TEXTO ÍNTEGRO: ‘El NIÑO’, creador del calentamiento en el Océano Pacífico, pondrá en JAQUE a AMÉRICA LATINA

América Latina y el Caribe vivieron en 2025 uno de los años más cálidos jamás registrados, marcado por olas de calor extremas, sequías persistentes, inundaciones devastadoras y ciclones tropicales más intensos

Tras semanas de seguimiento, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó mediante un comunicado, la probabilidad de un 80% de que se instaure un episodio de fuerte intensidad de El Niño entre junio y agosto, debido a las aguas oceánicas, inusualmente cálidasy el fuerte calentamiento subterráneo.

Asimismo, la organización anunció la probabilidad de alrededor de un 90 % de que estas condiciones se consoliden hasta el próximo mes de noviembre.

  • «Sigue existiendo incertidumbre sobre el momento exacto y la intensidad del pico», avanza a DW Bárbara Tapia Cortes, Coordinadora Técnica de Servicios en la Oficina Regional de la OMM para las Américas, con sede en Asunción (Paraguay).
  • Ello se debe a que este momento cumbre dependerá de la interacción del océano y la atmósfera en los próximos meses, así como de la evolución del calor subterráneo, los vientos y otros factores climáticos.

Por este motivo, la también meteoróloga chilena apunta a septiembre para tener más claridad sobre la «probable intensidad, el momento y la persistencia del evento».

  • Como sea, América Latina será una de las regiones más afectadas por este nuevo fenómeno de lo que conocemos como «El Niño», la fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), cuya contraparte y fase fría se conoce como «La Niña».
  • «El Niño tiene una gran influencia en América Latina debido a su proximidad y, en general, se sabe que provoca sequía en las regiones del norte, al tiempo que aumenta las condiciones de humedad en el sur y el noroeste».

También es probable que gran parte del continente experimente períodos de calor intenso durante y después del pico de ‘El Niño’, comenta a DW Ben Clarke, investigador especializado en fenómenos meteorológicos extremos y cambio climático del Imperial College de Londres.

Asimismo, advierte que estas condiciones de calor y sequía pueden provocar un aumento considerable del riesgo de incendios forestales.

  • «Esto puede tener repercusiones enormes en la biodiversidad, reducir drásticamente la calidad del aire y convertir uno de los principales sumideros de carbono del mundo (Brasil) en una fuente de carbono», lamenta el investigador sin obviar la otra cara de la moneda del fenómeno.
  • «Sabemos que estas condiciones aumentan la probabilidad de que se produzcan lluvias torrenciales peligrosas en el noroeste de Sudamérica, especialmente en las costas de Perú y Ecuador, y en el sur de Sudamérica, en particular en el sur de Brasil, Uruguay y el norte de Argentina», añade.

Agricultura y pesca, impactadas

Estos impactos tendrán consecuencias en el sector primario. «La agricultura sufrirá un aumento de los costes de producción como consecuencia de diversas condiciones, tales como restricciones de agua para los cultivos.

  • Daños en las infraestructuras causados por las inundaciones, aumento de plagas y enfermedades, y mayores riesgos para la seguridad alimentaria y reducción de los ingresos, especialmente para los hogares familiares rurales», explica a DW Isabel Mesquita, coordinadora para América Latina y el Caribe de Global Landscape Forum.
  • El maíz y los frijoles en Centroamérica y la soja en Brasil, junto con el arroz, el café, la caña de azúcar y el cacao, serán los cultivos más afectados, según esta especialista que también apunta a perjuicios en actividades ganaderas.
  • «Las repercusiones para la pesca pueden ser considerables, especialmente a lo largo de la costa del Pacífico en países como Perú y Ecuador», agrega a DW Jack O’Connor, investigador senior del Instituto de Medio Ambiente y Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-EHS) con sede en Bonn (Alemania).

Así, destaca los cambios significativos en las corrientes oceánicas. «Como consecuencia, peces pequeños como las anchovetas podrían tener dificultades para acceder a los nutrientes que necesitan para sobrevivir. Esto afecta a su vez a especies de mayor tamaño que dependen de ellas como fuente de alimento», añade.

Información para la prevención

  • A pesar de todo ello, los especialistas consultados por DW coinciden en la ventaja de disponer de datos por adelantado. «A diferencia de un huracán, El Niño puede ser monitorizado y predicho con meses de antelación. Esa ventana de tiempo permite a los Gobiernos pasar de un enfoque reactivo a una acción anticipada», apunta Tapia.
  • «Contamos con pronósticos inusualmente tempranos y sólidos sobre lo que podría ocurrir. Esto nos brinda la oportunidad de adoptar variedades de cultivos más resistentes al clima y de preparar mejor nuestra infraestructura hídrica para hacer frente a las condiciones extremas previstas», considera O’Connor.

Así, «los Gobiernos pueden actualizar planes de contingencia, reforzar el monitoreo de sequías, lluvias intensas, inundaciones, olas de calor e incendios forestales, y coordinar medidas de preparación en meteorología, gestión del riesgo de desastres, agricultura, agua, salud, energía y protección social», complementa la meteoróloga chilena.

  • En este sentido, y teniendo en cuenta que El Niño tiende a alterar la distribución del agua en el continente, Clarke apuesta por medidas preventivas como el almacenamiento de agua para las regiones propensas a la sequía y la preparación ante las inundaciones.

Por su parte, y para evitar las peores consecuencias de estos impactos en los cultivos, Mesquida recomienda acciones que van desde la restauración de los suelos.

  • La conservación de los ecosistemas, el acceso a la información climática y los sistemas de alerta temprana, hasta la ampliación de la financiación rural, los seguros de cosechas, el crédito y los sistemas de protección social para los pequeños agricultores.

De modo más general, O’Connor, además de abogar por prácticas agrícolas más inteligentes y adaptadas al clima.

  • Insta a consumir alimentos producidos de manera más sostenible y reducir la dependencia de los combustibles fósiles, «uno de los principales motores del cambio climático y de los eventos meteorológicos extremos que ya estamos experimentando».

América Latina encadena calor extremo, sequías e inundaciones récord en 2025

América Latina y el Caribe vivieron en 2025 uno de los años más cálidos jamás registrados, marcado por olas de calor extremas, sequías persistentes, inundaciones devastadoras y ciclones tropicales más intensos, según el informe Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025 de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

El organismo advierte de que la región afronta una intensificación de los riesgos climáticos mientras aumentan los impactos sobre la salud, la seguridad alimentaria, los recursos hídricos y las infraestructuras.

  • El informe señala que 2025 se situó entre el quinto y el octavo año más cálido del que se tiene constancia en América Latina y el Caribe, con una temperatura media regional unos 0,40 ºC superior al promedio del periodo 1991-2020.
  • La OMM destaca que el calentamiento fue especialmente intenso en México, América Central y el Caribe, donde se registraron anomalías térmicas de entre 1 ºC y 3 ºC por encima de lo habitual.

Entre los episodios más extremos figura el récord absoluto de 52,7 ºC alcanzado en Mexicali (México) el 12 de agosto, la temperatura más alta registrada en el país. También se notificaron temperaturas superiores a 40 ºC y 45 ºC en distintos puntos de Mesoamérica.

  • En Brasil, el calor extremo se prolongó durante buena parte del año. La ciudad de São Paulo alcanzó 37,2 ºC en diciembre, el valor más alto en más de seis décadas de observaciones.
  • El informe subraya además que las tendencias de calentamiento entre 1991 y 2025 fueron las más intensas observadas desde comienzos del siglo XX, con México registrando el mayor ritmo de aumento térmico, cercano a 0,34 ºC por década.

La región también sufrió una fuerte intensificación de los extremos hidrológicos.

  • Según la OMM, hasta el 85 % del territorio mexicano llegó a verse afectado por la sequía, mientras el Caribe experimentó graves problemas de abastecimiento de agua y amplias zonas de Sudamérica registraron déficits de precipitación superiores al 40 %.
  • En Cuba, la escasez de agua obligó a imponer medidas de racionamiento en varias provincias, afectando tanto a la agricultura como al suministro energético.
  • La cuenca amazónica también registró condiciones excepcionalmente secas en amplias áreas de Brasil, Bolivia y Perú, agravando el riesgo de incendios forestales y reduciendo el caudal de grandes ríos.

Al mismo tiempo, numerosas regiones padecieron lluvias torrenciales e inundaciones destructivas.

  • En Perú y Ecuador, las precipitaciones persistentes de marzo afectaron a más de 110.000 personas, provocando deslizamientos de tierra, daños masivos en viviendas y graves afectaciones agrícolas.

La OMM destaca además que junio de 2025 fue el mes más lluvioso jamás registrado en México, con precipitaciones un 55,8 % superiores a la media climática.

  • En Venezuela, las lluvias extremas causaron desbordamientos de ríos y movimientos de tierra que dejaron decenas de víctimas mortales y pérdidas económicas millonarias.

El informe advierte igualmente de un rápido deterioro de los ecosistemas oceánicos y de montaña. La subida del nivel del mar en partes del Caribe y de la costa atlántica norte de Sudamérica supera la media mundial, con tasas de aumento de hasta 5,8 milímetros anuales en algunas zonas.

  • La OMM alerta de que el calentamiento y la acidificación oceánica continúan agravándose.
  • El pH superficial del océano siguió descendiendo en 2025 a un ritmo medio de 0,016 unidades por década, afectando especialmente a arrecifes coralinos y ecosistemas marinos sensibles.
  • Además, el mar Caribe y el golfo de México registraron temperaturas oceánicas sin precedentes, acompañadas de olas de calor marinas extremas.

En los Andes, los glaciares continúan perdiendo masa a gran velocidad. El documento recuerda que estas masas de hielo constituyen una fuente esencial de agua para unos 90 millones de personas.

Según la OMM, durante la última década se ha acelerado la pérdida glaciar tanto en los Andes tropicales como en Patagonia, comprometiendo la seguridad hídrica futura de numerosas comunidades andinas.

Huracanes más destructivos

  • El organismo meteorológico también pone el foco sobre el aumento de la intensidad de los ciclones tropicales. El huracán Melissa se convirtió en el primer huracán de categoría 5 registrado en tocar tierra en Jamaica, con vientos de hasta 298 kilómetros por hora.
  • El ciclón dejó 45 víctimas mortales y pérdidas económicas estimadas en 8.800 millones de dólares, equivalentes a más del 41 % del PIB jamaicano.
  • La OMM destaca que Jamaica logró reducir parcialmente los daños gracias a sistemas de modelización de riesgos, mecanismos financieros anticipatorios y sistemas de alerta temprana.

En paralelo, el informe advierte de que la rápida intensificación de los huracanes en el Atlántico Norte es cada vez más frecuente, dificultando las tareas de preparación y evacuación.

El cambio climático aumenta la vulnerabilidad de América Latina

América Latina nunca había tenido el panorama tan claro para la integración de nuevas fuentes, la digitalización y la interconexión de sus sistemas eléctricos.

  • Las redes inteligentes ( smart grids ), las subestaciones digitales –infraestructuras modernizadas con equipos inteligentes para monitorizar y controlar la red en tiempo real– y la integración de energías renovables están transformando la forma en que se genera, transporta y consume electricidad en la región .
  • Sin embargo, y al mismo tiempo, su territorio no había enfrentado simultáneamente tantos factores de riesgo climático y operativo . Y la posibilidad de un nuevo fenómeno de El Niño de gran intensidad vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿pueden las redes modernas evitar grandes apagones en escenarios climáticos extremos?

Apagones recurrentes en diferentes países

Los cortes masivos de energía sufridos el año pasado muestran que incluso sistemas altamente modernizados siguen siendo vulnerables.

  • En febrero de 2025, Chile sufrió uno de los mayores apagones de su historia reciente, afectando más del 90% de los usuarios del país y paralizando temporalmente sectores estratégicos como la minería . Mientras, Puerto Rico continúa enfrentando interrupciones recurrentes tras años de fragilidad acumulada en su infraestructura eléctrica .
  • Centroamérica también ha experimentado apagones regionales provocados por fallas en líneas de transmisión interconectadas. Incluso Europa, con algunas de las redes más robustas del mundo, se ha enfrentado a episodios de inestabilidad asociados a múltiples causas como olas de calor, alta penetración renovable y estrés operativo .
  • La paradoja es que los sistemas eléctricos modernos son más inteligentes, pero también más complejos y sensibles a perturbaciones en cascada. La transición energética y las redes inteligentes no eliminan el riesgo de apagones; en algunos escenarios climáticos extremos podrían incluso aumentar la complejidad y vulnerabilidad del sistema.

En una región donde países como Colombia dependen fuertemente de la hidroelectricidad y del gas natural , la combinación entre sequías severas, eventos climáticos extremos y sistemas cada vez más interconectados podría redefinir el concepto de seguridad energética en las próximas décadas.

A corto plazo, la combinación entre una menor disponibilidad de energía firme –la electricidad que el sistema puede garantizar de forma continua y segura incluso durante sequías o condiciones climáticas adversas–, el aumento de la demanda y la vulnerabilidad climática vuelven a traer sobre Colombia una sombra que parecía lejana desde el apagón de 1992. Y que tendrá en vilo a la nación en los próximos meses ante el riesgo de desabastecimiento, como ha reconocido el Ministerio de Minas y Energía .

El cambio climático está redefiniendo el riesgo de un apagón

América Latina posee una de las matrices eléctricas más renovables del mundo y lidera globalmente la integración de energías limpias en el sector eléctrico.

  • La hidroelectricidad, que actualmente representa cerca del 40% de la generación regional, ha sido históricamente la columna vertebral del sistema energético latinoamericano y continuará desempeñando un papel clave en la transición energética de la región.

En países andinos y amazónicos, grandes embalses han sostenido durante décadas el crecimiento energético regional y permitido reducir la dependencia de combustibles fósiles.

Sin embargo, esta también ventaja ha creado una vulnerabilidad estructural: cuando las lluvias disminuyen y los embalses pierden capacidad aunque la demanda sigue creciendo, buena parte del sistema eléctrico entra en tensión .

  • Estudios recientes advierten que el cambio climático está alterando los patrones de aceleración y aumentando la frecuencia e intensidad de eventos extremos asociados a sequías prolongadas, registrando picos de temperatura de más de 44 °C en el 2025 en Brasil y Paraguay .
  • Colombia es uno de los ejemplos más representativos de esta dependencia, ubicado en el top 3 de países en la región. Cerca de dos tercios de su generación provienen de centrales hidroeléctricas , altamente sensibles a fenómenos climáticos como El Niño, de ahí la urgencia en la diversificación.

El país ya experimentó una crisis energética en 1992 y volvió a enfrentar una situación crítica durante la sequía de 2015-2016, cuando la caída de los niveles de los embalses coincidió con problemas operativos en plantas térmicas de respaldo.

  • Centrales que generan electricidad utilizando combustibles como gas, carbón o diésel y que se activan cuando las fuentes hidráulicas no son suficientes.
  • Resulta una ironía que sean estos combustibles fósiles los que muchas veces terminan evitando racionamientos y apagones durante las temporadas secas.

Las consecuencias de fenómenos cada vez más extremos

La preocupación es que estas condiciones podrían intensificarse en las próximas décadas. El aumento de las temperaturas incrementa la evaporación en embalses y acelera el estrés hídrico en regiones ya vulnerables, como el Caribe colombiano, Chile central, Venezuela y el nordeste brasileño.

  • Investigaciones climáticas recientes muestran que la combinación entre sequías más severas, cambios en los patrones de lluvia y eventos extremos más frecuentes podrían reducir la confiabilidad de la generación hidroeléctrica en varios países sudamericanos .
  • Pero el problema ya no es únicamente de los embalses. Cuando disminuye la generación hidroeléctrica, los países deben recurrir con mayor intensidad a las plantas térmicas de respaldo, especialmente las que dependen de gas natural.

En el caso colombiano, esto ocurre en un contexto de creciente presión sobre la disponibilidad de gas, pasando de productores a dependientes de importación de gas con altos costos internacionales y limitaciones en infraestructura de importación y regasificación.

  • El desafío de la transición energética no es solo generar energía limpia, sino garantizar energía firme y resiliente bajo condiciones climáticas extremas ante una demanda que no se detiene. Chile, Brasil, Argentina y México lideran la integración de fuentes solares y eólicas en su matriz.
  • Sin embargo Colombia y Venezuela, altamente dependientes de las plantas hidroeléctricas, han tenido un ritmo notablemente menor en la aceleración e implementación de estos proyectos.
  • Durante años, la modernización de los sistemas eléctricos se ha asociado con una mayor capacidad de respuesta y confiabilidad. Además, la integración de energías renovables, almacenamiento y generación distribuida está cambiando la arquitectura tradicional de los sistemas eléctricos en todo el mundo.

Esta transformación también está aumentando la complejidad operativa. Las redes modernas deben coordinar múltiples fuentes intermitentes, responder rápidamente a cambios en la demanda y mantener estabilidad en escenarios cada vez más dinámicos. Incluso pequeñas perturbaciones pueden propagarse rápidamente a través de sistemas altamente interconectados y desencadenar fallas en cascada.

Esto ya ha ocurrido en varios países

  • El apagón regional de Argentina, Uruguay y Paraguay en 2019 mostró cómo una combinación de fallas operativas y problemas de coordinación puede desconectar a millones de usuarios en cuestión de segundos.

Algo similar ocurrió en Centroamérica, donde fallas en líneas de transmisión interconectadas provocaron apagones simultáneos en varios países.

  • En sistemas altamente digitalizados, con integración de sistemas HVDC producto de la conexión de grandes fuentes renovables, la velocidad de operación, protección y automatización se debe estudiar en detalle con suficientes escenarios.

Esto es así porque los efectos también pueden amplificar ciertos eventos antes de que los operadores humanos logren reaccionar completamente, particularmente en grandes líneas de transmisión así se cuente con la tecnología más reciente para su teleprotección o esquemas avanzados con ondas viajeras .

Las redes eléctricas modernas son más inteligentes, pero también más sensibles a condiciones extremas y eventos simultáneos.

  • La creciente penetración de generación renovable, además del aumento de la electrificación y la dependencia de sistemas digitales, hacen que la resiliencia ya no dependa únicamente de generar suficiente energía.

Ahora también está sujeta a la capacidad del sistema para anticipar perturbaciones, adaptarse rápidamente y evitar que pequeñas fallas se conviertan en apagones masivos. /PUNTOporPUNTO

Documento Íntegro a Continuación:

WMO-El-Nino-May-2026_es

Recibe nuestro boletín informativo, suscríbete usando el formulario