“Nuevas plazas LABORALES” no son indicadores de la RECUPERACIÓN del EMPLEO, ante los bajos SUELDOS

En mayo se perdieron 344 mil 526 plazas laborales y en junio disminuyó el ritmo de bajas del IMSS con 83 mil 311 puestos, lo cual va de la mano con los bajos sueldos de 1 a 3 salarios mínimos

El presidente Andrés Manuel López Obrador consideró que hay buenas noticias para el empleo aún con la pandemia del COVID-19 en marcha, ya que durante la primera semana de agosto se crearon casi 15 mil puestos de trabajo registrados en el IMSS, lo que es muestra de que “se tocó fondo” y ahora viene la recuperación del empleo formal.

Sin embargo, expertos consideraron que las nuevas plazas laborales, si bien es un número positivo, todavía no se puede considerar como un indicador de que la recuperación del empleo será sostenible a partir de agosto, ya que es probable que la actividad económica no retorne en los próximos meses al dinamismo previo a la pandemia.

En un mensaje publicado en su cuenta de Twitter, el Presidente hizo un recuento sobre el impacto de la pandemia en la economía y su implicación en el mercado laboral, recordó que en marzo empezó la crisis con la pérdida de 130 mil 593 empleos, pero fue en abril cuando hubo una “debacle” con 555 mil 247 puestos de trabajo que fueron dados de baja.

  • En mayo se perdieron 344 mil 526 plazas laborales y en junio disminuyó el ritmo de bajas del IMSS con 83 mil 311 puestos.

“Lo que dije es que en julio si no se recontrataban, no íbamos a perder ya la misma cantidad, ya solo (se perdieron) 3 mil 900 empleos. Pero la buena noticia es que en los días que van de agosto ya se han contratado casi 15 mil nuevos empleos, 14 mil 945 hasta el día de ayer (7 de agosto), o sea, ya dejamos de perder empleos y ya vamos para arriba”, dijo, lo que indicó es una buena noticia, después de cinco meses con pérdida de empleos.

“Por eso hablé de la figura de la ‘V’. Ya tocamos fondo y vamos de salida. Yo espero que terminemos agosto con nuevos empleos y de ahí para adelante: septiembre, octubre, noviembre y diciembre para volver a estar como en febrero. Eso es lo que estimo, es lo que yo deseo”, indicó.

José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), consideró que todavía es prematuro considerar que los 15 mil puestos de trabajo de agosto configuren una tendencia de recuperación del empleo, por el contrario, existe debilidad en el mercado laboral ante la incertidumbre de las empresas sobre la factibilidad de seguir operando.

“La cantidad de empleos que se están creando es positiva, pero modesta, esto puede obedecer a que la reapertura de la economía sí implicó que se formalizaran empleos, pero al mismo tiempo muestra la debilidad de esa generación de empleos, porque tendríamos que estar generando sin crisis y sin Covid cerca de 100 mil empleos cada mes, en realidad estamos en déficit”, expuso.

Gabriel Pérez del Peral, profesor de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana, apuntó que “conforme se abrió la economía, se recontrató a la gente y eso se refleja en los primeros días de agosto, pero no se puede decir que sea ya el preámbulo de una recuperación sostenible porque va a depender mucho de la gestión que se haga de la pandemia en adelante”.

  • Señaló que, para poder hablar de una recuperación sólida del empleo, tendría que haber, entre otros aspectos, la aplicación de más pruebas para detectar el virus, la existencia de una vacuna y aparición de tratamientos para la enfermedad, así como apoyos a las empresas y desempleados, para no obstaculizar su operación.
  • Con los datos ofrecidos por el presidente, el saldo de la pandemia de Covid-19 es de un millón 117 mil 584 empleos formales perdidos de marzo a julio.

La Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado de julio de 2020 indicó que el consenso de analistas estima que este año terminará con una pérdida de un millón 184 mil puestos de trabajo formales.

 Más empleos… pero con bajos salarios

Para el cierre de este año, México podría registrar una tasa de desempleo superior al 4.0%, ante el menor crecimiento económico observado al arranque del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, debido a la falta de inversión pública y privada en el país.

De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México es el país de la agrupación en donde más horas se trabaja por año.

  • En promedio, en el país se trabaja 2,255 horas al año, lo que equivale a 43 horas a la semana. En el otro extremo se ubica Alemania, en donde se trabaja un promedio de 1,363 horas al año, es decir 892 horas menos que en México.
  • Así, hay un 20% de la población que sí tiene empleo, gana menos de dos salarios mínimos, y cubre horarios demasiado extensos, afirmó José Luis de la Cruz Gallegos, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

“Esta precarización del mercado laboral –con una de las cifras más altas comparado con los dos último sexenios– se puede seguir dando en lo que resta del año, sino se logra revertir la desaceleración económica”, aseveró el también académico.

  • Explicó que el empleo que se está creando en el país tiene malas condiciones en cuanto a salarios, prestaciones y tiempo de trabajo, ya sea porque en un extremo se trabaja más de 48 horas, y por el otro, no se trabajan ni 15 horas a la semana.

Poca inversión, igual a menos empleos

Este panorama obedece a las expectativas de menor crecimiento económico –por abajo del 2.0 e incluso del 1.5% –, “lo que implica que sino hay perspectiva de crecimiento, no hay perspectiva de inversión”.

Las empresas deben empezar a ajustarse a la baja en materia de empleo, porque ya no están teniendo ciertos ingresos, lo que aunado a la decisión del gobierno federal de desemplear a burócratas, “exacerba esta situación”.

  • En opinión del director general del IDIC, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se confió en que la inercia de crecimiento del 2.0% que tenía el país “se iba a mantener”.

“No se contempló adecuadamente la desaceleración que se vive ya en el sector industrial que acumula cuatro caídas consecutivas de noviembre a febrero, y se subestimó el ajuste a la baja del gasto público”, subrayó.

De acuerdo con el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CCESP), esta situación refleja un menor dinamismo de la actividad económica del país, y con ello la limitación que tienen las empresas para crear nuevos puestos de trabajo.

  • “El principal motor del crecimiento es la inversión, y al incrementarse el acervo de capital se pueden crear actividades más productivas, capaces de generar más empleos de calidad y mejorar el bienestar de la población”.

Para el organismo dependiente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el principal motor del crecimiento no está funcionando como debería, pues los niveles de inversión no han sido suficientes para lograr que el crecimiento sea mayor al 2.4% promedio de los últimos 25 años.

  • “La baja inversión limita que las empresas generen un mayor número de puestos de trabajo, además de contribuir a una constante precarización del ingreso de las familias, debido a que la menor demanda de trabajo ha llevado a la disminución de los salarios”, dijo en un análisis.

COVID-19 provoca rebrote de los empleos informales

En mayo tocamos fondo; la recuperación es lenta y sin seguridad social de por medio. Tres millones de trabajadores se suman a quienes ya carecían de servicios de salud vía seguridad social.

  • El COVID-19 desplomó la ocupación en el país como primer efecto, muy previsible, de la suspensión de actividades económicas. Muchos trabajos se perdieron en aquellas empresas y negocios que no pudieron aguantar quedarse sin ingresos.
  • Ahora, se anuncia que hay una primera recuperación, que está lejos de reponer todo lo perdido y que habla de un proceso de retorno a la informalidad de los puestos de trabajo que la economía mexicana es capaz de producir.

Hay indicios de que disminuyó la denominada pobreza laboral, que es aquella vivida por personas cuyo trabajo no es suficiente para cubrir la canasta básica familiar. Entre mayo y junio, este tipo de pobreza se habría reducido en casi 7 por ciento debido a una recuperación en el mercado laboral y a que las personas están percibiendo mayores ingresos por su trabajo. Aumentó el ingreso laboral per cápita y la masa salarial global respecto al mes de mayo.

Los datos no gozan de la exactitud estadística que su generador, el Consejo Nacional de Evalución de la Política de Desarrollo Social (Coneval), da generalmente a sus estimaciones, pues los datos del primer trimestre del año provienen de encuestas presenciales y las últimas derivaron principalmente de encuestas telefónicas (también esto es efecto de la pandemia). Aún así, esto puede indicar que mayo marcó el fondo del desastre laboral que trajo el COVID y que la recuperación se comienza a dar echando mano de la informalidad, en puestos que carecen de prestaciones y seguridad social.

  • El porcentaje de personas en pobreza laboral calculada a partir de datos telefónicos para abril fue de 53.1 por ciento y en mayo de 54.9; en junio se calculó un 48.1 en pobreza laboral.
  • El ingreso laboral estimado pasó de mil 422 pesos en mayo a mil 570 en junio, además de que aumentó en 4.7 millones el número de personas que habrían logrado trabajar al menos una horas.

“El crecimiento de 4.7 millones de los ocupados entre mayo y junio se da principalmente en trabajos informales; con datos de la (encuesta telefónica) se observa un aumento en el empleo formal de 8.2 por ciento, y en el empleo informal de 13.4 por ciento”, se lee en el comunicado del Coneval de este domingo.

  • Toda vez que los empleos informales no tienen acceso asegurado a los servicios de salud, hay un aumento de 3 millones trabjadores sin acceso a servicios de salud en plena pandemia.

El drama que esto implica para un país que aún tiene que afrontar el coronavirus, probablemente en un ciclo que llegarpa hasta el primer trimestre del próximo año, es merecedor de una referebncia directa por parte del Coneval:

  • “Más de la mitad de la población ocupada no cuenta con acceso a servicio médico como prestación laboral y en caso de no recibir atención en una institución pública tendrían que hacer uso de su ingreso o ahorro para cubrir los gastos derivados de alguna enfermedad”.

“En el último mes”, señala el documento, “el volumen de ocupados sin acceso a servicios de salud se incrementó en 3.0 millones. Esta información muestra la importancia de focalizar acciones destinadas a este grupo poblacional para mitigar choques exógenos a sus ingresos asociados a situaciones de salud como consecuencia de la pandemia de COVID-19”./Agencias-PUNTOporPUNTO

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