La contaminación en el río Sonora, ocurrida hace casi once años, sigue vigente y afectando a especies animales, tierras y ciudadanos de la zona, sin que las promesas de remediación se hayan cumplido. El 6 de agosto de 2014, cerca de 40 mil litros de sulfato de cobre acidulado, provenientes de la minera Buenavista del Cobre —propiedad de Grupo México—, fueron vertidos al río Sonora, contaminando también el río Bacanuchi.
Este desastre provocó un problema socioambiental de gran escala, afectando a miles de personas con problemas de salud como: afecciones cutáneas; vómitos y diarreas; intoxicaciones y padecimientos más persistentes como problemas renales, respiratorios, neurológicos e incluso cáncer.
Los ecosistemas locales sufrieron daños severos, incluyendo la pérdida de fauna acuática que pereció debido al derrame. La alteración del ciclo ecológico afectó a otras especies como aves y mamíferos, que murieron por desabasto de alimento.
- En septiembre de 2023, la SEMARNAT presentó el Dictamen Diagnóstico Ambiental del río Sonora, el cual concluyó que la remediación posterior al derrame no fue suficiente.
- Se detectaron concentraciones de metales pesados como arsénico, plomo, cobre y mercurio por encima de los límites normativos en agua, suelo y aire. Además, se identificaron anomalías en acuíferos locales y en la biota del ecosistema, con una disminución significativa de artrópodos como escarabajos y avispas.
La contaminación originó que el pH del suelo y el agua cambiara, promoviendo la movilidad de metales pesados. También se registró la presencia de mercurio en el aire, y toxinas que permanecen activas en sedimentos y en la atmósfera local. Las consecuencias, que aún causan daños a los habitantes de la zona, incluyen enfermedades crónicas por exposición a metales pesados.
En los animales, estos contaminantes se acumulan en sus tejidos, afectando su sistema nervioso, reproductivo y su capacidad de supervivencia. A nivel general, el equilibrio del ecosistema se rompe, los suelos se contaminan, disminuye la biodiversidad y ciclos naturales como la polinización, la filtración del agua o la cadena alimenticia se alteran profundamente.
El caso del Río Sonora, reflejo de impunidad y negligencia
En todo México, los ríos y lagos están siendo devorados por la negligencia, la impunidad y la contaminación industrial. El país aún no responde a la altura de esta emergencia. México vive una crisis ambiental e hídrica donde empresas poderosas y sus megaproyectos actúan sin consecuencias, contaminando cuerpos de agua que abastecen a comunidades enteras.
- La explotación desmedida de los recursos y la omisión del Estado agravan esta crisis que amenaza la salud de millones y la supervivencia de ecosistemas completos.
Rodolfo Omar, especialista en ciencias de la tierra, explica que las causas estructurales de la crisis hídrica y su contaminación incluyen: «la contaminación ambiental de los cuerpos de agua; la sobreexplotación y la mala gestión de los recursos hídricos a nivel local; las desigualdades entre los sectores y usuarios del agua».
Y añade: «México es vulnerable en cuanto a cuerpos de agua debido a su ubicación geográfica».
Megaproyectos, principales responsables dela crisis hídrica
La crisis hídrica y ambiental en México se debe a múltiples factores interrelacionados, en su mayoría derivados de un modelo económico extractivo y una gestión inadecuada de los recursos. Entre las principales causas destacan: actividades mineras; agricultura intensiva con uso de agroquímicos; descargas industriales; aguas residuales urbanas sin tratamiento; mal manejo de residuos sólidos; urbanización; deforestación y megaproyectos.
Sobre esto, Rodolfo Omar comenta: «Los cuerpos de agua más afectados van desde el Estado de México, CDMX, Michoacán, Jalisco y Veracruz, que son más impactados por estar en zonas de manufactura».
Por otro lado, «Sonora, Zacatecas, Guerrero y Oaxaca, [son] zonas contaminadas por actividades mineras».
El caso Quiero Casa en Coyoacán, y el aguacate en Michoacán
Un ejemplo de sobreexplotación de recursos naturales y cuerpos hídricos es el caso de la inmobiliaria Quiero Casa. Entre 2015 y 2016, esta empresa construyó departamentos de lujo en Pedregales de Coyoacán, donde una perforación ilegal fracturó un venero de agua, provocando el derrame diario de millones de litros. Se estima que mil 900 millones de litros de agua limpia fueron desperdiciados en el drenaje.
A pesar de las protestas ciudadanas y movilizaciones entre 2017 y 2019, las autoridades no atendieron las demandas y la obra continuó. Este caso, aunque de escala local, refleja un patrón recurrente de proyectos que ignoran consultas previas y afectan a comunidades.
México enfrenta numerosos casos similares, donde se abusan de los recursos naturales y se violan derechos humanos. Otro ejemplo es el cultivo de aguacate en Michoacán, donde cárteles desplazan comunidades para ocupar tierras protegidas. Esto se suma a la deforestación por incendios intencionales que ponen en riesgo especies como la mariposa monarca y agravan la crisis hídrica al desviar ríos y acuíferos para regar aguacateras.
Actualmente, el país coexiste con esta crisis, promoviendo proyectos de desarrollo que ignoran las pérdidas. Ejemplos incluyen:
- Proyecto Saguaro, que representa una amenaza para las ballenas.
- Programa de Manejo del Bosque de Chapultepec, donde la inmobiliaria Trepi busca construir viviendas en un área protegida.
- Caso del MIAA Aguascalientes, que viola una suspensión legal al perforar pozos en El Malacate, una zona de valor ambiental y cultural.
¿Cómo atender el desastre?
El desastre del río Sonora es un recordatorio de una crisis más amplia que afecta a los cuerpos de agua en todo el país. México aún no responde a la altura de la emergencia hídrica y ambiental. La explotación desmedida de los recursos y la omisión del Estado agravan esta crisis, que amenaza la salud de millones y la supervivencia de ecosistemas completos. La crisis hídrica y ambiental en México obedece a múltiples factores interrelacionados, la mayoría derivados de un modelo económico extractivo y de una gestión inadecuada de los recursos.
Respecto al derecho a la consulta previa, libre e informada, el especialista señala:
«El derecho a la consulta previa se ‘respeta’ de cierta manera, porque se debe cumplir administrativamente, pero en los hechos no se cumple. Muchas veces, cuando se notifica, pocos se enteran, y cuando todos lo hacen, el megaproyecto ya está en marcha».
Sobre la eficacia del marco legal ambiental, añade: «Las leyes y normas actuales responden a una política económica neoliberal que prioriza el desarrollo económico y la explotación de recursos. La producción de aguacate o autopartes en México se celebra, pero a costa de nuestros recursos naturales». Y afirma que «solamente hacemos parches al problema, pero la crisis es un hecho».
- Una investigación sobre la gestión de riesgos en desastres antropogénicos reveló una desconexión crítica entre las políticas de protección civil y las ambientales. Ambas operan con objetivos distintos y sin coordinación efectiva, generando vacíos en prevención, atención y reparación de daños, lo que se agrava por la falta de articulación entre autoridades, empresas y comunidades.
Rodolfo Omar habla sobre los cambios necesarios: «Reformar las leyes vigentes, incluyendo la Ley Minera. La Comisión Nacional del Agua debería desaparecer como institución central, y debemos cambiar la gestión de nuestros ríos, respetando los cuerpos de agua como son». Propone un cambio de paradigma:
«Debemos cambiar el paradigma: en vez de enfocarnos en proveer servicio, hay que priorizar los procesos ecohidrológicos de las cuencas».
Y añade: «Seguimos relegando al medio ambiente y a los ecosistemas. Siempre se prioriza la explotación de recursos, incluso cuando se habla de saneamiento de ríos, se hace pensando en abastecer a las personas, no en restaurar los ecosistemas».
- La crisis del agua en México es un reflejo de decisiones colectivas que priorizan intereses económicos sobre el bienestar social y ecológico. El caso del río Sonora no es aislado, sino parte de una cadena de abusos, omisiones e impunidad que ponen en riesgo ecosistemas y comunidades. Detrás de cada río contaminado hay historias de enfermedad, desplazamiento y pérdida de biodiversidad, y la contaminación no solo envenena el presente, sino que hipoteca el futuro de generaciones.
El especialista concluye que «Hay que ser conscientes de que este problema viene de décadas atrás. Revertir los daños no es inmediato, y dejar de contaminar exige cambios profundos en nuestra cultura». Es urgente repensar la relación con el agua, no como mercancía, sino como un bien común esencial. Esto implica exigir responsabilidad a las empresas, transparencia al Estado y adoptar un modelo de desarrollo basado en justicia ambiental. Proteger ríos, lagos y acuíferos no es solo una causa ecológica, sino «un acto de justicia y supervivencia».

Grupo México se niega
A pesar de que existen evidencias de dicha negligencia, así como de las repercusiones del derrame tóxico, Grupo México insiste en incumplir su obligación de remediar la zona y pagar la reparación del daño a los afectados.
- En su Informe anual 2024 –ante la BMV–, Grupo México desestimó riesgos para sus inversionistas, por el tema de la remediación del río y el pago de indemnizaciones a los afectados. En ese reporte se lee:
“el 19 de agosto de 2014 la Profepa, como parte del proceso administrativo iniciado después del derrame, anunció la presentación de una acción penal contra Buenavista del Cobre, SA de CV, una subsidiaria de la Entidad, con el fin de determinar quiénes son los responsables de los daños ambientales. Durante el segundo trimestre de 2018, la denuncia penal fue desestimada. Se ha interpuesto una apelación contra esta decisión. El 12 de octubre de 2023, la Semarnat anunció públicamente la interposición de otra denuncia penal por el derrame del río Sonora, argumentando que la remediación de los daños al río era incompleta y la indemnización por dichos daños era insuficiente. Se ha ordenado a la Entidad [Grupo México] que proporcione información sobre las actividades de remediación y compensación por daños. En su momento, BVC analizará esta nueva denuncia. No obstante, la Entidad cree firmemente que ha completado debidamente todas las actividades relacionadas con la remediación y compensación según lo requerido por las autoridades mexicanas competentes y, como tal, esta nueva queja carece de mérito”.
No obstante esta postura de la empresa, un estudio encabezado por el IMTA demuestra que, a la fecha, el afluente presenta altas concentraciones de cinco metales pesados causantes de cáncer y enfermedades terminales. Aunado a lo anterior, la Secretaría de Salud de Sonora resguarda historiales clínicos de habitantes de los municipios de la Cuenca, clasificados como “riesgo de exposición toxicológica”, en los que se demuestra la presencia en sangre y orina de esos y otros metales pesados asociados a la actividad minera.
Región contaminada
El suelo y sedimento sobre el cauce principal del río Sonora, así como los suelos en las márgenes y planicies de la Cuenca –que abarca también afluentes como el Bacanuchi– presentan altas concentraciones de cinco metales pesados (arsénico, cobre, manganeso, níquel y plomo); y concentraciones medias de otros dos (hierro y zinc), indica el Análisis de dispersión de metales pesados en la cuenca del río sonora. El documento técnico elaborado por el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, el INECC y el ITSON refiere que las zonas afectadas son Bacanuchi, Arizpe, Banámichi y Ures.
- El análisis, fechado en junio de 2024, advierte que las altas concentraciones de estos metales pesados y metaloides encontrados mediante 160 muestreos de suelo y sedimento “no corresponden a valores normales de la geoquímica de la región, sino a una condición de contaminación persistente en la zona”.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, “la exposición prolongada al arsénico inorgánico, principalmente a través del agua de bebida y los alimentos puede causar intoxicación crónica. Los efectos más característicos son la aparición de lesiones cutáneas y cáncer de piel”.
El arsénico no es el único metal pesado asociado a cáncer y otras enfermedades terminales. Según la OMS, “los metales pesados se asocian en distintos grados con una amplia gama de afecciones, como daño renal y óseo, trastornos del desarrollo y neuroconductuales, hipertensión arterial e incluso cáncer de pulmón”, y como ejemplo enuncia el plomo, cadmio y mercurio.
- Aunado a ello, el informe Impacto de los metales pesados en el cáncer de mama refiere que los contaminantes de metales pesados incluyen cobre (Cu), cadmio (Cd), níquel (Ni), plomo (Pb), zinc (Zn) y manganeso (Mn) y la exposición a través de la inhalación, el contacto con la piel o la ingesta plantea riesgos significativos para la salud humana y la función de los órganos, incluidos los senos.
Aunado a lo anterior, la Secretaría de Salud de Sonora resguarda historiales clínicos de habitantes de los municipios de la Cuenca del Río Sonora, clasificados como “riesgo de exposición toxicológica”, en los que se demuestra la presencia en sangre y orina de esos y otros metales pesados asociados a la actividad minera.
- De acuerdo con la autoridad sanitaria estatal, de 2021 a 2023, habitantes de los municipios de la Cuenca del Río Sonora recibieron más de 77 mil 446 acciones en atención médica de primer y segundo nivel –por un monto de 112 millones de pesos–, “que incluye atención por riesgo de exposición toxicológica”, rubro al que se le destinó un presupuesto de 4 millones de pesos.
Según la Secretaría de Salud sonorense, en esos dos años, en el municipio de Arizpe se realizaron estudios de orina y sangre a 264 personas –con y sin seguridad médica– para determinar las acciones específicas en atención médica por riesgo de exposición toxicológica.
En Aconchi, fueron 410 personas que “recibieron la atención de salud específica para la detección de elementos tóxicos en su cuerpo; Baviácora 157 personas; Huépac 111; Ures 275 y 335 en Banámichi”.
En total, en ese periodo se atendieron 1 mil 552 personas a las que se les tomó muestra de detección de elementos tóxicos en orina y sangre. Ello, en coordinación con la Secretaría de Salud federal y el IMSS Bienestar, con los que realiza “acciones de investigación, análisis y atención médica especializada con enfoque a potenciales afectaciones a la salud por la presencia incrementada de metales o metaloides pesados en los pobladores de la cuenca del Río Sonora”.
Realizan pruebas de contaminación en el río Sonora tras derrame de 2014
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) llevó a cabo “un muestreo exploratorio para identificar posibles sitios contaminados con metales pesados” en el río Sonora, esto como parte de las acciones para la saneación ambiental del afluente, tras el derrame de desechos tóxicos por parte de la minera Grupo México en 2014.
En un comunicado, la dependencia explicó que los pasados miércoles y jueves se llevaron a cabo recorridos a lo largo de la cuenca, con el acompañamiento de los comités de cuencas del río Sonora, que abarcaron las comunidades de Cananea, Bacoachi, Unámichi, Tahuichopa, Arizpe, Aconchi y Úres.
“Durante la jornada se tomaron muestras de suelo y sedimentos, y se realizaron mediciones con equipo de fluorescencia de rayos X”, se apuntó en la nota.
Las acciones, se precisó, cubrirán 402 kilómetros y beneficiarán a unos 22 mil habitantes de ocho municipios aledaños.
- A finales de 2025, autoridades federales y del estado mexicano de Sonora anunciaron un plan integral para remediar los daños ambientales y a la salud causados por el derrame de desechos tóxicos ocurrido en agosto de 2014 en la mina Buenavista del Cobre, que contaminó el río Sonora y sus afluentes.
En su oportunidad, la titular de Semarnat, Alicia Bárcena, explicó que las acciones buscan garantizar justicia social, acceso a un entorno natural sano y atención médica para las comunidades afectadas, tras uno de los mayores desastres ambientales de la industria minera en México.
La funcionaria detalló que desde 2024 se realizaron reuniones con habitantes de las comunidades impactadas para recoger sus demandas, que derivaron en un plan estructurado en tres ejes: salud, acceso al agua potable y remediación ambiental.
- El peor desastre ambiental de la historia minera de México, según el reporte de la Semarnat, ocurrió el 6 de agosto de 2014, cuando 40 millones de litros de sulfato de cobre acidulado cayeron al río Sonora por “una negligencia en el diseño hidrológico del sistema de presas”, lo que afectó a 22 mil habitantes de ocho municipios.
El derrame sucedió en la mina de Buenavista del Cobre en Cananea, que dejó atestado de metales pesados los ríos Sonora y Bacanuchi que atraviesan los municipios de Cananea, Ures, Huepac, Banámichi, Aconchi, San Felipe de Jesús, Baviacora y Arizpe./Agencias-PUNTOporPUNTO
























