Los problemas de desabasto de medicamentos que heredó y arrastra el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se agravan no sólo sobre los médicos que “hacen lo que pueden con lo que hay”, sino sobre los 55 millones de mexicanos más pobres y con algún padecimiento que no tienen seguridad social y que no les queda opción más que recurrir al esquema del IMSS Bienestar.
- Pese al discurso oficial de que tanto en el IMSS Bienestar como el IMSS y el ISSSTE la cobertura alcanza hasta 97% en promedio, como se informó el 31 de marzo último, críticos del sistema de salud advierten que lo peor está por venir, pues denuncian a las autoridades sanitarias de tomar decisiones que violan el derecho constitucional de protección a la salud y de cometer “negligencia médico-criminal”.
El 6 de julio último el secretario de la Comisión de Salud en la Cámara de Diputados, el panista Éctor Jaime Ramírez Barba, denunció en su cuenta de X que, a partir de agosto, los hospitales del IMSS-Bienestar “usarán un sistema que impedirá recetar medicamentos que no estén en el catálogo disponible de cada unidad médica”.
- Médico cirujano y conocedor del sistema de salud en México, asegura que el 30 de marzo último la Secretaría de Salud (Sssa), dirigida por David Kershenobich, “redujo el catálogo de medicamentos de dos mil 753 a mil 929 claves. Ahora anuncia que los hospitales de segundo nivel del IMSS Bienestar trabajarán con sólo 871 claves autorizadas”. Alerta que esa “eliminación” fue sin evaluación externa ni consulta.
Ramírez Barba explica que la medida tomada por la Ssa, por “orden” del subsecretario Eduardo Clark Dobarganes, significa que, “si hay ahorita ocho productos para manejar la presión arterial alta, ellos van a decidir que con dos son suficientes. Y si hay tres medicamentos para manejar diabetes y cuatro tipos de insulinas, van a decir que con dos y con una”.
- El legislador recuerda que el 31 de marzo último el titular de Salud justificó al decir que esa “optimización” es para “garantizar tratamientos más eficaces, seguros y actualizados”. En realidad, denuncia, “están quitando la libertad de prescripción y la posibilidad de que un médico tenga a un paciente adecuadamente controlado”.
- Peor: “Están violando mi capacidad de prescripción y el derecho a la salud. Primero, lo más grave, es el derecho a salud del paciente. Y segundo, luego me pueden reclamar que el paciente no está controlado porque, con lo que le estoy dando, su diabetes o su hipertensión no se controla bien”.
Crítico en tribuna y en redes sociales, Ramírez Barba reconoce la creación de los Protocolos Nacionales de Atención Médica (PRONAM) para el sector público, pero advierte “a partir de agosto, como no hay medicamentos, los médicos van a poder recetar quizás sólo lo que esté en ese catálogo del PRONAM y de éste, sólo aquello que esté en existencia… Estamos entrando en el peor de los mundos”.
- El director general del IMSS Bienestar, Alejandro Svarch Pérez, ha ofrecido diversas entrevistas para dar su versión. El 14 de julio último, en Enfoque Noticias, aseguró que con la reducción anunciada no se busca tener menos medicamentos; sin embargo, enfermos de diabetes, cancer y enfermedades como sida, se quejan de desatención.
“Lo que sí estamos buscando es que tengamos los mejores disponibles para nuestros pacientes. Durante muchos años confundimos calidad con cantidad. Tener 15 medicamentos para hacer prácticamente lo mismo no necesariamente mejora la atención. Lo importante es seleccionar aquellos que ofrecen la mayor eficiacia, que constituyen la mayor seguridad y que generen los mejores resultados para los pacientes”, dijo.
- Aclaró que la medida “no es una ocurrencia” suya ni del secretario Kershenobich. “La Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva décadas promoviendo la selección adecuada de medicamentos porque ha demostrado que los sistemas de salud funcionan mejor cuando prorizan medicamentos que tiene mayor evidencia, seguridad y eficacia”.
Sobre la acusación de limitación a los doctores, pidió aclarar el mito: “Nadie le está diciendo al médico qué puede o qué no puede recetar.
- El criterio clínico sigue siendo del médico. Lo que hacemos es que el sistema organiza mejor la información para garantizar que el medicamento esté disponible cuando el paciente lo necesita”. Ese trabajo técnico es “para garantizar que cada enfermedad sea tratada con la mejor evidencia disponible”.
En una Nota Aclaratoria emitida el mismo 6 de julio, en respuesta al diputado del PAN, el IMSS Bienestar explicó que “los 871 tipos de medicamentos corresponden al cuadro terapéutico de los hospitales de segundo nivel, que atienden padecimientos que requieren hospitalización”.
Sheinbaum resalta la construcción de nuevos hospitales y niega desabasto
Como parte de los resultados dados a conocer dentro del segundo informe del Gobierno de México, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, resaltó el trabajo hecho en materia de salud, en donde destacó la construcción de nuevas unidades médicas y hospitales, además de afirmar que el abasto de medicamentos está cubierto, incluyendo los medicamentos oncológicos.
En su mensaje, la Mandataria expuso la situación en la que, afirmó, se encontraba la infraestructura hospitalaria nacional antes de la llegada del «gobierno de la Cuarta Transformación», contrastando el ritmo de edificación de espacios de atención médica entre distintas etapas del país y señalando lo que, afirmó, fueron inconsistencias detectadas en administraciones pasadas respecto a la entrega de instalaciones en materia de salud para la ciudadanía.
«Entre 1943 y 1982 se construyeron en el IMSS 29 mil 500 camas hospitalarias, mientras que en el periodo del neoliberalismo, de 1983 a 2018, solo se agregaron 4 mil camas». Es decir, en el mismo número de tiempo, 29 mil. En los siguientes 36 años, solo 4 mil camas». Fue tal el desdén y negligencia que, al final de esa época, había más de 80 hospitales a medio construir o inservibles que presumían haber inaugurado”, aseveró la Presidenta.
- En su informe, Sheinbaum Pardo mencionó algunas de las «problemáticas estructurales que caracterizaban al esquema previo en cuanto a la adquisición de insumos sanitarios y la cobertura médica».
Por ejemplo, dijo, los mecanismos anteriores limitaban la capacidad operativa pública y dependían de esquemas de contratación externa que segmentaban la atención a la población a través de listados cerrados de padecimientos.
- «Los medicamentos y los insumos médicos se compraban a un reducido grupo de empresas intermediarias que cobraban a sobreprecio, y había una ineficiencia en la distribución que entorpecía la entrega en las zonas de mayor marginación».
- «El Seguro Popular contrataba servicios privados en lugar de fortalecer la capacidad de las instituciones públicas, y funcionaba por medio de un catálogo de enfermedades que definía si podías o no recibir atención médica”, señaló la Presidenta.
Acusan desabasto de medicinas contra el cáncer en HGM
Laura Gabino, paciente del Hospital General de México, denunció que desde hace al menos tres meses enfrenta desabasto de medicamentos para tratar su cáncer.
- «Ya van tres meses que no hay medicamento para el cáncer. Tiene que estar uno consiguiendo dinero para comprarlo y es muy caro. Y no tienen ni para cuándo surtirlo; es la respuesta que nos dan, que no hay presupuesto para el medicamento», sostuvo.
- Gabino, quien hace tres meses fue operada por su padecimiento, expresó que, pese a la carencia de medicamentos, debe acudir varias veces al hospital. «Vueltas y vueltas. Ahora vengo a ver si hay que renovar la receta», lamentó.
- Añadió que, por el momento, las radioterapias sólo se llevan a cabo en un hospital de Toluca. «Nada más unas cuantas personas alcanzan a ir programando y las demás, pues tenemos que esperar hasta que ellos quieran dárnosla», aseguró.
Al señalar que las instalaciones del hospital son obsoletas, calificó el servicio como deficiente. «Sí hay personal de limpieza, pero lo que está mal son las instalaciones, que ya son muy viejas. Necesitan mantenimiento», dijo.
Detalló que el drenaje es viejo y que es posible observar tubos oxidados y percibir un mal olor, «como a lodo podrido».
El pasado 1 de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum descartó que exista desabasto de medicamentos oncológicos. «Ningún hospital que atiende cáncer carece de medicamentos», afirmó durante un mensaje con motivo de su Segundo Informe de Gobierno.
Compra de medicinas enfrenta costos de 10 mil mdp adicionales
La próxima compra consolidada de medicamentos, organizada por Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), enfrenta el riesgo de generar mayores costos para la industria farmacéutica y complicaciones en el abasto, debido a los nuevos requisitos de etiquetado y a los reducidos plazos para modificar los empaques.
- Rafael Gual Cosío, director general de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma), estimó que adaptar el etiquetado de alrededor de 3 mil 600 millones de piezas para el bienio 2027-2028 representaría un costo cercano a 10 mil millones de pesos.
“Estamos hablando de cerca de 3 mil 600 millones de piezas para el bienio 27-28, y el poner una etiqueta como la pretenden, con la leyenda de “Gobierno de México”, más el escudo nacional, más las leyendas institucionales de prohibida su venta y uso exclusivo del sector salud, está complicadísimo”, señaló el especialista.
Los nuevos requisitos contemplan leyendas como “medicamento gratuito” y “prohibida su venta”. Para cumplirlos, los fabricantes tendrían que adquirir etiquetas y maquinaria, además de realizar ajustes y rediseños en sus líneas de producción.
- “El costo implicaría comprar las etiquetas, más la maquinaria, porque se requiere para los trenes de fabricación, para pegar estas etiquetas. No son etiquetas sencillas, más los permisos que se requieren, más el reprocesamiento, o más bien el rediseño de las líneas de fabricación”, explicó.
- El problema es que las empresas tendrían dificultades para recuperar la inversión si el gobierno no adquiere los volúmenes comprometidos. Los productos fabricados con presentaciones exclusivas para el sector público no pueden ser colocados fácilmente en otros mercados.
“Si tú vas a fabricar una presentación exclusiva para Gobierno, pues no vas a poder desplazar ese producto en otros mercados”, advirtió Gual Cosío, quien planteó que los laboratorios necesitan una garantía mínima de compra del 80 por ciento y no del 40 por ciento, tal y como ha ocurrido en procesos anteriores.
- La industria también enfrenta un problema de tiempo. Según el directivo, modificar el etiquetado de tal magnitud requeriría alrededor de un año, considerando la adquisición de materiales, fabricación de las etiquetas y adaptación de maquinaria para procesar el volumen previsto.
“Tienes que poner la maquinaria que necesitas para poder etiquetar 3 mil 600 millones de piezas”, sostuvo.
- Para Alejandro Ramírez Salgado, especialista en Salud Pública y Políticas Sanitarias, este nuevo proceso de compra consolidada ya no está garantizando el abasto ni los mejores precios de medicamentos, ya que el gasto adicional del etiquetado deberá ser asumido por el gobierno.
“Birmex sostiene que la compra consolidada busca aprovechar el poder de negociación del Estado para conseguir mejores precios y garantizar el abasto oportuno. El punto es si los nuevos controles y requisitos mejorarán la seguridad del suministro o si podrían generar nuevas dificultades en la cadena de abasto”, comentó Ramírez Salgado.
A esto se suman las autorizaciones regulatorias necesarias y la ausencia de un periodo de transición para que los fabricantes puedan realizar los cambios y agotar los inventarios existentes.
- “Esto podría ralentizar terriblemente el abasto de medicamentos y genera un riesgo de desabasto, por los plazos tan comprimidos y la falta de criterios objetivos de verificación”, alertó el especialista.
- El riesgo aumentaría si algunos laboratorios no participan en el proceso, ya que la industria considera que, ante los costos de adaptación y la falta de certeza sobre las compras efectivas, algunas empresas podrían concluir que no es financieramente viable entrar a la licitación.
- Para Gual Cosío, una menor participación de proveedores podría traducirse directamente en problemas de disponibilidad para los pacientes, en aquellas claves donde exista una oferta limitada de fabricantes.
La preocupación financiera se extiende a los adeudos que mantiene el sector público con los laboratorios. Gual Cosío estimó que la deuda acumulada del Gobierno con la industria farmacéutica ronda los 15 mil millones de pesos, pese a pagos realizados a finales de 2025 y principios de 2026./PUNTOporPUNTO























