El costo total del delito y la inseguridad en hogares se estimó en 267.3 mil millones de pesos en 2025, equivalentes a 1.06% del PIB.
- En promedio, cada persona afectada perdió 6,130 pesos, una cifra ligeramente menor a los 6,226 pesos de 2024.
- De ese costo total, 62.1% corresponde a pérdidas económicas por el delito, 34.3% a gasto en medidas preventivas y 3.7% a gastos por daños a la salud.
Esta cifra no describe cuánto delito hay en México —eso lo mide la tasa de víctimas, que ya reportamos por separado—, sino cuánto le cuesta al bolsillo de las familias, tanto cuando el delito ya ocurrió como cuando se gasta para intentar evitarlo.
Es, en ese sentido, la traducción financiera más directa de la inseguridad.
En tres partidas de tamaño muy distinto. La más grande, 62.1% del total —equivalente a 165.9 mil millones de pesos—, corresponde a las pérdidas económicas directas de las víctimas: lo que les robaron, lo que dejaron de recibir o lo que tuvieron que reponer.
- La segunda partida, 34.3% del total —91.6 mil millones de pesos—, es lo que los hogares gastaron en medidas preventivas antes de sufrir un delito, no después: cambiar cerraduras o candados fue la medida más común, reportada por 23.1% de los hogares, seguida de cambiar puertas o ventanas (19.2%), colocar rejas o bardas (12.9%), coordinarse con vecinos (11.3%) y comprar un perro guardián (3.3%).
- La tercera partida, la más pequeña con 3.7% —9.8 mil millones de pesos—, corresponde a gastos médicos por daños a la salud derivados del delito. Vista así, la cifra de 267.3 mil millones de pesos no es solo el costo de lo que ya pasó: más de la tercera parte es dinero que las familias gastaron por adelantado, tratando de que no pasara.
- El robo de vehículo es el delito más caro: Porque el monto perdido por víctima no depende de qué tan frecuente sea el delito, sino de qué tan valioso es lo que se pierde. El robo total de vehículo fue, por mucho, el delito con la pérdida promedio más alta: 32,006 pesos por víctima en 2025, muy por encima del fraude (7,551 pesos) o la extorsión (4,879 pesos), aunque estos últimos son mucho más frecuentes.
Conviene ser transparentes sobre un matiz metodológico que el propio INEGI señala en el reporte: para calcular el costo nacional de 2025, se excluyó un registro muestral cuya expansión estadística mostró una variabilidad alta, lo que —según el instituto— redujo la calidad estadística de esta estimación específica frente a años anteriores.
Esto no invalida la cifra de 267.3 mil millones de pesos, que sigue siendo la mejor estimación oficial disponible, pero sí es una razón para tratarla como una aproximación robusta y no como un dato de precisión absoluta, algo que rara vez se menciona cuando se cita esta cifra en otros medios.
Pérdidas promedio por tipo de delito, 2025
El dato que conviene retener es que casi 92 mil millones de pesos de este costo total no son pérdidas por un delito que ya ocurrió, sino gasto preventivo: cerraduras, rejas, acuerdos con vecinos, un perro guardián.
- Eso convierte a la inseguridad en un costo familiar incluso para los hogares que ese año no fueron víctimas de nada.
- Tras el primer análisis sobre impunidad y resultados que esa conecta de forma más directa con la eficiencia del gasto público en seguridad.
Las partes restantes, sobre el gasto de bolsillo de los hogares, el mapa estatal de incidencia delictiva y el impacto en empresas, se publicarán en los próximos días.
- 267,300 millones de pesos, equivalentes a 1.06% del Producto Interno Bruto, costó la inseguridad en México en 2025.
- 6,130 pesos perdió en promedio cada persona afectada por un delito en 2025, una cifra ligeramente menor a los 6,226 pesos estimados para 2024.
- Se divide ese costo total en 62.1% en pérdidas económicas directas, 34.3% en medidas preventivas de los hogares y 3.7% en gastos por daños a la salud.
El robo total de vehículo es el delito con la pérdida promedio más alta por víctima, con 32,006 pesos en 2025, muy por encima del fraude o la extorsión, aunque estos son más frecuentes.
El propio INEGI señala que, para 2025, excluyó un registro muestral con alta variabilidad, lo que redujo la calidad estadística de esta estimación específica; sigue siendo la mejor cifra oficial disponible, pero conviene tratarla como una aproximación.
Consulta nuestra cobertura de Seguridad & Finanzas para dar seguimiento a las siguientes partes de esta serie sobre la ENVIPE 2026.
La inseguridad tiene un costo que va mucho más allá de ser víctima de un delito
Luis Miguel González calcula que las familias no solo pagan por los delitos y por protegerse: también destinan, vía impuestos, cerca de 9.700 pesos anuales por hogar al presupuesto federal de seguridad.
- El costo real podría ser todavía mayor si se consideran negocios que no abren, desplazamientos y afectaciones a la salud. La inseguridad en México tiene un costo que va mucho más allá de ser víctima de un delito.
- Las familias pierden dinero cuando sufren un robo o un fraude, gastan para proteger sus viviendas, enfrentan consecuencias en su salud y, además, financian mediante sus impuestos el aparato público encargado de combatir la delincuencia.
- Sumadas estas partidas, el desembolso ronda los 16.000 pesos anuales por hogar, según un cálculo realizado por Luis Miguel González a partir de los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE).
“Lo más caro, por supuesto, es el delito”, explicó González. De acuerdo con las cifras del Inegi citadas por el periodista, las pérdidas directamente asociadas con los delitos ascienden a 165.000 millones de pesos, equivalentes a unos 4.800 pesos por hogar.
- A esa factura se añade el dinero que las familias destinan a tratar de evitar convertirse en víctimas. Cambiar cerraduras, instalar cámaras u otras medidas de protección representan, en conjunto, unos 91.000 millones de pesos, según las cifras expuestas.
González lo traduce en alrededor de 2.600 pesos anuales por hogar.
- Existe además una partida mucho menos visible: las consecuencias de la delincuencia sobre la salud. Las agresiones pueden implicar atención médica, pero González planteó que también deben considerarse los efectos sobre la salud mental de las víctimas.
La factura que también se paga con impuestos
González incorporó a las cifras del Inegi un elemento adicional para dimensionar cuánto termina pagando una familia por la inseguridad: los recursos públicos destinados a combatirla.
- Tomando como referencia los 331.000 millones de pesos que, según su cálculo, contempla el presupuesto federal del próximo año para seguridad y una base de 34 millones de hogares, estimó una aportación equivalente a 9.700 pesos anuales por familia vía impuestos.
“En total para los hogares estamos hablando más o menos de 16.000 pesos al año por hogar”, resumió.
El cálculo busca mostrar una paradoja: las familias pagan primero por la existencia del delito, después para protegerse de él y, al mismo tiempo, financian al Estado para que proporcione seguridad.
El costo que las estadísticas no alcanzan a medir
La factura, sin embargo, no termina ahí. Ana Francisca Vega planteó durante la conversación uno de los costos más difíciles de cuantificar: las decisiones económicas que nunca llegan a realizarse por miedo a la delincuencia. Es el llamado costo de oportunidad. “Sería la versión económica del ‘el hubiera sí existe’”, respondió González.
- Un negocio que no abre por temor a la extorsión, una empresa que cancela una inversión o una persona que abandona una actividad productiva por las condiciones de seguridad representan pérdidas económicas que difícilmente aparecen en una estadística sobre victimización.
- González puso sobre la mesa otro fenómeno con consecuencias económicas y sociales: el desplazamiento forzado por la violencia. Mencionó los casos de personas que han tenido que abandonar lugares como Sinaloa o Michoacán debido a las crisis de seguridad.
El Inegi, reconoció, realiza “un extraordinario esfuerzo por cuantificar” los efectos de la delincuencia. Pero las cifras dejan inevitablemente fuera una parte del fenómeno. “Siempre queda la sensación de: ¿a poco eso es todo?”, señaló.
Una cuenta todavía incompleta
- Incluso algunos de los promedios pueden esconder diferencias importantes entre las familias. Los 2.600 pesos anuales destinados a medidas preventivas, por ejemplo, pueden resultar muy inferiores al gasto real de hogares que han instalado sistemas de vigilancia, reforzado puertas y ventanas o contratado otras medidas de seguridad.
Algo similar ocurre con las consecuencias sanitarias. González consideró que el monto promedio atribuido a los gastos de salud relacionados con la inseguridad parece reducido frente a los posibles efectos físicos y psicológicos de sufrir un delito. Y todavía falta una parte importante de la factura: las empresas.
- Las cifras discutidas en la entrevista se concentran fundamentalmente en los hogares. El costo que la delincuencia representa para los negocios —desde robos y extorsiones hasta inversiones en vigilancia, cierres o proyectos cancelados— deberá incorporarse cuando se conozcan los resultados de la encuesta empresarial prevista para diciembre.
La inseguridad mexicana, por tanto, no solo se mide en delitos. También puede contarse en cerraduras, cámaras, atención médica, impuestos, negocios que nunca abrieron y familias que dejaron atrás sus comunidades. Los 16.000 pesos anuales por hogar son una aproximación a esa factura, pero no necesariamente su costo completo./PUNTOporPUNTO
Documento Íntegro a Continuación:
https://inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/envipe/ENVIPE2026_RR.pdf























