POLICÍA, ATADA DE MANOS para DETENER la VIOLENCIA durante las MANIFESTACIONES

Los protocolos de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México ante manifestaciones, así como sus elementos policiacos, son poco útiles para garantizar “la eficiencia de un operativo y la integridad de los ciudadanos”, señaló un experto en uso de la fuerza.

  • De acuerdo con el marco jurídico mexicano, se debe contar con una fuerza especializada que se encargue de la restauración del orden público, ya que “así lo marca la ley”, explicó Daniel Gómez-Tagle, analista y consultor especializado en uso de la fuerza y derechos humanos.
  • Lo anterior, luego de que el 5 de diciembre de 2018 la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, anunciara la desaparición del grupo de granaderos. En su lugar, el 17 de junio, presentó a los dos grupos en sustitución; el Comando de Operaciones Especiales y la Unidad Táctica de Auxilio a la Población (UTAP).
  • Sin embargo, tras las manifestaciones del 26 de septiembre y del 2 de octubre de este año, las críticas al gobierno capitalino se tornaron hacia sus protocolos de acción, tanto por los daños causados a recintos históricos, como la implementación de un “cerco de paz” compuesto por funcionarios públicos.
  • Ante ello, Gómez-Tagle explicó que el cuerpo policiaco no contó con el equipamiento necesario y se expuso a civiles con playeras blancas, lo cual fue “una violaciòn a las responsabilidades administrativas del gobierno”.
  • “No se ha hablado lo suficiente de la gravedad que constituye tener tan poco análisis situacional y estar sólo en el aspecto político, más que en el jurídico de las obligaciones de la policía”.

Falta de capacitación, la mayor deficiencia

Daniel Gómez-Tagle indica que una de las áreas más ignorada es la capacitación policial en aspecto del equipamiento, así como del manejo de herramientas proporcionales al escenario.

  • “He visto operativo en Ciudad de México donde los granadero utilizaban proyectiles de impacto directo e indirecto para manifestaciones civiles”, indicó.
  • Refirió que dichas armas están diseñadas para disturbios penitenciarios y que tienen caraterìsticas específicas, ya que “no puedes disparar directamente contra una persona aunque sea de caucho”.
  • Sin embargo, el artículo 14 de la Ley Nacional Sobre el Uso de la Fuerza indica que “las instituciones de seguridad asignarán las armas solamente al agente que apruebe la capacitación establecida para su uso”.

El analista indicó que la poca preparación de los elementos policiacos capitalinos es tal que “no podrían decir cuál es el nombre técnico de los gases lacrimógenos”, ni cuáles están regulados a nivel internacional.

  • “Los policías salen a la calle y no tienen la menor idea de las capacidades, eso en parte culpa de las dependencias, que nunca han tomado en serio la profesionalización en el área antimotines”, delineó.
  • Ilustró que en las manifestaciones “las cosas pueden cambiar de un momento a otro”, por tanto depender de una orden superior dificulta el actuar de los policías.
  • “El policía queda atado de manos por la orden de una persona que no está ahí, que no saben qué es lo que tiene o no saben que necesitan. Hay que darle mayor capacidad de decisiones los policías”.
  • La falta de preparación del cuerpo policiaco, abundó, pone en riesgo el cumplimento de los derechos tanto de los manifestantes como del grupo de contención.
  • “Estamos ante una simulación de las funciones del orden público que termina en violaciones a los derechos humanos”, subrayó.
  • También explicó la gravedad de que los adscritos no sepan responder ante actos violentos contra su persona, puesto que interpretan que no pueden defenderse por temor a ser considerado como un abuso a las garantías individuales.
  • “Los derechos humanos aplican para todos y no se le puede dar la orden a un policía de poner su vida delante del derecho de otra persona”, señaló.

Ejemplo internacional

Cuando se tiene la capacitación y las herramientas adecuadas, indicó, se logra un “análisis situacional”, lo ideal para la buena función de un grupo policial de esta índole.

  • En la ley de seguridad de Francia, enfatizó, se tipifica 21 dispositivos que los elementos pueden usar para sus funciones, y abarca todos los niveles del uso de la fuerza. Además se detalla las capacidades de cada dispositivo para que el adscrito haya utilizado uno proporcional al evento.
  • Señaló la importancia de ver el ejemplo de otros países como Italia y Francia, así como dejar de copiar al modelo estadounidense de los años 80 o el tipo S.W.A.T.
  • Gómez-Tagle subrayó la relevancia de revisar la Ley Nacional Sobre el Uso de la Fuerza, ya que “tiene demasiados errores”, además que atenta contra varios tratados internacionales sobre derechos humanos en los que México está incluido./FORBES-PUNTOporPUNTO

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