Con un promedio de edad de 44 años del personal docente y con escuelas normales que representan apenas 2.8% de la matrícula nacional de educación superior, México enfrenta el reto de garantizar el relevo generacional en las aulas durante la próxima década.
En ese contexto, especialistas advierten la necesidad de fortalecer la formación de nuevos docentes ante los retos que enfrenta el sistema educativo nacional.
La situación es más visible en áreas como matemáticas, ciencias e inglés, donde organismos como la UNESCO y la OCDE han reportado desafíos para garantizar suficientes docentes especializados, particularmente en comunidades rurales e indígenas y en zonas con mayores rezagos educativos.
- Aunque la matrícula en escuelas normales mostró una recuperación gradual en los últimos años, el crecimiento ha sido moderado. De acuerdo con cifras de la SEP y la ANUIES, el número de estudiantes normalistas pasó de alrededor de 108 mil alumnos en el ciclo 2015-2016 a cerca de 115 mil en 2024, luego de varios años de estancamiento y caídas en distintas entidades del país.
- De acuerdo con el análisis La disminución de la matrícula en las normales: un panorama, con base en estadísticas de la SEP, entidades como Tlaxcala, Coahuila, Tamaulipas y Tabasco registraron caídas superiores a 60% en matrícula normalista, mientras que Oaxaca, Colima, Campeche y Nayarit reportaron reducciones cercanas a la mitad de sus estudiantes durante los últimos años.
Los expertos aseguran que de mantenerse esta tendencia, México podría enfrentar mayores dificultades para cubrir vacantes docentes en educación básica y media superior, particularmente en zonas marginadas, donde históricamente existe menor disponibilidad de maestros y mayores niveles de rezago educativo.
La UNESCO expone que el mundo enfrentará un déficit de 44 millones de docentes hacia 2030, panorama que podría impactar con mayor fuerza a países con brechas educativas y dificultades para atraer nuevos perfiles a la profesión docente, como México.
En tanto, la UNICEF señala que es “urgente fortalecer las capacidades de las y los docentes, tanto los que actualmente dan clases como los que están en formación”, ante los retos que enfrenta el sistema educativo mexicano, especialmente en escuelas indígenas, rurales y de alta marginación.
- Para Erik Avilés, director general de Mexicanos Primero capítulo Michoacán, el problema ya tiene efectos visibles en las regiones más vulnerables. Afirma que la escasez de docentes jóvenes y especializados golpea principalmente a comunidades rurales, indígenas y de alta marginación, donde persisten grupos saturados, esquemas multigrado y falta de especialistas en matemáticas, ciencias e inglés.
- Advierte que el fenómeno ocurre en un contexto de rezago educativo persistente. Con base en cifras del INEA, señala que 27.5 millones de personas mayores de 15 años se encuentran en rezago educativo, lo que equivale a 27% de la población de ese rango de edad.
De acuerdo con sus estimaciones, para 2030 las pensiones del magisterio podrían absorber 41% del presupuesto educativo y alcanzar alrededor de 600 mil millones de pesos. Mientras tanto, el gasto por estudiante en infraestructura y formación docente permanecería limitado.
Avilés proyecta además una ola de jubilaciones que podría superar los 600 mil docentes durante la próxima década. Advierte que, si la matrícula normalista no crece de forma acelerada, muchas vacantes podrían cubrirse mediante mecanismos extraordinarios o contrataciones emergentes.
También observa una distribución desigual de los docentes especializados. La escasez, afirma, se concentra en asignaturas técnicas y en regiones con menor capacidad para atraer egresados normalistas. Entre los sectores más afectados ubica a escuelas preescolares, primarias indígenas y telesecundarias rurales, donde faltan especialistas en inglés, artes, educación física y tecnologías.
Sostiene que el envejecimiento del magisterio es resultado de una disminución sostenida de la matrícula normalista durante más de una década. Considera que el déficit mundial de docentes reportado por la UNESCO tendrá repercusiones para México y advierte que las caídas registradas en entidades como Tlaxcala, Coahuila, Tamaulipas y Tabasco reflejan desafíos que podrían sentirse en las aulas durante los próximos años.
- El especialista en temas educativos, Fernando Ruiz, coincide en que el reto rebasa el simple reemplazo de docentes que se jubilan. A su juicio, la discusión también involucra la calidad de la formación inicial y el diseño institucional que regula el ingreso, asignación y permanencia de los maestros. Explica que el envejecimiento de la planta docente ocurre al mismo tiempo que disminuye la matrícula en las escuelas normales y persisten dificultades para atraer perfiles especializados en matemáticas, ciencias e inglés.
Sin embargo, subraya que el problema no se limita al número de docentes disponibles, sino también a su distribución territorial.
Mientras las zonas urbanas concentran mayores posibilidades para atraer y retener maestros, las comunidades rurales, indígenas y marginadas enfrentan mayor dificultad para cubrir vacantes y reducir la rotación del personal, señala.
Añade que las necesidades tampoco son homogéneas entre niveles educativos. Aunque la mayor concentración de docentes se encuentra en primaria, existen mayores dificultades para encontrar perfiles especializados en preescolar y secundaria.
Comenta que el relevo generacional depende de factores presupuestales e institucionales, entre ellos la creación de plazas, los procesos administrativos de contratación y la capacidad financiera de los estados para incorporar nuevos perfiles.
También observa que parte del magisterio ha prolongado su permanencia en el servicio por razones económicas y laborales, situación que modifica las proyecciones de sustitución generacional.
Agrega que el análisis debe incorporar los cambios demográficos que experimenta el país. La disminución gradual en el número de niñas, niños y adolescentes implica que el desafío consiste en formar más docentes y garantizar perfiles pertinentes, fortalecer la distribución territorial y mejorar la calidad.
Asevera que el debate debe abarcar la capacidad del sistema educativo para colocar a docentes adecuados a las regiones donde más se necesitan.
Ser maestro en México pierde atractivo
Aunque durante décadas ser maestro representó estabilidad laboral y movilidad social, especialistas advierten que la profesión ha perdido atractivo entre las nuevas generaciones.
Los bajos salarios iniciales, la sobrecarga administrativa, las jornadas extendidas fuera del horario escolar y el desgaste emocional son algunas de las razones que explican por qué muchos egresados optan por otros empleos o abandonan las aulas pocos años después de comenzar a trabajar.
A ello se suma el cambio en la percepción social del magisterio. Profesores señalan que, además de enseñar, hoy deben asumir tareas de contención emocional, mediación de conflictos e incluso atención de problemáticas familiares de sus estudiantes, muchas veces sin capacitación suficiente ni apoyo institucional.
En zonas rurales o marginadas, las condiciones se agravan por la falta de infraestructura, inseguridad y largos traslados para llegar a las escuelas. En algunos casos, los docentes también enfrentan carencias de servicios básicos, grupos multigrado y escasez de materiales educativos.
- La pandemia de COVID-19 profundizó muchas de las deficiencias que ya existían. Millones de estudiantes quedaron rezagados, el abandono escolar aumentó y la brecha digital evidenció las enormes diferencias sociales del país. Aunque las clases presenciales regresaron hace tiempo, las consecuencias todavía persisten en el aprendizaje, la salud emocional y las condiciones de trabajo dentro de las escuelas públicas.
Pese a ello, la educación continúa dependiendo, en gran medida, de la vocación de quienes permanecen frente a grupo. Entender la situación actual de los docentes y las escuelas en México implica observar no sólo un problema educativo, sino también una crisis social que podría definir el futuro de toda una generación.
Docencia, una profesión desvalorizada
A pesar de que instancias como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) afirman que los docentes son el insumo educacional que más incide en mejorar la calidad de la educación, las condiciones de los maestros en México cambian constantemente y, en varias ocasiones, muchas de estas modificaciones dificultan su labor.
- Quienes eligen esta profesión enfrentan condiciones laborales adversas que limitan su crecimiento y formación profesional y, por ende, su capacidad para desempeñar adecuadamente sus funciones dentro de las aulas y contribuir a una mejor educación.
- De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), una transformación educativa verdaderamente efectiva comienza con la mejora de las condiciones laborales de los docentes.
- Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en México hay 2 millones 113 mil 16 docentes para 33 millones de estudiantes, desde educación básica hasta educación superior. De este total, 57.3 por ciento imparte clases de educación básica; 19.9 por ciento, de educación media superior; y 22.9 por ciento, de educación superior. Además, hasta 2023 alrededor de 130 mil docentes daban clases en comunidades indígenas o telesecundarias.
- Entre los países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), cada profesor de primaria atiende en promedio a 15 estudiantes y los de educación secundaria a 13, mientras que en México los maestros de primaria atienden a un promedio de 24 alumnos y los de secundaria a 16.
Esto se traduce en una escasez de docentes para cubrir de manera eficiente la demanda de alumnos inscritos en el sistema educativo, sobre todo en primaria, y garantizar la atención necesaria para una educación de calidad. Asimismo, implica mayores cargas de trabajo y responsabilidad para los maestros, lo que puede repercutir en su desempeño y en el acompañamiento académico que reciben los estudiantes.
En promedio, los maestros de secundaria en México destinan mil horas al año a sus labores, mientras que el promedio de los países de la OCDE es de 700 horas.
Profesión infravalorada
A todo ello se agrega, de acuerdo con el IMCO, la desvalorización de esta profesión, que durante años fue vista como una vía de estabilidad económica y reconocimiento social.
- Los docentes ganan en promedio 10 mil 650 pesos mensuales, de acuerdo con la herramienta Compara Carreras, desarrollada por el IMCO, un ingreso 17 por ciento menor al promedio de las personas con carrera profesional. Además, persiste una brecha salarial de género: por cada 100 pesos que gana un profesor, una maestra percibe 83. Los ingresos de los docentes contrastan con la relevancia de su labor dentro del sistema educativo.
Ante este panorama, el IMCO propone una serie de acciones entre las que destacan una mejor preparación de docentes y el mejoramiento de las condiciones laborales y dignificación del trabajo con sueldos competitivos.
Hasta antes de 2020, el Servicio Profesional Docente brindaba a los maestros opciones de capacitación, desarrollo profesional y acceso a promociones laborales. No obstante, tras su desaparición, persisten dudas sobre los mecanismos disponibles para que el magisterio pueda continuar con su crecimiento profesional.
Trabajo docente traspasa las aulas
“Trabajé en zonas de muy alta marginación, tanto en la Ciudad de México como en el Estado de México. En el Estado de México trabajaba por la tarde. Los niños de esos lugares viven en condiciones muy difíciles. Muchos no tienen una casa adecuada porque viven en viviendas de cartón; muchas veces no tienen zapatos ni suéteres para el frío. Pero algo muy duro y muy triste es que muchos niños no comen, no tienen un alimento diario”, relata Evangelina Silva, profesora con más de 40 años de experiencia docente.
- Las labores de Silva y de miles de maestros en el país no se limitan al aula. Además de llevar trabajo escolar a casa, como planeaciones, evaluaciones y revisión de tareas, muchos docentes cargan también con las preocupaciones y problemáticas de sus alumnos, buscando incluso soluciones a situaciones que rebasan por completo sus funciones y capacidades institucionales.
Para muchos profesores, las carencias materiales y emocionales de sus estudiantes terminan convirtiéndose en una preocupación constante que los acompaña incluso fuera del horario laboral.
“En la Ciudad de México generalmente se entregan desayunos escolares a todas las escuelas; sin embargo, en el Estado de México no ocurre lo mismo, incluso hasta la actualidad. No todas las escuelas cuentan con desayunos escolares.
Las historias como la de Evangelina reflejan una realidad frecuente en las escuelas públicas del país: docentes que, además de enseñar, intentan cubrir necesidades básicas de sus alumnos en contextos marcados por pobreza, abandono y rezago social.
Enfrentan abandono familiar y mayor presión de los padres en las aulas
Silva, quien laboró durante más de 30 años en el sistema público y más de una década en colegios particulares, comenta que a lo largo de su trayectoria ha observado cambios importantes en la relación entre las familias y los docentes, especialmente en la disposición de los padres para involucrarse en la educación de sus hijos.
“Cuando yo inicié mi trabajo como maestra frente a grupo teníamos salones muy grandes, de 56 o hasta 60 alumnos. Hoy en día los grupos son de alrededor de 20 niños, pero esos 20 niños fácilmente son tan difíciles de manejar como los 60 de hace mucho tiempo. La situación ha cambiado porque actualmente a muchos padres no les gusta que uno les diga absolutamente nada a sus hijos, ni siquiera preguntarles por qué no llevaron la tarea o por qué no trabajan en el aula.
“Hay un común denominador tanto en las públicas como en las privadas (escuelas), que los alumnos están abandonados por sus padres que se van a trabajar y no los atienden o que llegan cansados y ya no tienen ganas de hacer absolutamente nada con ellos. Eso nos ha llevado a que haya un deterioro muy fuerte en la educación ”, comenta.
Leslie, docente de secundaria en Guanajuato, señala que la relación con los padres de familia se ha convertido en uno de los principales desafíos para quienes trabajan frente a grupo.
“Tenemos papás muy conscientes, que están al pendiente y apoyan a los chicos. Pero también hay muchos padres que, desafortunadamente, se desentienden de ellos. Los niños pueden ir a la escuela únicamente a generar conflictos y, cuando se les comunica la situación a los padres, la respuesta suele ser: ‘ya no sé qué hacer con él’. Entonces queda claro que esperan que nosotros nos hagamos completamente cargo”, menciona la profesora.
- A las exigencias académicas y administrativas se suma así una presión constante sobre los docentes, quienes aseguran sentirse cada vez más observados, cuestionados y responsabilizados por problemáticas que se originan fuera de la escuela, pero que terminan impactando directamente dentro de las aulas.
Maestros enfrentan problemáticas sociales, emocionales y familiares de sus alumnos
“En este momento estoy enfrentando una situación de acoso y violencia laboral. No sé exactamente qué ocurre, pero he visto en redes sociales que muchos compañeros también se quejan de este tema y, en esos casos, las autoridades parecen no verlo. Yo decidí presentar una queja porque es algo que ya me ha afectado a nivel emocional y de salud.
“Tampoco voy a decir que todos los directivos son así; por ejemplo, con mi subdirectora tengo una buena relación y también he trabajado con otros directivos con quienes la experiencia ha sido positiva. Actualmente estoy participando por un ascenso y, sinceramente, todo esto también me ha enseñado cómo me gustaría tratar a mi personal para construir un buen ambiente laboral”, relata una profesora de nivel básico que labora en el Bajío mexicano y que prefirió mantener el anonimato.
- La carga administrativa dentro de las escuelas continúa siendo uno de los principales desafíos para los docentes. Aunque en distintos momentos se anunció una “descarga administrativa” para que los profesores pudieran enfocarse únicamente en los procesos de enseñanza-aprendizaje, en la práctica eso no ha ocurrido, explica Evangelina Silva.
- La docente señala que, con la implementación de la Nueva Escuela Mexicana, se incorporaron diversos proyectos y actividades vinculados a los libros de texto que demandan una gran cantidad de tiempo y, en muchos casos, requieren la participación de los padres de familia. Sin embargo, esto no siempre resulta posible debido a las jornadas laborales de los tutores o a que algunas actividades planteadas no corresponden al entorno social y económico en el que viven los estudiantes.
Además de las actividades académicas, los profesores deben realizar tres evaluaciones trimestrales al año, las cuales se construyen a partir del trabajo diario, la participación en clase, la revisión de cuadernos y otras tareas escolares. La maestra advierte que esta situación se vuelve todavía más compleja para quienes trabajan en dos o hasta tres turnos debido a la necesidad económica.
En los casos de estudiantes con rezago o situaciones irregulares, también deben desarrollar estrategias especiales de seguimiento y evaluación, lo que implica aún más tiempo fuera del aula.
“Con un solo día de descarga administrativa al final del ciclo escolar no alcanza realmente para realizar todo el trabajo que se requiere”, afirma.
Un retiro complicado
En México, los maestros de tiempo completo pueden alcanzar una pensión de entre 16 mil y 17 mil 364 pesos mensuales, equivalente a su último salario siempre que éste no supere el promedio registrado ante el IMSS. Sin embargo, para gran parte del magisterio una vejez digna continúa siendo incierta debido a los bajos ingresos que perciben durante su vida laboral.
- De acuerdo con datos de Data México y la Secretaría de Educación Pública (SEP), los salarios mensuales promedio de los docentes oscilan entre 7 mil 100 y 10 mil 200 pesos, situación que complica la posibilidad de construir un retiro suficiente para cubrir sus necesidades básicas. Ante este panorama, especialistas recomiendan recurrir a mecanismos complementarios de ahorro, como aportaciones voluntarias a las Afores, CETES, fondos de inversión o Planes Personales de Retiro (PPR).
“Los maestros dedican su vida a construir el futuro de otros, pero pocas veces planean el propio. Comenzar a ahorrar anticipadamente, incluso con pequeñas aportaciones, puede marcar la diferencia entre un retiro digno y uno lleno de incertidumbre”, señaló Ricardo Chavero, fundador de la empresa.
En ese contexto, recomiendan a los docentes conocer el monto estimado de su pensión, comenzar a ahorrar desde los primeros años de carrera, diversificar sus instrumentos financieros y buscar asesoría especializada para construir una estrategia que les permita enfrentar con mayor estabilidad económica su retiro./Agencias-PUNTOporPUNTO






















