La reducción de la pobreza en México en los últimos 75 años pasó de casi el 90 por ciento de la población a un 35.4 por ciento en 2024, logro alcanzado por una combinación de factores en tres distintos momentos del País y por diferentes gobiernos, señaló el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).
- Destacó que la última reducción registrada, dada a conocer el año pasado, no se debió únicamente a políticas aplicadas en el anterior sexenio, sino que ya había medidas previas que generaron una inercia para alcanzar tales resultados.
- En el estudio titulado «Evolución de la pobreza 1950-2024: aciertos y pendientes para la movilidad social y la igualdad de oportunidades», se recomienda especialmente retomar las medidas exitosas de anteriores Gobiernos, para alcanzar mejores resultados.
«Un elemento clave de esta trayectoria es que los avances no son atribuibles a un solo gobierno o periodo político; la reducción de la pobreza es resultado de esfuerzos acumulados a lo largo de varias décadas, lo que refuerza la importancia de analizar el fenómeno desde una perspectiva histórica y no coyuntural.
«Este avance ha sido posible gracias a distintos factores que, en diferentes momentos, se han combinado de manera efectiva», señala el estudio del CEEY.
Para que la pobreza siga bajando, indica el estudio, es necesario que quienes deciden sobre la política pública retomen las lecciones de gobiernos anteriores y «hagan caso omiso al celo político».
- La agrupación destaca que los avances son aún insuficientes y recomienda que haya una política concreta para disminuir la pobreza extrema, a fin de atacar la desigualdad de oportunidades y la baja movilidad social.
También sugiere evolucionar hacia un enfoque que no se centre solo en reducir la pobreza, sino en generar la igualdad de oportunidades para los distintos sectores de la población.
«Es necesario contar con estabilidad macroeconómica, mantener la inflación bajo control, fomentar la inversión privada y pública, generar un crecimiento económico incluyente, invertir en educación, salud de calidad y apoyos sociales, sobre todo para la población con más carencias, y expandir el empleo y mejorar los salarios.
«También implementar reformas laborales que fortalezcan el poder de negociación de las y los trabajadores, promover políticas que aumenten la productividad y reformas que fortalezcan el marco institucional, así como impulsar estrategias específicas de reducción de la pobreza, en especial de la extrema», destaca.
Explica que la reducción de la pobreza, tanto moderada como extrema, se dio en tres periodos históricos del país, con una mezcla de políticas públicas y circunstancias que impulsaron estos cambios.
Tales etapas están comprendidas en los años de 1956 a 1984, de 1996 a 2006 y de 2014 a 2024.
«Es claro que los avances han sido incompletos. El principal reto del país sigue siendo la persistencia de la desigualdad de oportunidades y la baja movilidad social.
«Reducir la pobreza ayuda a aliviar las carencias y generar mejoras temporales, pero igualar las oportunidades puede cambiar destinos», destaca el estudio del CEEY.
- Advierte que en el presente y de cara al futuro, México enfrenta aún desafíos importantes, como el bajo crecimiento económico, los cambios demográficos, presiones fiscales y nuevas demandas sociales.
«En este contexto, continuar reduciendo la pobreza requerirá no solo mantener las políticas que han funcionado, sino también avanzar hacia una agenda más ambiciosa que aborde las causas estructurales de la desigualdad», menciona el texto dado a conocer este jueves.
Sobre el periodo más reciente, del 2014-2024, el estudio resalta como factores de la reducción de la pobreza, el mejoramiento de los ingresos laborales y expansión social.
«A pesar de un crecimiento económico bajo, la pobreza volvió a reducirse. Este resultado se explica principalmente por el aumento en los ingresos laborales, impulsado por factores como el incremento del salario mínimo, la recuperación del empleo y cambios en la regulación laboral.
«Adicionalmente, se observó una expansión del gasto social, en especial debido a los programas de cobertura amplia, explica el documento.
- Durante la presentación del mismo, el director del Observatorio Social del CEEY, Gonzalo Hernández Licona, resaltó que en la reducción de los índices de pobreza suele haber inercias de un sexenio a otro, que no suelen reconocerse cuando se dan las cifras de disminución.
«Se dan las cifras de reducción de la pobreza, pero hay que reconocer que la pobreza ha venido bajando prácticamente desde los años 80», comentó.
Resaltó que luego de la pandemia, un elemento importante para la reducción de la pobreza fue el aumento del salario mínimo.
- Explicó que antes, en el sexenio de Enrique Peña Nieto, hubo las reformas legales que desindexaron el salario mínimo del aumento de precios, tarifas y multas, lo que permitió que las alzas salariales no dispararan la inflación.
- Sobre el periodo comprendido entre 1996-2006, en el estudio del CEEY se destaca que fue un lapso de estabilidad económica, reformas y política social focalizada, por lo que hubo una trayectoria de reducción de la pobreza.
«Este proceso estuvo acompañado por estabilidad macroeconómica, control de la inflación y crecimiento económico sostenido. Destacan reformas institucionales y programas de política social innovadores, como las transferencias condicionadas, que lograron mejorar diversos indicadores de salud, educación y pobreza extrema.
«La combinación de crecimiento, estabilidad y política social focalizada fue clave para la recuperación», se explica durante dicho periodo, que comprendió los Gobiernos de Ernesto Zedillo y Vicente Fox.
Respecto al periodo de 1956 a 1984, el estudio destaca una reducción importante de la pobreza impulsada por un crecimiento económico alto, estable y relativamente incluyente.
«La estabilidad macroeconómica, acompañada de una inflación baja y disciplina fiscal, permitió un aumento sostenido del ingreso por habitante.
«A ello se sumó una expansión significativa de la inversión pública, particularmente en educación, salud e infraestructura. Este proceso amplió las oportunidades y generó mejoras en el bienestar, lo que contribuyó a reducir tanto la pobreza total como la extrema, especialmente en sus primeras décadas», destaca el estudio.
¿Por qué persiste la falta de movilidad social?
El informe enfatiza que reducir la pobreza es relevante, pero no suficiente, y que el reto de fondo es transformar las condiciones estructurales que limitan la movilidad social en el país.
Gonzalo Hernández Licona director del observatorio Social del CEEY indicó que el análisis identifica tres etapas clave en la reducción de la pobreza: entre 1956 y 1984, con crecimiento económico incluyente; de 1996 a 2006, con estabilidad, reformas y programas sociales; y de 2014 a 2024, con mejoras en ingresos laborales y ampliación del gasto social.
Sin embargo, advirtió que el origen socioeconómico continúa determinando las oportunidades de las personas, lo que limita el impacto de las políticas públicas en el largo plazo.
El director del observatorio Social del CEEY también señaló que el crecimiento económico ha sido insuficiente y volátil, mientras que la inversión y la productividad se mantienen por debajo de lo necesario, lo que restringe la generación de empleos de calidad.
La organización propuso seis acciones estratégicas, entre ellas fortalecer la inversión en capital humano desde la primera infancia, erradicar la pobreza extrema en la próxima década y avanzar hacia un sistema que garantice igualdad de oportunidades.
México, país de AL donde más se redujo la pobreza: Cepal
México es el país de América Latina y el Caribe donde más se redujeron pobreza y pobreza extrema durante la última década, pero aún el 10 por ciento de la población con mayores ingresos acapara una tercera parte del ingreso nacional, mientras el 10 por ciento más pobre se queda apenas con 2 por ciento. La desigualdad podría ser mayor si se toman en cuenta registros tributarios y cuentas nacionales, reportó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
- El país, junto con Brasil, inclinó la balanza en la baja de la pobreza en toda la región, particularmente en el último año. “En México, de los 3 puntos porcentuales de reducción, 2 puntos se explican por una mejora en los salarios, impulsados en buena medida por el fuerte incremento del salario mínimo, que fue de alrededor de 135 por ciento real entre 2018 y 2025”, explicó José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal.
- Durante la presentación del Panorama Social de América Latina y el Caribe 2025, el economista destacó que si bien las remuneraciones en el mercado laboral llevaron la batuta en la reducción de los indicadores de pobreza, también contribuyeron las becas universales, las transferencias a poblaciones vulnerables y la ampliación de pensiones a adultos mayores.
De acuerdo con datos de ingreso recuperados por el organismo, el año pasado México cerró con una reducción de 0.6 por ciento en pobreza extrema y de 3.1 por ciento en pobreza general. El caso mexicano fue determinante para inclinar la balanza en toda la región y fueron los incrementos salariales, por encima de la transferencias de gobierno, los que en mayor medida explicaron esta reducción en las carencias por ingresos, puntualizó la organización.
- El informe de la Cepal reporta que hasta el año pasado 25.5 por ciento de la población latinoamericana (162 millones de personas) se encontraba en pobreza por ingresos, 2.2 puntos porcentuales menos que en 2023 y el valor más bajo desde que hay datos comparables. A la par, la pobreza extrema cubrió a 9.8 por ciento (62 millones de personas) en 2024, lo que representa 0.8 puntos porcentuales menos que el año anterior, pero estos niveles se encuentran 2.1 puntos por encima de lo registrado en 2014.
La reducción de pobreza en América Latina durante 2024 “se explica principalmente por México y, en menor medida, por Brasil, que aportaron 60 y 30 por ciento de dicha disminución, respectivamente”, apunta el informe.
Salazar-Xirinachs sostuvo que si bien esta contribución de México y Brasil a la reducción de la pobreza en la región se debe al peso demográfico de ambos países –los más poblados de América Latina y el Caribe–, a ello se suman las políticas salariales y de transferencias que se aplican a fin de reducir las carencias sociales.
Brechas
Aun con las reducciones en los indicadores de pobreza y pobreza extrema –impulsadas por los incrementos en las remuneraciones y los programas sociales– la desigualdad persiste en México y en el resto de los países de la región.
El organismo indica que si bien hay una “lenta tendencia a la reducción”, esta brecha es la segunda más alta del mundo, sólo por debajo de África Subsahariana.
“Mediciones más completas, que agregan información de encuestas, registros tributarios y cuentas nacionales, sugieren que la desigualdad es aún mayor: la participación del 10 por ciento más rico superaría 50 por ciento del ingreso total en promedio en la región.”
- En el caso de México, el 10 por ciento de la población con mayores ingresos acapara 33.5 por ciento del ingreso nacional, mientras el 10 por ciento más pobre se queda apenas con 2 por ciento. Esto, pese a que el país ha liderado la reducción de la pobreza y pobreza extrema en la última década, lo que a su vez ha resultado en una reducción de 14 por ciento en la desigualdad durante el mismo periodo.
A la vez, el índice de Gini en el país se acortó de 0.50 a 0.43, pero este indicador, que mide la desigualdad y los de carencias sociales, podría estancarse en medio del curso de la economía global.
Alberto Arenas, director de la División de Desarrollo Social, dijo en conferencia de prensa que la reducción en los flujos de remesas –que en el acumulado a septiembre llevan una contracción anual de 5.5 por ciento– “puede llegar a tener efectos” en la tasa a la que se reduce la pobreza; a la par, las transferencias gubernamentales no desplazan la necesidad de políticas de largo plazo para erradicar la pobreza multidimensional./Agencias-PUNTOporPUNTO
Documento íntegro a continuación:
https://ceey.org.mx/wp-content/uploads/2026/04/Nota-de-Politica-Publica-CEEY-01_2026.pdf























