Europa encara su invierno de gas más duro desde 2022, con precios mayoristas en máximos de más de tres años. Las facturas subirán rápido en Países Bajos y tardarán casi un año en ajustarse del todo en Alemania y Austria.
- Las facturas de gas y electricidad podrían subir en Europa este invierno si los precios mayoristas se mantienen elevados el tiempo suficiente como para trasladarse a los consumidores.
- El principal índice europeo del precio mayorista del gas natural, el TTF holandés para el mes siguiente, cotizaba el martes por la tarde por encima de 66€ por megavatio hora (MWh), frente a más de 68€ a primera hora de la sesión. A comienzos de año se situaba en torno a 29€/MWh.
La subida ha estado impulsada por la creciente preocupación de los inversores ante la posibilidad de que el estrecho de Ormuz siga cerrado de cara al invierno.
Todo ello sucede en un momento en que los niveles de almacenamiento de gas de la UE siguen en mínimos históricos antes de la temporada de calefacción.
Según datos de Gas Infrastructure Europe, los depósitos de gas de la UE estaban llenos al 62,99 % al final de la jornada de gas del 24 de agosto.
«Los almacenes de gas europeos están inusualmente bajos para esta época del año», declaró a Euronews Business Natasha Fielding, responsable editorial de gas, GNL, carbón y biomasa en Argus Media. Añadió que este nivel está muy por debajo de la media de los últimos cinco años, del 79 %.
«La única otra vez en los últimos 15 años en que las reservas estuvieron casi tan bajas fue en 2021, antes de la última gran crisis del gas», señaló Fielding.
Entre los grandes mercados europeos con menores niveles de almacenamiento, los depósitos de Alemania estaban solo al 51 %, mientras que los de Países Bajos se situaban en el 44,3 %.
- Oxford Economics señaló en un informe publicado el 13 de agosto, antes de la última subida del precio del gas, que el consumo de gas de la UE es entre un 15 % y un 20 % inferior al de 2021.
La consultora apuntaba que la UE puede funcionar con niveles de almacenamiento más bajos, aunque eso implicaría depender de más importaciones de GNL en invierno. Esto podría dejar a la UE más expuesta a la competencia de los compradores asiáticos por los cargamentos disponibles.
Esa competencia ya se ha intensificado por el cierre de facto del estrecho de Ormuz, que interrumpe una ruta que normalmente canaliza casi una quinta parte del comercio mundial de GNL.
En una posible guerra de ofertas entre la UE y Asia, los precios mayoristas podrían subir aún más.
Con los niveles actuales, los precios «no serán suficientes para que Europa gestione sus reservas durante el invierno», escribieron en una nota las analistas de Goldman Sachs Samantha Dart y Laura Cyr, citada por Bloomberg.
- «En un escenario en el que las exportaciones de energía de Oriente Medio solo se normalicen gradualmente hasta 2027, estimamos que el TTF de diciembre de 2026 probablemente tendría que situarse por encima de 100€/MWh», añadieron. «Eso supone un 110 % más que nuestro escenario base de 50€/MWh», precisaron.
- Oxford Economics advirtió de que la UE podría verse obligada a suspender partes de su prohibición de importar gas ruso si el suministro se redujera aún más. Según el último cálculo de la Comisión Europea, la cuota de Rusia en el conjunto de las importaciones por gasoducto y de GNL era de alrededor del 12,5 % en 2025.
En enero de 2026, el Consejo de la UE adoptó un reglamento que prohíbe tanto las importaciones de GNL como de gas por gasoducto procedentes de Rusia a partir del 18 de marzo de 2026, con periodos transitorios para los contratos existentes. A finales de 2027 está previsto que queden prohibidas todas las importaciones de gas ruso.
¿Con qué rapidez pueden subir las facturas de los hogares?
Un repunte breve de los precios puede tener un efecto limitado, pero una escalada prolongada se irá trasladando gradualmente a los nuevos contratos domésticos y a los que se renueven.
- Un salto de los precios mayoristas no se traduce de inmediato en subidas de los precios minoristas. La cotización de referencia del TTF puede subir mucho más deprisa que el precio efectivo de importación de la UE, que refleja lo que pagan realmente los importadores una vez tenidos en cuenta los contratos vigentes y las coberturas.
Sin embargo, a medida que vencen los contratos de los suministradores y estos compran o cubren más gas al nuevo precio de mercado, más elevado, el precio efectivo de importación se va acercando gradualmente al precio mayorista.
Esos mayores costes pueden trasladarse después a los hogares cuando se revisan las tarifas o se renuevan los contratos.
- Según Fielding, el alcance de la subida de las facturas energéticas dependerá de cuánto dure la escalada de precios y de si estos siguen aumentando en los próximos meses. En toda la UE, «los hogares con tarifas variables de gas serían de los primeros en notar los efectos de unos precios mayoristas más altos», afirmó, y añadió que el traslado de los precios del gas a las facturas de electricidad suele ser más limitado.
«Los países con mercados minoristas más liberalizados tienden a experimentar un traslado más rápido», añadió Fielding.
- Según Oxford Economics, de media se necesitan unos seis meses para que los cambios en los precios mayoristas se reflejen por completo en los precios al consumidor. No obstante, los plazos varían mucho entre países.
- El informe explica que la estructura de mercado dominante, con contratos de precio fijo de 12 o incluso 24 meses, implica que el máximo traslado de los precios tarda casi un año en producirse en mercados como Alemania y Austria.
En países como Francia, Italia y España, los precios del gas para los consumidores pueden reaccionar en cuestión de unos pocos meses. En algunos mercados, como el de Países Bajos, el traslado es casi inmediato.
Oxford Economics señaló a Italia como el país más expuesto a un shock de precios del gas entre las grandes economías europeas, debido a la combinación de un traslado relativamente rápido y una dependencia del gas considerablemente superior a la media.
Sin embargo, el país cuenta actualmente con uno de los niveles de almacenamiento de gas más altos, según datos de Gas Infrastructure Europe.
Mucho dependerá de lo frío que sea el invierno.
Oxford Economics señaló que «la columna vertebral de la calefacción de espacios en la UE sigue siendo el gas, de modo que los precios del gas de la UE siguen siendo rehenes de las temperaturas exteriores de cara al próximo invierno». La consultora añadió que un periodo prolongado de frío este invierno impulsaría la demanda de calefacción y de gas.
En su informe, elaborado antes del último repunte del precio del gas natural, Oxford Economics señalaba que los precios de la energía para los consumidores de la eurozona, incluidos el gas, la electricidad y otros costes energéticos de los hogares, podrían llegar a ser hasta un 15 % más altos interanualmente en el cuarto trimestre.
La subida del gas a nuevos máximos
Se cumplen ya seis meses del inicio de la guerra en Irán y nada hace presagiar una rápida solución. EE UU acaba de anunciar represalias económicas para quien comercie con Teherán que van a complicar aún más el suministro de energía a través del estrecho de Ormuz. El verano pasa y Europa no está haciendo con normalidad la labor de almacenamiento de gas natural propio de estas fechas.
- La escasez de suministro desde Oriente Próximo ha hecho mella y el nivel de reservas en el conjunto de la UE es el más bajo a estas alturas del año desde 2009, al 63%, mientras los operadores de gas ya advierten de que el tiempo juega en contra. El gran riesgo son los cortes de suministro cuando llegue el invierno, un escenario que ahora no se considera el más probable pero que no permite bajar la guardia: el precio del gas natural en Europa está en máximos enero de 2023 y se ha encarecido el 14% en agosto, hasta tocar este lunes los 68 euros por megavatio hora.
Así, la extensión del cierre de Ormuz mantiene la tensión sobre su coste, agrava la competencia entre Europa y Asia por abastecerse y amenaza con hacer más costosa la factura de la luz para los europeos en los próximos meses.
Europa no puede permitirse pasar el verano como la cigarra de la fábula, es necesario hacer acopio de reservas de gas natural para cuando llegue el invierno y el uso de la calefacción dispare su consumo, más allá de la demanda habitual que exige la industria.
- Pero la escasez de suministro desde Oriente Próximo y el encarecimiento del gas natural, que acumula una subida del 110% desde el inicio de la guerra en Irán, han ralentizado esa labor de almacenamiento en verano a unos niveles que comienzan a ser preocupantes, al menos a la vista de la comparativa con los últimos años.
- El nivel actual de reservas de gas natural de la UE, en el 63%, es bastante inferior al 80% de la media de los últimos cinco años y está por debajo del 75% del año pasado por estas mismas fechas, según datos de Gas Infrastructure Europe (GIE), la asociación de los operadores de infraestructuras gas en Europa.
La diferencia es especialmente notable en países como Alemania, el país europeo con mayor capacidad de almacenamiento y donde las reservas están al 51% de capacidad, frente al 78,5% de la media de los últimos cinco años. Echar la vista atrás un lustro no es casual ya que 2022, el año del estallido de la guerra de Ucrania y del corte de suministro del gas ruso, supuso un antes y un después en la estrategia energética de la UE, que lleva desde entonces reduciendo drásticamente su dependencia energética de Rusia.
Los operadores de la red de gas de Alemania advirtieron la semana pasada en un comunicado de que el objetivo del país de llenar las instalaciones hasta alrededor del 70% para noviembre es “ahora prácticamente inalcanzable” y han apuntado que “con unos niveles de almacenamiento críticamente bajos, el riesgo de que se produzcan cortes de suministro en invierno aumenta considerablemente”.
- En España, los responsables de Naturgy advirtieron a finales de julio que Europa puede sufrir escasez de gas este invierno tras las nuevas sanciones a Rusia, que agravan el escenario actual de menor suministro desde Oriente Próximo. Así, el sector está en plena cuenta atrás para la eliminación de las importaciones de gas natural ruso decidida por la UE y que está previsto entre en vigor el próximo 1 de enero. En el caso de Naturgy, el aprovisionamiento de Rusia supone más del 15% de su cartera.
- En España, las reservas de gas natural están al 73,45% de capacidad, frente al 84% de hace un año y el 87,8% de la media del último lustro. Es un nivel mucho más aceptable que el de Alemania, aunque inferior al de Italia —en el 81,5%—, que se ha apresurado a hacer acopio de reservas ante el colapso de las exportaciones de Qatar, uno de sus principales proveedores, y el de Polonia, vecino de Rusia y que ya tiene sus reservas de gas al 90% de capacidad. El menor acopio de reservas de la UE lo ha hecho hasta ahora Países Bajos, a tan solo el 44% de su capacidad de almacenamiento.
La Comisión Europea quita hierro de momento al nivel de reservas de la UE, que no observa como un motivo de preocupación inmediato, según reconoció la semana pasada su portavoz. La normativa comunitaria requiere que se alcance un almacenamiento de gas entre el 1 de octubre y el 1 de diciembre, aunque con un margen de flexibilidad del 10% que puede dejar esa meta en el 80%. Para ING, el nivel actual de almacenamiento “no es precisamente una buena señal para Europa en plena temporada de inyección de reservas”, una apreciación compartida por más analistas aunque también sujeta a matices.
“Si el ritmo medio de inyecciones en los almacenes de gas del noroeste de Europa de los últimos siete días se mantuviera durante el resto del mes, los almacenes terminarían agosto al 51% de su capacidad, 3,4 puntos porcentuales por debajo de nuestro escenario base”, señala Goldman Sachs, que apunta a dificultades para acelerar ese llenado por la dura competencia asiática. Así, calcula que los precios del gas en Europa aún tendrían que subir bastante para desincentivar la demanda de gas natural licuado en Asia, lo que liberaría cargamentos para enviarlos al continente europeo.
En sus cálculos, y a falta de un aumento del suministro de Oriente Próximo, los 65 euros el megavatio hora no bastan para que Europa pueda gestionar el almacenamiento durante el invierno. El precio tendría que situarse por encima de los 100 euros para desincentivar la demanda en Asia y que el suministro se dirigiera a Europa. Un alza del precio que bien podría aliviar la inquietud por el suministro pero que sin duda dispararía la factura de la luz de hogares y empresas.
- Citi sostiene que el 73% “debería ser suficiente”. La firma defiende que la preocupación sobre la capacidad de Europa para reponer reservas va en la dirección correcta, aunque “su magnitud parece exagerada”. Y destaca un elemento crucial que da cobertura a la demanda que llegará en invierno y resistencia al conjunto del mercado energético: “un descenso estructural del 15-20% en el consumo medio de gas natural en Europa con respecto a los niveles anteriores a 2022″.
La consultora Rystad Energy apunta a otro factor que podría hacer más suave el invierno europeo y rebajar la demanda de gas, un fenómeno de El Niño intenso que haga la estación invernal más cálida de lo habitual. Aun así, y aunque se espera que El Niño sea fuerte este año, Rystad Energy puntualiza que ese escenario —un calentamiento de 2 grados Celsius durante los meses de invierno capaz de debilitar la demanda de gas— solo se ha dado dos veces en los registros históricos, en diciembre de 2015 y febrero de 2024./Agencias-PUNTOporPUNTO




















