eléctrico.

También contempla un incremento de incendios forestales y degradación de ecosistemas vulnerables, particularmente en el norte, centro y zonas forestales. Este riesgo recibe una prioridad alta, al igual que las olas de calor.

El Pacífico podría enfrentar más tormentas y huracanes

El escenario del BID no se limita a la sequía. Mientras el interior y el norte del país pueden enfrentar déficit hídrico, la costa del Pacífico podría registrar una mayor actividad de tormentas y huracanes.

  • El documento describe esta combinación como un patrón de riesgo dual: falta de agua en unas regiones y eventos hidrometeorológicos extremos en otras. Para el litoral pacífico, advierte posibles inundaciones y daños a infraestructura.

La ficha no proporciona un número esperado de ciclones, categorías de intensidad ni lugares de impacto. Por tanto, esta advertencia debe entenderse como una perspectiva regional de riesgo, sin atribuir trayectorias o afectaciones concretas a fenómenos todavía no identificados en el reporte.

¿Qué daños dejaron otros episodios de El Niño en México?

Como antecedente, el BID señala que El Niño de 1997-1998 dejó pérdidas superiores a 870 millones de dólares, concentradas en el sector agrícola. Entre sus cifras clave también incluye dos millones de hectáreas sembradas afectadas durante ese episodio.

  • Asimismo, registra 250 millones de dólares en costos asociados a los incendios forestales de 1998. Estas cifras ilustran la dimensión de los daños documentados, pero no representan una estimación de lo que ocurrirá en 2026-2027.
  • Sobre 2023, un año con El Niño activo, el texto reporta un aumento de daños y pérdidas equivalente al 0.3% del PIB respecto a 2022, identificado como un año neutro.

Finalmente, el BID señala que dispone de una facilidad de ayuda humanitaria y asistencia para evaluación de daños que el Gobierno puede activar tras una declaratoria de emergencia. Su propósito es apoyar la respuesta y las evaluaciones que orienten la recuperación temprana, dentro de las acciones para fortalecer la preparación y la resiliencia ante desastres.

Pese a huracanes sequía repunta en el sureste del país

Pese a que durante la primera quincena de octubre de 2026 se registraron lluvias por arriba del promedio en gran parte del país, la superficie afectada por sequía moderada a severa aumentó respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con el Monitor de Sequía de México.

  • Según lo dicho por las autoridades, las lluvias recientes favorecieron la reducción de las áreas afectadas en algunas “áreas anormalmente secas (D0) y con sequía de moderada a extrema (D1 a D3) en porciones de Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas; en este último destacó la eliminación de la sequía extrema (D3)”.
  • Lo anterior lo atribuyó a canales de baja presión, la aproximación de la vaguada monzónica, el paso de la onda tropical número 42 y la influencia de la tormenta tropical Isaías en el Golfo de México, así como de los huracanes Simón y Trudy en el Pacífico.

No obstante, las lluvias no fueron suficientes para revertir los déficits de precipitación acumulados durante los meses anteriores en el sur y sureste.

  • Al 15 de octubre, en Tabasco, el 56.1% de la superficie registró sequía moderada y 19.3% sequía severa; mientras que en Chiapas, 35.9% de la superficie tenía sequía moderada y 8.4% sequía severa. Para Guerrero, 15.9% presentaba sequía moderada y 2.1% severa; en Oaxaca las proporciones eran de 17.5 y 4.8%, respectivamente.

“En contraste, las lluvias por debajo del promedio se registraron principalmente en la región oriente y en zonas puntuales del noroeste del país. Respecto a la evolución de la sequía, se observaron incrementos de áreas con sequía moderada (D1) y severa (D2) en porciones de Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Tabasco”, se detalló.

Aumento anual

En comparación anual, al 15 de octubre de 2026, las categorías de sequía moderada a severa —D1 a D2— cubrieron 12.7% del territorio nacional, un incremento de 5.2 puntos porcentuales frente al 7.5% reportado el 15 de octubre de 2025. La proporción afectada fue casi 70% mayor que un año antes.

  • El reporte de la primera quincena de octubre registró un aumento de 0.5 puntos porcentuales respecto al 30 de septiembre, cuando la sequía de moderada a extrema abarcaba 12.2% del país.
  • Las áreas clasificadas como anormalmente secas, una condición previa a la sequía, se duplicaron, al pasar de 11.2 a 22.4% entre la primera quincena de octubre del 2025 y el mismo corte de este 2026.

Por otro lado, la sequía moderada también tuvo un incremento importante: de 4.6 a 11.1% del territorio. En contraste, la sequía severa bajó de 2.5% a 1.6%, mientras que las categorías extrema y excepcional, que en 2025 representaban 0.3% y 0.1%, respectivamente, no registraron superficie en octubre de 2026.

Al corte de este año el 25.3% de los municipios estaban con algún grado de sequía.

Acciones para enfrentar

Las lluvias torrenciales no garantizan la recuperación de los acuíferos ni de la producción agrícola, afirmaron especialistas, quienes consideraron también necesario que las autoridades modernicen la infraestructura hidráulica, hacer más eficiente el riego y preparar medidas para proteger el abasto de alimentos ante posibles periodos prolongados de estiaje.

Eduardo Vázquez Herrera, director ejecutivo de Agua Capital, sostuvo que “estamos dejando ir una oportunidad significativa en términos de captar esta agua”.

Propuso habilitar jardines infiltrantes y pozos que permitan conducir el agua al subsuelo, reducir escurrimientos y favorecer la recuperación de los acuíferos.

  • A su juicio, la disponibilidad del recurso depende no sólo del volumen almacenado, sino también de su distribución, la demanda y las condiciones climáticas posteriores. Por ello, pidió incorporar criterios de resiliencia hídrica y climática tanto en las obras existentes como en los nuevos proyectos.
  • Para Roberto Constantino, académico de la UAM, la respuesta a la crisis hídrica requiere cambios en el uso del agua, particularmente en la agricultura, las ciudades y la industria. Entre sus propuestas está sustituir progresivamente el riego por inundación o rodado por sistemas de goteo y aspersión, con sensores y herramientas informáticas que permitan ajustar el suministro a las necesidades de los cultivos.

También llamó a ampliar el tratamiento y la reutilización de aguas residuales para destinarlas a actividades agrícolas, industriales y otros usos compatibles con su calidad. En determinadas condiciones, el agua tratada podría utilizarse para favorecer la recarga de acuíferos, siempre que cumpla con los requisitos sanitarios y ambientales correspondientes.

Señaló que estas medidas ayudarían a reducir la presión sobre las fuentes de abastecimiento y a aprovechar el recurso que ya circula por el sistema.

“Lo que necesitamos es comenzar ya a construir la infraestructura que nos permita utilizar de mejor manera el agua que nos llueve”, sostuvo.

  • Ismael Arce, coordinador de adaptación basada en ecosistemas de WRI México, indicó que las lluvias intensas pueden “favorecer una mayor acumulación de agua superficial en ciertos lugares” aunque también pueden provocar inundaciones en terrenos agrícolas y pérdidas de cultivos, especialmente cuando están acompañadas de granizadas.

Planteó un escenario de mayores temperaturas y una temporada de estiaje más prolongada, lo que podría intensificar la evaporación del agua presente en el suelo y en los cuerpos de agua./PUNTOporPUNTO

Recibe nuestro boletín informativo, suscríbete usando el formulario