Líderes “morenos” en disputa

Por Eduardo Ibarra Aguirre

El desencuentro entre Martí Batres, presidente en funciones del Senado de la República y el coordinador de la bancada mayoritaria y, por ello, jefe de la Junta de Coordinación Política de la misma cámara, Ricardo Monreal, muestra el nivel al que llegaron las naturales diferencias de opinión, pero sobre todo las de acción a la hora de ocupar cargos públicos, entre las tendencias que encabezan la secretaria general de Morena, Yeidkol Polevnsky, y el doctor zacatecano.

La mañana del lunes 19 tuvo lugar la votación para decidir “si se mantiene o no la mesa directiva del Senado” –presidida por Batres Guadarrama y quien aspiraba a la relección– con el resultado de 33 sufragios por el cambio y 29 a favor de la continuación. La participación a última hora y sin estar contemplado en la convocatoria de los cinco senadores del Partido Encuentro Social inclinó la balanza a favor del cambio de presidente. Participación, por otra parte, que no contempló a los legisladores del Partido del Trabajo que forma parte de la coalición política que llevó a López Obrador a Palacio Nacional.

Consumado lo anterior, se procedió a un segundo proceso de votación, en el que se elegiría de entre cuatro senadoras de Morena a la nueva presidenta. Sin embargo, en el proceso de discusión interno –a puerta cerrada– tres aspirantes mujeres anunciaron su declinación en favor de la tabasqueña Mónica Fernández Balboa, por lo que ya no hubo necesidad de realizar votación en urnas, y por unanimidad de los legisladores presentes se le eligió, en ausencia de Batres y otros senadores.

Hasta aquí los hechos que suscitaron las expresiones de Batres y que pueden resumirse así: “No avalo los resultados de la votación”, la participación del PES fue “una maniobra de último momento”; Monreal Ávila debería ser coordinador de todos y se convirtió en el jefe de una facción, renunció a ser el dirigente de la bancada. Y pidió la renuncia de aquél a la coordinación de la bancada de Morena.

Monreal, por el contrario, acompañado “por casi toda” la fracción de Morena, ofreció una conferencia de prensa (sin derecho a preguntas), para jurar que la elección de Mónica Fernández como presidenta del Senado fue “un ejercicio ejemplar; queremos la unidad; el resultado no va a dividir a la bancada”

Ojalá (Alá quiera) que el zacatecano de Plateros no se equivoque, porque es demasiado temprano para que sus legítimas ambiciones políticas y su protagonismo a veces desbordado –recuérdese que juró no aceptar la coordinación de Reforma e Insurgentes cuando perdió la candidatura a jefe de gobierno capitalino y, después, amenazó legislar en materia de las leoninas comisiones bancarias–, conduzca a Morena a complicar más todavía aún su primera crisis.

El hecho es que el 29 de agosto el presidente Andrés Manuel se reunirá con la bancada de Morena y por supuesto que no es de rutina, sino justamente para sortear la crisis del partido movimiento que hace apenas cinco años obtuvo su registro electoral y cuatro años más tarde se alzó con una victoria política y cultural sin precedente y que pocos previeron. Y dentro de tres meses se realizará la reunión cumbre de Morena para debatir y resolver sobre temas, lineamientos y espacios de poder que hoy confrontan a su dirigencia senatorial, también a la secretaria general Yeidkol Polevnsky y la presidenta del Consejo Nacional, Bertha Luján.

Como bien apunta Rayuela: Morena vive su primer gran atolladero. Parece que ya se olvidó quién consiguió los votos. O como mejor dice Helio Flores en https://www.eluniversal.com.mx/carton/helioflores/2019/08/20/ay-morena-morenita-mia

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